Es sabido que en estos momentos el 80% de la población cubana cree que a partir del 14 de enero se podrá viajar libremente y ya lo dan como un hecho: es decir, se ven montados en un avión, aunque sin dinero, sin comida y sin lo más elemental, la libertad. Así, se ven viajando.
¿Pero qué busca este gobierno en realidad? ¿Cuáles son sus objetivos principales? Pues, opacar el descontento social, desvirtuar a la comunidad internacional y dar pasos creíbles ante los gobiernos aliados y enemigos, pasos que en gran parte reconocen que debieron haber dado desde hace mucho tiempo.
Resulta que hoy la culpa de que no podamos viajar la tuvo siempre el gobierno norteamericano y las limitaciones entre a quienes se le permitía salir y a quien no fueron por los robos de cerebros ejecutados y planeados por Washington y sus planes de destrucción del castrismo.
¿Por qué los cerebros los abandonan y los abandonarán siempre? ¿Por qué? Eso deberían preguntarse los personajes del gobierno.
Un médico especialista gana menos ejerciendo su profesión que vendiendo aguacates en una carretilla parado en una esquina. Eso, solo por mencionar un ejemplo.
Eso me recuerda algo. Conozco un doctor en medicina general que brindaba su servicio de salud en un consultorio médico del estado. Vivía en ese lugar y además hacía largas jornadas de guardia en un policlínico. Ese médico salió rumbo a una misión en Venezuela encomendada por la revolución y no sé cómo logró emigrar hacia los Estados Unidos. En solo 3 años logró tener su consulta en una clínica privada. Ahora dice sentirse médico de verdad. Sólo me pregunto dónde tenía su autoestima ese amigo cuando fue médico en Cuba y especialmente qué sentía mientras laboraba bajo el yugo de la jefatura de esta gran prisión.
Los deportistas se quedan cuando viajan, los artistas, los funcionarios del gobierno, los hijos y nietos de los que gobiernan, los cubanos de a pie. A los que lavan los cerebros se les olvida que cada persona nace con uno y es dueño de él, permite lavarlo hasta donde se quiera, pues es propiedad privada y ese no hay ser humano que pueda penetrarlo sin previa autorización del dueño.
Ya el pueblo cubano conoce a los monstruos, son más de medio siglo de promesas, ya se cansaron. Es posible que desde ese 14 de enero se haga realidad la predicción del parlamentario Ricardo Alarcón y los aviones comiencen a chocar en el aire. Pero, ojo, no dejen salir primero los cerebros que ustedes consideren ya lavados.
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