Cuba actualidad, El Cerro, La Habana, (PD) Para los cubanos de a pie, que son la mayoría, el pan del desayuno es sinónimo de lucha, y va más allá de la mismísima ciencia y ficción.
El pan del desayuno se puede hallar en tres estados relacionados intrínsecamente con el nivel socio-económico del desayunante.
El pan de la cuota, una masa amorfa y ácida, más conocida como Toma 1, está reservado para los sustratos sociales más bajos.
El pan de la Cadena es de una calidad incuestionablemente superior por lo que su precio escapa del bolsillo de los asalariados estatales.
El pan del Sylvain está hecho de harina de otro costal: debido a su calidad celestial, está reservado para dueños de negocios lucrativos, gerentes, generales, ministros y otros privilegiados.
Toda regla tiene su excepción, y luego de un infrahumano sacrificio, no es de extrañar que, un día al menos, alguien quebrante el orden alimentario. No obstante, ya sea para el pan de la Cuota o para el pan de la Cadena, más vale precaver y asegurar.
Teniendo seguro el pan, comienza la segunda temporada: ¿qué lo acompañará?.
En este punto, debemos remitirnos nuevamente al nivel socio-económico de los desayunantes.
El grupo del pan de la Cuota, puede escoger entre azúcar, aceite, croquetas de claria con sabor a harina, pollo (del que dan por la libreta en vez de pescado, picadillo de ave-rigua, jamonada, o simplemente, pan solo.
Los del pan de la Cadena, pueden acompañarlo con jamón, ya sea Vicky, depierna o cualquier otro, pero sin derecho a pensar en el jamón del diablo, el queso o el bistec.
Los que pueden disfrutar del celestial pan del Sylvain, tienen toda una constelación de estrellas para acompañarlo: atún, bonito, emperador, carne de cualquier cuadrúpedo vedado al pueblo, etcétera.
En cualquier caso, y aún en el mejor de ellos, es imposible desayunar con pan fresco, recién elaborado, calientico, y menos aún crujiente si no lo compras en la Cadena.
Pero como en toda -buena o mala- historia, está la invisible mano del imperio, el Norte revuelto y brutal, con el monstruoso bloqueo que propicia el desfalco del aceite que debería usarse en la confección del pan, el aumento de la dosis de levadura en la medida que se disminuye la de harina, mientras que se nutre la masa de sudor, saliva, escupitajos, cenizas de cigarros y tabacos y por qué no, algún que otro humor pegajoso segregado por las mucosas, comúnmente conocido como moco.
Pero ya esto, más que la historia del pan es parte de la historia de cómo lo hacen, a lo cubano, a lo bloqueado.
Esta foto, sin retocar digitalmente, fue tomada el pasado 21 de septiembre, a las 11:31 am, en la panadería de Toyo, en Calzada de Diez de Octubre esquina a San Leonardo, Santos Suárez, en el capitalino municipio Diez de Octubre.
La panadería de Toyo, antigua Casa del Pan y que ofertara en su tiempo de gloria diversas variedades de exquisito pan, ha sido convertida en un cuchitril que ofrece el desabrido y racionado pan de la cuota o Toma 1.
La larga cola de personas que se ve son cubanos de a pie que no pueden comprar otro pan que el que les toca por la libreta, comprarlo hoy y guardarlo para desayunar mañana.
Para Cuba actualidad: elhidalgo2013@yahoo.com
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