Cuba actualidad, Lawton, La Habana, (PD) Muy buenas para usted Sr. Modesto: Como era de esperar, The New York Times, al que por la defensa a ultranza que hace de ustedes, los Castro, debía ser llamado El Miliciano, dedicó un reportaje promocional a la por ahora remota posibilidad de que los yanquis viajen a Castrolandia a hacer turismo de salud.
De aprobarse este otro regalito, se pudiera recibir una cifra bastante redonda además de la que ya reciben ustedes los Castro y en especial usted, que administra en usufructo.
Los servicios médicos han probado ser lo único económicamente productivo en su finca Castrolandia.
The New York Times señala como habitantes de varios países van cada año a Castrolandia como pacientes del turismo médico, porque el tratamiento que necesitan es más barato aquí.
Después, como para recalcar lo bueno de estos servicios, relaciona en una serie de entrevistas a varios cazadores de ambulancias, -sobre todo del estado de la Florida- ansiosos por hacer su dinerito, aún a costas del sufrimiento del pueblo cubano.
A continuación hace un promo de todas las terapias que se ofertan, tales como las curas del vitíligo, la psoriasis, la alopecia, la retinosis pigmentaria, la drogodependencia, la restauración y rehabilitación neurológica para enfermos de Parkinson, Alzheimer y esclerosis múltiple y programas clínico-quirúrgicos en todas las especialidades, que incluyen cirugía estética, oftalmológica y trasplantes de órganos y tejidos. Estuvo incluido el producto que infructuosamente trató de vender el congresista- mercachifle Joe García en su oportunidad.
Esto trajo a mi memoria varios de sus públicos avatares en busca de dinero. No mencionaré los clandestinos, como los servicios del turismo sexual de los años 90.
Entre estas curas milagrosas del Dr. Quark que usted ha vendido como panacea para obtener dinero está la cura del cáncer mediante el veneno del alacrán.
La venta de este truco se estima en no menos de 8 millones de USD en Europa y Canadá. Muy bien le cayó a usted y a su sobrino, aún director de una de sus empresas para luego diluirse en el ostracismo oficial.
Esto no fue gracias a una rectificación de sus miñones, sino gracias a un cubano residente en Ecuador que probó ser el co- descubridor de esta cura homeopática, por lo que no se podía patentar como medicina.
Todos estos servicios y curas, como la del alacrán, que ahora su régimen, Sr. Modesto, promociona a través de su periódico The New York Times (que repito, debiera llamarse El Miliciano) carece de comprobaciones internacionales que avalen su efectividad y del canon habitual de resultados publicados en revistas médicas especializados para su revisión por expertos independientes.
Además, ya existen serias quejas de familiares de pacientes porque la calidad en los servicios colaterales ofertados -menú, hospedaje y comunicaciones- no se corresponde con su precio.
Existe un detalle y es que el Departamento del Tesoro establece que los estadounidenses que deseen viajar a Cuba por razones no autorizadas, deberán explicarlo previamente para su estudio. Y estas razones no contemplan el turismo.
Por haber sido agraciado con la lotería de Mr. Obama, no debe haber problemas. Como se sabe, entre amigos todo se perdona, incluso las violaciones a todos los derechos, las torturas y los fusilamientos. En comparación con esto, si más tarde se supiera que esos servicios de salud no sirven para nada, sería peccata minuta.
Por esto es que me reitero enemigamente suyo.
Para Cuba actualidad: palest44@gmail.com
Cuba actualidad, Lawton, La Habana, (PD) Muy buenas para usted Sr. Modesto: Como era de esperar, The New York Times, al que por la defensa a ultranza que hace de ustedes, los Castro, debía ser llamado El Miliciano, dedicó un reportaje promocional a la por ahora remota posibilidad de que los yanquis viajen a Castrolandia a hacer turismo de salud.
De aprobarse este otro regalito, se pudiera recibir una cifra bastante redonda además de la que ya reciben ustedes los Castro y en especial usted, que administra en usufructo.
Los servicios médicos han probado ser lo único económicamente productivo en su finca Castrolandia.
The New York Times señala como habitantes de varios países van cada año a Castrolandia como pacientes del turismo médico, porque el tratamiento que necesitan es más barato aquí.
Después, como para recalcar lo bueno de estos servicios, relaciona en una serie de entrevistas a varios cazadores de ambulancias, -sobre todo del estado de la Florida- ansiosos por hacer su dinerito, aún a costas del sufrimiento del pueblo cubano.
A continuación hace un promo de todas las terapias que se ofertan, tales como las curas del vitíligo, la psoriasis, la alopecia, la retinosis pigmentaria, la drogodependencia, la restauración y rehabilitación neurológica para enfermos de Parkinson, Alzheimer y esclerosis múltiple y programas clínico-quirúrgicos en todas las especialidades, que incluyen cirugía estética, oftalmológica y trasplantes de órganos y tejidos. Estuvo incluido el producto que infructuosamente trató de vender el congresista- mercachifle Joe García en su oportunidad.
Esto trajo a mi memoria varios de sus públicos avatares en busca de dinero. No mencionaré los clandestinos, como los servicios del turismo sexual de los años 90.
Entre estas curas milagrosas del Dr. Quark que usted ha vendido como panacea para obtener dinero está la cura del cáncer mediante el veneno del alacrán.
La venta de este truco se estima en no menos de 8 millones de USD en Europa y Canadá. Muy bien le cayó a usted y a su sobrino, aún director de una de sus empresas para luego diluirse en el ostracismo oficial.
Esto no fue gracias a una rectificación de sus miñones, sino gracias a un cubano residente en Ecuador que probó ser el co- descubridor de esta cura homeopática, por lo que no se podía patentar como medicina.
Todos estos servicios y curas, como la del alacrán, que ahora su régimen, Sr. Modesto, promociona a través de su periódico The New York Times (que repito, debiera llamarse El Miliciano) carece de comprobaciones internacionales que avalen su efectividad y del canon habitual de resultados publicados en revistas médicas especializados para su revisión por expertos independientes.
Además, ya existen serias quejas de familiares de pacientes porque la calidad en los servicios colaterales ofertados -menú, hospedaje y comunicaciones- no se corresponde con su precio.
Existe un detalle y es que el Departamento del Tesoro establece que los estadounidenses que deseen viajar a Cuba por razones no autorizadas, deberán explicarlo previamente para su estudio. Y estas razones no contemplan el turismo.
Por haber sido agraciado con la lotería de Mr. Obama, no debe haber problemas. Como se sabe, entre amigos todo se perdona, incluso las violaciones a todos los derechos, las torturas y los fusilamientos. En comparación con esto, si más tarde se supiera que esos servicios de salud no sirven para nada, sería peccata minuta.
Por esto es que me reitero enemigamente suyo.
Para Cuba actualidad: palest44@gmail.com
Para Cuba actualidad: palest44@gmail.com