jueves, 30 de abril de 2026

Un día como hoy, abril 30, en nuestra lucha contra el castrismo.

 1959

 Un tribunal de Bayamo impuso al abogado Rosendo Pando treinta años de prisión pero un tribunal revisó la causa estimó que el fallo correcto debía ser el de fusilamiento. Doce horas después fué ejecutado. Sus familiares conocieron la sentencia después de haber sido ejecutado. Lo acusaron de colaborar con el régimen del general Fulgencio Batista.

 1960

 Detenidos por conspirar contra los Poderes del Estado los miembros del Movimiento de Recuperación Revolucionaria, Sergio Sangenis Cabarroca, Eduardo Suárez Rivas Jr., Angel Lana Méndez, José Márquez Vega y Pedro Julio Martínez Fernández. Las autoridades informaron que Sangenis propuso al comandante Rene de los Santos ingresar al ejército para combatir a los comunistas. Los detenidos fueron conducidos a la prisión de la Fortaleza de la Cabaña, donde fueron juzgados por tribunales castristas en la causa 163/60H.

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 Estudiantes de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana protestan la presencia en el recinto de Carlos Rafael Rodríguez, director del periódico comunista Hoy.

 1961

Nivaldo Hernández Arencibia, colaborador de alzados es fusilado en Bolondrón, Matanzas.

 Nibaldo fue detenido en su domicilio y acusado de contrarrevolución y de ayudar a la rebelión anticastrista, aparentemente con la ayuda de un espía infiltrado en su grupo de resistencia. En el juicio, celebrado 20 días después, fue sentenciado a muerte y la apelación duró solo una hora y media (29 de abril de 1963) y fue ejecutado al día siguiente, junto a otros cinco, tuvo lugar contra una pared de rocas y fue presenciado por un grupo de 19 presos retenidos bajo una carpa en el exterior, ya que la prisión estaba superpoblada. Los prisioneros fueron luego obligados a recoger el cuerpo acribillado a balazos y colocarlo en un ataúd de madera. El cuerpo de Hernández casi había sido cortado por la mitad por las balas, tres presos tuvieron que sujetar el cuerpo mientras lo levantaban para que no se rompiera en partes. A los presos horrorizados, ensangrentados en el proceso, no se les permitió lavarse las manos y tuvieron que usar su propia orina para limpiar la sangre. El certificado de defunción enumeró la causa como hemorragia. Dejó esposa y una hija de 5 años, a quienes adoraba. El número de la causa es 58/63 de la provincia de Matanzas.

 [Fuente: Written testimony of brother, Memorial Cubano, February 19, 2005 and September 11, 2012. Copy of death certificate, 9/28/1963. / Archivo Cuba]

 1962

 El insurgente Emerio Palmero es fusilado en el Escambray, provincia de Las Villas.

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 Eduardo Guerra Reyes, acusado de actividades en contra del régimen castrista es fusilado en el Condado, Trinidad, Las Villas.

1963

  El alzado contra el régimen comunista cubano Juan Moreno es fusilado en Condado, LV.

 1964

  Es fusilado en Santa Clara, Inocencio Romero "Bebito".

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 El destacado opositor al régimen comunista cubano Elio Laviña es asesinado en San Antonio de los Baños, provincia de La Habana.

 1966

 Rafael Vázquez de 20 años de edad es acusado de ser desafecto al régimen comunista y es condenado a muerte por un tribunal de la fortaleza de La Cabaña, lugar donde fue fusilado.

 (Informe de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA

 [21] Caso 11-XIV en los Archivos de la Comisión.]

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ALGUNOS PATRIOTAS/HÉROES CUBANOS QUE LUCHARON CONTRA LA TIRANÍA.

Pedro Corzo          Periodista

Brigada 2506

"A la memoria de los nueve mártires de la rastra de la Muerte". Cuba. Abril 22 1961

Este 55 aniversario, más que la conmemoración de una acción militar contra una dictadura, se evoca la concreción de un compromiso de cientos de cubanos que abandonaron su país para enrolarse en una misión en la que arriesgaban la vida, con la sola ambición de derrocar un régimen contrario a las convicciones democráticas que les alentaban.

No buscaban una vida mejor, no ambicionaban mejoras económicas o el disfrute de libertades perdidas en suelo extranjero. Viajaron para prepararse militarmente, al igual que hicieron otros antes y después, que solo abandonaron las costas cubanas para regresar a ellas combatiendo la dictadura.

De la Brigada se ha escrito mucho, se han hecho documentales y sesudos analistas de diferentes nacionalidades e ideas políticas han sacado sus conclusiones, pero esta nota solo tiene un objetivo, destacar la valentía y el sentido del deber de los hombres que dejaron estudios, familia y trabajo, para cumplir con sus obligaciones.

Arribaron a Estados Unidos por diferentes vías y momentos. Estaban dispuestos a cumplir la asignación que fuera más útil para la causa que enarbolaban y todos, más allá de antiguas militancias políticas, aceptaron el reto de unirse en la acción para ser más efectivos en el combate.

La vanguardia partió de Miami para la isla de Useppa. Fue entrenada en diferentes disciplinas, entre ellos estaba CARLOS RODRIGUEZ SANTANA, "Carlay", que después de luchar fieramente en la clandestinidad contra la dictadura, dejó Cuba para incorporarse a la expedición y combatir en la isla, sueño truncado por su temprana muerte durante los entrenamientos en las montañas de Guatemala, lo que motivó a la Brigada adoptar su número de serie (2506) como identificación.

Se prepararon en diferentes países y también en Estados Unidos. Civiles, en su mayoría, aceptaron la vida militar. Vivieron el nuevo ordenamiento en los campamentos. Se hicieron paracaidistas, hombres ranas, tanquistas, infantes de marina, se especializaron en acciones comandos que precedieron la expedición e ingresaron a su país clandestinamente.

Varios fueron fusilados, entre ellos MANUEL BLANCO NAVARRO, y otros cumplieron largos años de prisión, como EMILIO MARTINEZ VENEGAS y JORGE GUTIERREZ IZAGUIRRE.

Tripularon aviones para combatir en el cielo cubano. Derribados sobre el mar como los pilotos JOSÉ CRESPO y LORENZO PÉREZ LORENZO, o abatidos por fuego enemigo como el estadounidense THOMAS W. RAY o el cubano OSVALDO PIEDRA.

Sin los recursos para hacer la guerra fueron apresados. Algunos cayeron ante el paredón de fusilamiento. Otros fallecieron en el golfo. Nueve murieron por asfixia en una rastra que Osmany Cienfuegos ordenó atestar con los detenidos entre ellos CUCO CERVANTES y JOSÉ IGNACIO MACIÁ.

Vivida la dura experiencia, el compromiso de seguir luchando se ratificó, y se extendió a combatir el castro comunismo en cualquier lugar del mundo.

Idea que ha nutrido a muchos de ellos por años. Colaborar o trabajar con dependencias gubernamentales estadounidenses no los convirtió en servidores.

Lo que hicieron fue consecuencia de una toma de conciencia de que los intereses del castrismo deben ser enfrentados donde lo determinen las circunstancias, y en la confianza de que la colaboración prestada fuera reciprocada por Washington, facilitándole condiciones y recursos para enfrentar el totalitarismo en su patria.

Su asociación con Estados Unidos, país que los armó, entrenó y facilitó recursos para el combate, fue una alianza de mutua conveniencia que nunca afectó su cubanía, tan cierta como la de las palmas, muy al contrario de la que hicieron Fidel y Raúl Castro que convirtieron a Cuba en el portaviones de la Unión Soviética en el hemisferio.

ROBERTO PICHARDO, JUAN TAMAYO y JUAN CARLOS PERÓN, fueron algunos de los muchos brigadistas que integraron las unidades de la marina, infantería y fuerza aérea que lucharon en el Congo contra la cuadrilla castrista que dirigía Ernesto Guevara. En el país africano murió el piloto FAUSTO GÓMEZ.

Efectivos de la Brigada también se sumaron a la lucha contra los mercenarios que el castrismo envió a Angola. Pilotos y veteranos de infantería entrenaron efectivos de unidades del Frente de Liberación Nacional de Angola, gesta descrita en el libro “Cubanos combatiendo el comunismo en África”.

En Vietnam, en la lucha contra el comunismo, también participaron brigadistas, algunos perdieron la vida, entre ellos IRENALDO PADRÓN y FÉLIX SOSA CAMEJO. América Latina fué otro escenario en el que demócratas cubanos enfrentaron la subversión castrista, allí estuvieron, entre otros, FÉLIX RODRIGUEZ y el capitán EDUARDO BAREA.

Aquellos hombres se hicieron de un aliado, no un amo, y aunque los laureles no cubrieron sus frentes, cumplieron con el deber, porque siempre tuvieron conciencia que si importante es la victoria, en mucho más trascendente honrar los compromisos.


miércoles, 29 de abril de 2026

Un día como hoy, Abril 29, en nuestra lucha contra el castrismo.

Un día como hoy, Abril 29, en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

Comparta estas efemérides. Gracias.

PROHIBIDO OLVIDAR.

1959

Julio Fernández Riquer teniente del Ejército Constitucional de Cuba pre-Castro originalmente sentenciado a 30 años de prisión por un Tribunal Revolucionario en la ciudad de Pinar del Río. Todos los jueces fueron detenidos posteriormente como contrarrevolucionarios y fue condenado a muerte sin nuevo juicio. Después de sufrir un infarto en prisión y no poder caminar, lo ataron a un poste y lo ejecutaron. Julio era el segundo de los once hijos de Mateo Fernández Torres, quien había sido teniente del ejército independentista al mando del general Pedro Betancourt.

[Some of the following sources report the date of death as 4/29/1959: Ruíz, 1965, pp. 90, 243 and 240.  Beruvides, 1993, p. 114 and 165. United States Information Agency, 1993, Year 1959. Cuban American National Foundation, Quilt of Fidel Castro's Genocide, 1994. / Archivo Cuba]

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Un tribunal revolucionario condenó a la pena de treinta años de prisión al teniente del ejército Pedro Creme, quien había sido jefe del puesto militar de Jiguaní, durante la dictadura. El Tribunal de Apelación de Bayamo, Ie confirmó la sentencia pero un tercer tribunal de REVISION, anuló el fallo y lo condenó a muerte. A las pocas horas era ejecutado sin que el sentenciado conociera la modificación de su sentencia.

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Angel María Clausell García sargento de la Policía Nacional. Había sido condenado a treinta años de prisión, pero la noche antes de ser trasladado a la cárcel de Isla de Pinos, lo sacaron de su celda y lo ejecutaron por fusilamiento.

[Source: Written testimony of son; Written testimony of cousin, Memorial Cubano, Miami, 22 February 26, 2006, and February 18, 2007. Written and telephone testimony of another cousin, February 7, 2005. Ruíz, 1965, p. 240. Beruvides, 1993, p. 103. / Archivo Cuba]

1960

Raúl García Menocal Fowler miembro de la Brigada 2506 de exiliados cubanos que intentó liberar a Cuba del comunismo en la Invasión de Bahía de Cochinos con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos (CIA). Fue una de 10 víctimas fatales de una odisea de 16 días en alta mar (19 de abril a 5 de mayo de 1961) por un grupo de 22 que escapó de Cuba en el barco pesquero 'Celia' de 20 pies al haber fracasado la invasión. Doce sobrevivientes fueron rescatados por el buque de carga estadounidense Atlanta Seaman cien millas al sur de la desembocadura del río Mississippi; dos murieron poco después. Rául había estudiado leyes en la Universidad de La Salle, jugaba muy bien béisbol y era nieto del presidente cubano Mario García Menocal.

[Source: Testimony of Perlita García Menocal Fowler (sister), 23 December 1997. E.Bovo, Brigade 2506 Association, 2011. / Archivo Cuba]

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Miembros de la oposición al régimen castrista prendieron fuego a la puerta de la oficina provincial del Partido Socialista Popular (comunista). situada en la calle de Estrada Palma esquina a Maceo, en la ciudad de La Habana. Los daños fueron de consideración aunque no se registraron desgracias personales.

1963

 Los alzados Pedro Ramírez Artiles, Humberto Sagarribay y Lorenzo Trujillo García mueren en combate en el Guayabo, provincia de Camagüey.   

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El insurgente Sergio Iglesias Hernández muere en combate contra las tropas castristas en Jagüey Grande, provincia de Matanzas.

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La guerrilla dirigida por Raúl Ramos Ramos (Monono) ataca la Unidad de Policía de San José de los Ramos causándole 3 muertos y dos heridos. Los insurgentes tuvieron un muerto y dos heridos.

1964

El delator Alberto Delgado Delgado, conocido como “el hombre Maisinicú” es ajusticiado por la guerrilla al mando del jefe guerrillero José “Cheíto” León. Delgado fue quien traicionó a la guerrilla de Julio Emilio Carretero haciéndole creer que los iba a sacar del Escambray hacia los EU en una embarcación que resultó estar tripulada por agentes del régimen.

1985

 Juan Barrientos es fusilado en La Cabaña. Barrientos estaba herido y sangrando  cuando fue ejecutado.

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El guerrillero Ramón Batista es fusilado en Santiago de Cuba.

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Manuel (Ñongo) Puig y Ofelia Arango, con ellos murió un pedazo de Cuba

(Ofelia falleció hace varios años en Miami)

Por Ninoska Pérez Castellón

Murió Ofelia Arango. Como a tantos cubanos, le tocó morir en el destierro, lejos de su amada Cuba. Fue madre, esposa, viuda, profesional, hermana, amiga, cubana hasta la médula y sobre todas las cosas, una patriota.

Cada vez que miro la foto de Ofelia y su esposo Manuel Ñongo Puig que aparece en el libro de su primo Néstor Carbonell, And the Russians Stayed, no puedo evitar sentir el daño que el régimen de Fidel Castro infligió a tantos cubanos. Aquella risueña pareja llena de juventud, amor y fe en el mañana, agarrados de mano en la playa de Varadero, jamás pudo imaginar que unos meses después con la llegada a Cuba de una doctrina llena de odio y rencor, sus vidas cambiarían para siempre.

La revolución llegó a Cuba con la fuerza de un vendaval, destruyendo todo lo que encontró en su camino. El paredón de fusilamiento, la represión y los encarcelamientos eran la orden del día en un país que había caído bajo la nefasta influencia de un encantador de serpientes. Pero a Cuba nunca le faltaron hombres y mujeres soñadores. Cuando hay principios y se lucha por un ideal, es difícil sustraerse a las obligaciones. Manuel Ñongo Puig había logrado salir de Cuba y se podía haber quedado en el exilio. Junto a su hermano Rino, casado a su vez con la hermana de Ofelia, Iliana, tomaron el camino más difícil, el de luchar contra la injusticia que prevalecía en su patria, hasta ver a Cuba libre. Activos dentro de la Resistencia, luchando por poner fin a la ola de muerte y represión que arrasó a Cuba a partir de 1959, ambos fueron arrestados. Rino fue condenado a 15 largos años de prisión, y Ñongo infiltró aproximándose la Invasión de Cochinos y junto con Ofelia fueron arrestados y Manuel (Nongo) fue asesinado frente al paredón de fusilamiento un 20 de abril de 1961, mientras Ofelia se encontraba en prisión condenada a 30 años…Es difícil, por un sólo instante imaginar algo así. Las últimas palabras de aquel joven idealista a su esposa antes de morir fueron; “Ofe, tranquila, hay muchos que no saben por lo que mueren, yo si sé que muero por una causa justa y noble.”

Tras aquella hora de infortunio, Ofelia, marchó al exilio con su corazón roto y sus cuatro pequeños hijos, Manuel Enrique, Claudia, Carolina y Mónica. Trabajó, estudió y no se dejó vencer por la adversidad ni por las heridas que jamás se borraron de su corazón. Hoy me pregunto: ¿quién preparó a nuestras madres a enfrentarse a la vida después de la maldita revolución que ha derramado tanta sangre y causado tanto dolor a Cuba? ¿Quién las enseñó a abrirse camino en una tierra extraña, siempre con la frente en alto, siempre con el bienestar de sus hijos como prioridad? ¿De dónde, me pregunto, sacaron las fuerzas estas mujeres para secarse las lágrimas, no quejarse, trabajar duro y trasmitirnos los valores, los ideales y los principios por los que supieron entregarlo todo? Son heroínas, las verdaderas heroínas de nuestros tiempos. Son faro y luz que nos enseñaron el camino con el ejemplo de sus vidas. Nuestro compromiso con la causa por la que lo dieron todo, es ineludible.

En una ocasión Ofelia me llamó tras haber escuchado a un oyente en mi programa radial que abogaba por el mejoramiento con el régimen de Fidel Castro. Me citó las palabras de Voltaire: “Quien es misericordioso con los crueles, termina siendo cruel con los misericordiosos.” Era su forma de decirme, que el hacer concesiones con los victimarios, siempre perjudicaría a las víctimas. “No dejes nunca de hablar de Cuba, no olvides nunca a aquellos que lo dieron todo a cambio de nada y murieron con una estrella en la frente” fue su consejo.

En el 2003, junto a Mirta Iglesias nos dimos a la tarea de recoger testimonios para el Libro Cuba Mía, Ofelia escribió lo siguiente:

“Cuba es mi Patria. Tengo ahora una segunda patria que he aprendido a querer, pero Cuba es mi Patria. Era bella, hermosa, radiante, alegre, suave, acogedora, confiada, inteligente, bondadosa, triunfadora y era libre. En Cuba nací, allí me crié, pasé mi infancia, mi adolescencia, me hice mujer, me casé y nacieron mis cuatro hijos. En ella pasé los momentos más felices de mi vida y también los más dolorosos. Cuando me fui dejé todas mis raíces, todos mis recuerdos, toda una vida y el amor de mi vida Nongo!

Y Pienso en ella siempre. No la olvido nunca. No la puedo olvidar. Sé que algún día volveré, porque ella volverá a ser libre. Y allí en mi Patria descansaré.”

Para quienes fuimos arrancados de niños de nuestro suelo, y hemos vivido nuestras vidas en tierra prestada, a veces los recuerdos son simplemente unas cuantas fotos en blanco y negro. Decía el escritor chileno Alberto Baeza Flores: “La peor desdicha es no poder regresar a lo que se amó un día, al sitio donde se vivió y se fue feliz”. Regreso a la foto en Varadero. Ofelia y Ñongo con sus manos entrelazadas, acariciados por la brisa de un mundo desaparecido. Medio siglo después los veo nuevamente tomados de la mano, de regreso a esa Cuba que tanto amaron y por la que supieron vivir y morir tan dignamente.

Adiós Ofe

martes, 28 de abril de 2026

Un día como hoy, Abril 28, en nuestra lucha contra el castrismo.

 Un día como hoy, Abril 28, en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

Comparta estas efemérides. Gracias.

PROHIBIDO OLVIDAR.

1960

El Gobierno de Guatemala declaró persona no grata al Embajador de Cuba, Antonio Rodríguez Echazábal, por haber intervenido en los asuntos internos del país, fomentando actividades subversivas. AI mismo tiempo rompió relaciones diplomáticas y comerciaJes con el Gobierno comunista de Fidel Castro.

1962

Una organización no identificada de la oposición al totalitarismo castrista que opera en territorio de EU, atacó en la ciudad de Nueva York las oficinas de la agencia oficial del régimen cubano Prensa Latina.

1963

Mario Bravo es fusilado en Matanzas.

1964

El alzado Rolando Martínez (o Martín, según la fuente) Anodia es fusilado en La Cabaña.

1969

 Pedro Ramos es fusilado en San Severino, Matanzas.

Castillo de San Severino, Matanzas.png

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LOS FUSILAMIENTOS EN CUBA

EN PALABRAS DEL SACERDOTE COPROTAGONISTA DE ESTAS FOTOS GANADORAS DEL PREMIO PULITZER 1960

Domingo Lorenzo - ABC, 22 de noviembre de 1962...

La foto que días pasados fue objeto de vivos comentarios en periódicos españoles corresponde ciertamente al cabo del ejército del general Fulgencio Batista, presidente de la República de Cuba, y es de enero de 1959, cuando este cabo, llamado José Rodríguez o “Pepe Caliente”, fue sentenciado a muerte en el castillo de San Severino, en Matanzas. El sacerdote que le está oyendo en confesión en el patio del referido castillo es el que suscribe, padre Domingo Lorenzo, a la sazón párroco en la misma ciudad de Matanzas.

Fue el primer fusilamiento en la ciudad, sin tribunales, sin defensor, sin testigos, y sólo una persona habló, vociferó, gesticuló y sentenció por sí y ante sí; esta persona era el llamado comandante William Gálvez, a la sazón jefe del ejército rebelde en Matanzas. Fue pública la vista, con proliferación de fotógrafos, corresponsales de prensa, pueblo en general, que en medio de gran histerismo, deseosos de venganza, de sangre, ebrios de todo, pedían: “¡Paredón! ¡Paredón!” por todas partes, y eran pocas las personas que en aquel castillo había que no tuviesen un fusil o ametralladora en sus manos, un poderoso revólver al cinto y una canana cruzada desde el cuello al pecho y espalda.

Eran días de desenfreno, desbordamiento de todos los instintos primitivos del hombre-fiera salvaje. Era la revolución de los barbudos de Fidel Castro, que se asienta sobre montañas de cadáveres desde 1953 -cuartel Moncada- hasta hoy, con la consiguiente ruina de la patria esclavizada, destrucción de las familias, de las instituciones, de la economía, de la libertad, de todos los valores morales y virtudes heroicas de aquel país, digno de mejor suerte.


lunes, 27 de abril de 2026

LEONARDO PADURA: EL ROSTRO DE UNA HERIDA INVISIBLE.

LEONARDO PADURA: EL ROSTRO DE UNA HERIDA INVISIBLE.
Por Faisel Iglesias
En la superficie del debate cultural cubano, nombres concretos —como el de Leonardo Padura— aparecen y desaparecen como si fueran el centro del conflicto. Pero no lo son. Son, en el mejor de los casos, figuras de condensación, puntos donde se hace visible una tensión mucho más profunda: la imposibilidad de articular, dentro de un mismo espacio nacional, una ética compartida de la palabra.
El fenómeno no es nuevo, aunque hoy lo encarnen dos puntos de vistas opuestos: Ana Rosa Díaz Vs. Dulce María Sotolongo, que en la Cuba contemporánea adquiere una intensidad particular. El escritor, lejos de ser un mero productor de ficciones, es investido de una responsabilidad que rebasa la literatura: se le exige ser testigo, juez, acusador o redentor. Se le pide, en suma, que encarne una función que en sociedades institucionalmente equilibradas corresponde a un sistema complejo de poderes y contrapesos.
Pero cuando ese sistema no existe —o ha sido absorbido por una estructura monolítica— el escritor queda expuesto a una exigencia imposible: decirlo todo sin pagar el precio de decirlo o, por el contrario, pagar el precio total de una palabra absoluta.
La palabra sitiada
En los sistemas abiertos, la palabra circula. Puede ser refutada, ampliada, deformada o incluso olvidada. Pero rara vez es decisiva en términos existenciales. En cambio, en los sistemas cerrados, la palabra se convierte en un acto de riesgo.
No se trata únicamente de censura, sino de algo más sutil y más devastador: la internalización del límite. El escritor aprende a bordear, a insinuar, a construir un lenguaje donde el silencio es tan significativo como la afirmación. Surge entonces una literatura de la penumbra, una escritura que no dice frontalmente, pero tampoco calla del todo.
En ese espacio ambiguo habita buena parte de la obra de Leonardo Padura. Y es precisamente esa ambigüedad la que genera rechazo en quienes consideran que, frente a la tragedia, solo cabe la claridad moral absoluta.
Pero la exigencia de claridad absoluta, aun siendo legítima en su raíz ética, puede desconocer una realidad fundamental: no todos hablan desde el mismo lugar ni bajo las mismas condiciones de posibilidad.
Dos éticas en conflicto
El desgarramiento del campo intelectual cubano puede comprenderse como el enfrentamiento entre dos concepciones del deber del intelectual.
Por un lado, la ética de la denuncia, que exige nombrar el poder sin matices, sin metáforas, sin mediaciones. Esta ética se alimenta de una tradición moral que encuentra en José Martí una de sus expresiones más altas: la palabra como acto de responsabilidad histórica, como compromiso sin concesiones con la verdad y la justicia.
Por otro lado, la ética de la mediación, que entiende la palabra como un instrumento que debe sobrevivir dentro de las condiciones reales en las que se produce. Esta ética no renuncia necesariamente a la crítica, pero la modula, la codifica, la inscribe en un lenguaje que puede ser leído de múltiples formas.
El conflicto entre ambas no es, en esencia, un conflicto entre verdad y mentira, sino entre formas distintas de relacionarse con el poder y con el riesgo.
La tentación del origen: una explicación insuficiente
Ante la virulencia de esta fractura, surge la tentación de buscar su origen en la historia profunda: en la herencia española, en la experiencia africana, en la influencia de ideologías modernas. Se construye así una narrativa donde la división aparece como un rasgo constitutivo de la cubanía.
Sin embargo, esta explicación, aunque seductora, resulta insuficiente. Las culturas no operan como destinos inexorables. España produjo tanto el absolutismo como el liberalismo; África tanto estructuras tribales como formas complejas de organización política; la modernidad europea tanto la democracia como el totalitarismo.
Reducir el conflicto cubano a una esencia cultural es, en última instancia, renunciar a comprender su carácter histórico concreto.
V. La estructura como destino inmediato
La raíz del problema no está en la cultura entendida como herencia, sino en la estructura del poder. Allí donde el Estado monopoliza los espacios de expresión, donde la legalidad se confunde con la voluntad política y donde la sociedad civil carece de autonomía efectiva, el conflicto deja de ser un desacuerdo y se convierte en una disyuntiva existencial.
En ese contexto, la palabra no es simplemente una opinión; es una posición dentro de un campo de fuerzas. Y cada posición implica costos, riesgos y consecuencias diferentes.
El intelectual que permanece dentro del sistema desarrolla estrategias de supervivencia discursiva. El que se sitúa fuera tiende a radicalizar su lenguaje, no solo por convicción, sino también por la libertad que le otorga la distancia.
Ambos responden a lógicas distintas. Pero cuando se enfrentan, tienden a desconocerse mutuamente, a deslegitimarse, a negarse el derecho a existir como interlocutores válidos.
La memoria de la división
La historia cubana ofrece episodios donde la unidad fue más aspiración que realidad. Las tensiones entre líderes independentistas, las fracturas durante la Guerra de los Diez Años, los conflictos de la República, son parte de una memoria donde la nación se construye en medio de desacuerdos profundos.
Figuras como Máximo Gómez y Antonio Maceo encarnaron momentos de tensión que, lejos de destruir la causa, la obligaron a definirse con mayor claridad, en otras, propiciaron la muerte del proyecto libertario que encarnaba José Marti.
Pero hay una diferencia esencial entre aquellas divisiones y las actuales: en el pasado existía un horizonte compartido de construcción nacional. Hoy, ese horizonte aparece fragmentado, disputado, en ocasiones irreconciliable.
El lenguaje y sus límites
La literatura, por su naturaleza, no está obligada a la claridad política. Su territorio es el de la ambigüedad, la complejidad, la contradicción. Pretender que el novelista funcione como un activista es desconocer la especificidad de su lenguaje.
Sin embargo, en contextos de crisis extrema, la sociedad tiende a exigir de todos sus actores una definición política clara. El resultado es una tensión permanente entre lo que la literatura puede ofrecer y lo que la política demanda.
De ahí surge una frustración mutua: la política percibe la literatura como evasiva; la literatura percibe la política como reductiva.
El odio como categoría política
Más allá de las posiciones específicas, hay un fenómeno que atraviesa el debate: la transformación del desacuerdo en descalificación moral. El otro no es simplemente alguien que piensa distinto; es alguien que traiciona, que miente, que colabora.
Este proceso no es exclusivo de Cuba, pero en el caso cubano se ve intensificado por décadas de polarización estructural. El resultado es la erosión del espacio común, la imposibilidad de reconocer en el otro a un interlocutor legítimo.
El odio, en este sentido, no es solo una emoción; es una forma de organización del discurso político. Y como tal, tiene consecuencias devastadoras: fragmenta, paraliza, impide la construcción de proyectos colectivos.
La lección martiana
Frente a esta fragmentación, la figura de José Martí adquiere una relevancia singular. Martí no niega el conflicto, pero lo integra dentro de una visión más amplia donde la nación es, ante todo, un proyecto ético.
Su pensamiento no se basa en la eliminación del adversario, sino en la construcción de una comunidad donde la diferencia no destruya la posibilidad de lo común. En Martí, la política no es guerra permanente, sino esfuerzo por armonizar intereses, visiones y destinos.
Conclusión: más allá de los nombres
El debate en torno a Padura, como tantos otros, es apenas un episodio en una crisis más profunda: la dificultad de la sociedad cubana para articular un espacio donde la palabra no sea un arma definitiva, sino un instrumento de construcción.
La nación no puede sostenerse sobre la unanimidad forzada ni sobre la fragmentación absoluta. Entre ambas, existe un territorio difícil, frágil, pero imprescindible: el del reconocimiento mutuo.
Quizás la verdadera tarea no sea decidir quién tiene razón en cada polémica, sino reconstruir las condiciones para que la razón pueda ser compartida sin convertirse en condena.
Porque, al final, una nación no se define por la ausencia de conflicto, sino por su capacidad para vivir dentro de él sin destruirse a sí misma.

domingo, 26 de abril de 2026

Un día como hoy, abril 26, en nuestra lucha contra el castrismo.

 Un día como hoy, abril 26, en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

Comparta estas efemérides. Gracias.

PROHIBIDO OLVIDAR.

1961

El preso político Miguel Calderón Espín es asesinado por la guarnición en la prisión Kilo 7 de Camagüey.

1962

Miembros del clandestinaje provocan un incendio en la obra que se estaba construyendo para instalar el Banco Nacional de Cuba en la ciudad de La Habana.

1963

 Andrés Delgado es fusilado en El Condado, LV.

1988

 Luís Andino es fusilado en Cienfuegos, Las Villas.

1991

El preso político Miguel Calderón Espín es asesinado en la prisión Kilo 7 de Camagüey.

2001

Detienen en un intento de infiltración al norte de Las Villas a los residentes de la Florida, Máximo Pradera Valdés (murió en prisión), Iosvanis Suris de la Torre y Santiago Padrón Quintero miembros de las organizaciones "Comandos F-4 y Alpha 66".

2014

Los cubanos residentes de Miami, Raibel Pacheco Santos, Obdulio Rodríguez González, Félix Monzón Alvarez y José Ortega Amador son arrestados en Cuba bajo cargos de atacar instalaciones militares.

[Fuente: El Miami Herald 5/7/2014]

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Sobre la guerra civil en Cuba tras la llegada de Fidel Castro al poder

Arnaldo M. Fernández

El 12 de junio de 1964, el capitán Floro Camacho fue capturado por las milicias de Castro en la cueva natural El Jagüey, entre Yaguajay (Las Villas) y Florencia (Camagüey), casi muerto de hambre y sed. De este modo finalizó un combate que duró cuatro días y marcó el inicio de la debacle de la agrupación guerrillera anticastrista Frente Norte Camagüey-Las Villas.

El combate

El martes 9 comenzaron los enfrentamientos de alzados contrarrevolucionarios al mando de los capitanes Camacho y Frías [Everardo Díaz] contra las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR) y las tropas de los sectores B (Yaguajay) y E (Camagüey) de la Sección de Lucha Contra Bandidos (LCB) del Ejército del Centro, que como resaca de la primera Limpia del Escambray (1960-61) se había oficializado el 3 de julio de 1962 por el comandante Juan Almeida.

Al día siguiente cayeron el capitán Frías y otros guerrilleros, pero algunos lograron romper el cerco y refugiarse en El Jagüey, donde capearon el temporal de bazucazos y granadas de mano. La unidad LCB procedió a minar la cueva natural —último reducto— con más de 150 libras de explosivos. Mal heridos y casi sin municiones, los guerrilleros fueron entregándose, a excepción del capitán Floro, quien terminaría siendo fusilado el 28 de junio junto con su hermano José.

Agonía

El despliegue contra aquel frente copó también a las fuerzas comandadas por Mario Bravo en Blanquizal de Mayajigua, quien resultó gravemente herido al intentar romper el cerco y fallecería el 25 de junio. Los demás serían cazados en la zona de Bella Mota.

El cuero contra los alzados prosiguió con la batida de la partida insurgente de José Martí Campos, alias Campito, cerca de Los Arabos (Matanzas). Por allí mismo caerían enseguida su hermano Juan Benito y Leocadio Rivera, jefes de otras partidas. Igual suerte correría en Los Ramones (Camagüey) el comandante en jefe de aquel frente guerrillero anticastrista, Juan Alberto Martínez Andrade.

Certificado de defunción

Para el 26 de julio de 1965, Fidel Castro largaba en Santa Clara: “De los contrarrevolucionarios solo quedan tres, y no organizados en forma de bandas, sino tres fugitivos”. Así mismo resumió que “295 combatientes revolucionarios perdieron la vida en servicios, en combates contra el enemigo, en accidentes ocasionados por el propio servicio; y fueron capturados en parte, y en parte aniquilados, 2.005 contrarrevolucionarios”.

El historiador Pedro Corzo alega que Castro admitió allí y entonces que la resistencia había causado al gobierno “más de 500 muertes y pérdidas estimadas en 1.000 millones de pesos de la época”, así como que “en el momento de su discurso (sic) todavía permanecían alzados José Reboso y Luis Vargas” . Ambos guerrilleros del Escambray serían capturados a principios de diciembre y poco antes fueron igualmente apresados los últimos alzados en Camagüey: Ningo Montero y Clemente Aragón. Para la jefatura de LCB, la guerra del Escambray había concluido el 11 de marzo de 1964, con la liquidación de la columna de Blas “El Astuto” Tardío en Hoyo del Pinto, y sólo quedaba terminar el papeleo.

Saldos numéricos

El Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado (CIHSE) estima que las pérdidas de vidas humanas “se acercan a las 700” entre caídos en combate, víctimas civiles de los grupos insurgentes —“hubo 299 bandas y unos 3995 alzados”— más otras personas que murieron por diversas razones relacionadas indirectamente con la guerra civil. Al respecto de las operaciones de suministro a los alzados, el Inspector General de la CIA Lyman Kirkpatrick informó: “Alrededor de 151.000 libras de armas, municiones y equipos se enviaron por aire, pero no se lanzaron realmente más de 69.000 libras, pues el resto fue devuelto a la base. Y de estas 69 000 libras por lo menos 46.000 fueron capturadas por fuerzas de Castro, que se apoderaron de diez cargamentos, mientras que nuestros agentes solo pudieron recuperar tres”.

Invasión demográfica

Una vez ganada la guerra civil, Castro aprovechó su siguiente discurso —el 28 de septiembre de 1965 en la Plaza de la Revolución— para soltar: “Creo que es una buena ocasión aquí, en este acto de los Comités de Defensa, reírnos un poco de nuestros enemigos”. Y así jugó una broma colosal a Estados Unidos: Abrir “el puerto de Camarioca, en Matanzas, que es uno de los puntos más próximos, para que todo el que tenga algún pariente le damos permiso para venir en el barco, sea quien sea, con todas las garantías, avisando con tiempo por correspondencia (…) y si quieren, 48 horas de permanencia en el puertecito, para que una vez allí les avisen a los familiares que los vienen a buscar y se los lleven por un medio seguro”.

Esta invasión por mar empezó en octubre y se interrumpió en noviembre, luego de que salieran casi 3.000 cubanos, pero se reiniciaría por aire al principiar diciembre. Más de tres mil vuelos hasta abril de 1973 llevaron 260 mil cubanos más a USA para socavar el anticastrismo militante tanto del insilio como del exilio con ese sentir que viene del Padre de la Patria: “Yo pensé morir por Cuba sin abandonarla, pero ¿si ella me abandona? ¿No tengo entonces derecho a mirar por mí y mi familia sacrificada? [2].

Coda

Al parecer la respuesta es que sí se tiene ese derecho, sin perjuicio del derecho de los líderes opositores a luchar por la libertad y la democracia de un pueblo que por más de medio siglo ha venido demostrando que ni los quiere ni las quiere.