lunes, 6 de abril de 2026

Un día como hoy, Abril 6, en nuestra lucha contra el castrismo.

 Un día como hoy, Abril 6, en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

Comparta estas efemérides. Gracias.

PROHIBIDO OLVIDAR.

1960

Un Tribunal castrista de Las Villas sancionó a 10 años de prisión por contrarrevolucionario a Fabio Trujillo Martínez.

1961

 Eliover González muere en un enfrentamiento con las milicias castristas en la provincia de Matanzas.

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Fueron detenidos y puestos a disposición de los Tribunales Revolucionarios de La Habana, como responsables de los sucesos ocurridos el pasado Viernes Santo, en la ciudad de Güines, los católicos: Israel Hernández Luis, Miguel Romero Álvarez, Pedro F. Peña, Fructuoso Pérez Aguair, Ángel Nora Raveiro, Francisco Pérez Hernández, Clemente González Calvillo, Henio del Castillo Pérez, Rolando Cabrera Rodríguez, Rufino Rodríguez Albizu, René Rodríguez Albizu y Domiciano Jack Duque.

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Un terrible incendio arrasó con las instalaciones del Central Hershey, antigua propiedad del señor Julio Lobo, inutilizando mas de 300 mil toneladas de azúcar refinado. Las pérdidas se calculan en mas de cinco millones de pesos. Este central se encuentra ubicado en el término municipal de Santa Cruz del Norte, provincia de La Habana. 

1962

Los opositores Raimundo Aragonés y Bernardo Carrasco son asesinados en Ranchuelo, LV.

1963

 Orlando de Armas es fusilado en Santa Clara, LV.

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En un encuentro sostenido en las proximidades de Real Campiña, provincia de Las Villas, por una de las guerrillas que combaten al castrismo cae abatido por el fuego enemigo el guerrillero Gumersindo Peguero Ceballos y capturados con graves quemaduras en sus cuerpos los combatientes Gervasio Cabrera, Irene Sotolongo, José Gómez Suárez y otro conocido como “Caruco”. Los cuatro fueron fusilados a los pocos días.

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Dagoberto Lemus es ejecutado en el Cementerio de Rodas, Las Villas.

1963

La guerrilla de Perico Sánchez es delatada por Ramón Fernández Rodríguez (agente Mercurio del G2) y sostiene un encuentro contra las milicias castristas en la zona de Cantabria, cerca del poblado de Torriente, en Jagüey Grande. 3 guerrilleros resultaron muertos y 2 heridos. El resto de la guerrilla incluyendo a Perico Sánchez lograron escapar.

1965

En Sierra de Cubitas, provincia de Camagüey, el colaborador de los alzados Herminio Pérez Cabrera es arrestado y fusilado en el sitio. 

1976

Dos barcos de la flota pesquera castrista, el Ferro 119 y el Ferro 123 son atacados por lanchas rápidas artilladas. En la acción muere uno de los tripulantes de la Ferro 119.

1980

Se funda en la ciudad de Miami, la Junta Patriótica Cubana con el objetivo de respaldar al pueblo sufrido de Cuba hasta que logre su libertad. 

1984

 El opositor Eliodoro Arriera es asesinado en Bejucal, provincia de La Habana.

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CUBA: EL COSTO HUMANO DEL RÉGIMEN DE RAÚL CASTRO

Archivo Cuba, 30 de marzo de 2026

Raúl Castro, arquitecto y ejecutor de la dictadura de Cuba: 1959 a 2026

Raúl Castro Ruz cumplirá 95 años el 3 de junio. Durante 73 años ha cometido atroces crímenes contra los cubanos y los ha privado de sus derechos fundamentales —civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, comenzando por el de la autodeterminación.

Marxista desde sus años de estudiante, Raúl estuvo estrechamente alineado con su hermano mayor, Fidel, desde el inicio de la lucha contra la dictadura de Batista; juntos atacaron el Cuartel Moncada (Santiago de Cuba, 1953), cumplieron 22 meses en prisión, vivieron exiliados en México y desembarcaron del yate Granma para iniciar la lucha armada en las montañas orientales de Cuba

(1956). En la Sierra Maestra, Raúl dirigió el Segundo Frente Oriental (de pocos combatientes).

Después de que Batista huyera del país y las fuerzas revolucionarias tomaran el control en 1959, Raúl fue segundo al mando como Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias durante 49 años (1959–2008) y vicepresidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros una vez se institucionalizara el sistema comunista.

(1976–2008). 

Ya a fines del 1989, Raúl había tomado el control del Ministerio del Interior tras la purga vinculada con las Causas Nro. Uno y Dos, que dieron lugar al fusilamiento del General Arnaldo Ochoa, el coronel Antonio de la Guardia y sus ayudantes. En 2006, cuando Fidel enfermó, Raúl asumió el poder y fue nombrado oficialmente presidente de Cuba (2008), reemplazando a Fidel en 2011 como primer secretario del Partido Comunista de Cuba. Durante la sucesión de hermano a hermano, Raúl consolidó el control directo de la mayor parte de la economía de Cuba cuando el conglomerado corporativo militar GAESA, bajo su mando, absorbió al conglomerado CIMEX, que estaba controlado por Fidel. En 2018, Raúl designó a un burócrata partidista de confianza, Miguel Díaz Canel, como su reemplazo en la presidencia, y en 2021, como primer secretario del Partido. A pesar de estar oficialmente retirado, Raúl continúa dirigiendo el país con el apoyo de un grupo de familiares y viejos dirigentes a los que el Partido Comunista y la cúpula militar están totalmente subordinados.

Raúl es corresponsable con su hermano Fidel de instaurar y mantener en Cuba una dictadura comunista totalitaria que es responsable de atroces crímenes y un excesivo costo humano. Archivo Cuba ha documentado 8.267 muertes y desapariciones desde 1959, incluyendo 3.084 ejecuciones por fusilamiento, y el asesinato de numerosos civiles, incluidos al menos 21 niños, simplemente por intentar salir del país (ver informe). Se cree que el número real de casos es mucho mayor.

Raúl como “Máximo Líder”: 31 de julio de 2006 – 15 de marzo de 2026

Desde que Raúl Castro asumió el mando supremo de Cuba en 2006, tras la enfermedad de Fidel,

Archivo Cuba ha documentado hasta la fecha (15 de marzo de

2026) 1.002 muertes y desapariciones atribuidas al Estado cubano por razones políticas, incluidas 134 ejecuciones extrajudiciales, 6 desapariciones forzosas, 19 muertes en huelga de hambre bajo custodia, 261 muertes por la negación de atención o condiciones médicas en custodia, 116 suicidios en custodia o de carácter político /inducidos, 41 muertes por negligencia grave o criminal dentro de las Fuerzas Armadas y Policía, y 365 en intentos de salida de Cuba.

Se cree que número real es mucho mayor.

A continuación, aparece una muestra por año de casos ocurridos en toda Cuba a partir del 2006; es difícil visualizar algunos casos sobre otros, ya que cada vida cuenta y cada vida arrebatada injustamente tiene enormes implicaciones y secuelas. Cada una deja atrás a muchos seres queridos en duelo y, en muchos casos, incluidos niños que pierden a un padre.

• 5 de agosto de 2006, Departamento de Seguridad del Estado, Santa Clara, Cuba. Jesús Marquez Lemez fue arrestado por Guarda fronteras de Cuba por intentar escapar del país con otras veinte personas habiendo embestido su embarcación, obligándola a detenerse. Las autoridades informaron que se ahorcó con una sábana después de que le dijeran que podría enfrentar hasta veinte años de prisión. Su familia y amigos creen que fue asesinado.

• 10 de enero de 2007, La Habana, Cuba. Miguel Valdés Tamayo, de 50 años, murió de una condición cardíaca (arritmia severa) agravada por abusos constantes por parte de agentes del Estado. El ex prisionero de conciencia tenía visas para viajar a los Países Bajos o a Estados Unidos para recibir tratamiento médico, pero se le negó el permiso para salir del país.

• 5 de marzo de 2008, La Habana, Cuba. El activista de derechos humanos y exprisionero político Rigoberto Martínez Castillo murió varias horas después de una brutal golpiza en su hogar por agentes de la Seguridad del Estado.      

• 25 de junio de 2009, prisión Kilo 7, Camagüey, Cuba. El preso común Geovany Castellano tomó una sobredosis de pastillas después de haber sido colgado de los barrotes de la prisión durante 24 horas en una tortura conocida como “crucifixión.” Compañeros presos alertaron a los guardias, quienes no enviaron atención médica durante doce horas, demasiado tarde para salvarle la vida.

• 24 de marzo de 2010, Pinar del Río, Cuba. Julio Santos Hernández fue golpeado por guardias de prisión en la cárcel Kilo 5 y medio, sufriendo fractura de la tráquea y de las vértebras, y murió en el hospital 22 días después. 

8 de mayo de 2011, Santa Clara. Juan Wilfredo Soto, de 45 años, murió tres días después de una brutal golpiza por cuatro policías por negarse a abandonar un parque donde estaba conversando con amigos. Era miembro de un grupo de opositores pacíficos y expreso político cuya primera condena fue a los 16 años por expresar oposición al gobierno en la escuela.

Miguel Valdés Tamayo

• 20 de enero de 2012, Santiago de Cuba. El preso político Wilman Villar Mendoza, de 31 años, murió durante una huelga de hambre para denunciar su encarcelamiento injusto. Por declararse en huelga de hambre, fue mantenido en aislamiento en una celda de castigo y se le negó agua. Al contraer neumonía, no recibió atención médica.

• 4 de noviembre de 2013, Ciego de Ávila, Cuba. Jorge Lemaine Martínez, de 27 años, conductor de turismo en Cayo Coco, fue arrestado por no presentar su plan de ruta. La policía dijo que se suicidó con un cable eléctrico minutos después de ser encerrado en una celda en la estación policial.

• 13 de octubre de 2014, Holguín, Cuba. Luis Miguel Arias Cala, de 25 años, murió después de

haber sido inyectado por la fuerza con una sustancia desconocida en prisión varios meses antes. Su condición se deterioró inmediatamente después de la inyección y los médicos de cuidados intensivos se negaron a tratarle sus síntomas. Su condena inicial de ocho años había sido aumentada en siete años por informar a grupos de derechos humanos sobre abusos en prisión.

• Abril de 2015, prisión de Ariza, Cienfuegos, Cuba. Aurelio Quesada Jiménez murió en su celda por insuficiencia renal. El jefe de la prisión le había negado atención médica durante semanas a pesar de sus fuertes dolores abdominales.

• 28 de julio de 2016, Las Tunas, Cuba. Yusnel Contrera Kirskourt, de 33 años, miembro del movimiento de oposición pacífica de Cuba, fue abatido a tiros por agentes policiales que habían acudido a arrestarlo en su casa. Había sido condenado a 4 años de prisión a pesar de no haber sido acusado de delito alguno.

• 2017, prisión Melena del Sur, Mayabeque, Cuba. El preso común Rafael Arredondo fue golpeado por guardias de prisión a pesar de tener las manos atadas, provocándole la muerte. Según 17 compañeros presos en una carta a las Naciones Unidas, hasta la fecha en 2017 era el quinto prisionero que había muerto en la prisión, sometido a maltrato, violencia y condiciones inhumanas en prisión. 

• 5 de noviembre de 2018, Irandúa, Manaus, Brasil. El Dr. Eduardo Vázquez Roche murió de un edema pulmonar agudo mientras servía en una “misión internacionalista” cubana en una zona remota de Brasil. Era el sexto médico cubano que moría en Brasil en un período de seis meses, sometido al gran negocio del Estado cubano de trabajo forzado/trata de personas.

• 27 de abril de 2019, La Habana. Iván Michel Ponce de León, de 45 años, murió en un hospital ocho días después de una brutal golpiza por parte de oficiales de policía estando bajo arresto en la estación policial Punto 30 en La Habana Vieja. Las autoridades dijeron que se había caído en el baño, pero testigos afirmaron que fue golpeado sin descanso por los guardias con sus bastones y los médicos informaron a la familia que había muerto por un golpe en la cabeza con un objeto contundente.

• 7 de agosto de 2020, ala penal del Hospital Amalia Simoní, Camagüey, Cuba. El activista

de derechos humanos y expreso político Yosvany Aróstegui Almenteros murió después de una huelga de hambre de 40 días en protesta por su injusta condena de 15 años de prisión por cargos fabricados. A su familia no se le permitió verlo en el hospital al que fue trasladado en estado crítico.

• 12 de julio de 2021, La Güinera, La Habana, Cuba. Diubis Laurencio Tejeda, de 36 años, murió de un disparo por la espalda por un policía que disparó contra una multitud desarmada que participaba en una manifestación pacífica el día después de protestas masivas en toda Cuba.

• 4 de mayo de 2022, Santiago de Cuba. Alfonso Chaviano Peláez, activista de derechos humanos y expreso político, murió bajo custodia un día después de su detención por la Seguridad del Estado.

• 26 de febrero de 2023, Santiago de Cuba. Sergio Pozo Hernández, de 30 años, murió después de una golpiza por parte de un oficial de policía en un punto de control en carretera.

• 30 de noviembre de 2024, prisión Combinado del Este, La Habana, Cuba. Manuel Guillén Esplugas, de 30 años, murió en una celda de castigo en un supuesto suicidio por ahorcamiento. Su cuerpo mostraba claras señales de una brutal golpiza. Estaba cumpliendo una condena de seis años de prisión por haber filmado y distribuido videos de las protestas masivas nacionales antigubernamentales del 11 de julio de 2021.

• En julio de 2025, en Cienfuegos, Cuba, Adrián Alonso gritó “Abajo la dictadura” desde la ventana de su apartamento durante un apagón y fue muerto a puñaladas por un policía.

En febrero de ese mismo año, Yoleisy Oviedo Rodríguez, de 44 años, madre de dos hijos, había muerto en el Campamento de Trabajo Forzado El Guatao, de La Habana, por falta de atención médica mientras cumplía una condena de 5 años de prisión por participar en una protesta pacífica (octubre de 2022) contra los prolongados apagones que afectaban a Güines, Mayabeque.

•  5 de febrero de 2026, La Habana, Cuba. Luis Miguel Oña Jiménez, preso político de 27 años, estaba cumpliendo una condena de 12 años por “sedición” en una prisión para pacientes con VIH por haber participado en las protestas masivas pacíficas del 11 de julio de 2021. Después de sufrir un derrame cerebral debido a hipertensión, no podía mover la boca, las manos ni los pies.

Fue trasladado a un hospital en La Habana por insistencia de su familia, donde recibió un diagnóstico terminal y fue liberado en libertad condicional, falleciendo poco después.

Yoleisy Oviedo

El legado sanguinario de Raúl Raúl comenzó a matar cuando era un veinteañero, durante la lucha contra Batista en las montañas del oriente de Cuba. Junto con su hermano Fidel y el Che Guevara, ordenaron arbitrariamente al menos veinticinco ejecuciones llevadas a cabo sin el debido proceso de ley en 1957–1958: tres desertores del Ejército Rebelde, ocho campesinos locales por colaborar con el Ejército de Batista, siete por diversas razones —incluyendo un soldado por quitarse las botas en violación de las reglas— y siete por presuntos delitos (robo menor, violación y asesinato).

Tan pronto como el gobierno revolucionario llegó al poder el 1 de enero de 1959 —después de que el General Fulgencio Batista huyera del país— decenas de sus partidarios y miembros de las fuerzas armadas y la policía fueron sometidos a “justicia revolucionaria” inmediata, acusados de “crímenes de guerra” y otros abusos; muchos fueron ejecutados de inmediato, privados de los más básicos derechos al debido proceso y en violación de la Constitución de Cuba. El nuevo régimen fomentó una amplia cobertura mediática de las ejecuciones para infundir terror, sofocar la oposición y consolidar rápidamente el poder.

Archivo Cuba ha documentado 805 ejecuciones por fusilamiento, 62 asesinatos extrajudiciales y 4 desapariciones forzadas solo en 1959. (Ver los registros individuales en la base de datos de Archivo Cuba.) Investigaciones históricas posteriores indican que muchos de los ejecutados no habían cometido los delitos de los que se les acusaba. (Ver informe.1) 

El 15 de enero de 1959, Raúl dijo a la agencia de noticias UPI que el régimen de Batista había asesinado a 10.000 personas —mientras que el gobierno revolucionario pronto afirmaba que habían sido 20.000 sin haber publicado nunca una lista oficial de víctimas. Con el tiempo, esto resultó ser completamente falso. Una investigación exhaustiva de Archivo Cuba identificó 862 asesinatos extrajudiciales en toda Cuba por la dictadura de Batista (10 de marzo de 1952 a Raúl fue designado comandante a cargo de la provincia de Oriente a principios de enero hasta mediados de febrero 1959. Solo en enero, ordenó la ejecución por fusilamiento de 140 hombres sin

debido proceso. Además, se registran cinco asesinatos extrajudiciales, incluyendo uno en el que embarcaciones de la Marina cubana mataron a un individuo que intentaba escapar hacia la base naval de Estados Unidos en Guantánamo. Para el 15 de enero, la agencia UPI citaba a Raúl Castro afirmando que ya se habían ejecutado 106 “criminales de guerra” en la provincia de Oriente y que más ejecuciones seguirían.

La Masacre de Loma de San Juan del 12 de enero de 1959

El 11 de enero, un “tribunal revolucionario” en Santiago de Cuba condenó a cuatro individuos a muerte después de un juicio sumario de 4 horas en un ambiente similar a un circo. Raúl Castro entró en escena, detuvo el proceso y ordenó la ejecución inmediata de 68 hombres adicionales. Setenta y uno —uno escapó misteriosamente— fueron masacrados al amanecer, atados en pares, llevados en camiones a un campo de tiro, a la vista de la Loma de San Juan, donde Theodore Roosevelt había cargado durante la Guerra Hispanoamericana. La revista Time informó: “Una excavadora abrió una zanja de 40 pies de largo, 10 pies de ancho y 10 pies de profundidad. … Antes del amanecer, llegaron los autobuses al campo de tiro y los condenados descendieron, con las manos atadas, los rostros tensos. Algunos suplicaban que siempre habían sido simpatizantes rebeldes; algunos lloraban; la mayoría permanecía en silencio. Uno corrió hacia el bosque, fue capturado y arrastrado de vuelta. La mitad usó vendas en los ojos. Un sacerdote conducía a dos de los prisioneros bajo el resplandor de los faros de los camiones hasta el borde de la zanja y luego se apartaba. Seis ejecutores rebeldes disparaban y los cuerpos se doblaban hacia la fosa. Avanzaban dos prisioneros más, luego dos más y dos más —y la tumba se fue llenando lentamente. … En una colina con vista al campo de tiro, una multitud vitoreaba cada descarga. ‘Mátenlos, mátenlos’, gritaban los espectadores.” (Traducción del inglés). Al menos una de las víctimas fue enterrada viva —su mano, sosteniendo una piedra, emergió del montículo. Ver informe.

Trabajo forzado y otros abusos derivados del servicio militar obligatorio, incluso para menores Raúl Castro es responsable de imponer el servicio militar obligatorio, que ha afectado incluso a menores de 18 años durante décadas —una práctica que continúa hasta el día de hoy. El 12 de noviembre de 1963 apareció en la televisión cubana para pronunciar un largo discurso detallando la

Ley del Servicio Militar Obligatorio que requería 3 años de servicio para “todos los cubanos del sexo masculino desde el 1 de enero del año en que cumplan 17 años de edad hasta el 31 de diciembre del año que cumplan 45 años.” En 1973 se promulgó la otra ley obligando a servir por un período de tres años a los hombres de 16 a 27 años de edad y estableciendo la reserva militar obligatoria hasta los 45 años. 

En 1973, el Ministerio de Defensa también creó el Ejército Juvenil del Trabajo (EJT) para servir como una fuerza laboral paramilitar para actividades agrícolas, de construcción y otras productivas.

Obliga a servir a jóvenes no aptos para la vida militar debido a problemas de salud, bajo nivel educativo o necesidad de disciplina y “reeducación” por “desviación,” comportamiento antisocial o “problemas ideológicos.”

Tanto el servicio militar obligatorio como el EJT han sido muy temidos por décadas; dejan secuelas físicas y psicológicas duraderas. Muchos jóvenes reclutas son asignados a unidades remotas lejos de sus familias, donde enfrentan trabajo forzoso, condiciones de vida deplorables, atención médica inadecuada, escasez crónica de alimentos y falta de entrenamiento en el uso de armas de fuego y equipos militares peligrosos. Las normas de seguridad son frecuentemente inadecuadas y los accidentes, a menudo mortales, son comunes. Los reclutas se autoinfligen lesiones, incluyendo fracturas de sus extremidades, intentando evitar o escapar del servicio. Los que intentan escapar o son desertores son severamente castigados con penas de prisión, históricamente, incluso con ejecución. Archivo Cuba ha documentado 60 muertes de jóvenes reclutas solo entre 2020 y 2025, incluyendo 8 ejecuciones extrajudiciales y 22 suicidios, incluidos un joven de 16 años y dos de

El elevado costo en vidas del imperialismo revolucionario de Cuba

Raúl estuvo directamente a cargo de las Fuerzas Armadas de Cuba durante incursiones militares en Angola, Etiopía y Siria, para las cuales Cuba Archive ha documentado 889 bajas cubanas, de lo que se cree que es al menos el doble. El costo colectivo en vidas de los pueblos de Angola, Etiopía y otros se estima en cientos de miles, aunque las cifras precisas son inciertas.

Además, el régimen de los Castro ha sido responsable durante casi siete décadas de innumerables intervenciones internacionales —asistencia militar, entrenamiento, suministro de armas, financiamiento y apoyo a movimientos guerrilleros— en múltiples continentes, contribuyendo a más pérdidas de vidas. La ocupación estratégica cubana de Venezuela durante el régimen de Chávez-Maduro tuvo un costo estimado de 10,000 vidas venezolanas entre 2013–2023.

Al menos ocho ciudadanos estadounidenses han sido asesinados en ataques de grupos terroristas patrocinados o apoyados por Cuba. 

El embajador John Gordon Mein, de 54 años, fue el primer embajador estadounidense asesinado en funciones, muerto el 28 de agosto de 1968 en Ciudad de Guatemala por el grupo guerrillero Fuerzas Armadas Rebeldes, apoyado por Cuba.

Alejandro Berger, de 28 años, Frank Connor, de 33 años, James Gezork, de 32 años, y Harold Sherburne, de 66 años, murieron en un atentado con bomba el 24 de enero de 1975 contra el histórico restaurante Fraunces Tavern de la ciudad de Nueva York por el grupo terrorista nacionalista puertorriqueño Frente Armado de Liberación Nacional (FALN), patrocinado por Cuba.

Charles Steinberg, de 26 años, murió el 3 de agosto de 1977 en un atentado con bomba en la ciudad de Nueva York. De 1974 a 1983, el FALN fue responsable de 72 atentados con bomba, 40 ataques incendiarios y 8 intentos de atentado en varias ciudades de Estados Unidos.

Dan Mitrione, ex jefe de policía en Indiana y padre de nueve hijos, trabajaba como asesor de seguridad del gobierno estadounidense ayudando a entrenar a la policía uruguaya cuando fue secuestrado por guerrilleros Tupamaros dirigidos por dos altos oficiales del Ministerio del Interior de Cuba. Fue torturado y asesinado el 10 de agosto de 1970.

Cuba también está detrás de la muerte de más americanos. (Ver informe, en inglés.) Envió a decenas de asesores a Vietnam durante la guerra y en 1967–68, agentes cubanos probaron una brutal técnica experimental de dominación en 18 prisioneros de guerra estadounidenses en la prisión conocida como “el Zoológico”. Las golpizas constantes y torturas físicas y psicológicas, conocidas por los presos como “el Programa Cubano,” llevaron a un teniente coronel de la Fuerza Aérea de Estados Unidos de 36 años, Earl Glenn Cobeil, a perder la cordura y sus funciones corporales. Fue visto por última vez con vida en octubre de 1970 en una prisión en Vietnam del Norte.

Armando Alejandre, Carlos Alberto Costa, Mario de la Peña, Pablo Morales

Armando Alejandre, de 45 años, Carlos Alberto Costa, de 29 años, y Mario de la Peña, de 24 años, fueron asesinados el 24 de febrero de 1996 cuando las dos avionetas civiles en las que realizaban una misión humanitaria de búsqueda y rescate fueron derribadas por MIGs cubanos sobre aguas internacionales. Pablo Morales, de 29 años, residente cubano en   Estados Unidos, también murió.


domingo, 5 de abril de 2026

Un día como hoy, Abril 5, en nuestra lucha contra el castrismo.

 Un día como hoy, Abril 5, en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

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PROHIBIDO OLVIDAR.

1870

 José Julián Martí y Pérez, el Apóstol de la Independencia de Cuba, es enviado a trabajos forzados en las Canteras de San Lázaro con el número 113 y grillete en el tobillo en la primera galera de blancos. Por ello este día ha sido escogido para celebrar el Día del Preso Político Cubano. El 04 de octubre de 1869 había sido condenado por un delito de infidencia a seis años y recluido en la Cárcel Departamental de La Habana.

1960

Unidades militares bajo el mando de Raúl Castro y a pedido del Ministro del Trabajo, Augusto Martínez Sánchez ocupan la sede de la Confederación de Trabajadores de Cuba.

1961

El almacén de azúcar del central Camilo Cienfuegos en la provincia de La Habana fue incendiado. Este sabotaje le causa grandes pérdidas al régimen.

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Seis insurgentes de la guerrilla dirigida por el capitán Maro Borges son capturados mientras intentaban romper un cerco de la milicia castrista en La Cuchara, Banao, Escambray. El resto de los guerrilleros lograron escapar.

1962

El guerrillero de apellido Cruz Prado muere combatiendo a la milicia castrista en Mayarí, Oriente.

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El jefe de guerrilla Cesareo Nápoles muere en combate en Manatí, Victoria de las Tunas, Oriente.

1963

En un enfrentamiento con la milicia castrista muere el jefe guerrillero José Rodríguez Peña “Tita” que operaba en la región de Yateras, provincia de Oriente.

1965

Manuel Izquierdo González, quien llegó a ser Director de Asuntos Generales de la Aduana de La Habana es fusilado en La Cabaña. Fue acusado de ser agente de la CIA y de pasar información al extranjero.

1976

Se instituye en la ciudad de Miami el cinco de abril como el “Día Internacional del Preso Político Cubano”. Tal acción es promovida por el Dr. Humberto Medrano y presos políticos que se encontraban todavía en las ergástulas castristas

1977

El expresidente constitucional de Cuba el Dr. Carlos Prío Socarrás (1948-1952) se suicida en su residencia marcada con el número 5070 de Alton Road, en Miami Beach, Fl. 

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Fermín Roque Betancourt, preso político muere a causa de un edema pulmonar sin asistencia médica en la Prisión Combinado del Este, La Habana.

1978

 Manuel Rivera es asesinado en la prisión de Puerto Boniato, Oriente.

2008

 El opositor Rigoberto Martínez Castillo, dirigente del Partido Pro-Derechos Humanos de Cuba, golpeado salvajemente la noche anterior por miembros de las Brigadas de Respuesta Rápida y el G2 amaneció muerto en su casa situada en la calle 275 #15227 (e) 152 y 160 Reparto Rio Verde en La Habana.  En la golpiza le perforaron el pulmón y le fracturaron varias costillas. Su cadáver fue velado y enterrado por hermanos de lucha en el Cementerio Colón.

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PLANTADOS’ Y ‘PLANTADAS’: CRUDA REALIDAD EN ESCENA DEL PRESIDIO POLITICO EN CUBA

Por Lcdo. Sergio Ramos    San Juan, Puerto Rico a 4 de julio de 2023

Publicado en Cubano del 34 (FB)

Pocos saben en el mundo sobre la horrorosa realidad de las interioridades del presidio político en Cuba y los maltratos y torturas a los cuales son sometidos aquellos que, por razones políticas, son encarcelados por la tiranía castrista. Y, sobre todo, aquellos encarcelados que desde las ergástulas continúan sus protestas y su rebeldía contra el régimen opresor y sus esbirros.

Se trata de los llamados presos y presas plantados. Posturas de heroica rebeldía frente a sus opresores como son las huelgas de hambre, el negarse a ponerse el uniforme de presos comunes, las protestas y gritos de rebeldía contra la tiranía. Hechos realizados en la desventaja que conlleva ser seres humanos enjaulados como animales a sabiendas de que, tras sus dignos y patrióticos actos de rebeldía, les adviene una andanada de vejaciones. golpizas e inhumanos castigos de parte de sus carceleros. Y es que en el presidio político cubano la violación de los derechos humanos del régimen castrista es cuestión cotidiana. Hechos que pasan a diario ocultos tras los muros de las mazmorras y el régimen esconde al mundo con una falaz propaganda de país “paradisiaco”.

Recientemente han salido a escena dos películas que relatan de modo magistral la horrenda realidad del presidio político en Cuba, especialmente de aquellos que heroicamente se plantaron desde sus barrotes contra la tiranía. Se titulan “Plantados” que describe en horror del presidio político en las prisiones para hombres de Cuba y “Plantadas” que relata el horror del presidio político en las cárceles de mujeres en Cuba. Sobre todo, de quienes se rebelaron desde dentro de sus rejas contra la tiranía castrista. Sus escenas son fuertes e impactantes escenificando las realidades sufridas por expresos y expresas políticas que optaron por plantarse en rebeldía contra sus opresores. Hechos reales llevados a escena cinematográfica que nos ponen a pensar sobre los desmedidos e inhumanos actos represivos de la dictadura contra los presos y presas políticos que un día, con patriótico coraje, se enfrentaron desde el clandestinaje, o desde las guerrillas del Escambray o desde cualquier parte de Cuba contra la tiranía en reclamo de los derechos humanos y las libertades conculcadas por el dictatorial régimen castrista. Realización magistral de Lilo Vilaplana, Camilo Vilaplana e Irasema Otero haciendo honor a la frase de José Martí que nos enseña que “La palabra no es para encubrir la verdead, sino para de decirla”

Son películas que debemos los cubanos promover para que el mundo sepa la cruel e inhumana realidad oculta del régimen tiránico que impera en Cuba.


LA SOBERANÍA CIUDADANA FRENTE AL REALISMO DE LA FUERZA DE JULIO LORENTE

LA SOBERANÍA CIUDADANA FRENTE AL REALISMO DE LA FUERZA DE JULIO LORENTE 


Por Faisel Iglesias


Hay críticas que, aun cuando se presentan como refutaciones, revelan con particular claridad el punto exacto en el que se encuentra una discusión histórica. No porque cierren el debate, sino porque lo desplazan hacia su núcleo más profundo. Tal es el caso del texto que califica al pacto social posmoderno y a la Constituyente Ciudadana como una reiteración del contrato social rousseauniano, como una abstracción carente de articulación institucional y, en última instancia, como una ilusión intelectual incapaz de incidir sobre una estructura totalitaria que solo podría ser removida por la fuerza. En esa crítica se condensan, con notable coherencia interna, tres objeciones principales: la supuesta identidad conceptual entre pacto y contrato; la alegada inoperancia política de toda formulación republicana en un contexto de cierre totalitario; y la conclusión, presentada como realismo, de que el único lenguaje eficaz frente a ese tipo de régimen es la violencia.


Responder a estas objeciones exige, en primer lugar, restituir la claridad conceptual que el propio crítico diluye al equiparar tradiciones que no solo son distintas, sino en cierto sentido opuestas. La identificación del pacto social con el contrato social no es una simple imprecisión terminológica; constituye el punto de partida de toda la crítica y, al mismo tiempo, su principal debilidad. La tradición del contrato social, cuya formulación paradigmática se encuentra en el pensamiento de Jean-Jacques Rousseau, parte de una construcción racional en la que el orden político se origina en un acuerdo que instituye al “pueblo” como sujeto soberano, desplazando al individuo concreto hacia una posición derivada. La soberanía, en ese modelo, se ubica en una entidad abstracta cuya voluntad —la voluntad general— requiere ser interpretada por órganos de representación, abriendo así el espacio para su apropiación por estructuras de poder que actúan en su nombre.


El pacto social, por el contrario, no crea la soberanía ni la deposita en una abstracción colectiva. La reconoce como una realidad preexistente en el individuo, cuya dignidad no deriva del Estado ni de la comunidad política, sino de su propia condición humana, históricamente articulada en la tradición cristiana como creación a imagen y semejanza de Dios. Esta diferencia no es accesoria, sino estructural: mientras el contrato social funda el poder en una construcción que termina por absorber al individuo, el pacto social limita el poder a partir del reconocimiento de una soberanía que no le pertenece. En este sentido, el pacto social no es hijo del contrato rousseauniano, sino su corrección histórica, su contrapeso civilizatorio, y en la experiencia constitucional norteamericana encuentra una de sus expresiones más logradas, no en la abstracción de un pueblo homogéneo, sino en la afirmación plural de “We the People” como conjunto de ciudadanos concretos que no renuncian a su condición originaria.


A partir de esta aclaración, la segunda objeción —la supuesta falta de articulación institucional real— debe ser reconsiderada. El crítico confunde, de manera significativa, dos planos distintos: el de la legitimidad y el de la eficacia. Que un régimen totalitario, como el cubano, haya cerrado los espacios institucionales y haya diluido la sociedad civil dentro del Estado no implica que toda formulación normativa carezca de sentido, ni que toda propuesta de reorganización del poder deba ser desechada por su incapacidad inmediata de implementación. La historia del pensamiento político no se ha desarrollado en contextos de normalidad institucional, sino precisamente en momentos de crisis, ruptura o clausura. Las grandes transformaciones políticas no han comenzado con la existencia previa de condiciones favorables, sino con la formulación de principios que, en su momento, parecían igualmente abstractos o impracticables.


Reducir el valor de una propuesta a su aplicabilidad inmediata en el marco de un régimen cerrado implica aceptar, como premisa, la permanencia de ese régimen como horizonte insuperable. Es, en otras palabras, convertir la descripción de una situación en su justificación implícita. El argumento de la imposibilidad estructural no es, en rigor, un análisis, sino una clausura del pensamiento político. Si no existe un “tercer Estado”, si no hay élites autónomas, si no hay capacidad de representación, entonces —según esta lógica— no hay sujeto político posible. Sin embargo, esta conclusión parte de una concepción de la política que presupone la existencia de estructuras previas de articulación como condición necesaria para la acción, ignorando que esas estructuras mismas son resultado de procesos históricos en los que el sujeto político se constituye en la acción, no antes de ella.


La noción de soberanía ciudadana, en este contexto, no pretende describir una realidad ya consolidada, sino afirmar una realidad ontológica que ha sido negada o suprimida por el orden existente. El ciudadano no deja de ser sujeto de soberanía porque el régimen no lo reconozca; lo sigue siendo, aunque no pueda ejercer plenamente esa condición. La Constituyente Ciudadana, entendida como proceso de reconocimiento y articulación de esa soberanía, no es una ilusión discursiva, sino un intento de restituir el fundamento mismo del orden político, desplazado por la lógica totalitaria. Su novedad no radica únicamente en el contenido, sino en las formas que la revolución digital pone a disposición de los individuos para comunicarse, organizarse y validar colectivamente ese reconocimiento sin depender de las estructuras tradicionales de intermediación.


La crítica, al insistir en la inexistencia de condiciones materiales para la articulación política, omite precisamente el elemento que distingue nuestro tiempo de los anteriores: la transformación de las condiciones de posibilidad de la acción colectiva. La revolución digital no elimina los obstáculos, pero introduce una variable que altera profundamente la relación entre individuo y poder, al permitir formas de interacción, coordinación y legitimación que no estaban disponibles en los modelos clásicos. Desconocer este factor equivale a analizar el presente con categorías del pasado, y a declarar la imposibilidad de lo que aún no ha sido plenamente explorado.


La tercera objeción —la que propone la violencia como único lenguaje eficaz— constituye, en realidad, la culminación lógica de las dos anteriores. Si el pacto social es una abstracción y si no existen condiciones para la acción política, entonces la única vía restante sería la imposición de un nuevo orden por la fuerza. La referencia al jacobinismo de 1793 y la sustitución de Montesquieu por Rousseau no es casual: busca establecer una analogía histórica que legitime la idea de que, frente a un poder intransigente, la respuesta adecuada es igualmente intransigente. Sin embargo, esta conclusión reproduce precisamente el problema que pretende resolver. Al sustituir el fundamento jurídico por la eficacia de la fuerza, se desplaza nuevamente la soberanía hacia quien tiene la capacidad de imponer su voluntad, reproduciendo así el ciclo en el que el poder no se limita por el derecho, sino que lo define.


La historia demuestra que los órdenes políticos fundados exclusivamente en la fuerza pueden producir cambios rápidos, pero rara vez generan legitimidad duradera. La restitución de la propiedad, del mercado o de las garantías jurídicas mediante decretos impuestos por una intervención externa puede reorganizar ciertos aspectos de la vida social, pero no sustituye la necesidad de un fundamento que legitime ese nuevo orden ante quienes deben vivir bajo él. Sin ese fundamento, el poder, aun cuando cambie de manos, conserva su carácter de imposición y permanece expuesto a nuevas formas de contestación o de concentración.


El pacto social posmoderno, en cambio, no se presenta como una negación de la realidad del poder ni como una ingenua apelación moral, sino como una propuesta de reubicación de la soberanía que busca precisamente evitar la reproducción de ciclos históricos en los que el poder se redefine sin alterar su lógica interna. Al afirmar que la soberanía reside en cada ciudadano y que el Estado es un instrumento derivado, no se desconoce la necesidad de estructuras institucionales ni la complejidad de su construcción; se establece, más bien, el criterio a partir del cual esas estructuras deben ser diseñadas, evaluadas y, en su caso, transformadas.


La crítica acierta, sin embargo, en un punto que no debe ser desestimado: el riesgo de la abstracción. Todo discurso político que no logre traducirse, en algún momento, en formas concretas de organización corre el peligro de permanecer en el plano de la formulación teórica. Pero este riesgo no se supera negando la teoría ni sustituyéndola por la apelación a la fuerza, sino profundizando en la articulación entre principios y estructuras, entre fundamento y diseño institucional. En este sentido, la tarea pendiente del pacto social posmoderno no es abandonar su núcleo conceptual, sino desarrollarlo hasta sus últimas consecuencias, incorporando mecanismos concretos de validación, participación y control que hagan efectiva la soberanía ciudadana en el contexto específico de sociedades sometidas a regímenes cerrados.


La discusión, en última instancia, no se reduce a la elección entre abstracción y realismo, entre discurso y fuerza. Se trata de determinar desde dónde se piensa el poder y hacia dónde se orienta su transformación. El realismo que reduce la política a la capacidad de imponer decisiones por la fuerza termina por negar la posibilidad misma de un orden legítimo, mientras que el pensamiento que, reconociendo la complejidad de la realidad, se niega a renunciar al fundamento de la soberanía en el individuo, mantiene abierta la posibilidad de una transformación que no reproduzca las formas que pretende superar.


En este punto, la distinción entre contrato social y pacto social recupera toda su importancia. No es una disputa terminológica, sino la diferencia entre un modelo que, al abstraer la soberanía, facilita su concentración, y otro que, al situarla en el individuo, establece un límite permanente al poder. En el contexto cubano, donde la experiencia histórica ha mostrado las consecuencias de la apropiación de la soberanía por estructuras que la invocan sin reconocerla en la práctica, esta distinción no es solo teórica, sino profundamente política.


La soberanía ciudadana no es, por tanto, una ilusión intelectual ni una concesión retórica. Es la afirmación de una realidad que, aun cuando haya sido negada por el poder, permanece como fundamento de toda legitimidad posible. Negarla en nombre del realismo es, en última instancia, aceptar que el poder no necesita justificarse más allá de su propia capacidad de imponerse. Afirmarla, en cambio, implica sostener que incluso en las condiciones más adversas existe un punto irreductible desde el cual puede pensarse —y eventualmente construirse— un orden distinto.


Y es precisamente en ese punto donde la crítica, al pretender clausurar el debate, termina por confirmarlo.

sábado, 4 de abril de 2026

Un día como hoy, Abril 4, en nuestra lucha contra el castrismo.

 Un día como hoy, Abril 4, en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

Comparta estas efemérides. Gracias.

PROHIBIDO OLVIDAR.

1961

Aníbal Rodríguez es fusilado en Santiago de Cuba.

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Jorge Vera Vilabé es asesinado en el G2 de La Habana.

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Un Tribunal castrista de la Fortaleza de la Cabaña, en la causa 580 de 1960, sancionó a 20 años de prisión por un delito contra los poderes del Estado a Luis González Hernández y Julio Tang Texier.  

1962

Julio Mora Argote es fusilado en Santa Clara.

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Ariel Martínez Mojena es asesinado en G2 de Pinar del Río.

1963

 Leonel Domingo Mijares es asesinado en San Antonio de los Baños, La Habana.

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Heriberto Carcacés es ametrallado por los Guarda Fronteras comunistas en las inmediaciones de la Base Naval de Guantánamo, Oriente.

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Luís Moreno Broche es fusilado en Camagüey.

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Los guerrilleros de la provincia de Matanzas, Felicio Martínez González y Orlando de Armas González son fusilados en el castillo de San Severino.

1964

 Tomás García Valle es fusilado en La Cabaña.

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Osvaldo González Carrillo es fusilado en Pinar del Río.

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Silvino Díaz Rodríguez alzado contra el comunismo muere en combate en la Sierra del Escambray.

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Alberto Oña Beltrán es fusilado en Trinidad.

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Una bomba colocada en el techo de la Oficina de Asuntos Comerciales de Cuba en la ciudad canadiense de Montreal causó la muerte del diplomático castrista Sergio López Castillo, hiriendo a otros siete miembros del personal de las oficinas del régimen en Canadá.

1967

 Nicolás Rodríguez, Encargado de Negocios de la Misión Cubana ante la ONU en New York, es herido al estallar un explosivo escondido dentro de un libro editado por Naciones Unidas y que había recibido por correo.

1970

Leandro Rubio es fusilado en La Cabaña

2012

Alberto Santiago DuBouchet Hernández se ahorcó casi un año después de llegar a España en un exilio forzado luego de ser liberado de la prisión política en Cuba. Según los informes, estaba muy deprimido y abatido por no recibir la asistencia esperada del gobierno español, que había negociado su liberación y exilio en España. Du Bouchet había sido director de la agencia de prensa independiente cubana Habana Press y había sido condenado en 2009 a tres años de prisión por desobediencia y distribución de propaganda enemiga. En 1988 tuvo problemas de índole política con Eusebio Leal, historiador oficial de La Habana, y había renunciado a su cargo en el Gabinete de Arqueología. En 1996 dimitió del Partido Comunista y empezó a colaborar con la prensa independiente (prohibida en Cuba). En 2000, la Seguridad del Estado lo detuvo y golpeó, y le confiscaron su equipo. El Comité de Organizaciones Internacionales para la Protección de Periodistas y Reporteros sin Fronteras había abogado en su nombre. El 7 de abril de 2011 salió de la cárcel y al día siguiente voló a España con su esposa y dos hijos como parte de un grupo de presos políticos liberados de manera similar. Cerca del primer aniversario de su llegada a España, le había dicho a su esposa que "no valía la pena vivir así".

[Source: Fallece un expreso político cubano llegado a España el año pasado, El País, Madrid, 6 Abril 2012. Expreso político cubano se suicida en Canarias, marticnoticias.com, abril 05, 2012. / Archivo Cuba]

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Casos varios de asesinatos en Cuba

Esta es una pequeña muestra de los asesinatos del castrismo a lo largo de los 67 años de tiranía. La lista total es interminable.    

IVAN AGRAMONTE ARENCIBIA, 28 años.  Asesinado el 24-5-1996 en una calle de la Habana por el policía Iosvani Martorán Fernández, quien lo detuvo por llevar varios kilos de pan en bicicleta. Lo golpeó después de esposarlo y le disparó a quemarropa en la cabeza. Dejó dos hijos pequeños.

CARLOS R. ARAUJO NÚÑEZ, 17 años.  Asesinado el 28-1-1994 en la calle frente al Hotel Inglaterra, La Habana, por un policía al no obedecer la orden de detener su motocicleta.

JUAN OWEN DELGADO TEMPRANA, 15 años.  Asesinado el 23-3-1981 en Villa Marista, Seguridad de Estado, La Habana. Había sido detenido junto a su familia cuando agentes de Seguridad del Estado los desalojaron de la embajada del Ecuador, donde se habían refugiado. Murió de una golpiza.

DITZAN DIÉGUEZ YAÑEZ, 17 años. Asesinado el 3-8-1992 en el Central San Germán de Holguín por un policía al robar azúcar del almacén.  

CIPRIANO, 21 años, EUGENIO, 25 años, y VENTURA, 19 años, GARCÍA –MARIN THOMPSON. Fusilados el 2-1-1981 en la prisión de la Cabaña, La Habana.  Habían forzado la puerta de la embajada del Vaticano en la Habana, pidiendo asilo. Un equipo élite de Tropas Especiales asaltó la embajada. Fueron sentenciados a muerte en un proceso sumarísimo.

IOAMIS GONZÁLEZ MANZINI, 16 años.  Asesinado el 1-7-1993 en la playa de Cojímar, La Habana por guardafronteras cubanos mientras nadaba hacia el bote que había ido a Cuba a recogerlo.

ESTANISLAO GONZÁLEZ QUINTANA. Asesinado el 12-9-1995 en la unidad de la policía de Consolación del Sur, Pinar del Río. Había sido detenido por “actividad económica ilegal.” Se le informó a la familia que había fallecido de un ataque cardíaco, pero su cadáver mostraba contusiones y heridas.

JOSÉ RAMÓN GUIT CRUZ, 16 años. Asesinado en marzo de 1971 en la ciudad de Camagüey.  Fue arrestado en varias ocasiones por actividades “contrarrevolucionarias” y finalmente asesinado a tiros por la policía.

SIMÓN HEREDIA ALVAREZ, 13 años. Asesinado en 1993 en Ciego de Ávila por la policía. Se había quejado de que habían utilizado violencia excesiva contra un grupo de personas aglomerado frente a una tienda de alimentos del gobierno.

 REYNALDO LÓPEZ, 17 años.

Asesinado en octubre de 1986 en la provincia de La Habana por intentar fugarse de su unidad militar.

CRISTÓFORO MEDINA FANTONI, 17 años. Asesinado en junio de 1979 al intentar escapar del campo de concentración para desertores militares en Managüato, provincia de Camagüey.

SRA. ALBERTO LAZO PASTRANA Y SUS TRES HIJOS. Asesinados en intento de salida del país, 1971. La familia intentaba huir del país de noche en balsa. Una patrulla del guardacostas los divisó y embistió la balsa, hundiéndola a pesar de los clamores de sus padres por misericordia para los niños. El cuerpo de la madre apareció parcialmente devorado por tiburones, los de los niños nunca aparecieron. El padre, ALBERTO LAZO PASTRANA, fue capturado, torturado y sentenciado a 18 años de prisión. En 1978 desarrolló una enfermedad y murió en circunstancias misteriosas en la prisión Combinado del Este, La Habana.

ÁNGELO LÓPEZ RABÍ, 15 años, y Nelson Rodríguez, 18 años. Fusilados en 1971 en la prisión de la Cabaña, la Habana, después de un intento infructuoso de secuestrar un avión de Cubana de Aviación para escapar de Cuba.

ALEXIS E. MARQUEZ RIOS, 6 años. SU MADRE, ESTRELLA RIOS, 35 años. Asesinados el 10-20-1999 en un intento de salida del país.  Una patrulla guardacostas hundió la lancha en la que huían.

SARA MARTÍNEZ GONZALEZ, 47 años. Asesinada el 12-23-1996 en La Cabaña, La Habana, por actividades contrarrevolucionarias.  Era gerente del Ministerio de Azúcar a cargo de la zafra y miembro de un grupo disidente clandestino.

MASACRE DEL RÍO CANÍMAR

7-6-1980.  56 víctimas, incluyendo 11 niños. La fuerza aérea cubana ametralló y luego la marina cubana hundió la embarcación de excursión “XX Aniversario,” en intento de salida “ilegal” del país.

MASACRE DEL REMOLCADOR 13 DE MARZO, 7-13-1994. 37 víctimas, incluyendo 11 niños, a 7 millas de las costas cubanas. Fueron ultimados por chorros de agua y luego hundida su embarcación por intentar una salida “ilegal” del país.

MARÍA ELENA MIRANDA

Asesinada en 1994 en la prisión Cerámica Roja de Camagüey. Fue baleada por guardias durante una protesta por las condiciones carcelarias.

 DELIA NAVARRO, 39 años. Se suicidó el 8-3-1962 en la Seguridad del Estado de la Habana, enloquecida después de ser torturada.

LYDIA PÉREZ LÓPEZ, 25 años, y SU HIJO POR NACER.  Asesinados el 7-7-1961 en la cárcel de Mujeres de Guanajay, Pinar del Río. Fue pateada en el vientre por guardias de la prisión en su último mes de embarazo. Perdió al bebé y murió desangrada, negándosele atención médica.

SOR AIDA ROSA PÉREZ, 42 años. Fallo cardíaco provocado por trabajos forzados, 12-12-1967, en el pabellón de Seguridad del Estado del Hospital Militar. Había dejado la orden religiosa por sufrir de enfermedad cardíaca congénita.  En 1965 fue acusada de “enemiga de la revolución” y sentenciada a doce años de prisión.  A pesar de su condición, fue sometida a trabajos forzados.

CARIDAD PLASENCIA. Asesinada el 9-15-1975, bajo arresto en Seguridad del Estado, Reparto Lawton, La Habana.

DORA VICTORIA REYES. Asesinada el 8-30-1984, bajo arresto en la Seguridad del Estado, La Habana.

JUAN RODRÍGUEZ, 17 años.

Fue fusilado en octubre de 1975 en la provincia de La Habana por intentar escapar de su unidad militar para visitar a su madre.

EDMUNDA SERRAT BARRIOS, 70 años.  Asesinada el 6-9-1981 en Villa Marista, Seguridad de Estado, La Habana. Abogada y ex presa política que representaba casos contra el gobierno. Durante un juicio, objetó ante la conducta de los jueces y fue detenida.  Días más tarde, el gobierno informó a su familia de su muerte por supuesto ataque cardíaco. El ataúd permaneció sellado, bajo vigilancia policial.  Luego un desertor de la Seguridad de Estado informó que había muerto a golpes.

JULIO TANG TEXIER, 28 años.  Asesinado el 9-3-1966 en la prisión de Isla de Pinos, preso político.  En 1966, el guardia Arcia Arcia lo atacó con una bayoneta al flaquear por su débil estado físico cuando fue ordenado a trabajos agrícolas forzados. Murió desangrado luego de permanecer varias horas tirado en el suelo en un charco de sangre, sin atención médica.

 

ANDRÉS QUINTANA VELÁSQUEZ, 14 años. Asesinado el 5-28-1961 en la provincia de Matanzas. Fue en ayuda de su padrastro, que estaba siendo pateado por dos policías, y murió baleado por uno de ellos.

RAÚL TORRES PÉREZ, 17 años.

Asesinado el 6-3-1962 en el hospital Calixto García de la Habana. Se le negó atención médica para un cáncer que desarrolló mientras cumplía una condena política. Ya grave, se le trasladó al hospital. Allí le pidió ir al baño, pero el custodio le negó el permiso. Incapaz de contener su urgencia, trató de levantarse. El miliciano lo abofeteó y, tirándolo al suelo, le disparó.

ORLANDO TRAVIESO, 17 años. Asesinado en marzo del 1991 en aguas territoriales cubanas, ametrallado en intento de salida.

14 MENORES FUSILADOS POR PARTICIPAR EN LA INSURGENCIA ANTICASTRISTA: 1961-1964.

Eran guerrilleros rebeldes, mayormente campesinos opuestos a la confiscación de sus tierras.

 

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