1 de agosto de 2026
Las protestas en las calles de La Habana y en otros pueblos de Cuba son cada día más frecuentes y concurridos. Lo cual denota un síntoma claro del incremento del descontento popular y la pérdida del miedo ante la represión de la tiranía castrista.
Por otra parte, las acertadas políticas del presidente Donald Trump incrementando las sanciones económicas y políticas de los Estados Unidos contra organismos gubernamentales y económicos de la dictadura castrista, contribuyen al debilitamiento de los organismos políticos y económicos del régimen y fomentan la sensación de apoyo y respaldo a quienes se oponen a la tiranía.
Mientras, paralelamente y como efecto de tales medidas, y de la naturaleza de ineficiencia e improductividad intrínseca del sistema comunista, disminuye y deteriora la capacidad del régimen para resolver los problemas económicos y las escaseces que, cada día más, van en aumento afectando al pueblo y fomentando el descontento y la ira de los cubanos de a pie contra el régimen castrista.
Simultáneamente, tales sanciones, sumado al aumento del descontento popular manifestado en las protestas en las calles del país, incrementa el miedo dentro de los elementos de la casta gobernante, lo cual se manifiesta en el incremento de la represión, la cual es una manifestación del miedo de los opresores al pueblo que oprimen y cuando esta represión aumenta es porque el miedo invade a los opresores.
Las condiciones objetivas para el “momentum” para la rebelión total del pueblo se están acercando a pasos agigantados. Y ese ha de ser nuestro enfoque y objetivo: Propiciar la rebeldía del pueblo a nivel nacional y fomentar las condiciones para la rebelión total del pueblo: El camino para la liberación total del pueblo cubano.
No debemos sentarnos a esperar la acción de terceros países aliados de la liberación del pueblo cubano. Somos nosotros, los cubanos todos --- los de dentro de Cuba y los del exilio --- quienes tenemos el deber primario de libertar a nuestra patria. Si luego llegan otros países aliados de la libertad del pueblo cubano a ayudarnos, bienvenidos sean.
Recordemos el ejemplo de cómo se liberó Polonia del yugo soviético en 1989 bajo el liderato de Lech Walesa y el movimiento Solidaridad. Todo empezó en agosto de 1980 con la huelga de los trabajadores del astillero de Gdansk, y tras una lucha constante de protestas callejeras coordinadas contra la dictadura comunista, para 1989 se desplomó el bloque soviético y Polonia volvió a ser libre.
Así también podemos referirnos a otros ejemplos de coordinación de protestas callejeras que dieron al traste con dictaduras totalitarias. Tales fueron las protestas del pueblo checoslovaco en el 1989, en la llamada Revolución de Terciopelo bajo la dirección de Vaclav Havel y el llamado Foro Cívico, en donde, sobretodo en Praga y otras ciudades importantes de Checoslovaquia el pueblo se lanzó a las calles masivamente, conquistando su libertad contra la dictadura comunista pro-soviética.
Cuba está sometida a una férrea tiranía totalitaria desde hace seis décadas, por tanto, “Cuando la tiranía se hace ley, la rebelión es un derecho “, Simón Bolívar. Para el pueblo cubano, es hora de ejercer masiva y plenamente el derecho de rebelión contra la tiranía castro-comunista.
Por tanto, dentro de Cuba deben perfeccionarse, continuarse, expandirse e intensificarse los actos de desobediencia civil callejera, los cuales han de estar apoyados y secundados por el exilio en todos los sitios donde se encuentre una comunidad de cubanos exiliados.
Perfeccionarse implica crear y desarrollar nuevos métodos y tácticas de acción cívica callejera. Además, perfeccionar la lucha significa incrementar los niveles de coordinación, comunicación y organización entre la oposición dentro y fuera de Cuba para poder realizar actos simultáneos en distintas partes del país y del exilio.
Simultáneamente, deben crearse métodos efectivos de defensa y repelencia contra las agresiones de las turbas castristas. La dictadura, al verse amenazada, está lanzando sus turbas fanatizadas y sus esbirros policiacos a agredir a los opositores. Pero la legítima defensa es un derecho natural del ser humano, por tanto, la rebelión de los oprimidos es su legítima defensa.
Continuidad implica aumentar la frecuencia de los actos de rebeldía popular. Es vital que otras organizaciones de la oposición se sumen a las protestas, requiriendo también la incorporación del pueblo opositor a estas actividades de desobediencia civil. La frecuencia de los actos de protesta callejera debe aumentar progresivamente hasta llegar al punto en que no exista un día sin registrarse un acto de desobediencia civil en Cuba.