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sábado, 6 de noviembre de 2021
Las familias cubanas necesitan de tu ayuda URGENTE!
El Covid y el Socialismo
El Covid y el Socialismo
Hace unas semanas, durante un almuerzo entre amigos en un conocido restaurant de la ciudad, después de un largo rato de espera sin recibir atención, el doctor Santiago Cárdenas, amigo y médico, decía, “El covid es como el socialismo, ambos favorecen la negligencia y la irresponsabilidad, en fin, son enemigos acérrimos de la disciplina social lo que redunda en detrimento de las libertades y derechos”.
Han transcurrido más semanas y no olvido el comentario de Cárdenas. La calidad de los servicios ha disminuido incesantemente como consecuencia de la pandemia que evidentemente no solo ha afectado la salud y causado la muerte de más de cinco millones de personas en todo el orbe, sino que ha repercutido de todas las maneras inimaginables en la sociedad, en particular en los servicios administrativos y en las aéreas de consumo.
La atención en muchos establecimientos se ha deteriorado significativamente, incluido los gubernamentales, que nunca se han distinguido por su eficiencia. El uso del teléfono es agotador, las maquinas, cada día más sabias, saltan de una propuesta a otra, pero casi nunca responde el operador para resolver nuestros problemas o darle respuesta a una inquietud.
Tal parece que la capitalista afirmación de que “el cliente siempre tiene la razón”, perdió su razón de ser. Es fácil apreciar el desgano y desinterés con que son recibidos los parroquianos en los lugares de servicio, una situación que me hizo rememorar lo precaria que es la atención al público en países como Cuba y Venezuela. Aquí por suerte es la pandemia y esa, creo, es más fácil de abatir que la toma del poder por los marxistas.
Otra característica común entre el socialismo y el Covid19 es la escasez. En los primeros días de la epidemia del coronavirus desaparecieron muchos productos de los comercios. Hubo una explosión de consumo, por esa histeria colectiva que azota a los ciudadanos cuando hay una amenaza a la cotidianidad que puede culminar con un cambio radical en nuestras condiciones de vida.
La repentina falta de artículos de consumo fue normal, pero no es razonable que se repitan esas circunstancias más de un año después. Hay algunos establecimientos que te llevan a evocar las crónicas falta de producto de la Cuba totalitaria. Estantes medios vacíos o repletos de un artículo que se repite al infinito, lo que invita al acaparamiento y a crear un circulo de oferta reducida.
He escuchado y leído que hay preocupación porque los artículos necesarios para el Día de Acción de Gracias y la Navidad puedan faltar. Todavía más, leí una nota en un periódico de la costa del oeste que decía “muchos fabricantes han advertido a las tiendas sobre la disponibilidad de ciertos productos de cara a las celebraciones de otoño e invierno”.
Confieso que como ciudadano promedio no imaginaba que el desabastecimiento pudiera extenderse por tanto tiempo y menos aún que de la noche a la mañana se presentara en el primer y mejor país del mundo, en mi opinión, una severa falta de mano de obra y problemas sistémicos como falta de lugar de almacenaje y el mal estado de las vías férreas, una situación que reflejaría la falta de previsión de la clase dirigente estadounidense, especialmente de sus gobernantes, porque descarto que ese argumento sea un pretexto similar al que usaba la dictadura castrista para justificar la escasez. Decían, “el poder adquisitivo de la población ha crecido tanto que la producción no es suficiente”.
Por ultimo no quiero olvidar la inflación. Repito, solo conozco algo de economía familiar, pero los precios de los productos, particularmente del combustible, han subido escandalosamente, los de la carne están en las clásicas nubes, e ir a almorzar a un restaurant es un acto que puede poner en riesgo la estabilidad del bolsillo.
Esta semana compre un producto farmacéutico en línea que subió 18 dólares en menos de un mes y un pariente fue a comprar un auto y su amigo del dealer le dijo, “déjalo para después porque aparte de que hay poca oferta, los precios se han desbocado”.
Estoy con el doctor Cárdenas. El Covid y el socialismo son dos enemigos acérrimos del ser humano.
viernes, 5 de noviembre de 2021
"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla de pensamiento.”
"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla de pensamiento.”
José Martí
El 26 de Julio de 2007, General Raúl Castro, hablo de la necesidad de “cambios estructurales y de conceptos.” Atendiendo a su llamado, el Monseñor Carlos Manuel de Céspedes García-Menocal, descendiente del Padre de la Patria y representante de la Iglesias Católica, la institución mas vieja de la humanidad, en un artículo titulado: “Cuba Hoy: Compatibilidad entre cambios reales y panorama constitucional”, publicado en Espacio Laical Digital, contribuye a la profundidad del debate con un análisis históricos … “desde que los cubanos ilustrados comenzaron a pensar en Cuba como una realidad política distinta de España”…hasta nuestros días. Creo que el fenómeno es más complejo y tienes raíces más profundas, que Cuba, más que el resultado de accidentes políticos, es la consecuencia de encontradas concepciones de la sociedad, el estado y el derecho.
Por un lado la concepción oriental, que ha seguido un desarrollo colectivo, colectivizante, de hombres que de servidores de la sociedad han devenido en servidos por los pueblos, cuyos más claros ejemplos lo han sido, a través de la historia, los regímenes despóticos de Egipto, Mesopotamia y La China, en la antigüedad, y en la era moderna los gobiernos totalitarios de Europa del Este; y la concepción occidental, que ya en la antigüedad había disfrutado de una unidad estructural; la que le ofreció el imperio romano - el derecho romano !- y que llegó a tener por más de mil años la esencia de toda una cultura en un idioma común; el latín y una espiritualidad en la cristiandad, capaz de fundamentar la revolución mas trascedente que haya conocido la humanidad en el valor más trascendente y ennoblecedor; el amor.
Cuba, como toda las Américas, es parte del mundo occidental.
Por accidente de la historia el camino institucional de occidente se bifurco: por un lado, lo que conocemos como el Derecho Común - con su tradición de respeto a los derechos individuales, de frenos a los poderes del estado y la independencia de la judicatura, que se entendió a las Trece Colonias de América del Norte, las que, como resultado de su Independencia, promulgaron la única constitución en el mundo que erige al ciudadano en soberano - en definitiva Dios nos hizo a su imagen y semejanza-; y por otro, la concepción Latinas, que nos llego con España, y que a pesar de la Carta de Las Cortes de León de 1188, que para muchos estudiosos significa el primer antecedente de lo que conocemos como constitución - consagraba también derechos individuales y limitaba las facultades del Monarca - que en definitiva resultó letra muerta, dada las necesarias concentraciones de poder en el proceso de reconquista y a la misma naturaleza de la concepción autocrática que la invasión mora había impregnado en la sociedad de “Las España”.
La implantación del Estado y el Derecho en Cuba
El desarrollo científico del siglo XV, le permitió al Viejo Continente, "buscar nuevas rutas para el comercio" por lo que en 1492, el más iluminado de los almirantes, con la ignorancia de creer que Cuba era Cipango y Haití era la China, y que los habitantes de Cuba y Haití eran los habitantes del país de las “vacas sagradas”, proclamo haber descubierto la tierra más fermosa que ojos humanos han visto.
Colón, el precursor de la cristianización de América - a costa del sacrificio de los nativos y sus valores - había expresado su intención de coronarse virrey de las nuevas tierras. Y, en su diario escribió la palabra oro 139 veces y la palabra Dios o la frase Nuestro Señor sólo 51, y el 27 de noviembre de 1492 consignaba: "tendrá la cristiandad negocio en ella".
Abierto el camino por Cristóbal Colón, se apareció, tras su ruta, en 1512, por el oriente del largo lagarto verde, Diego Velázquez, capitaneando a trescientos hombres, los que, por sus procederes, santos y señas más bien reflejaban venir de las entrañas dantescas de las cárceles de la época (sin menospreciar a algunas de las de nuestro tiempo) que de un puerto de la Española - nombre que le daban entonces los conquistadores a la original Quisqueya, hoy la hermana República Dominicana-.
A fuerza de fuego, espada, enfermedades y muerte implantaron -diz que en el nombre de Dios-, una sociedad, estado y un derecho extraños, culminantes de una realidad foránea especialísima, que la -¡siempre!- isla de Cuba no vivía. Fue una sociedad apenas sin elementos, un estado y un derecho precarios, donde se confundían las potestades políticas, militares y en algunos casos las judiciales, en los mismos funcionarios y que, trescientos años después, en los albores del siglo XIX, se mantenía con insignificantes variaciones. No fue hasta el año 1812, en que al darle las Cortes de Cádiz una constitución a la península que se extendió a la isla, Cuba no contó con una carta magna, en el sentido moderno de la palabra, creadora de supremas instituciones.
Guáimaro: dos concepciones del Estado y el Derecho
Carlos Manuel de Céspedes, cuando la realidad era insoportable y la dignidad humana y nacional eran pisadas por el arcaico, explotador y cruel sistema colonial, mientras muchos vacilaban, como con fuerzas tremendas, venidas de las entrañas imperfectas de la tierra, se lanzó a todo galope a conquistar la independencia a filo de machete, convencido de que con sólo 12 hombres bastan para lograr la libertad de Cuba, proclamándose Capitán General del Ejército Libertador de Cuba, mando centralizado, para asegurar el triunfo de la revolución independentista, como paso previo a la república democrática.
Ignacio Agramonte, meses después, en el potrero de Guáimaro, en la Constituyente de la primera República en Armas - ¡el Belén institucional de la Nación Cubana! -, liderando a un grupo de intelectuales liberales, se opone resueltamente a Céspedes, pretendiendo una organización institucional que garantizara no sólo la independencia de Cuba, sino la liberación de los cubanos, el sometimiento del mando militar al poder civil -¡aún en plena guerra!- y proclama el imperio de la ley, y que el soberano fuese el ciudadano.
No se funda, General, un pueblo como se manda un campamento (José Martí)
Triunfó Agramonte, pero se perdió la guerra. Desde entonces la nación cubana, se pregunta: ¿Céspedes o Agramonte? Tanto una táctica como la otra es eficaz; todo depende de las circunstancias: Céspedes para la guerra, para la paz, Agramonte. Sin embargo los cubanos siempre hemos sufrido el desatino. En la Guerra Grande sometimos el mando de las batallas a las lentas resoluciones del parlamento de manigua y en los tiempos de paz, a que nos gobierne la manus military, una…” concepción acerca del Estado, más o menos “fuerte”, como lo significa el Monseñor.
José Martí, futuro líder de la independencia y de la espiritualidad de la nación, que en tiempos de la Guerra Grande, apenas un niño, había ido a la cárcel y escrito allí bellos versos y estremecedores relatos, andaba por el mundo cargado de nostalgia, soñando la patria - "Vivir por Cuba en cuerpo y alma no es lo mismo que sobrevivir en Cuba en carne viva." - con la fuerza de un creador divino, se lanzó, cargado de ideales a entrelazar las ramas de los pinos nuevos con los viejos robles a fin de hacer la que él mismo llamara la guerra necesaria.
[...] O la república tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, el ejercicio íntegro de sí y el respeto, como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, en fin, por el decoro del hombre, - o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos. Para verdades trabajamos, y no para sueños.
Tal concepción de Martí, coincidente con la de Agramonte, abogando por la soberanía del hombre –“Patria es humanidad”, decía – encuentra su consagración juridicial en la Constitución Norteamericana, perdurable documento jurídico, alabada por los fundadores de nuestra patria y negada en los últimos tiempos quizás, por la connotación de imperio injerencista que adquirió Estados unidos desde finales del siglo XIX. El hombre consciente de la necesidad de gobernar al país conforme al conocimiento, para liberarlo de tiranías y que soñó fundar "en el ejercicio franco y cordial de las capacidades legítimas del hombre, un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer, por el orden del trabajo real y el equilibrio de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad repentina", el primer día de combate, convencido de que todo el que da luz se queda sólo - "puedo morir mañana", escribió en la página anterior a Dos Ríos -, cayó de su caballo mortalmente herido para levantarse un mito, hasta hoy inalcanzable para los cubanos.
La Revolución Cubana ante un mundo bipolar
El triunfo de la revolución de 1959, en medio de la Tercera Guerra Mundial, conocida como la Guerra Fría - época en que la humanidad vivía en la asfixiante atmósfera de la paz del miedo nuclear -, el sentimiento antiimperialista de un sector importante de la sociedad, dada la existencia de un capitalismo despiadado, sin plena conciencia social, que ignoraba e impedía la vigencia de la Constitución del 40, legítimo fruto de la voluntad popular, entre otras cosas, condicionaron el alineamiento de Cuba al Campo Socialista, el cual tenía una concepción monista del estado y consideraba al derecho un instrumento - y por tanto sin valores propios - del poder político.
Cuba salía así de su hábitat natural, su espacio histórico-cultural, el hemisferio occidental y asimilaba una concepción de la sociedad, el estado y el derecho orientalista, cometiendo el error histórico, del que nos había advertido José Martí hace más de cien años, de copiar doctrinas y formas foráneas de gobierno.
La concepción arcaica del Estado y del Derecho socialista
El Campo Socialista fundado y liderado por la entonces Unión Soviética, tenía su base en la Rusia de la Revolución de Octubre. La Rusia feudal en pleno siglo XX, que comenzaba a abrirse al modernismo cuando ya occidente se estaba despidiendo de él. La Rusia que no había recibido aún, de manera eficaz, las influencias del derecho romano, del renacimiento, del iluminismo, del movimiento enciclopédico, de la revolución industrial inglesa, y mucho menos de la revolución francesa y de la concepción tripartita de los poderes del estado, que ésta le legó al mundo en las ideas de Montesquiu. Rusia sólo había conocido la Duma, especie de parlamento sometido, legalizador por unanimidad viciada de las muchas veces ilegítima voluntad del Zar, antecedente histórico de las mal llamadas asambleas populares de los países socialistas totalitarios.
Rusia no había conocido una Constitución. "Sólo una vez, en noviembre de 1917, hubo un parlamento votado libremente, pero sin llegar a reunirse", nos recuerda Michael Morozow, en su obra, "El caso Solzhenitsyn" El pueblo ruso carecía de una tradición de opinión pública. Sus pensadores estaban en la literatura, y sus vidas eran trágicas: Pusckin fue asesinado por una camarilla de cortesanos aliados a Nicolás I; Lermontow murió en un duelo; Gogol quedó medio loco luego de una huelga de hambre; Rylejev fue ahorcado. Incluso, después de la Revolución de Octubre de 1917; Blok murió de inanición en Petrogrado; Essinin se ahorcó en una habitación de un hotel de Leningrado después de escribir su último poema con sangre en la pared de la habitación; Majakowki se suicidó de un balazo en la cabeza; Gumilow fue fusilado; Máximo Gorki elige el exilio voluntario por 10 años, y más recientemente Boris Paternaf y el propio Solzhenitsyn reflejan en sus propias vidas el drama de todo un pueblo.
El comunismo soviético, era pues una sociedad dirigida por el Estado, que trataba de fundir todos los ámbitos en un sólo bloque monolítico e imponer una dirección común, desde la economía hasta la política y la cultura, mediante una sola institución, el Partido. El arte, la cultura, expresión real de los valores de una sociedad, se vieron aniquilados por un Estado que no permitía crear sino a favor de sus intereses políticos coyunturales. La tierra de la otrora extraordinaria cultura rusa, una de las más importante de principios del siglo XX, venida la Unión Soviética, no creó una arquitectura trascendente, a no ser la de "tipo pastel" de la era estalinista, y reprimió a los músicos y a los escritores. A tal frustrante realidad se le rindió culto, dentro de una corriente ideoestética denominada Realismo Socialista, que ha constituido un de los legados culturales más pobres que ha conocido la humanidad.
La última expresión del modernismo
La edad moderna, cuya obertura fue el renacimiento, vivió desde la época de la palabra impresa hasta la era del lenguaje digital, desde el Siglo de las Luces hasta el Socialismo, desde el positivismo hasta el cientificismo, desde la revolución industrial hasta la revolución informática, bajo el signo del hombre que, en tanto cumbre de todo lo existente, era capaz de descubrir, definir, explicar y dominarlo todo y de convertirse en el único propietario de la verdad respecto al mundo. El Bloque Socialista, la última expresión del modernismo como era, donde se creía que el universo y el ser representaban un sistema capaz de ser explorado por completo, era además dirigido por una suma de reglas, directrices o sistemas que, se pensaba, el hombre iría dominando y orientando a su beneficio. Eran los tiempos del propósito de la sociedad ideal: el comunismo, en virtud de una doctrina (el marxismo-leninismo) que se consideraba la verdad científica, según la cual se debía organizar la vida.
"Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras - había advertido ya José Martí desde el siglo pasado -: el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados."
Ya en 1887, John Rae, en su libro Contemporary Socialism (obra de consulta de José Martí) expresaba "El comunismo lleva a todo lo contrario de lo que pretende alcanzar; busca igualdad y concluye en la desigualdad, busca la supresión de los monopolios y crea un nuevo monopolio, busca aumentar la felicidad humana y en realidad la reduce. Es una utopía, y ¿por qué es una utopía? ... Porque la mayor igualdad y la mayor libertad posible sólo pueden lograrse juntas"
La caída del muro de Berlín
La caída del muro de Berlín significa pues, no sólo la derrota del campo socialista (marxista-leninista) en la Guerra Fría, la victoria de los valores occidentales en el planeta, sino el agotamiento de la era moderna, la era de los mitos, las ideologías, los partidos de políticas doctrinarias, aspirantes a la "toma del poder", y el inicio de una era de circulación de ideas, información, concertaciones, una era sin fronteras, sin distancias, de internacionalización de los procesos productivos y de la soberanía de los individuos; la posmodernidad.
El siglo XXI: La era posmoderna
La revolución informática, los satélites, la televisión, la cosmonáutica, los teléfonos celulares, han roto las fronteras, disminuido las distancias, multiplicando la información, las versiones, acelerando los procesos de análisis a niveles de velocidad tales que la inmediatez se ha convertido en un factor operativo fundamental. Un movimiento conocido como "nueva epistemología" o "epistemología alternativa" contribuyó a modificar la idea que hasta entonces se tenía de las ciencias y de los mecanismos que la configuran. Este tránsito de una época a otra, está vinculado además, a una serie de acontecimientos sociales, políticos y culturales que han contribuido a moldear los nuevos tiempos: la lucha por los derechos civiles, el ambiente, etc.
Democracia participativa
Democracia - se sabe desde antaño por los Griegos-, es el poder del pueblo; limitarla a la política es menguar el concepto. La tarea histórica de los pueblos a través de la historia ha sido ampliarla cada día. Los principios que inspiraron la declaración de los derechos del hombre reconocen el derecho inalienable de los pueblos a participar activamente en todas aquellas decisiones que les afectan. Sin embargo, los políticos, científicos, e incluso la sociedad civil, incluyendo los sindicatos continúan con el insuficiente discurso de hace más de doscientos años de "desarrollo económico y democracia política."
Existe un peligroso e ilegitimo desbalance entre el poder ejercido democráticamente por los pueblos a través de su participación en la política y el poder de las corporaciones en virtud de la fuerza del capital.
El capitalismo, sin embargo, al no exigir una fe total, al no ser un fenómeno esencialmente ideológico, sino básicamente un sistema socio-económico, es compatible con la democracia política y económica. Las fuerzas de la democracia, que están en la libertad, son a menudo independientes y anteriores al capitalismo, más no se niegan entre sí, a diferencia del esclavismo, el feudalismo o del socialismo leninista, donde el hombre no es más que un apero de trabajo, un instrumento parlante, un mero creador de riquezas para el Señor o un simple medio para lograr la sociedad soñada por los "iluminados". La conversión de una sociedad de proletarios a una de propietarios capitalizando trascenderá las relaciones de producción, mercado, adquisición y justicia social conocidas hasta el presente en pro de del mejoramiento humano.
En la sociedad posmoderna, el orden político debe hacerse cada vez más autónomo y la administración del orden más independiente del capitalismo. El mercado, que surgió como una fuerza de la clase burguesa para organizar la producción a su manera, como una forma de presión contra el poder del Estado y los monarcas, además de un mecanismo de circulación y asignación de bienes, con la internacionalización de los procesos productivos, la revolución científica, la informática, en un mundo sin fronteras, sin distancias, puede ser un instrumento nivelador, de liberación, de una nueva categoría de la justicia. No es casual que las grandes zonas comerciales hayan sido a través de la historia los lugares de mayor fuerza creativa, de desarrollo.
El capital, unido a una democracia que regule los elementos de la economía, que garantice la soberanía del hombre y le permita su desarrollo, como fin primero, enfatizando el aspecto social, será vigente en la nueva era, pues el capitalismo, por su naturaleza no puede ser un monopolio total. El capital regido por la democracia conforma una sociedad plural, flexible, capaz de mutaciones.
La democracia política occidental, en el concepto moderno, apenas tiene doscientos años y a ella se debe indudablemente el desarrollo que se ha logrado en el mundo en nuestro tiempo. Sin embargo, viejos conceptos financieros, de la propiedad, de las inversiones, de las relaciones internacionales, un menosprecio al valor del trabajo con relación al capital, entre otras cosas, han imposibilitado que en la economía haya sucedido lo mismo.
La globalización de la economía, si bien es cierto que por un lado concentra cada vez más el poder inversionista, por otro, en una favorable contradicción dialéctica, no hace lo mismo con los procesos productivos e industriales. Las fábricas se van allá, adonde les queda más cerca la materia prima, la fuerza de trabajo más barata, al antes inhumanamente explotaban para extraer materia prima, Es allí donde está el nuevo consumidor. En los países pobres, a los que en el pasado sólo iban a buscar materia prima y a llevar la mercancía elaborada en los grandes centros industriales de los países ricos. En consecuencia los problemas del empleo y demás efectos negativos que lógicamente trae cualquier progreso, los sufrirán lo mismo los pueblos de los países pobres que los de los países reconocidos en la actualidad como ricos. Las fuerzas sociales de todo un mundo sin fronteras exigirán entonces, a través de sus gobiernos, de sus instituciones civiles, políticas, económicas, en fin, de todo tipo, la búsqueda de soluciones. Un ejemplo lo ha sido cómo determinados centros financieros, estimulados por sectores sociales ofrecen ayuda técnica y les garantizan mercado.
En los últimos tiempos en Estados Unidos, España y en otros países han triunfado grupos de vecinos, de amigos, de profesionales que han logrado convertirse en trabajadores y dueños, servidores y servidos de sus propias empresas, lo que ha significado un impulso a un proceso de democratización económica, que según muchos estudiosos, al fin, derrotará a las viejas oligarquías económicas que como a las políticas, con el progreso de las ciencias y la democracia, perdieron su vigencia histórica. La era posmoderna exige, además de la plenitud del individuo, de la fraternidad humana, de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, una evolución conceptual, donde el trabajo adquiera su justo valor ante el capital, donde no sólo habrá un capital al servicio de la sociedad, sino la sociedad capitalizando.
jueves, 4 de noviembre de 2021
VIDAS POR LA LIBERTAD

Dr. Oscar Elías Biscet
Presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos
Presidente del Proyecto Emilia
Medalla Presidencial de la Libertad
Sígame en: http://www.twitter.com/@oscarbiscet
La dictadura comunista cubana no concibe que después de largos años de opresión y adoctrinamiento, la población reclame la libertad de expresión.
La libertad y la vida son valores absolutos que se transfieren al sujeto como derechos inalienables de la persona humana. Ambas se complementan y son inseparables, la censura de la libertad disminuye intensamente el desarrollo natural y la calidad de la vida. Una destrucción de esta socaba la armonía en la naturaleza, tanto personal como social.
La libertad es un proceso abstracto que destruyeron como derecho y convirtieron en una necesidad para dominar a la gente dentro del colectivo y elaboraron un nuevo tipo de conciencia para atar fuertemente a sus vidas al sistema nervioso vegetativo autónomo. Ahora el miedo supera la conciencia humana y la vida adquiere mucho más valor que la libertad por tener su existencia en una sociedad de miedo.
Si bien, muchos darían sus vidas por vivir mejor e incluso por estar en libertad, aunque sea con desarraigo de su entidad personal y social, no está mal buscar esas oportunidades pero son procesos profundamente personales. Sin embargo, otros darían sus vidas por la libertad de una persona ajena, estos son los que camina en el amor altruista y aunque sean pocos, mueven la conciencia de todo un pueblo.
La rebelión de liberación del 11 de julio de 2021 (11J) en toda Cuba hizo emerger la cubanía del pueblo cubano y el ideario de todos los mártires y héroes de la nación sobresalió con luz propia para levantar la conciencia popular contra las injusticias y la opresión del régimen castro-comunista. Estos pregonan hasta el cansancio que fue una conjura desde el extranjero y de sus servicios de inteligencia, con el único objetivo malsano de opacar esa posición digna del pueblo cubano.
Los cabecillas de la tiranía cubana, adheridos hasta el fanatismo a su libro El manifiesto comunista, no pueden concebir los anhelos autónomos de libertad del pueblo cubano y se enfurecieron y bloquearon sus mentes ya mediocres, que mostró su verdadero lado oscuro y terrorífico. Los principales comunistas se reunieron y levantaron a sus viejos voceros y testaferros ideológicos para aplastar las ideas libertarias de la nación cubana.
La dictadura comunista cubana no concibe que después de largos años de opresión y adoctrinamiento, la población reclame la libertad de expresión, de hablar y de prensa; la libertad de religión; la libertad de reunión y asociación pacífica, que se complementan con la libertad de conciencia, la libertad de creación, de catedra e intelectual, que en su conjunto es la libertad de pensamiento de toda persona humana.
Cualquier persona que viva en la autocracia, tiene derecho a buscar y conquistar la libertad, tanto personal, familiar y para sus conciudadanos; cuando se lucha por hacer a una nación libre solo podrá encontrarse el reproche de los opresores y depredadores de la libertad y el beneplácito de los librepensadores.
Los tiranos para sentirse ad libitum -a gusto- siempre tuvieron aduladores de la esfera de la creación, pero en sus falsas actuaciones intelectuales. Los verdaderos intelectuales por la libertad de pensamiento no dejaron esta herencia para actuar frente al despotismo: en 399 a.C., Sócrates fue juzgado con acusaciones falsas y lo condenaron a muerte, pudiendo escapar del martirio, prefirió estar encarcelado y tomar la cicuta para ser libre y reafirmar la libertad intelectual.
En el siglo IV a.C., el filósofo Diógenes vivía en un barril. Se apareció ante él, un rey famoso y todopoderoso y le preguntó qué podía ofrecerle. El filósofo con la sapiencia y moderación acostumbradas le respondió que se apartara que le ocultaba el sol. Asimismo el sabio Mencio, 371-289 a.C., dijo: “Lo más importante es el pueblo, el estado lo es menor, y el soberano, menos aún”. También comentó que un pueblo oprimido tiene derecho al justo regicidio.
En siglo V a.C., varios ministros envidiosos y arrogantes incitaron con engaños a su rey a tomar medidas contra tres jóvenes de su administración, Sadrac, Mesac y Abed-negó. La orden era que dejaran sus ideas religiosas o serían castigados y echados a un horno de fuego. Ninguno dejó sus pensamientos e hicieron objeción de conciencia, no fueron oídos y recibieron el castigo por las autoridades. Prefirieron la muerte a violentar sus ideas. También en lo inicio del siglo I d.C. el bondadoso Esteban fue apedreado por una turba por su objeción de conciencia y mantenerse firme en su ideario.
Los casos mencionados en párrafos anteriores son síntesis de las muchas personas luchadoras por las libertades fundamentales. Luchar por la libertad es un precepto humano que, en sus formas y métodos, las mejores personas en el mundo regalaron sus sacrificios inolvidables para la humanidad. En estos conceptos, el pueblo cubano continuará la búsqueda de los derechos humanos y las libertades fundamentales, que nos harán salir pronto de esta servidumbre revolucionaria miserable de falsa paz y establecer la República de Cuba libre.
La Nueva Nación es una publicación independiente cuyas metas son la defensa de la libertad, la preservación de la democracia y la promoción de la libre empresa. Visítenos en : http://www.lanuevanacion.com
Yunior García aboga por la ciudadanía ciudadana:
Yunior García aboga por la ciudadanía ciudadana:
“Archipiélago y la Marcha son propuestas totalmente genuinas, nacidas dentro de Cuba, como resultado de la crisis económica, política, social, cultural y moral que sufrimos los cubanos, como consecuencia de la falta de derechos, democracia, libertad y soberanía ciudadana que padecemos desde hace ya siete décadas”.
miércoles, 3 de noviembre de 2021
"Cuando yo muera que me velen en mi casa"
"Cuando yo muera que me velen en mi casa": a 14 días en huelga de hambre Virgilio Mantilla asegura que llegará "hasta el final”

Este miércoles, el prisionero político y líder de la Unidad Camagüeyana por los Derechos Humanos, Virgilio Mantilla Arango, cumple 14 días en huelga de hambre en la cárcel Cerámica Roja, ubicada en la ciudad de Camagüey.
Mantilla Arango decidió hacer la huelga en reclamo de que las autoridades pertinentes revisen la condena que recibió allí, en el penal, el pasado 20 de octubre, consistente en tres años y tres meses de privación de libertad por “daños a la propiedad”, tras colocar carteles en contra del régimen en los muros de la ciudad.
Este martes, su esposa Ángela Emilia Nodal Hernández fue citada, a la una de la tarde, por las autoridades del referido penal, a causa “del delicado estado de salud de su esposo”, y con el propósito de que lo convenza para que deponga la huelga de hambre, explicó la mujer a Radio Martí.
“Me dirigí para la cárcel y, cuando llegué, me pusieron en una oficina y allí se encontraba un oficial de la Seguridad del Estado, el coronel Torreblanca, director de la prisión, además de dos mujeres guardias del penal, y luego, en unos 10 minutos, trajeron a Mantilla esposado y escoltado por guardias. Yo lo vi muy desgastado, bien delgado, y me dijo que tenía muchos escalofríos (temblores)”, relató la esposa del prisionero de conciencia.

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“Yo le llevé un caldo y me dijo: ‘Ángela, por favor, no me insistas’. Él no quiso tomar nada, y no quiere alimento alguno, y me reafirmó, además, que él no va a cumplir esa injusta condena bajo ningún concepto, y se mantiene aferrado a su huelga, y continúa en celda de castigo. Incluso me pidió que le dijera a su padrastro, Jesús Pino Argilagos, que, ‘cuando yo muera que me velen en mi casa, y que no me cremen”, contó la esposa del opositor.
Mientras tanto, el presidente del Partido Demócrata Cristiano en la provincia de Camagüey, Jiordan Marrero Huerta, responsabilizó a la Seguridad del Estado y a las autoridades penitenciarias por la integridad física de Mantilla Arango.
“Virgilio Mantilla Arango está solicitándole a la Fiscalía Provincial de Camagüey que se revise su causa número 223 del 2021, y tenemos que estar al tanto de cualquier llamada que puedan realizar desde la prisión reos comunes, quienes son los que nos han mantenido informados", ya que el huelguista se encuentra muy débil debido a la protesta, señaló Marrero Huerta.
Mantilla Arango, de 51 años de edad y residente en el municipio de Céspedes, Camagüey, padece de serios problemas de salud. Ha sido condenado con anterioridad en tres oportunidades, siempre por razones políticas que el régimen no ha querido reconocer y ha disfrazado de delitos comunes, valiéndose de turbios procesos judiciales.

Tomás Cardoso
Tomás Cardoso (Camagüey, Cuba) comenzó a trabajar en 1987 en Radio Martí como parte del equipo de investigaciones periodísticas de la Oficina de Miami. Desde 2011 conduce el programa Cuba al Día en el que propicia un intercambio noticioso diario con fuentes en la isla. En 2016 fue galardonado por la Junta de Gobernadores del Buró Internacional de Transmisiones (BBG) con el Premio David Burke a la Excelencia Periodística.
PARA ROGARLE A CRISTO NO NECESITO A FRANCISCO

Por Alfredo M. Cepero
Director de www.lanuevanacion.com
Sígame en: http://twitter.com/@AlfredoCepero
Esta iglesia no es sólo de Francisco sino de Pedro, Pablo, Agustín y Juan Pablo.
Fue probablemente pensando que esos principios se aplicaban a ellos un grupo de cubanos acudió el domingo 24 de octubre a la Plaza de San Pedro, cuando el Papa Francisco presidía la oración mariana del Ángelus. Después de todo, por más de seis décadas los cubanos hemos sido perseguidos, encarcelados, torturados y condenados a la miseria en nuestra propia patria. Nadie que se respete a sí mismo puede negar que, en lo que concierne a la libertad de Cuba, muchos países e instituciones nos han tratado peor que a los extranjeros que entran ilegalmente en los Estados Unidos. En cuanto a la Iglesia Católica, el 24 de marzo de 2010, en un artículo que titulé “Entre mi patria y mi iglesia,” escribí: “Lo que es innegable, porque esta corroborado por los hechos, es que la Curia Romana y la Jerarquía Eclesiástica de Cuba en ningún momento han adoptado una política firme y pública contra la brutalidad del castrismo”.
Ese fue el mismo mensaje de complicidad con los tiranos de Cuba que envió Francisco al mundo cuando reprimió a los exiliados cubanos que pedían libertad el 24 de octubre en la Plaza de San Pedro. A poco más de tres meses de las protestas pacíficas realizadas el 11 de julio (11J)--que fueron violentamente reprimidas por el régimen--Francisco les soltó los “perros” a los manifestantes.
Por su parte, portando banderas de Cuba, rezando y coreando diversos lemas a favor de la libertad, cientos de cubanos llegaron ese domingo a la Vía de la Conciliación, la avenida principal por la que se accede a la Plaza de San Pedro. Solamente 15 de ellos fueron admitidos a la Plaza de San Pedro. La policía de El Vaticano no solamente los obligó a guardar las banderas cubanas sino forcejeó con los que se negaron a guardarlas.
Esta conducta de la policía vaticana es totalmente contradictoria a la adoptada hasta ahora con los feligreses que despliegan las banderas de sus respectivos países con la esperanza de ser mencionadas por el Papa. Se prohíben los mensajes políticos pero no las banderas. Los cubanos residentes en Roma están al tanto de esa política y pensaron que podrían hacer lo mismo. Pero ese día todo cambió. La policía los trató como a delincuentes y Francisco mantuvo un silencio elocuente que confirma su simpatía hacia los socialistas y los militantes de la izquierda fanática.
Pero esa moneda tiene otra cara que no es otra que la repulsión que Francisco no puede ocultar por los gobernantes que profesan el capitalismo y por los militantes de la derecha política. La prueba irrefutable la tenemos en la conducta de Francisco con respecto a distintos gobernantes. Mientras atacó sin piedad las políticas migratorias de Donald Trump ignora los crímenes de tiranos como Raul Castro, Nicolás Maduro y Daniel Ortega.
Aunque nos moleste reconocerlo, muchos nos hemos equivocado, entre ellos yo, atribuyendo la conducta cómplice de la curia cubana con la tiranía a direcciones recibidas desde la curia vaticana. El caso de Venezuela demuestra lo contrario. Mientras los prelados venezolanos se han enfrentado a Maduro, los de Cuba se han arrodillado ante nuestros tiranos. El caso más indignante fueron las declaraciones del Cardenal Jaime Ortega Alamino con respecto a los opositores cubanos. En 2014, de visita en los Estados Unidos, Ortega calificó de “antiguos delincuentes, sin nivel cultural, algunos con trastornos psicológicos” a un grupo de disidentes que ocuparon un templo y fueron desalojados por la policía, a solicitud del prelado, días antes de la visita de Benedicto XVI a la Isla en 2012.
Recorriendo brevemente la historia de la iglesia, Francisco no es el primer sinvergüenza que ocupa el trono de San Pedro y seguramente no será el último. En el curso de los dos milenios de la Iglesia Católica ha habido papas tan miserables y hasta peores que Francisco. Entre ellos Alejandro VI, un español rico que supuestamente compró el papado sobornando a sus compañeros electores. Esteban VI, quién ordenó que el cuerpo de su predecesor Formoso fuera arrastrado por las calles de Roma y arrojado al río Tíber. León X, miembro de la poderosa familia Medici quién vendió indulgencia para encubrir su derroche del tesoro de El Vaticano. Su conducta enfureció a Martin Lutero y provocó la Reforma Protestante. No sigo citando porque ya esto se ha hecho muy largo.
Aunque no se haya enterado, Jorge Bergoglio es un comunista desde sus años juveniles en los seminarios latinoamericanos penetrados por la funesta Teología de la Liberación. No tiene carnet ni ha pertenecido jamás al partido pero sus acciones son las de un comunista. Y las acciones, más que las palabras, son las que revelan la naturaleza oculta de cualquier hombre.
Aquel genio gigantesco que se llamó José Martí, dijo: “Los hombres se juzgan por lo que hacen, no por lo que dicen”. Siguiendo ese razonamiento, yo digo que los hombres se conocen por la forma en que actúan, no por su indumentaria y, mucho menos, por su retórica. Se puede ser comunista de carnet y comunista de conducta. Comunista de boina roja y comunista de sotana. Comunista de barricada y comunista de misa cantada. Los de conducta, sotana y misa cantada son los más peligrosos porque nunca sabemos cuándo o por dónde nos clavarán el puñal.
Ese es el caso este Francisco que no es capaz siquiera de disimular sus verdaderos sentimientos en el cumplimiento de sus funciones protocolares. Las pruebas las tenemos en las fotografías con Nicolás Maduro y con Donald Trump. Con Maduro despliega una sonrisa de oreja a oreja. Con Trump muestra un rictus de asco y de rechazo. Alguien ha dicho que “una fotografía vale más que mil palabras”. Yo digo que estas fotografías valen más que millones de palabras.
Afortunadamente, para profesar mi fe, rogarle a Cristo y defender mis principios no necesito pasar por Francisco. En las cosas terrenales, un papa se equivoca tanto como el más ignorante. Además, hay papas que van y vienen como los tornados en estos tiempos huracanados que vive la humanidad. Esta iglesia no es sólo de Francisco sino de Pedro, Pablo, Agustín y Juan Pablo. Escoja cada cual a través de quien se comunica. Yo, por mi parte, para rogarle a Cristo no necesito a Francisco.
11-1-21
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martes, 2 de noviembre de 2021
lunes, 1 de noviembre de 2021
CUBA 15 DE NOVIEMBRE
From: Pupa
Sent: Sunday, October 31, 2021 9:13 AM
-----Original Message-----
From:
Sent: Thu, Oct 28, 2021 4:34 pmEsta carta al pueblo de Cuba la envia Yunior Garcia Aguilera, el lider del grupo Archipielago, que esta organizando la marcha del 15 de Noviembre. El vive y esta en Cuba
En el año 2022 el país donde nacimos cumplirá 70 años sin democracia. Mis padres jamás han podido elegir de forma libre su ideología, su partido o su presidente. Han debido resignarse a la decisión de otros y han tenido que ratificar esas decisiones para evitar buscarse problemas. En Cuba, por desgracia, callar lo que pensamos es visto por muchos como un signo de inteligencia. Siempre nos piden esperar un “momento” y un “lugar” que en realidad nunca llegan. Casi toda mi generación creció escuchando la frase: “por tu bien, habla bajito”. La mayoría de mis amigos ya se fue del país y otros sueñan con hacerlo pronto. Yo no quiero que me recarguen el teléfono ni que me envíen un par de zapatos. Quiero que Cuba sea la nación a la que todos puedan regresar cuando quieran, piensen como piensen, y de la que nadie más quiera marcharse.
La Revolución prometió derechos, justicia, libertad y elecciones libres, pero en su lugar nos convertimos en un apéndice soviético. Prometió ser verde como las palmas, pero se envolvió en un manto rojo con una hoz y un martillo custodiando la estrella solitaria. El pensamiento único, la censura y la persecución política han sido el pan de cada día para cualquier cubano que no se someta al control de los mayorales. Y el fin de la Guerra Fría solo aumentó nuestra miseria.
Somos sobrevivientes de una guerra inconclusa, en la que no fuimos ni vencedores ni vencidos, solo rehenes de un dogma obsoleto, de un clan de funcionarios aferrado al poder y a sus privilegios, de un capricho apuntalado con fusiles de fabricación rusa. Es cierto que hubo algunos logros y conquistas, no todo es gris. Pero de qué sirven las gratuidades si luego van a chantajearme con ellas. ¿Qué valor tiene mi educación si luego me prohíben pensar con mente propia? También muchos esclavos aprendieron a leer. Y no pagaban con dinero su rinconcito en el barracón ni su almuerzo, lo pagaban con obediencia y con el sudor de sus espaldas. Si a alguno se le ocurría exigir un cambio de régimen, le esperaban con certeza el látigo, el cepo y el grillete. Yo ya pagué todos mis estudios. Sépanlo. Fui a todas las escuelas al campo, corté caña, recolecté papas en Artemisa y café en Pinares de Mayarí. Cumplí dos años de servicio social cobrando un salario de “espejitos”.
Les debo mucho a mis maestros, pero con el Estado ya saldé mis deudas. No me lo saquen más en cara. Tampoco sigan usando como chantaje mi trabajo con las instituciones culturales. Trabajar es un derecho, no un privilegio. Y yo he entregado tanto o más de lo que he recibido. Escribo estas palabras bajo una campaña cobarde de mentiras contra mí y contra los organizadores de la marcha. La bajeza es tal que nos han cortado los servicios de Internet para que ni siquiera podamos defendernos desde nuestras redes. Pero no voy a victimizarme. El ingenio cubano también sabe cómo burlar estos bloqueos internos. Mi única preocupación eran mis padres. Sé cuánto les duele, sé cuánto temen, pero también sé que ellos conocen a su hijo. Ambos se han sobrepuesto al miedo y me han llamado solo para decirme que sea fuerte, y que están orgullosos. Es obvio que nadie nos paga un centavo. Nadie sería tan idiota de enfrentarse a todo esto (y a la furia que vendrá) por dinero. Lo hacemos por convicciones, y eso tiene al poder desesperado. Tampoco nadie nos da órdenes desde ninguna parte. Hay mentes maravillosas en este país y ya vamos aprendiendo a debatir y a encontrar consensos, sin falsas unanimidades, ni líderes máximos. Lo que ellos llaman “alianzas”, no es más que un diálogo honesto con todos los cubanos, sin discriminar a ninguno. Ningún régimen volverá a decirnos jamás con cuál cubano podemos hablar y con cuál no. No vamos a reproducir su esquema de prejuicios, estigmas y satanizaciones.
Agradezco infinitamente la enorme solidaridad que hemos recibido. Si hubiese justicia y tuviéramos 15 minutos en televisión nacional, toda la mentira que el poder ha fabricado, se derrumbaría al instante. Pido con respeto que cese el linchamiento contra cualquier cubano que defienda honestamente sus principios, sea del color político que sea. Cuando decimos “con todos y para el bien de todos”, hablamos en serio. El 15 de noviembre marcharemos sin odio. Estamos conquistando un derecho que jamás se nos ha respetado en 62 años de dictadura, pero vamos a conquistarlo con civismo. Todo el mundo estará mirando hacia Cuba ese día.
Sabemos que el poder juega sucio, que da órdenes de combate contra su propio pueblo, que nos miente en la cara, que sería incluso capaz de infiltrar a sus paramilitares en la marcha para generar violencia y echarnos la culpa. Cada ciudadano deberá ser responsable de su conducta y defender la actitud pacífica y firme que hemos convocado.
El 15 de noviembre puede y debe ser un día hermoso. Donde quiera que viva un cubano, sabemos que su corazón va a estar en Cuba. Ojalá que los poderosos no insistan en comportarse de manera cobarde contra sus propios ciudadanos.
No repitan el crimen del 11 de julio. Ojalá que oficiales y soldados comprendan que no hay honor alguno en obedecer órdenes inmorales. Ojalá también que ninguna potencia extranjera interfiera en un asunto que debemos resolver con verdadera soberanía, la de los ciudadanos. Apostemos por el coraje, la dignidad y la franqueza. Es tiempo ya de decir lo que pensamos en voz alta. Un abrazo.
LEE QUE ESTA D E LUJO ! ! !
LEE QUE ESTA D E LUJO ! ! !
En una reunión Familiar
Un joven le preguntó a sus Padres, Tíos, y Abuelos: _¿Como
pudieron vivir antes?_
- Sin tecnología
- Sin internet
- Sin computadoras
- Sin drones
- Sin bitcoins
- Sin celulares
- Sin Facebook
- Sin Twiter
- Sin YouTube
- Sin Instagram.
Entonces en medio de toda la familia el abuelo tomo la palabra y le respondió:
"Pues mira querido nieto.
Igual que tu generación vive hoy .....
- Sin oraciones.!
- Sin dignidad.!
- Sin compasión.!
- Sin vergüenza.!
- Sin honor.!
- Sin respeto.!
- Sin personalidad.!
- Sin carácter.!
- Sin amor propio.!
- Sin modestia.!
- Sin honra.!
- Sin identidad cuando muchos de ustedes no saben si son hombres o mujeres
Nosotros, las personas NACIDAS entre los AÑOS 1930 y 1980.
Somos bendecidos y nuestra vida es una gran prueba viviente:
👉 Después de la escuela, hacíamos los deberes y saliamos a la calle a jugar.!
👉 Jugábamos con amigos de verdad, no amigos de internet.
👉 Solíamos crear nuestros propios juguetes y jugar con ellos.
👉 Nuestros PADRES no eran ricos. Ellos nos dieron AMOR, no materiales mundanos.
👉 Nunca tuvimos teléfonos celulares, DVD, Play Station, Xbox, videojuegos, computadoras personales, internet... pero sí tuvimos amigos de VERDAD.
👉 Los familiares vivían cerca para DISFRUTAR el tiempo en familia.
👉 Es posible que hayamos estado en fotos en blanco y negro, pero puedes encontrar recuerdos muy coloridos en esas fotos.
👉 Somos una GENERACIÓN ÚNICA y más COMPRENSIVA, porque somos la ÚLTIMA GENERACIÓN que ESCUCHÓ a sus PADRES ... y también la PRIMERA que tuvo que ESCUCHAR a sus hijos.
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