LUNES, 02 DE JUNIO DE 2014 10:18
0 COMENTARIOS
Cuba actualidad, Capdevila, La Habana, (PD) Resulta verdaderamente vergonzoso que en las bodegas, supermercados, mercados agropecuarios, puntos de ventas, carretilleros que ofertan productos del agro y en las Tiendas de Recuperación de Divisas (TRD), sin el menor escrúpulo, cuando pesan los productos, dan onzas de menos. De ahí salen sus ganancias: de lo que le roban diariamente a los consumidores.
Esto es posible gracias al estancamiento del sistema metrológico cubano debido al atraso en el sistema de pesaje presente en la red de mercado minorista.
Las pesas artesanales, calibradas por los propios dependientes, les permite realizar sus fechorías de dar onzas de menos para su propio beneficio.
Afirma la periodista Ledys Camacho Casado en su artículo “Por mediciones confiables, comparables y seguras”, publicada el 21 de mayo por el diario Juventud Rebelde, que en estos momentos el país no puede presentar ningún saldo favorable relacionado con la metrología.
Entre los consumidores reina un ambiente de inseguridad y desconfianza porque cuando compran un producto, salen convencidos de que no se llevan las onzas que les dice el dependiente.
En Cuba, las mediciones adolecen desde hace años de muchos problemas que el gobierno no acaba de solucionar ni poner coto a las fechorías que se cometen en el pesaje.
Es escandaloso que se haya celebrado el “Día Mundial de la Metrología” y se le haya rendido homenaje a “los metrólogos, protagonistas de los éxitos en esa actividad”.
Los consumidores se preguntan de qué éxitos hablan cuando son víctimas del engaño y les roban descaradamente lo que le pertenece.
Es totalmente falso que el Servicio Nacional de Metrología (Senamet) haya logrado aplicar un sistema nacional de control, verificación y supervisión a las decenas de miles de pesas y sus diferentes modelos que hay en Cuba en estos momentos.
La Oficina Nacional de Normalización en estos momentos no dispone de los recursos financieros ni del equipamiento requerido para llevar esta actividad a cada municipio y mucho menos sustituir las decenas de miles de pesas por otras más modernas, digitales.
El consumidor cubano es el más desprotegido y esquilmado del hemisferio occidental. Con los misérrimos 20 dólares que devenga de salario mensual, en la TRD los productos que ofertan tienen una tasa de un 250% con respecto a su precio original. A eso se suma la acción inescrupulosa de los empleados que le ponen una multa a los ya desproporcionados precios de esos productos.
En los mercados de venta de productos agropecuarios existe un sistema de precios oligopólicos. Por eso, nadie rebaja nada, todas las tarimas tienen el mismo precio, situación que beneficia al que vende y perjudica al que compra. Las pesas están equilibradas a favor del dependiente, y como existen relaciones mafiosas, todos se protegen para que no se conozcan sus extorciones, robos y pillajes.
Los inescrupuloso bodegueros lo único que tienen en mente es cómo pueden timar al abonado la mayor cantidad de libras. Protegidos por las direcciones de Comercio, calibran las pesas a su favor.
Los consumidores están completamente desprotegidos ante la acción rapaz de estos bandoleros.
La periodista de Juventud Rebelde afirmó que Senamet realizó el pasado año 500 000 verificaciones y calibraciones a las pesas. Si eso hubiera sido cierto y hubiese funcionado, la sección “Cuba dice” del noticiero estelar de las 8 de la noche de la televisión cubana, no lo hubiese puesto en entredicho, porque la población denunció los robos de que son víctimas por parte de los empleados al momento de pesar los productos que compran.
¿De qué disciplina tecnológica en la actividad metrológica habla la periodista Camacho Casado? Ella sabe perfectamente que hoy la mayoría de la población cubana está muy insatisfecha por la acción delincuencial de los empleados de los establecimientos donde compran porque a causa del estado deplorable en que se encuentran las pesas, no les dan las libras que les corresponden.
Con los cientos de millones de dólares que recauda anualmente el gobierno cubano con la tasa del 250% que le impone a los productos en las TRD hace rato que podía haber resuelto el grave atraso tecnológico de la actividad metrológica en Cuba. Si no hay pesas digitales en las bodegas y mercados agropecuarios, no es precisamente un problema atribuible al embargo norteamericano, como afirma la periodista.
Para Cuba actualidad: ramsetgandhi@yahoo.com