Cuba al límite del apagón permanente
Récord de apagones, de protestas y un aumento de la militarización. El colapso energético está acelerando una crisis social y política que erosiona la capacidad del régimen para sostener su relato.
El verano siempre ha sido una prueba para el sistema eléctrico cubano. Pero el de 2026 está rompiendo récords. El 2 de agosto el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) sufrió su sexto colapso total del año, menos de 24 horas después de que un fallo dejara sin electricidad al Occidente del país, y de que en julio se produjeran otros tres apagones generales en apenas ocho días. Una vez restablecido el servicio, la Unión Eléctrica reconoció un déficit récord de 2.411 MW, es decir, apenas cubría la cuarta parte de la demanda nacional. No se trata de una semana más de apagones, sino del deterioro acelerado de la capacidad del Estado para garantizar las condiciones mínimas de vida.
Sin electricidad también se afecta el suministro de agua y gas licuado. En Holguín, un medio oficial local reconoció el avance de la deforestación a causa de la tala indiscriminada de árboles para hacer carbón. Este producto se ha convertido en un recurso de supervivencia para miles de hogares, marcando un enorme retroceso en décadas de desarrollo material y tecnológico.
La crisis energética sostenida, está derivando en una crisis social y psicológica generalizada. Un estudio divulgado esta semana por el Observatorio de Derechos Laborales y Sindicales (ODLS) y la Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC), muestra cómo la situación altera la salud mental de los cubanos. Ninguno de los encuestados se situó en los parámetros normales de salud mental. Así, un 54% padece depresión extremadamente severa, un 66% niveles de ansiedad severa y un 65,8% estrés en grado extremo. Todo ello asociado a una vida marcada por la incertidumbre permanente, la imposibilidad de descansar, conservar alimentos u organizar la rutina familiar.
Según el Observatorio Cubano de Conflictos (OCC), el mes de julio también definió un récord histórico en protestas ciudadanas. La organización registró un total de 1.415 denuncias y expresiones de descontento, la cifra más alta documentada desde que la organización comenzó el monitoreo de la conflictividad social en la Isla. Entre los eventos señala 520 actos de desafío al Estado, pues cacerolazos, bloqueos de calles, quema de basura y consignas como “Libertad” y “Abajo la Dictadura”, se han vuelto recurrentes en medio de los prolongados apagones y el deterioro de las condiciones de vida. Asimismo, sumaron 219 denuncias por actos represivos. Una cifra que, según el observatorio, representa un incremento cercano al 40% respecto a junio, lo que apunta a un endurecimiento de la respuesta de las autoridades.
También Cubalex denunció esta semana ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que ha documentado al menos 215 acciones de militarización durante el primer semestre del año. Barrios vigilados tras las protestas, despliegues de tropas especiales, controles de identidad, restricciones de movilidad, procesamiento de civiles por la jurisdicción militar y una presencia creciente de estructuras concebidas para escenarios de guerra se utilizan para gestionar la crisis interna. La organización sostiene que Cuba vive bajo un estado de excepcionalidad permanente, no declarado de manera oficial.
