Todos se quejan de la situación en que viven
Cuba actualidad, Centro Habana, La Habana, (PD) No hay un aspecto de la vida cotidiana del que no se quejen los cubanos. Los temas más recurrentes son la alimentación, el transporte y la vivienda, pero hay otros muchos más.
Las personas no entienden que se les niegue la posibilidad de vivir con un mínimo de condiciones. Son pocos los que hablan de querer lo mejor, la mayoría se conforma con muy poco y ni eso consiguen.
Los más necesitados temen las represalias por su condición de pobres y marginados. Para ellos son las peores sanciones. Pero los más pudientes también sufren la tensión de perderlo todo de un tirón. Los comportamientos oportunistas y aduladores no los eximen de las represalias.
Hace unos días escuché a un joven cuyo rostro denota desesperación. Junto a un grupo de personas esperaba su turno para un examen del oído, en un centro médico de la capital. Adquirió un padecimiento quizás crónico tras una paliza en un calabozo. La descripción de su calvario, sucedido en fecha reciente, movía a compasión a los presentes. Algunos le daban aliento.
“Puede ser que haya hecho algo malo, pero la policía no puede maltratar así”, comentó un hombre que estaba sentado cerca del muchacho y quedó impresionado con los detalles.
Para los de las clases altas es más fácil nadar en el mar de delincuencia que los provee de todo lo que añora la mayoría. Esos caen cuando un buen día, los mismos que los crearon y les garantizaron sus privilegios, deciden darles un escarmiento para ganar aplausos y reconocimientos, con los que solo pueden vivir ellos y sus familias.
Los intocables de Cuba pueden ser captados por una cámara indiscreta en una de las tiendas más exclusivas del mundo, mientras que cientos de cubanos no tienen dinero para entrar en las desabastecidas tiendas de la Isla.
“Nunca he tenido un chavito en la mano. Mi sueldo de años fue en pesos, mi chequera igual. Compro lo que puedo pagar con el peso. No pierdo mi tiempo en entrar en una shopping, para qué”, expresa un anciano jubilado.
Entre discusiones de política, a favor o en contra del levantamiento del embargo, o inmersos en un debate sobre béisbol que más parece una batalla campal, los de a pie nunca tienen cómo mejorar y apartarse del hoyo negro.
Los que viven bien han aprendido a mantener un doble status para entrar y salir del país, ya sea para visitar a un familiar o para aceptar contratos de trabajo. La doble moral los enmascara, para futuras estrategias, por si acaso.
Para Cuba actualidad: aimeecabcu2003@yahoo.es
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