martes, 4 de agosto de 2026

Agapito Rivera Milián, Prisionero Político Plantado.

Agapito Rivera Milián, Prisionero Político Plantado.

Mayda Gonzalo: Quiero compartir unos párrafos del testimonio, en primera persona, de este gran patriota. 

Agapito Rivera operó en la zona de Corralillo. Costa Norte de Las Villas.

¡Admiro tanto, pero tanto a este hombre, como a mi padre y a mis tíos!

Tomado de su libro, con el mismo título de su nombre.

Pg. 162-163-El tiroteo estaba muy nutrido, era casi imposible adelantar, pero nos abrimos paso disparando nuestras armas [...], nos entramos en el campo de caña, en la finca de Lilo Arcina (el traidor) [...], cuando llegué a la orilla del campito de caña y miré para la finca La Jagua, lo que se veía era una fila interminable de milicianos [...], aquella era una trampa perfecta, nos estaban fusilando sin paredón [...], pero nosotros no nos dábamos por vencidos y el combate seguía [...], hago un giro a la izquierda dentro del campo de caña, cuando de pronto le dan un tiro a mi hermano Francisco, que lo atravesó por la misma cintura, me dijo "vete, estoy muerto", nos dimos un beso y un abrazo, cayó, se desplomó y yo quería que la tierra me tragara, pero la tierra no lo hace, qué dolor, él era mi hermanito pequeño, y me había acompañado en casi toda esta historia. Él tenía 22 años y yo tenía 26 [...]. Que hombre, de los que nunca le tembló el brazo [...].

Pg. 165- Había mucha sangre en todo mi cuerpo (me estaba desangrando), porque además, tengo un solo brazo, ya que tengo dos tiros en el brazo derecho [...], un tiro en cada pierna [...], pero continué tomando agua, tenía tabacos en el bolsillo, saqué uno y le di candela, el tabaco se apagó enseguida, pero continué con él mordido [...], ya yo estaba perdiendo el conocimiento [...], ya estaba desangrado y a la vez deseando que acabaran de entrar de una vez, y se los digo de todo corazón, porque lo que yo deseaba era morir allí [...].

Pg. 166- [...], era mejor morir ahí con la sangre caliente, que morir en el paredón de fusilamiento [...], si ya me habían fusilado a mi hermano Estanislao Venancio Rivera Milián, a mi primo doble Venancio Rivera Miliàn, y a mis primos hermanos Nelson Rivera Rodríguez, Fernando Rivera Linares y Juan Manuel Rivera Pérez [...], qué era lo que yo esperaba para mí, paredón [...], entonces no había nada en que pensar, que no fuera más que tirar y ripiarse a tiros con esa jauría de perros sedientos de sangre.

Cuando estaba en el suelo, pasé mucho rato allí y nadie vino, tomé agua otra vez, le di candela a mi tabaco de nuevo y lo halé con mucha profundidad [...]. Ya han pasado como dos horas, pero no entra nadie.[...]. 

Ya no pude más y me tuve que tirar hacia atrás. Cuando ellos entraron al campo de caña, ya no tenía fuerzas para levantarme [...], cuando entró la milicia [...], me tomaron por los pies y los brazos y me sacaron medio arrastrado para afuera [...]

Pg.168. - Me tiraron arriba de un camión [...]

Pg. 232- El día 11 de mayo de 1988 me llevaron escoltado hasta subir y entrar al Avión, que ya estaba lleno de Pasajeros. Le cerraron la puerta y me enviaron hacia Estados Unidos de Norte América.

Conclusión, desde que salí de mi casa alzado, y caí prisionero, no estuve un solo minuto libre en Cuba. Desde el día 2 de octubre de 1960, hasta el día 11 de mayo de 1988 (28 años), no he podido regresar más a mi casa libre.

Tuve la dicha de conocer a Agapito en 2015, unos años antes de que muriera. EPD este gran titán!