Cuba actualidad, Ciego de Ávila, (PD) Los pueblos se caracterizan por sus costumbres y hábitos. Los nacidos en esta hermosa isla, gustan de saborear una buena taza de café. El aroma y sabor característico del grano cosechado en las montañas cubanas es, sin lugar a dudas, una fuente de disfrute y relajamiento que hoy muchos añoran.
Cuentan los que peinan canas que el paso del huracán Flora por la región central de Cuba en el año 1963 destruyó casi la totalidad de las plantaciones del aromático grano, y esto provocó el comienzo de una venta restringida bajo el pretexto de una pronta recuperación. A partir de ese momento y hasta hoy el café integra la lista de productos racionados en la libreta de abastecimiento, o "desbastecida", como algunos la llaman.
A cincuenta años del endemoniado ciclón, la recuperación cafetalera no se avizora. La cuota se fue reduciendo hasta que en la actualidad implantaron la era del "cafetín". Fuentes vinculadas a su industria y comercialización precisaron que los cubanos consumimos una mezcla de 50 % de café y 50 % de chícharos, con la gran desventaja de que el café es de procedencia vietnamita y de mala calidad, cosechado, por ironías de la vida, con asesoramiento cubano. Según la misma fuente, el paquete de café Hola de cuatro onzas, con el precio de 4 pesos cubanos, limitado a uno per cápita una vez al mes, tiene un costo de 1,85 pesos si es de producción nacional, y 45 centavos si es importado, cifras que dan amplio margen para bajar su precio de venta.
Increíblemente, funcionarios de la Empresa Cubana del Café justifican el racionamiento y la importación del grano debido a las bajas producciones cubanas y a que es más económico traerlo del extranjero que bajarlo de nuestras montañas. La inmensa mayoría de los cubanos afirma que la realidad es otra: nuestro café, por su calidad, es bien cotizado en el mercado mundial y preferido por quienes nos visitan; constituye una fuente de ingreso de divisas, de ahí que su comercialización esté priorizada en el mercado internacional, el turismo y las Tiendas Recaudadoras de Divisas.
El café para los cubanos es más que economía, es pura identidad nacional. Las decisiones gubernamentales antes expuestas nos obligan a consumir un producto de baja calidad, cuyo sabor y olor es inespecífico, adulterado por manos inescrupulosas para ser vendido en el mercado clandestino con igual presentación, hecho que crea desconfianza y preocupación pues nadie sabe a ciencia cierta qué está consumiendo. He ahí la gran incertidumbre.
Para Cuba actualidad: valdirobe2012@gmail.com
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