Cuba actualidad, Capdevila, Arroyo Naranjo, La Habana, (PD) De la reunión del Consejo de Ministros celebrada el pasado 26 de febrero los medios oficiales se limitaron, sin hacer comentarios, a reflejar la resumida información que le entregaron.
La lectura de dicha información causa desasosiego y frustración, ya que ni por asomo, está en sintonía con la situación de penuria en que está sumida la inmensa mayoría de la población: la baja producción de alimentos, sus altos precios en el mercado minorista, los bajos salarios, los graves problemas en la reparación y construcción de viviendas y la trasportación de pasajeros.
Ninguno de los asuntos abordados en la susodicha reunión del Poder Ejecutivo tuvo que ver con el mejoramiento del deteriorado nivel de vida de los cubanos.
La asignación de dinero a escritores y artistas para desarrollar proyectos culturales, como era de esperar, será fiscalizada y dirigida por las verticales y oficialistas Asociación Hermanos Saíz (AHS) y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Dichas organizaciones, cuando aprueben los proyectos, recibirán el dinero a través del Ministerio de Cultura y el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), que serán en definitiva los que organizarán y controlarán dichos planes de desarrollo cultural.
Es decir, que de libertad cultural, nada. Hablar del libre ejercicio de la creación artista, es una falacia. Esa es una asignatura que todavía continua pendiente. Los intelectuales y artistas que acepten estas nuevas reglas del juego saben que sus obras no podrán salirse del guión impuesto por el Partido Comunista a la ASH y la UNEAC: “Dentro de la revolución todo, fuera de la revolución, nada”. El encargado de hacer cumplir este dogma totalitario es el Departamento Ideológico del Partido Comunista, que es quien dirige la política cultural del Estado y el Gobierno.
Los asistentes a la reunión de la máxima instancia de gobierno llegaron al consenso de ponerle coto al desorden, la indisciplina, los desvíos de recursos y la corrupción generalizada que se manifiesta en todo el sistema ferroviario.
Este sistema está integrado por la Unión de Ferrocarriles, la Administración del Sistema Ferroviario y la Policía Ferroviaria, de reciente creación, que convierte a Cuba en uno de los pocos países que militariza la actividad ferroviaria.
Los métodos tradicionales de administración aplicados hasta hoy han fracasado porque no han sido capaces de poner fin al caos y el desorden reinante en el sector ferroviario. A diario se incumplen los itinerarios de salida y llegada de los trenes. El mal trabajo, la ineficiencia, los bajos salarios, la carencia de piezas y las deficientes reparaciones han convertido a los ferrocarriles cubanos en el sector del transporte de peor desempeño.
La información brindada relativa a la exportación de servicios fue bastante generalizada y con el empleo de un lenguaje críptico, a pesar de la importancia que le concede el gobierno cubano a ese sector de la economía.
El titular en funciones del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (MINCEX), el viceministro primero Antonio Carricarte Corona, ajustado a las instrucciones recibidas, afirmó para sorpresa de la mayoría de los presentes en la reunión y los que leyeron la prensa que “el incremento y diversificación de las exportaciones de los servicios constituyen objetivos priorizados para nuestro comercio exterior”. Parece que el turismo, las remesas, el níquel, el azúcar, el tabaco, el ron, los mariscos y los derivados del petróleo, pasaron a ocupar un lugar inferior en lo relativo a la entrada de divisas en el país.
Carricarte, aunque no comentó la afirmación del vicepresidente del Consejo de Ministro, Marino Murillo Jorge, durante su intervención en el pleno de la Asamblea Nacional del Poder Popular, celebrada el 20 de diciembre de 2014, sobre el anunciado crecimiento del 4% o más del Producto Interno Bruto (PIB) el presente año, dijo a los diputados que para lograrlo se producirá un significativo incremento en la industria manufacturera (se excluye a la azucarera),la construcción, el comercio, las reparaciones de efectos personales, los hoteles y restaurantes, la agricultura, la ganadería y la silvicultura. No dijo nada de la exportación de los servicios, lo que evidentemente es una jugada dirigida a confundir y no decir que en estos momentos la economía cubana descasa en la producción terciaria y no en la de bienes, como ocurría hace 25 años.
La población continúa a la espera de conocer cuál fue el monto total de la producción agrícola del pasado año. No se sabe cuántos millones de litros de leche, cuántos miles de toneladas de arroz, frijoles, maíz, carne de cerdo y de res se produjeron.
En todo el año 2014 y en enero febrero de este año, en los mercados minoristas donde se comercializan estos productos, con la excepción de la leche y la carne de res, los precios se han disparado de una manera incontrolada, lo que afecta los ya de por sí menguados bolsillos y los fogones de las familias.
Las interrogantes del pueblo, que reclama se le explique hasta cuándo durará esta situación, son más que justas. Pero ante este problema, lo que han hecho los gobernantes cubanos es callarse, como si no fuera asunto que ellos. Ellos crearon estos problemas, son los responsables de que ocurran, y no son capaces de solucionarlos.
Para Cuba actualidad: origenesmadiba@gmail.com
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