miércoles, 2 de marzo de 2011

Un libro prohibido




Escrito por Miguel Iturria Savon



El Cotorro, La Habana, 02 de marzo de 2011,



(PD) Entre los dos mil títulos que se comercializan en la Feria del Libro de La Habana, iniciada el 10 de febrero en San Carlos de la Cabaña y extendida hasta el 6 de marzo en decenas de librerias del país, ni uno solo aborda críticamente el fin de la utopía socialista y los límites de su biblia filosófica. El lastre de la la censura y la oferta de libelos que intentan legitimar al castrismo engorda el catálogo de autores prohibidos.

Para compensar omisiones, comentamos uno de esos libros prohibidos en la isla. Me refiero a Fin de una utopía. La mitología y el mesianismo marxista, ensayo monográfico del escritor cubano Juan F. Benemelis, publicado en Miami por el Grupo de Apoyo a la Democracia. La obra, de gran valor histórico, filosófico e informativo, analiza los vuelcos y distorsiones de la doctrina que influyó en generaciones de académicos y políticos, pero fracasó en su aplicación social.

Como advierte Frank Hernández Trujillo en el Prefacio, Benemelis “nos brinda acceso a un tipo de información que ha sido ignorada por la mayoría de los académicos de habla hispana, los cuales…influenciados por estas mismas doctrinas fracasadas, persisten en defender lo indefendible, o soslayar del todo la catástrofe creada a nivel mundial por el comunismo y sus principales líderes, desde Vladimir Lenin hasta Pol Pot, con su trágica secuela de ejecuciones sumarias, masivas violaciones de los derechos humanos y millones de prisioneros de conciencia”.
En más de 400 páginas el autor repasa las formulaciones esenciales de Marx y Engels, sus continuadores (Karl Kautsky, V.I. Lenin, Rosa Luxemburgo, Trotsky, N. Bujarin, Gramsci), detractores (F. Lassalle, Pierre J. Proudhon, Max Stirner, Mijaíl Bakunin) y de quienes revisaron o aplicaron el marxismo a la sociedad, cuyo experimento demostró las limitaciones filosóficas y económicas de una ideología presentada como panacea humana en un período de crisis de las certezas metafísicas y existenciales.

Fin de una utopía es un libro ameno a pesar de su amplitud. Benemelis demuestra maestría historiográfica, agudeza hermenéutica y honestidad en el análisis de las hipótesis y el manejo de las fuentes. La obra consta de una introducción, treinta capítulos breves estructurados en tres partes, decenas de ilustraciones y un apéndice bibliográfico.

Su análisis es abarcador, incisivo y creíble, pues parte de las profecías de Marx, el determinismo de sus postulados filosóficos, el reduccionismo economicista, la deuda y la tergiversación de Hegel, Feurbach y otros antecesores, así como la teoría de la historia, la revolución francesa de 1848 como su prueba de fuego, el intento de aplicar el evolucionismo de Darwin a la historia, la inversión del análisis de la dialéctica, la economía política, las tesis de la lucha de clases, la teoría del estado, la dictadura del proletariado y el forcejeo entre marxistas y anarquistas, continuadores, revisionistas y las fórmulas en torno al estado socialista, el partido, la nueva clase…

Benemelis esclarece lo expuesto por Lenin en detrimento de Marx, la espontaneidad del líder bolchevique, las variedades del marxismo, su aplicación en Rusia, el totalitarismo, la burocracia y el “socialismo real”. Aclara que:
“El marxismo, condicionado a su siglo de nacimiento y expresión, no pudo sobreponerse y reasimilar teóricamente en su totalidad el violento salto técnico-industrial del capitalismo. Luego de su conformación…sus postulados quedaron relacionados solo a las mismas condiciones socio-económicas que le posibilitaron la emergencia como cuerpo ideológico” (página 139).

El ensayista contextualiza su obra, revela la teoría, la depauperación de sus postulados, los criterios sobre su praxis, la crítica del estado estalinista, las causas del “triunfo del socialismo” en las periferias del capitalismo, las influencias en los países del Tercer Mundo, el expansionismo soviético, el fantasma del marxismo en los nuevos filósofos, la apelación a lo absoluto y los procesos históricos y económicos que inciden en su colapso: “El marxismo fue cogido por sorpresa, precisamente, en su dogma principal, en la supuesta decrepitud capitalista. El capitalismo renació y sobrepasó todas las expectativas y terminó arrollando al socialismo” (p. 263).

Analiza como en el capitalismo hubo una profunda revolución sistémica y organizativa dirigida por los gerentes y los tecnócratas, a diferencia del bloque soviético que estaba señoreado por la burocracia.

Expone la impronta de la Segunda Guerra Mundial, el ajedrez atómico, la doctrina de la Guerra Fría, los conflictos entre Occidente y el Bloque Soviético, la Era Brezhnev, la guerra de las galaxias y la “Era Reagan”, mas las reformas iniciadas por Mijaíl Gorbachov, cuya equivocación “fue pensar que el comunismo podía ser reformado, sin estimar que falto de una ideología totalitaria, el sistema no podría existir…” (p.444).

En Fin de una utopía…, J. F. Benemelis valora finalmente, el esfuerzo conceptual de neo marxistas como Max Hokheimer, fundador de la Escuela de Frankfurt, quien “quiso inventar un marxismo no determinista”; Herbert Marcuse, que “no pudo construir un marxismo iconoclasta”; Michel Foucault, “deconstructor de todo y constructor del marxismo” y Jurgen Habermas, gestor del “último intento serio por restablecer a Marx”.

El libro de Benemelis circula clandestinamente en Cuba como un arcoiris de esperanza, pues aún en la isla la utopía comunista es un contrasentido histórico.

culturakiss@yahoo.es

Foto: Cortesía del autor

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