jueves, 20 de noviembre de 2014

El castrismo o el gran truco

El castrismo o el gran truco *

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Conferencia impartida en Ecuador
Introducción
Mucho se ha escrito, teorizado y discutido sobre las nuevas reformas que Raúl Castro lleva a cabo para hacer según sus palabras, el socialismo próspero y sostenible.
Incluso personas de buena fe piensan que ha llegado el momento de dar a los Castro la oportunidad de mostrar sus intenciones e incluso negociar con estos.
Todo esto a mi criterio no es más que un gran truco, ya que el castrismo solo se ha regido por una única máxima: mantenerse en el poder
Para una mejor comprensión, este trabajo se presentará en dos partes, una que muestra al régimen militar en su papel rector, bajo la entera responsabilidad de Fidel Castro durante los últimos 48 años y, por toda la actual catástrofe que se pretende mejorar. Y otra es el régimen que trata y/o pretende vender a todos, el actual gobernante Raúl Castro, quien lleva 7 años presentando unas tibias reformas para según afirma, salvar al régimen, haciéndolo según sus palabras, próspero y sostenible
Haré un breve prólogo para la mejor comprensión de este fenómeno.
En sus inicios, durante los primeros 6 años, el régimen, se rigió de forma colegiada y observando todas las leyes económicas
Desde del año 1966 hasta el 1971, la economía castrista fue un sistema seudo- presupuestado, de algún modo distributivo, creado y dirigido por Fidel Castro, quien rechazó todos los consejos.
A partir del 1971 y obligado por sus fracasos, el régimen fue conminado, aunque con bastante libertad, a regirse por la regla soviética hasta 1986.
Teniendo en cuenta los cambios que anunciaba Gorbachov, Fidel Castro creo la titulada política de rectificación de errores y tendencias negativas
Desde que la URSS implosionó, el castrismo ha perdurado casi por entero gracias a los subsidios recibidos de cualquier país que garantizara la existencia de este régimen.
Actualmente, su principal fuente de financiamiento ha sido y es Venezuela, de quien recibe anualmente, 12 mil millones de dólares de acuerdo a un tratado firmado en el año 2002 por el hoy difunto Hugo Chávez y Fidel Castro.
Parte Primera. El gobierno militar castrista
Para poder entender este régimen, es necesario tener una idea del desarrollo y situación actual de su cúpula militar, toda vez que este estamento es en realidad quien detenta el poder real desde hace 55 años.
En Cuba desde 1967 no existe sociedad civil, como se conoce en el mundo a menos que se quiera creer que los pequeños negocios gastronómicos y artesanales cuyo peso en el PIB es insignificante, son la sociedad civil castrista.
Comencemos por su techo. Este sin discusión alguna lo tienen en este orden, Fidel y Raúl Castro. Como sustitutos (todos designados por Fidel Castro) están, Ramiro Valdés, Abelardo Colomé, Leopoldo Cintra y Álvaro López Miera, todos ellos generales y miembros del Politburó.
El resto de los otros vicepresidentes y altos oficiales son irrelevantes, toda vez que en el castrismo no hay puestos para terceros.
Decenas de miembros del Politburó, durante más de veinte años, han sido purgados por una u otra razón, entre los que se destacan los casos de Carlos Aldana, Roberto Robaina, Carlos Lage, Felipe Pérez Roque. Esto demuestra que fuera de Raúl y Fidel Castro, todos son gastables
Para el resto de los generales, la carrera militar se ha convertido en una escalera al cielo, mediante la que estos, acorde al éxito de su desempeño, pueden aspirar a ser ubicados en lugares de privilegio como el turismo, empresas exportadoras que garantizan la logística, biotecnología, tabaco, puertos, cibernética, industrias extractivas como las del níquel y hasta hace poco el petróleo, aunque ya se sabe que en Cuba solo hay petróleo en escasas cantidades que son utilizadas por la Sherrit International para generación de electricidad por gas
Aquellos generales que han tenido dificultades en sus funciones, se acomodaron en bajos niveles para recibir parcelas de tierra o pequeños negocios particulares, sin ahogarlos con impuestos, o inspecciones y que así puedan vivir decentemente sin muchas complicaciones Un ejemplo de esto es el general Acevedo quien vive de alquilar a extranjeros las habitaciones de su mansión.
Ahora sin embargo, surgen nuevas estrellas en el horizonte militar castrista, Alejandro Castro, el hijo de Raúl Castro, recién ascendido a coronel y con menor relevancia, al frente de los mejores negocios de Raúl Castro, el también Cor. Rodríguez López-Calleja, su ex yerno, actual director general del puerto del Mariel. Estos dos últimos tienen un status especial superior.
La designación de Alejando Castro, quien sin pertenecer siquiera al Comité Central del Partido castrista, e ignorando a 12 miembros del Politburó suscribió en Moscú a nombre del gobierno cubano, un acuerdo de seguridad militar con el gobierno ruso, da la pista de su importancia.
El coronel Rodríguez López-Callejas controla a través de la firma GAESA, el 90 % de todas las fuentes de financiamiento en divisas del país, que otrora controlaba el difunto ministro de Defensa, General Julio Casas.
Hecho este breve bosquejo del sector militar pasemos a otro tema.
Fidel y Raúl Castro saben desde hace mucho que el socialismo no tiene arreglo y que deben ganar tiempo para acomodar a su familia y allegados como socios o accionistas de los principales sectores económicos del país para los futuros cambios. Sin embargo, este proceso avanza lento, dada la preocupación de ambos porque una apertura económica conduzca a una apertura política que haga que el pueblo exija responsabilidades por abusos cometidos, como en Chile, Guatemala y Argentina.
Los Castro crearon en los años 90 el Consejo de Defensa Nacional “quien en circunstancias excepcionales” es el máximo órgano de poder estatal y político y ejerce la dirección absoluta, incluso la militar; el orden interior, la seguridad la política exterior y la economía.
El gobierno castrista lleva ya 25 años en esta circunstancia llamada eufemísticamente “período especial en tiempo de paz” manteniendo al pueblo cubano en un régimen de supervivencia y sumisión total…
Poco tiempo después de instaurada esta situación, Fidel Castro se negó a admitir que el socialismo había fracasado y acuñó la “actualización del modelo económico”, solo para tener un saco donde echar las culpas.
Por entonces a ambos Castro les atraían sobremanera las variantes china y vietnamita de un capitalismo de Estado, dirigido por un solo partido, pero veían la dificultad de que en el caso cubano, las principales democracias occidentales se tragaran ese cuento sin exigir las libertades políticas.
La revista TheEconomist, con su lista sobre los índices de democracia en el mundo, les aportó a los Castro el modelo a tomar para atraer al ansiado capital norteamericano, a fin de revivir el cadáver de su economía, sin perder el poder.
Todos saben que en Cuba, mientras estén los Castro, no habrá libertad ni de asociación, de reunión, ni legalización de partidos políticos y otros derechos conculcados al pueblo cubano, como en China, Vietnam y Corea del Norte. Pero en lugar de libertades, incluso con el seguro concurso de la oposición light, que tímidamente ya asoma la cabeza, se prepara una puesta en escena para este show, que Hollywood envidiaría: el modelo egipcio, con partidos políticos, elecciones libres, mano dura con los extremistas y el respeto en lo posible a la constitución, mediante un gobierno de las fuerzas armadas. Esto resulta inmejorable para quien “sin prisa, pero sin pausa”, gana el tiempo que necesita.
Un régimen que permita una oposición que se contente con determinadas libertades para alegría de los fellow travelers, pero donde las Fuerzas Armadas sean intocables, para que ni siquiera un presidente elegido por elecciones democráticas pueda decidir sobre ellas. Estas serán, el garante de la estabilidad y el orden. Detentarán en sus manos el poder absoluto.
Ese es el modelo económico que buscan los Castro para perpetuar su régimen.
Para Cuba actualidad: palest44@gmail.com
Foto: Osmar Laffita
* Conferencia impartida en Ecuador

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