martes, 23 de diciembre de 2014

Marea negra


356_aguas-nCuba actualidad, Jaimanitas, La Habana, (PD) En días pasados un extraño incidente volvió famosa a la calle 232, de Jaimanitas, cuando una avalancha de aguas negras avanzó rauda por la calle amenazando con penetrar en las viviendas.
El suceso fue provocado por la perforación de un pozo situado en la calle, donde aliviaban numerosas fosas sanitarias de más de una docena de viviendas.
El pozo había estado tupido por años, y era un verdadero caos debido a la inundación y desborde del agua albañal dentro de las casas, y la tupición de baños y cañerías reventadas.
Después de una espera de varios años, que los damnificados catalogan como ¨asfixiante¨, llegó por fin el camión barreno de la empresa Aguas de La Habana, tras una gestión personal del Delegado del Poder Popular y el problema quedó resuelto. Pero por poco se crea otro. Cuando el taladro consiguió romper la roca y abrir una brecha, entonces el pozo descargó hacia arriba un torrente negro indetenible que avanzó velozmente por la calle 232 , convertido en una gran ola putrefacta y los vecinos asustados gritaron “¡sálvese quien pueda!”, y corrieron a salvaguardar sus casas.
Lo más peligroso de aquella marea negra ya famosa, fue la amenaza de que penetrara en las viviendas. Por suerte, se detuvo en una cuesta, pero el olor pútrido invadió el entorno y a medida que se fue evaporando el agua, quedó una masa negra azulada, de un alto poder infeccioso, que demoró varios días en limpiarse.
Este suceso quedó registrado en el imaginario popular en varios chistes que aún se cuentan por los rincones del pueblo: ¨Tsunami de mierda en 232¨. O ¨A Clemente el plomero la jiña le llegó a las rodillas¨.
Como siempre, el choteo del cubano dejó su marca en el hecho, riéndose de la miseria y de cuanto a otros habitantes pudiera afectar y dejar secuelas.
En el trayecto de cinco cuadras recorrida por la marea negra, estuvieron expuestos a la infección dos carretillas cargadas de productos del agro, tres timbiriches de venta de alimentos, la bodega, la fábrica de embutidos, una tienda en divisas y decenas de viviendas.
Al poco rato, la gente caminaba sobre la masa negra y el agua albañal como si nada, sin percatarse donde pisaban: absortos como están en sus problemas, no lo notaban. En sus zapatos transportaron a largas distancias el resumen de treinta fosas sanitarias con muchos años sin aliviar y el espejo de las entrañas de sus habitantes, que llegaron al reparto Barbosa , San Agustín, Arroyo Arenas, La Lisa, Luyanó, Lawton y hasta El Vedado y la Plaza de la Revolución, por jaimanitenses viajeros o gente de paso que se llevó pegado el recuerdo de aquel terrible pozo, acompañado de un olor a muerte que demorará mucho tiempo en olvidarse.
Para Cuba actualidad: frankcorrea4@gamail.com
Fotos: Frank Correa
Ciudadanos caminan sobre aguas negras

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