viernes, 9 de septiembre de 2011

Verano violento



Escrito por Oscar Sánchez Madan


Cidra, Matanzas


9 de septiembre de 2011


(PD) En Cuba este verano estuvo marcado por la violencia. Las desmedidas acciones de los cuerpos policiales y de sus bandas paramilitares contra los disidentes y las riñas callejeras, sobre todo entre jóvenes, ocasionaron varios heridos en diferentes regiones del país. Estos hechos evidencian el peligro que enfrentan los ciudadanos cubanos y extranjeros por la falta de seguridad reinante en la isla.

Aunque el régimen se esmeró, durante los meses de junio, julio y agosto, en presentar al mundo un país en calma, los acontecimientos demostraron todo lo contrario.

En Santiago de Cuba, las mundialmente conocidas Damas de Blanco, madres, esposas y familiares de los presos políticos, han sido agredidas, domingo tras domingo, al intentar asistir a una iglesia local para orar por sus parientes. Policías y paramilitares son sus victimarios.

“Durante una de esas acciones varias mujeres fueron desmayadas. Annia Alegre Pécora recibió una pedrada en la zona del pulmón y los disidentes Prudencio Villalón y Raumel Vinajera, quienes filmaban el incidente, fueron salvajemente golpeados. Casi todas las féminas, más de una decena, tuvieron que ser asistidas en el hospital “Ambrosio Grillo” de esa localidad”, dijo un representante del Consejo de Relatores de Derechos Humanos de Cuba.

Otras regiones del país han sido también escenarios de actos vandálicos protagonizados por el oficialismo.

El activista Ernesto Manuel Carrera Moreno fue brutalmente golpeado en Guantánamo por agentes de la dictadura, que le ocasionaron lesiones en las manos, el cráneo, la mandíbula y el pómulo derecho.

A Wildo Izaguirre Fuentes, opositor de la región oriental, un paramilitar le arrancó una falange de su dedo meñique derecho de un machetazo.

Fuentes oficiales y ciudadanos de a pie, entre ellos trabajadores del sector estatal, han informado que la dictadura los trata de comprometer y los ha organizado y entrenado para sofocar por la fuerza cualquier manifestación pública de la disidencia y de la población. Para emplear armas blancas durante las agresiones las fuerzas parapoliciales tienen luz verde, según indicaron.

Como los funcionarios públicos sirven de patrones de conducta para los ciudadanos, de acuerdo con el criterio de varios especialistas en psicología, muchos jóvenes los imitan al intentar solucionar sus conflictos callejeros mediante la violencia.

Esa es una de las razones, aunque no la única, por la que en la noche del pasado 9 de agosto, en el Cabaret “La Roca”, localidad de Pedro Betancourt, Matanzas, veintenas de adolescentes rompieron las ventanas de la citada instalación y penetraron a la misma por la fuerza, ante la negativa de las autoridades de dejarlos entrar. En dicho lugar, se realizaba un concierto del popular “reggetonero” conocido como “El Chacal”.

El sábado 13, en esa misma comunidad, en la discoteca conocida como “La perrera”, (por los hechos violentos que allí tienen lugar), dos jóvenes, uno de 22 años y el otro de 19, resultaron heridos en una riña. “Al primero le perforaron el hígado, al segundo lo hirieron también con un objeto cortante”, declaró Edilie Moreno Fernández, activista del opositor Movimiento Independiente Opción Alternativa, vecina del lugar.

“Portar armas blancas en fiestas públicas donde el gobierno vende abundante ron y cerveza, se ha convertido en un mal hábito de la juventud”, manifestó una señora que reside en el poblado matancero de Cidra. Muy preocupada por el ineficaz trabajo de la policía, señaló: “A un amigo de mi hijo, de 21 años, le dieron una puñalada en el parque René Fraga, de la ciudad de Matanzas, durante los últimos carnavales. ¡Qué horror!”.

Con frecuencia las autoridades hablan sobre la necesidad de realizar un profundo trabajo preventivo y profiláctico en las comunidades con los jóvenes, pero esta labor no tendrá nunca éxito porque son los mismos funcionarios del régimen quienes promueven la violencia. Es la violenta naturaleza del sistema totalitario castrista la que bestializa a los seres humanos.

No pueden hablar las autoridades de trabajo profiláctico mientras funcionarios como el agente “Javier”, presunto jefe de la Sección de Enfrentamiento a la Disidencia en Matanzas, agreda caprichosamente y con absoluta impunidad, a ciudadanos pacíficos. En la segunda quincena de agosto este alto oficial provocó en la vía pública y golpeó, junto a otros policías, a José Hernández López, delegado del Movimiento Independiente Opción Alternativa, en Los Arabos.

Agrupaciones defensoras de los derechos ciudadanos como la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional y el Consejo de Relatores de Derechos Humanos de Cuba han denunciado muchos de los múltiples actos violentos ocurridos en las prisiones durante el primer semestre del año. Sus informes reflejan las brutales palizas y las horribles vejaciones de que son víctimas los reclusos, quienes en su gran mayoría son jóvenes de entre 16 y 35 años.

Si en esas instituciones que existen para corregir las conductas desajustadas, como manifiestan los funcionarios estatales, se cometen los peores abusos, podemos arribar a una sola conclusión: los gobernantes de Cuba no están interesados en disminuir los niveles de violencia que hay en la isla, que son bastante elevados. La prensa oficial no los refleja por razones de politiquería o por falta de valor y profesionalidad.

Está más que demostrado que es el propio sistema político imperante en la isla quien genera la violencia de que es víctima la población. La intransigencia “revolucionaria” de los viejos caudillos del Partido Comunista ahoga a una estresada ciudadanía que clama por mayores espacios de libertad en todos los órdenes y por una mayor seguridad.

La juventud cubana necesita de más y mejores opciones recreativas donde pueda desarrollar, sin el aberrante tutelaje estatal, su necesaria y creadora iniciativa.

Lo mismo sucede con la sociedad civil. Ésta debe contar con mecanismos, instituciones autónomas y plazas que le permitan ejercer sus derechos básicos consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Debe cambiar la mentalidad de los principales dirigentes del estado y de su privilegiada corte de insensibles capataces, a quienes lo único que le interesa es la preservación del poder. Si esto no sucede, si no se cambia el sistema político actual, los cubanos tendremos otros veranos como este último, violento y en Matanzas y en otras regiones del país, las palizas, los puñetazos, los asaltos y los ciudadanos heridos e incluso muertos, como el opositor Juan Wilfredo Soto García, estarán siempre a la vuelta de la esquina.
sanchesmadan61@yahoo.comEsta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
1- Objetos similares son utilizados por los paramilitares castristas para agredir a los disidentes. Los usan también los jóvenes y adolescentes cubanos en sus riñas callejeras. (Foto: Oscar Sánchez Madan).

2- El niño José Luis Álvarez Sigler, nieto del disidente Juan Francisco Sigler Amaya, al concluir un violento mítin de repudio organizado por la policía política frente a la vivienda de sus familiares, algunos de los cuales resultaron golpeados. Enero 2006. (Foto: Oscar Sánchez Madan).

3- Miembros de las paramilitares Brigadas de Respuesta Rápida obstruyen el acceso a la sede del opositor Movimiento Independiente Opción Alternativa en Pedro Betancourt, Matanzas, durante la operación policial “Plan de la Calle”. 14 de noviembre de 2010. (Foto: Vanesa Rodríguez Domínguez).

4 y 5-A falta de opciones recreativas niños y jóvenes optan por esta opción “recreativa” en un puente del viaducto que atraviesa el Río San Juan, en la ciudad de Matanzas. (Foto: Oscar Sánchez Madan).
Niños, en La Habana, eligen como distracción jugar encima del techo de un estacionamiento de ómnibus.

(Foto: Oscar Sánchez Madan).

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