Ahora, ¡al fin!, el régimen echó a un lado la tarjeta blanca. Como decimos en buen cubano, "abrió el banderín". El Decreto-Ley 302, con una serie de modificaciones en los artículos 1, 2, 3, 9, 13, 14 y 15, es como para no creerlo. Los permisos de salida del país se flexibilizan, lo que ha motivado una expectación que no decae. Vamos a ver hasta cuándo.
Porque esa pretendida libertad de viajar no es igual para todos. Por ejemplo, no lo es para los profesionales, especialmente los médicos, que deseen poder viajar al exterior como cualquiera que tenga el dinero para hacerlo. Por tanto, dicha apertura de viajar no lo es tanto, porque encierra también ciertas prohibiciones.
Pero para la gran masa de cubanos que ansían poder viajar, así sea al Polo Norte, ahora tendrán la posibilidad de hacer lo que les prohibieron durante muchos años.
Algunos que siempre buscan encontrar la quinta pata al gato, predicen, sin haber recurrido a algún oráculo, que el régimen ya no aguanta más. Poco a poco, a ritmo de un lentísimo reguetón y sin decirlo por lo claro, comenzó a aceptar su final. Ya comprendió que el FRACASO, así, con mayúscula, le toca a cualquiera.
Para Cuba actualidad: malecun@yahoo.es



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