lunes, 2 de junio de 2014

El falso logro de la educación

Aimée Cabrera
fraudeCuba actualidad, Centro Habana, La Habana, (PD) En un lapso de pocos días hubo el debut y despedida en cuanto al éxito en materia de educación. Primero, hubo un evento de carácter nacional el cual contó con la presencia de altos dirigentes del ramo y del Estado y Gobierno; en el mismo se tomaron medidas para evitar los errores de siempre en el próximo curso escolar. Y luego fue el escándalo, cuando por primera vez después de 1959, se dio a conocer pública y oficialmente que personal del Ministerio de Educación, profesores y alumnos tuvieron en sus manos los exámenes de ingreso a la universidad de la asignatura de matemáticas, por lo que queda anulado el examen para quienes lo hicieron y se repetirá el día 26.
En la calle, Radio Bemba dice que no sucedió solo con matemáticas sino también con español e historia.
La indolencia, la indisciplina y la falta de escrúpulos rayan en la indecencia. Los dirigentes y trabajadores de Educación debieran tener un mínimo de integridad. Si bien es cierto que los salarios son bajos y, que aunque los han aumentado, no mejoran la calidad de vida de los maestros y profesores así como del personal docente, es bochornoso que sucedan tantos fraudes a la vez.
Este de la prueba de Matemáticas no es el único. Continúan las dádivas con tarifas establecidas para comprar respuestas de exámenes, plazas de estudios, promociones, diplomas y tantas otras. Estos hechos ponen en tela de juicio a los que ejercen su profesión con dignidad.
La duda del nivel profesional se observa no solo en Cuba sino en el extranjero, cuando los cubanos intentan desempeñarse en lo que estudiaron y como única opción queda revalidar el título y, si este no es de un nivel alto, no tiene validez.
¿Qué ha pasado y qué pasa en Educación? La situación es alarmante. De esto no tiene la culpa el embargo norteamericano. De esto tiene la culpa quienes han dirigido uno de los soportes más importantes de la sociedad, y han permitido privilegios para saldar compromisos.
¿Cuántos se han graduado de verdad, cuántos de mentira? ¡Qué queda para los que no alcanzan los rendimientos acordes a los escalafones para optar por ciertas carreras y estudios de nivel medio-superior?
Cuando se ven medios foráneos, donde hay libertad de prensa, aparecen los delincuentes con sus nombres, apellidos, fotos y otros datos. Eso descaracteriza a quienes no merecen puestos de extrema confiabilidad. Aquí no se relacionan los hechos de esa manera; por eso, con el tiempo, lo próximo que suceda será más grave.
¿Hasta cuándo?, se preguntan muchos. No bastan artículos en defensa de los principios éticos si la institución no es capaz de garantizar las mejores condiciones para educadores y educandos, ni tampoco es capaz de reconocer cuando un alumno no es apto para pasar a otro grado, o cuando este tiene retraso y debe acudir a un centro especializado. Es pasar de grados y aprobar a todos, lo que conlleva a que se desencadenen otras mentiras como la del fraude académico.
No es cuestión de llevar al plano de la emulación entre escuelas estos patrones pues se destruye la imagen de honestidad de la que carecen muchos maestros y profesores, lo que se refleja en actitudes negativas, como esta confabulación entre un grupo de educadores y alumnos que involucra a quienes sí estudiaron y respondieron su examen sin saber de antemano las respuestas.
Se baja el telón de la indolencia, la vida sigue su curso y las escuelas sus disparatados modos de accionar. Pero en un lustro, todos los que asistieron a esa prueba serán señalados con el dedo invisible de la duda, hasta que puedan demostrar con su disciplina y aplicación, todo lo contrario.
Para Cuba actualidadaimeecabrera2003@yahoo.es

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