Un día como hoy, Marzo 29, en nuestra lucha contra el castrismo.
Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.
Comparta estas efemérides. Gracias.
PROHIBIDO OLVIDAR.
1960
Un incendio destruyó 16 mil arrobas de cañas en Ia finca "La Ceiba", en Cienfuegos, provincia de Las Villas.
1961
Un Tribunal castrista de la Fortaleza de la Cabaña, en la causa 26 de 1961, sancionó a 30 años de prisión por un delito contra los poderes del estado a José A. Villamil Álvarez, Miguel Díaz Rodríguez, Idelfonso M. Vega Guerra, José Bilbao Varela, Luis Rogelio Viñas Castellón y Juan G. del Sol Díaz. Se encuentran prófugos José Díaz Rodríguez y Bernardo Corrales.
*****
El secretario general del Directorio Revolucionario Estudiantil, Alberto Muller Quintana, arriba al campamento “Lirio de Nagua” en la Sierra Maestra y asume la jefatura de las fuerzas insurgentes de la organización que aunque no contó con los recursos bélicos prometidos, logró reunir a poco mas de un centenar de hombres y mujeres dispuestos a enfrentar la dictadura. La dirección de las guerrillas del DRE quedó integrada de la siguiente manera: Alberto Muller Quintana, jefe de la operación, Enrique Casuso Pérez, jefe militar y Juan Ferrer Ordoñez, jefe del campamento “Providencia.”
1962
Eduardo Mora es fusilado en Vueltas, provincia de Las Villas.
*****
Varios combatientes, entre ellos Generoso Bringas, son exfiltrados por el Punto Fundora, Matanzas para recibir entrenamiento en el exterior y regresar a Cuba para continuar la lucha contra la tiranía.
1963
El guerrillero Carlos Alemán muere en un enfrentamiento con la milicia castrista en la provincia de Matanzas.
1964
Eutimio Leyva es fusilado en Camagüey.
1975
Rafael Escalona y Demetrio Rodríguez son fusilados en un potrero cerca de La Cabaña en La Habana.
&&&&&&&&&&&&&
EL GRAN EJEMPLO DE DOS COMANDANTES
Gabriel Astengo Mar 11, 2026
La conmovedora historia de dos valerosos comandantes revolucionarios unidos en la vida y en la muerte, quienes lucharon contra la dictadura de Batista inicialmente, y poco tiempo después, enfrentaron con coraje la traición castrista a los postulados originales de la revolución cubana, pagando con sus vidas ese patriótico gesto un día como hoy, hace 65 años...
Una suave brisa soplaba a través de la bahía aquel 11 de marzo de 1961, mientras los guardias castristas ocupaban el lugar que les correspondía en el foso de La Cabaña. Se suponía que el comandante yanqui de la revolución cubana sería ejecutado a la mañana siguiente de acuerdo con lo previsto, pero los comandantes de la revolución, William Morgan y Jesús Carreras, pidieron que sus sentencias se cumplieran esa misma noche.
Uno al lado del otro, los dos hombres oyeron un sonido que venía de la prisión que comenzó como un susurro y fue subiendo poco a poco de tono. El viento amortiguó el ruido que venía del centro de la vieja fortaleza, pero al prestarle mayor atención podían escuchar la palabra “Viva Cuba Libre” y luego otra: “Vivan Morgan y Carreras”.
A los guardias no les gustó nada lo que estaba ocurriendo. Los prisioneros coreaban al unísono, un indicio de que algo iba a ocurrir. Desde que Morgan había sido juzgado, los presos estaban intranquilos, gritándoles a los guardias y reuniéndose en grupos en el patio de concreto.
Al otro lado de La Cabaña, la ciudad seguía viva, el brillo débil de las luces del carnaval iluminaba la espesa oscuridad. Cuando Morgan apareció entre las sombras, un guardia apretó un interruptor, y de pronto todo el foso quedó iluminado. Los guardias miraron a Morgan, pero él estaba impávido. Como le escribió en su última carta a su madre: “No es cuándo un hombre muere, sino de qué forma muere”.
Morgan le mostró las manos esposadas al jefe del pelotón. “No quiero llevar puesta esposas”, dijo. Sin dudarlo, el hombre accedió con un movimiento de cabeza. Morgan fue condenado a muerte, pero seguía siendo comandante. Antes de partir hacia el paredón de fusilamiento, William Morgan escribió en la
pared de la celda para los condenados a muerte, "Soy americano, pero muero por Cuba".
El valiente comandante, fue llevado frente al lugar de ejecución por un pelotón de fusilamiento, donde se negó a arrodillarse, siendo baleado cobardemente en las rodillas para hacerlo caer y luego rematado con otra descarga cerrada y varios tiros de gracia.
El próximo en ser ejecutado fue el comandante Jesús Carreras Zayas, nacido en Trinidad, provincia de las Villas, un 30 de agosto de 1933. Carreras fue un revolucionario de ideas democráticas, comandante y fundador del Segundo Frente Nacional del Escambray durante la revolución cubana.
A los 21 años se unió a lo que sería el Segundo Frente Nacional del Escambray convirtiéndose en unos de sus comandantes más jóvenes, luchando para deponer al dictador Fulgencio Batista.
Durante el tiempo que duró el conflicto armado, tuvo serias desavenencias con el «Che» Guevara por razones ideológicas. Carreras defendía las ideas democráticas, mientras Guevara las totalitarias.
El comandante del Ejército Rebelde, Jesús Carreras Zayas, desde la etapa insurreccional, había tenido fuertes confrontaciones con Ernesto «Che» Guevara por sus pretensiones autoritarias en la zona.
Pocas semanas después del triunfo revolucionario, en enero de 1959, los oficiales del comandante Carreras fueron a visitar al «Ché» Guevara en La Cabaña, para plantear ciertas situaciones que consideraban anómalas.
Cuando entraron a la oficina de Guevara, éste empezó a hablar mal de Jesús Carreras, sin percatarse que éste último había llegado. El mercenario argentino se puso pálido cuando lo vió. Carreras se le fue encima y el Ché retrocedió, en medio de la discusión. Carrera lo retó a duelo y le dijo que saliera al patio de la Cabaña si era hombre.
El Ché, tratando de sobreponerse a aquel primer impacto, le sonrió socarronamente y le dijo: ¨Cómo es posible que dos revolucionarios, dos compañeros, lleguen tan lejos por un simple mal entendido¨. Así era de rastrero, cobarde y ruin, el apodado «Carnicero de La Cabaña». De este hecho hay testigos que aún viven.
El «Ché» odiaba al comandante Jesús Carreras, porque éste lo supo poner en su lugar en las montañas del Escambray. Debido a su egocentrismo, el Ché nunca perdonó a Jesús Carreras, a tal punto que lo incluyó entre los acusados en el juicio contra William Morgan en 1960. El Ché sabía que no había pruebas concretas contra el comandante Carreras.
En 1960 fue acusado por el gobierno del traidor Fidel Castro de actividades subversivas, junto al también comandante William Morgan. El 20 de octubre de ese año fue llevado a la prisión de La Cabaña, donde permaneció en la «galera de la muerte» hasta el 11 de marzo de 1961, cuando murió fusilado a las 10 de la noche, minutos después de ver caer en el mismo paredón, a su compañero de armas y coraje, comandante William Morgan.
Mientras sucedían las ejecuciones de los dos comandantes patriotas, el cobarde Guevara, oculto tras las sombras en lo alto del Foso de la Muerte, miraba con profunda frustración la valentía postrera e inquebrantable de Morgan y Carreras. Pocos años después, el miserable mercenario argentino caería prisionero en Quebrada del Yuro, gritando aterrorizado a los soldados bolivianos: ¡¡no disparen, no disparen, soy el "Che" Guevara y valgo más vivo que muerto!!...
Los encausados junto a los comandantes Morgan y Carreras, para quienes el fiscal comunista solicitó sanción de treinta años de prisión, fueron los capitanes del Ejército Rebelde: Onofre Pérez Hernández, Roberto González Pérez, Carlos Pedro Osorio Franco (de nacionalidad mexicana) Edmundo Amado Consuegra, Carlos González Lima, Joaquín Castellanos Pérez, Raúl Cristóbal Oramas Pérez, Raúl Oliva Domínguez, Cándido Roldán Cruz, Manuel Pérez Chaviano y Mario Marín. Todos cumplieron largos años de prisión política en las prisiones castristas.
