sábado, 31 de octubre de 2026

La ONU ya no escucha como antes

La ONU ya no escucha como antes 

El desgaste internacional del relato cubano sobre el embargo se evidenció esta semana en las Naciones Unidas. 

Votación sobre el embargo este miércoles en la ONU.
Votación sobre el embargo el 28 de octubre de 2026 en la ONU (UN NEWS)

Durante más de tres décadas, el régimen cubano ha convertido la resolución anual de Naciones Unidas contra el embargo estadounidense en uno de sus principales instrumentos de legitimación internacional. La presenta como una condena de la comunidad internacional a la política de Washington y, por extensión, como un respaldo a su propio sistema político. Cada votación se transforma en una victoria propagandística que alimenta el relato de un país víctima de una agresión exterior, mientras desplaza la atención de las responsabilidades internas en el deterioro económico, la corrupción, la falta de libertades y la vulneración de los derechos humanos.

Pero este año La Habana no ha podido presentar los resultados del pasado 28 de octubre como un triunfo sin matices. Aunque la Asamblea General aprobó nuevamente la resolución con 130 votos a favor, Cuba tuvo un aumento de diez votos en contra y 13 en las abstenciones respecto al año anterior. En total, fueron 17 votos en contra y 25 abstenciones. Esto evidencia que el régimen todavía conserva una mayoría internacional favorable, pero ya no puede convertir esa mayoría en una legitimación política de su sistema.

Antes de la votación: la batalla por el relato

Anualmente la resolución cubana sitúa el embargo como eje de la crisis nacional y relega cuestiones internas fundamentales como la ausencia de reformas, la ineficiencia de la economía estatal, la represión y el enriquecimiento de las élites gobernantes. Este año, la Administración de Donald Trump decidió rebatir ese discurso con mayor intensidad, insistiendo en que la comunidad internacional no debe seguir ofreciendo legitimidad política a un régimen cerrado.

Recordando las tres condiciones que la Ley de la Libertad Cubana y Solidaridad Democrática (Ley Helms-Burton) impone para el levantamiento del embargo —liberación de los presos políticos, legalización de la sociedad civil y celebración de elecciones libres y multipartidistas—, la misión estadounidense llevó a Naciones Unidas el testimonio de exprisioneros políticos, investigadores y representantes políticos que visibilizaron las consecuencias que las políticas del régimen tienen para los ciudadanos cubanos. 

Al respecto, el exprisionero político José Daniel Ferrer explicó que “cuando [otros países] votan de manera favorable a esa resolución, le están dando la espalda al puebloque espera solidaridad del mundo libre y democrático”, aunque esos países también expresen preocupación por los derechos humanos. Según señaló, las dificultades de acceso a internet impiden a muchos cubanos conocer esos detalles, mientras las autoridades repiten que la comunidad internacional está con el Partido Comunista y no con quienes luchan por la libertad y la democracia. Para un preso político, afirmó, ese mensaje representa “un golpe tan duro, tan doloroso como la misma injusta prisión”.

Apoya a DIARIO DE CUBA con una donación

La delegación estadounidense también cuestionó la distancia entre el discurso de austeridad del régimen y los privilegios de sus dirigentes. A esto, la delegación cubana, encabezada por el canciller Bruno Rodríguez, respondió con interrupciones y escándalo, lo que elevó la tensión en la sede de Naciones Unidas y derivó en la expulsión de uno de los diplomáticos de La Habana.

La votación: una lectura del cambio de percepción y los apoyos

En 2025, La Habana había perdido 22 votos favorables. Este año la caída fue mayor. A los tradicionales votos negativos se sumaron Argentina, Bosnia-Herzegovina, Colombia, Costa Rica, República Checa, Ecuador, Hungría, Lituania, Marruecos, Eslovenia, Paraguay, Trinidad y Tobago, y Ucrania. También resulta significativo el aumento de las abstenciones, entre ellas las de Chile, Honduras, Haití, Perú, Italia, Alemania, Grecia, Polonia y Holanda. Otro dato significativo fue la ausencia de Venezuela en la votación. Su omisión, junto a la de Guatemala, El Salvador y Bolivia, adquiere relevancia en un escenario regional donde La Habana ha perdido apoyos tradicionales.

Pero no todos estos movimientos significan lo mismo. La posición de Italia merece especial atención. Tras abstenerse, el Gobierno de Giorgia Meloni expresó su preocupación por la falta de libertades políticas y económicas, las ineficiencias estructurales del sistema cubano y la situación de los derechos humanos. Roma consideró necesario acelerar el cambio en el Gobierno de la Isla y recordó que las decisiones de las autoridades cubanas son la causa de la crisis actual, aunque reconoció las consecuencias negativas del embargo para la población.

La declaración tiene un valor particular porque Italia es uno de los principales actores de la Unión Europea y uno de los países con presencia de brigadas médicas cubanas. Su posición refleja que la distancia con La Habana no se limita a los gobiernos tradicionalmente enfrentados al castrismo, sino que alcanza a interlocutores que mantienen relaciones de cooperación y asistencia con Cuba.


Regreso a casa

Regreso a casa
Me siento muy feliz con el retorno a Venezuela de María Corina Machado, una ciudadana ejemplar que muchos admiramos y a quien se ajusta perfectamente esta frase del Libertador sobre las mujeres: “Más sublimes vosotras en vuestro generoso patriotismo, habéis empuñado la lanza; os habéis colocado en las filas y pedís morir por la patria”.
El recibimiento que le dio el pueblo fue más que merecido. Miles de personas la esperaron con gritos de ¡libertad!. La mejor protección que podía esperar era esa confianza y la renacida esperanza popular de que el cambio estaba a las puertas.
La obra de vida de esta señora es admirable. Su disposición de entregarlo todo en el altar de la Patria es conmovedora; ha sido la inspiración del pueblo venezolano por su tenacidad y disposición de correr los riesgos que fuesen necesarios. Es el ejemplo que Caracas dio, al que alude el himno nacional de los venezolanos.
He comentado en más de una ocasión que el periodista venezolano y amigo entrañable, Alexis Ortiz, dijo durante una conferencia —en ese momento ella estaba siendo perseguida por Hugo Chávez—: “María Corina será la presidenta de todos los venezolanos por elección popular en algún momento de nuestro futuro”. Un pronóstico que no dudo se habrá de concretar, porque cada día esta señora se gana más el respeto y la admiración de todos.
Es de esperar que la presencia de María Corina en Venezuela —el calificativo de la «Dama de Hierro» le queda chico— acelere el proceso hacia la democracia. Su disposición a dialogar con la mandataria Delcy Rodríguez sobre la situación de la nación reafirma su histórica conducta de que, por su país, está dispuesta a hacer lo que sea necesario.
Por su parte, la señora Rodríguez, aliada de Nicolás Maduro, se ha referido al regreso de Machado con desdén al decir que podía haberse evitado el show de su llegada, a la vez que cuestiona su eventual participación en el diálogo que su régimen sostiene con la oposición al decir: “el diálogo es algo muy serio y que requiere mucha experiencia”, como si ella fuera una promotora del diálogo y el entendimiento, cuando en realidad se ha comportado todo el tiempo como la autócrata que es.
El discurso de la líder, contrario al de los enemigos de la democracia venezolana, no incita al odio ni a la venganza; elogia el amor a la familia, reclama vehementemente la reunificación del país, distingue a la ciudadanía que no cesa en el reclamo de que sean respetados sus derechos, está a favor del entendimiento sano, homenajea a los prisioneros políticos y promueve el retorno de los exiliados, particularmente de la juventud, la cantera que garantiza la supervivencia.
Estos dos últimos aspectos son a veces minimizados por los dirigentes políticos que luchan dentro de las fronteras de su país. Al parecer, la urgencia de la lucha los envuelve y creen que los prisioneros y el exilio están fuera del juego, un craso error.
El presidio es una fragua de conciencia. La mayoría de los prisioneros, cuando dejan la cárcel, son mejores ciudadanos, están más comprometidos con la causa y mejor preparados para enfrentar las demandas que se presenten. Por su parte, los exiliados —aquellos que soportan las tentaciones de una vida sin riesgos, que no son seducidos por un mullido colchón, que solo encuentran bellas las playas del destierro cuando les dicen adiós— evidencian un compromiso que ha superado numerosas tentaciones.
Tengo la certeza de que, bajo el liderazgo de María Corina Machado y la colaboración de sus seguidores, la patria de Simón Bolívar recuperará lo mejor de su pasado. Espero que vuelva a ser el país de tolerancia, entendimiento y debates públicos en el que los adversarios políticos terminaban sus discusiones bebiendo un café o algo más fuerte; un país donde la prosperidad gobierne y torne a ser la tierra dispuesta a recibir a todos, como fuera mi experiencia.
En Venezuela conocí refugiados de numerosos países, exilios motivados por causas diferentes, en ocasiones antagónicas. Éramos innumerables los musiú, pero nunca me sentí discriminado, aunque sostuve numerosas discusiones porque no faltaban nacionales y refugiados de otros países que defendían el castrismo como si fuera una panacea, hasta que llegó Hugo Chávez, entonces, se dieron cuenta de la gran estafa que habían defendido.


Pedro Corzo
Periodista
(305) 498-1714
TWITTER: @PedroCorzo43