Al habla con Brendan Mullarkey, cónsul general de Estados Unidos en La Habana.
Brendan Mullarkey, cónsul general de Estados Unidos en La Habana. (DDC, 18 de noviembre, La Habana)
El miércoles 18 de noviembre, el señor Brendan Mullarkey, cónsul general de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, sostuvo una charla con este reportero para asegurarle oficialmente que "la política migratoria norteamericana permanecerá invariable".
"Los Estados Unidos abogan por una inmigración ordenada y segura", afirmó. Es decir, la Ley de Ajuste Cubano, la políticas migratorias de "Pies secos, pies mojados" y la de Parole [destinada a los médicos cubanos que abandonen sus misiones en terceros países] continuarán vigentes, aunque esta última ―aclaró Mullarkey― será motivo de discusión en los próximos encuentros Cuba-EEUU".
Mullarkey informó a DIARIO DE CUBA que la embajada norteamericana, en un período de cinco años, ha otorgado más de 120.000 visas temporales, por motivos de turismo, intercambios culturales, científicos, estudiantiles, deportivos y otros. Además, otras 100.000 han sido otorgadas por "salidas definitivas" para reunificaciones familiares, a las que se suman los premiados en las loterías internacionales. La Sección de Refugiados también otorga visas, pero Mullarkey aclaró que este departamento no es de su competencia. Precisó que las tarifas y los procesos burocráticos para la obtención de visados son los mismos aplicados en otras naciones.
En relación a los acontecimientos suscitados en la frontera nico-costarricense, cuando los empellones, los gases lacrimógenos y las balas de goma fueron la bienvenida dada por el ejército nicaragüense a una avanzada de unos 2.000 cubanos varados en Centroamérica, dijo que "el gobierno de EEUU ha pedido al costarricense respetar los derechos humanos de los migrantes cubanos", y aseveró que se mantienen observando la situación humanitaria a estas 2 000 personas.
El señor Mallarkey insistió en trasmitir tranquilidad a los que ansían un futuro mejor en territorio norteamericano. "El proceso de derogación de las leyes migratorias que favorecen a los cubanos es competencia del Congreso y su proceso es lento. De la misma forma, los familiares de estas personas que residen en EEUU deberían cooperar ante el exacerbo de sus preocupaciones", apuntó.
En una nota del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX) emitida el pasado martes, se culpa a la Ley de Ajuste Cubano y a las leyes migratorias que le otorgan un estatus privilegiado a los cubanos establecidos en EEUU, de ser las causantes del éxodo masivo que ha varado a los 2.000 nacionales en Costa Rica, a causa del cierre de frontera nicaragüense.
Según fuentes, la mayoría de los cubanos involucrados en esta aventura han vendido sus propiedades para hacerse de una visa, un pasaje, y aventurarse en un recorrido por siete países sudamericanos y centroamericanos, una suerte de odisea quizás más peligrosa que la navegación en balsas por el estrecho de la Florida. A lo largo del recorrido los cubanos sufren extorsiones, asaltos y secuestros a manos de delincuentes y traficantes de seres humanos.
El régimen alegó en su nota estar dispuesto a abrirles las puertas a aquellos que salieron legalmente de la isla y quieran regresar. Sin embargo, la situación de estas personas es sumamente desesperada, puesto que muchos se deshicieron de todos sus bienes para emprender el viaje y en Cuba deberían partir otra vez de cero.
Resulta contradictorio que durante el año en curso, más de 43.000 cubanos han andado esa ruta, y que sea ahora que el régimen nicaragüense, que mantiene relaciones fraternales con La Habana, les cierre el paso con el objetivo evidente de crear un clima de tensiones en la región, y así poder culpar al Gobierno de EEUU de una probable crisis humanitaria.
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