JUEVES, 28 DE NOVIEMBRE DE 2013 12:57
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Cuba actualidad, Plaza, La Habana, (PD) Pretendo hacer un bosquejo del comercio del libro en Cuba a partir de las imprentas y librerías que han existido principalmente en la capital. Un estudio particular nunca se ha realizado o se ha editado.
Los datos que aquí aparecen han sido extraídos de algunos libros que se refieren a estos temas de forma más o menos extensa.
Una parte importante de las referencias están tomadas de la investigación realizada por Jorge Domingo Cuadriello, del Instituto de Literatura y Lingüística, mi amigo personal. Algunos elementos son mis aportes por la experiencia que he tenido como librero en este mundo. Esta pesquisa necesita de un mayor tiempo y capacidad, para lo cual no me siento facultado.
Espero que estas notas sirvan de acicate a otros conocedores a emprender un trabajo con mayor rigor y profundidad en este tema aun virgen. Si estos apuntes ayudan en algo a nuevos libreros, me sentiré sumamente complacido.
El comercio del libro en la historia.
El comercio del libro existe desde tiempos bastante remotos. Antecedentes del mismo se encuentran en las civilizaciones egipcia y babilónica. En la primera a través de los escribas que copiaban los libros en papiros -como el conocido "Libro de los Muertos"- que se encargaba por personas para llevarlo en su viaje al más allá. Estos escribientes recibían un pago por dicha labor. La segunda usó las tablillas de arcilla u otro material blando para transcribir textos valiosos.
El comercio del libro existe desde tiempos bastante remotos. Antecedentes del mismo se encuentran en las civilizaciones egipcia y babilónica. En la primera a través de los escribas que copiaban los libros en papiros -como el conocido "Libro de los Muertos"- que se encargaba por personas para llevarlo en su viaje al más allá. Estos escribientes recibían un pago por dicha labor. La segunda usó las tablillas de arcilla u otro material blando para transcribir textos valiosos.
Las civilizaciones de Grecia y Roma aportan de una manera bastante similar a la nuestra, los establecimientos donde se produce la compra por interesados de aquellos ejemplares, que ya se encontraban a disposición de los clientes. La forma que adoptan estos son los rollos o teucos, manuscritos de los cuales colgaba un breve cartelito con el título y el nombre del autor en cuestión. Los materiales más usados fueron el pergamino (de piel de reses) y la vitela (de piel de carnero u ovejas) que se curtían y preparaban para tal fin.
Pierre Grimal, en su libro "La Civilización Romana", hace una descripción bastante detallada de los establecimientos de aquellos momentos: "En Roma, las librerías eran el lugar de reunión de los inteligentes, que discutían problemas literarios: los jóvenes escuchaban, los viejos clientes peroraban entre los libros, cuyos rollos, cuidadosamente colocados, se alineaban encima de ellos. La puerta de la tienda estaba cubierta de inscripciones anunciando las obras en venta; a veces el primer verso de un poema era reproducido bajo el busto de un autor. La publicidad se desplegaba en los pilares vecinos. Estas librerías estaban situadas, naturalmente, en la vecindad del Foro... Los Sosii, los mayores libreros de Roma en tiempos de Augusto, estaban establecidos cerca de la estatua de Vertumnio..."
Las imprentas en La Habana
La historia del libro en Cuba se remonta al siglo XVIII, con el establecimiento de las primeras imprentas en La Habana y una en Santiago de Cuba. Antes de esa época todos los libros se editaban en España, Francia y algunos países de América Latina, que contaban ya con este adelanto técnico.
La historia del libro en Cuba se remonta al siglo XVIII, con el establecimiento de las primeras imprentas en La Habana y una en Santiago de Cuba. Antes de esa época todos los libros se editaban en España, Francia y algunos países de América Latina, que contaban ya con este adelanto técnico.
Las librerías aparecieron de forma paulatina, según se desarrollaba la impresión en el siglo XIX y fueron adquiriendo independencia de los talleres, donde se imprimía y comercializaba a la vez.
Para Cuba actualidad: jorgelibrero2012@gmail.com
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Libreria Minerva en Obispo y Bernaza 1940