viernes, 24 de abril de 2026

Un día como hoy, Abril 24, en nuestra lucha contra el castrismo.

Un día como hoy, Abril 24, en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

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PROHIBIDO OLVIDAR.

1959

La prensa reporta sobre la "invasión de Panamá": Los invasores, en su mayoría cubanos, se rindieron a la Guardia Nacional Panameña, con la sola excepción de 8 expedicionarios que se internaron en Monte Carmelo.

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Capturado cerca de San Juan y Martínez, provincia de Pinar del Río, Eduardo García Carreño, quien en días pasados logró fugarse de la prisión militar de esa provincia. Pocas horas después fue ejecutado. 

1961

Alberto Muller Quintana, líder estudiantil y secretario general del Directorio Revolucionario Estudiantil, junto con un grupo de estudiantes, fué capturado por fuerzas represivas del gobierno comunista de Cuba, en la Sierra Maestra, provincia de Oriente. El grupo intentaba abrir un frente guerrillero 

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El Fiscal del Tribunal castrista del Distrito de Pinar del Río, solicitó en la causa 99 del año 1961, pena de muerte para José Piloto Mora y Gonzalo Hernández Díaz, acusados de un delito contra los poderes del estado. Ambos fueron condenados a penas de cárcel. 

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Fusilados en la ciudad de Matanzas, los patriotas cubanos Abilio Abreu y Ramón Sotolongo.

1964

Durante un combate con la milicia castrista en la finca Las Varas, Escambray, mueren el jefe guerrillero Rubén Cordobés Méndez, y los insurgentes Machito González y Manuel Clemente. 

1965

Los cañaverales próximos al Central Bolivia fueron incendiados por grupos del clandestinaje. 

Roberto Santiesteban exmiembro del ejército de Cuba antes de Fidel Castro, es fusilado en Palma Soriano, Oriente.

1993

Roberto Pérez Fernández condenado a 2 años de cárcel por criticar el sistema electoral vigente en Cuba bajo el castrismo se suicida antes comenzar a cumplir su condena. Debía presentarse al siguiente día en la prisión Canaleta, provincia de Ciego de Avila.

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EL GRAN EJEMPLO DE DOS COMANDANTES

Por Gabriel Astengo               Wed, Mar 11, 2026  

🇨🇺 La conmovedora historia de dos valerosos comandantes revolucionarios unidos en la vida y en la muerte, quienes lucharon contra la dictadura de Batista inicialmente, y poco tiempo después, enfrentaron con coraje la traición castrista a los postulados originales de la revolución cubana, pagando con sus vidas ese patriótico gesto un día como hoy, hace 65 años...

Una suave brisa soplaba a través de la bahía aquel 11 de marzo de 1961, mientras los guardias castristas ocupaban el lugar que les correspondía en el foso de La Cabaña. Se suponía que el comandante yanqui de la revolución cubana sería ejecutado a la mañana siguiente de acuerdo con lo previsto, pero los comandantes de la revolución, William Morgan y Jesús Carreras, pidieron que sus sentencias se cumplieran esa misma noche.

Uno al lado del otro, los dos hombres oyeron un sonido que venía de la prisión que comenzó como un susurro y fue subiendo poco a poco de tono. El viento amortiguó el ruido que venía del centro de la vieja fortaleza, pero al prestarle mayor atención podían escuchar la palabra “Viva Cuba Libre” y luego otra: “Vivan Morgan y Carreras”.

A los guardias no les gustó nada lo que estaba ocurriendo. Los prisioneros coreaban al unísono, un indicio de que algo iba a ocurrir. Desde que Morgan había sido juzgado, los presos estaban intranquilos, gritándoles a los guardias y reuniéndose en grupos en el patio de concreto.

Al otro lado de La Cabaña, la ciudad seguía viva, el brillo débil de las luces del carnaval iluminaba la espesa oscuridad. Cuando Morgan apareció entre las sombras, un guardia apretó un interruptor, y de pronto todo el foso quedó iluminado. Los guardias miraron a Morgan, pero él estaba impávido. Como le escribió en su última carta a su madre: “No es cuándo un hombre muere, sino de qué forma muere”.

Morgan le mostró las manos esposadas al jefe del pelotón. “No quiero llevar puesta esposas”, dijo. Sin dudarlo, el hombre accedió con un movimiento de cabeza. Morgan fue condenado a muerte, pero seguía siendo comandante. Antes de partir hacia el paredón de fusilamiento, William Morgan escribió en la pared de la celda para los condenados a muerte, "Soy americano, pero muero por Cuba".

El valiente comandante, fue llevado frente al lugar de ejecución por un pelotón de fusilamiento, donde se negó a arrodillarse, siendo baleado cobardemente en las rodillas para hacerlo caer y luego rematado con otra descarga cerrada y varios tiros de gracia.

El próximo en ser ejecutado fue el comandante Jesús Carreras Zayas, nacido en Trinidad, provincia de las Villas, un 30 de agosto de 1933. Carreras fue un revolucionario de ideas democráticas, comandante y fundador del Segundo Frente Nacional del Escambray durante la revolución cubana.

A los 21 años se unió a lo que sería el Segundo Frente Nacional del Escambray convirtiéndose en unos de sus comandantes más jóvenes, luchando para deponer al dictador Fulgencio Batista.

Durante el tiempo que duró el conflicto armado, tuvo serias desavenencias con el «Che» Guevara por razones ideológicas. Carreras defendía las ideas democráticas, mientras Guevara las totalitarias.

El comandante del Ejército Rebelde, Jesús Carreras Zayas, desde la etapa insurreccional, había tenido fuertes confrontaciones con Ernesto «Che» Guevara por sus pretensiones autoritarias en la zona.

Pocas semanas después del triunfo revolucionario, en enero de 1959, los oficiales del comandante Carreras fueron a visitar al «Ché» Guevara en La Cabaña, para plantear ciertas situaciones que consideraban anómalas.

Cuando entraron a la oficina de Guevara, éste empezó a hablar mal de Jesús Carreras, sin percatarse que éste último había llegado. El mercenario argentino se puso pálido cuando lo vió. Carreras se le fue encima y el Ché retrocedió, en medio de la discusión. Carrera lo retó a duelo y le dijo que saliera al patio de la Cabaña si era hombre.

El Ché, tratando de sobreponerse a aquel primer impacto, le sonrió socarrónamente y le dijo: ¨Cómo es posible que dos revolucionarios, dos compañeros, lleguen tan lejos por un simple mal entendido¨. Así era de rastrero, cobarde y ruin, el apodado «Carnicero de La Cabaña». De este hecho hay testigos que aún viven.

 

El «Ché» odiaba al comandante Jesús Carreras, porque éste lo supo poner en su lugar en las montañas del Escambray. Debido a su egocentrismo, el Ché nunca perdonó a Jesús Carreras, a tal punto que lo incluyó entre los acusados en el juicio contra William Morgan en 1960. El Ché sabía que no había pruebas concretas contra el comandante Carreras.

En 1960 fue acusado por el gobierno del traidor Fidel Castro de actividades subversivas, junto al también comandante William Morgan. El 20 de octubre de ese año fue llevado a la prisión de La Cabaña, donde permaneció en la «galera de la muerte» hasta el 11 de marzo de 1961, cuando murió fusilado a las 10 de la noche, minutos después de ver caer en el mismo paredón, a su compañero de armas y coraje, comandante William Morgan.

Mientras sucedían las ejecuciones de los dos comandantes patriotas, el cobarde Guevara, oculto tras las sombras en lo alto del Foso de la Muerte, miraba con profunda frustración la valentía postrera e inquebrantable de Morgan y Carreras. Pocos años después, el miserable mercenario argentino caería prisionero en Quebrada del Yuro, gritando aterrorizado a los soldados bolivianos: ¡¡no disparen, no disparen, soy el "Che" Guevara y valgo más vivo que muerto!!...

Los encausados junto a los comandantes Morgan y Carreras, para quienes el fiscal comunista solicitó sanción de treinta años de prisión, fueron los capitanes del Ejército Rebelde: Onofre Pérez Hernández, Roberto González Pérez, Carlos Pedro Osorio Franco (de nacionalidad mexicana) Edmundo Amado Consuegra, Carlos González Lima, Joaquín Castellanos Pérez, Raúl Cristóbal Oramas Pérez, Raúl Oliva Domínguez, Cándido Roldán Cruz, Manuel Pérez Chaviano y Mario Marín. Todos cumplieron largos años de prisión política en las prisiones castristas.

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jueves, 23 de abril de 2026

Un día como hoy, Abril 23, en nuestra lucha contra el castrismo.

Un día como hoy, Abril 23, en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

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PROHIBIDO OLVIDAR.

1959

En la finca "El Pino", situada en el municipio de San Luis, fuerzas del ejército castrista dieron muerte a tiros al prófugo Leonardo H. Martínez Ford, que se había escapado de la prisión militar, en unión de Herminio Garda Carreño, Armando Cazola y Pastor Rodríguez.

1963

 Francisco Molina del Río "El Gancho Molina", regresa a Cuba y es recibido como un héroe. Hizo pocas declaraciones, no porque estuviera emocionado, sino porque no lo dejaron hablar mucho. Luego, no se supo más de él. El rostro y el muñón de Molina no eran fotogénicos en una época en que todo eran imágenes creadas para vender la Tiranía de Castro. El 23 de septiembre de 1960 en un tiroteo en New York en que los fidelistas atacaron a contrarios de la Revolución cubana en el Restaurant "El Prado" en 8va. Ave. y 51 St. New York, durante la visita de Castro a EE.UU. la niña venezolana Magdalena Urdaneta de nueve años había resultado muerta. Molina resultó convicto de asesinato en segundo grado y condenado a 20 años de cárcel.

En 1963 por un acuerdo entre el Fiscal General Robert Kennedy y el régimen cubano actuando como mediador el abogado James Donovan; Molina, Roberto Santisteban Casanova (Miembro del Tribunal de La Cabaña y Oficial de la Seguridad cubana convicto de un plan de sabotajes a la ciudad de New York el "Viernes Negro" de 1962), Antonio Sueiro  y José C. García  Orellana (dueño de una joyería en New York vinculado al plan de atentado junto a Santisteban) fueron canjeados por 21 ciudadanos norteamericanos y 3 agentes de la CIA que guardaban prisión en Cuba:

Tommy L. Baker (Dotan, Al),

James R. Beane (Franklinville, NC),

George R. Beck (Norton, Mass.),

Alford E. Gibson (NC),

Donald Joe Greene (SC),

Richard Allen Pecoraro (NY),

Leonard L. Schmidt (Chicago, Il),

Austin F. Young (Fl.)

Peter John Lambton (Nassau, Bahamas),

Juan Pedro Koop (Cuba),

John V. Martino (Miami, Fl.),

Geraldine Shamma (Mass),

Alberto Germán Sánchez (Cuba),

Leslie Bradley (Minneapolis),

Daniel Carswell (Siracuse, NY.)

Eustace Danbrunt (Baltimore),

Robert John Gentile (Cleveland, Ohio),

Dario Prohías Bello (Jemez Spring, NM),

Edmund Taransky (Boston, Mass.),

Martha O'Neal (Orlando, Fl.)

Howard T. Rundquist (San Antonio, TX.),

Jack O'Jalvo (Los Angeles, CA.) y

Ramón Williams.

Rafael del Pino Siero (Miami, Fl.) quien era amigo de Fidel Castro y ciudadano norteamericano fue impedido de viajar por órdenes expresas del Tirano.

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Los hermanos Alberto y Víctor Rosalba Arza son ametrallados en Oriente tratando de escapar por mar de Cuba.

1977

Desiderio Valladares Navarro es fusilado en San Juan y Martínez, Pinar del Río.

2001

El preso político Dámaso Aquino Pino es asesinado en la prisión Canaleta de Ciego de Ávila.

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**El cubano que peleó en Bahía Cochinos y alcanzó la cima de la medicina**

Cibercuba      Raquel Paz León                    08/07/2021

**Roberto Carlos Hero**s emigró de Cuba con 18 años, volvió para invadir Bahía Cochinos y dos años después regresó a Estados Unidos para convertirse en neurocirujano.

Hay un dicho estadounidense para significar la inteligencia de alguien que reza “es muy inteligente, no es un neurocirujano, pero es muy inteligente”. Y esto es porque la Neurocirugía, especialidad médica que se encarga de la cirugía del sistema nervioso, es una de las más complejas y exigentes dentro de la medicina.

No solo porque requiere estudiar descomunalmente para poder operar con éxito el órgano que rige a todos los demás, sino porque es de las que más tenacidad y coraje exige del galeno. Es por eso que se cree que ser neurocirujano significa pertenecer a la élite de la medicina.

Por ello debes saber que un cubano nacido en La Habana en 1942, el doctor Roberto Carlos Heros, no solo llegó a serlo en Estados Unidos, un país que está a la avanzada en esta rama médica, sino que ocupó el podio más alto que un especialista de esta pude alcanzar en esa nación y en el mundo.

Heros abandonó Cuba a los 18 años en 1960. Se exilió en territorio estadounidense y al año siguiente su sentido patriótico lo llevó a regresar a la isla, nada menos que comandando el pelotón de paracaidistas que participó en la invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961 y que fue derrotada por el gobierno Comunista de la isla liderado por Fidel Castro. Fue capturado y estuvo en prisión durante dos años.

Retornó a los Estados Unidos como resultado de uno de los canjes más singulares que se hayan dado entre dos gobiernos: los prisioneros de guerra fueron intercambiados nada menos que por compotas.

**De Bahía Cochinos a la universidad**

Después de esto, Heros comenzó a estudiar medicina en la Universidad de Tennessee donde se graduó en 1968 como el primero de su clase. Su internado y el primer año de residencia en cirugía los hizo en el Hospital General en Boston.

Su latente vocación militar lo llevó a servir en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos como Mayor y luego completó la residencia en Neurocirugía en el Hospital General de Massachusetts. De aquí pasó nada menos que a la prestigiosa Escuela de Medicina de Harvard y más tarde se trasladó a la Universidad de Pittsgburg como profesor asistente.

Y a partir de aquí comenzó su carrera ascendente en la medicina.

Regresó al Hospital General de Massachusetts en 1980 donde se convirtió en el director de Cirugía Cerebrovascular, pero no se detuvo. Fue pasando por todos los rangos académicos de Harvard hasta alcanzar la categoría superior de profesorado

En 1995 se estableció en la Universidad de Miami como profesor, colíder y director del Programa del Departamento de Neurocirugía y directivo fundador del Centro Internacional de Salud en dicha universidad.

Ha sido Huésped de Honor del Congreso de Cirujanos Neurológicos y en 2005 llegó a ser electo presidente del Congreso de la Federación Mundial de Sociedades Neuroquirúrgicas.

Ha sido profesor visitante de más de 50 instituciones estadounidenses y extranjeras, donde ha efectuado más de 500 presentaciones como invitado. Es, además, miembro honorario en varias sociedades neuroquirúrgicas latinoamericanas y europeas. Ha sido presidente de la Editorial Board of Neurosurgery y se ha desempeñado en la junta editorial de siete publicaciones de Neurocirugía.

También fue el fundador del Comité Neurovascular de la Federación Mundial de Sociedades Neuroquirúrgicas, fungió como presidente de la American Academy of Neurological Surgeons (Academia Norteamericana de Cirujanos Neurológicos) y de la American Association of Neurological Surgery (Asociación Norteamericana de Cirugía Neurológica).El Doctor Heros ha sido autor y coautor de numerosas publicaciones: ha publicado más de 150 artículos de referencia, ha escrito 70 capítulos de libros de texto sobre aneurismas cerebrales, malformaciones arteriovenosas, cirugías de base de cráneo, entre otras temáticas neuroquirúrgicas. Aunque su mayores investigaciones y resultados se centraron en la protección cerebral ante las isquemias (obstrucción de la irrigación sanguínea en el cerebro). Fue el principal investigador en esta área durante 12 años consecutivos.

Este neurocirujano se casó con la doctora Deborah O. Heros, directora del Servicio de Neuro-oncología de la Universidad de Miami: Sylvester Comprehensive Cancer Center. Tienen tres hijos en común: Robert, médico fisiatra que sirve en el ejército de los Estados Unidos; Carlos, un adolescente de 18 años y Elsie, Master en Enfermería de la universidad de Yale.

Sobre los neurocirujanos opina Roberto Carlos Heros:

“A pesar de los muchos retos que enfrenta nuestra profesión hoy, yo realmente creo que no hay nada comparado a ser neurocirujano. Trato de inculcar este orgullo especial y convicción elitista en nuestros residentes y jóvenes colegas. Ellos dentro de todos sus semejantes, son los boinas verdes, los SEALs (comando, equipo de operaciones especiales de la marina norteamericana), las fuerzas especiales de la medicina. Este elitismo no ha de traducirse en arrogancia, ni necesita llevarse externamente sobre nuestras mangas, sino que debe ser sentido en el corazón."


martes, 21 de abril de 2026

Un día como hoy, Abril 21, en nuestra lucha contra el castrismo.

Un día como hoy, Abril 21, en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

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PROHIBIDO OLVIDAR.

1959:

Monseñor Eduardo Boza Masvidal da a conocer un documento pidiendo el cese de los fusilamientos y alertando contra el peligro comunista. 

1961

Marcial Arufe y su esposa Olga Digna Fernández Cañizares mueren en un enfrentamiento con miembros de la seguridad del estado en un apartamento de Miramar, La Habana. Ambos estaban conspirando con el grupo Unidad Revolucionaria. Se habían opuesto a Batista e inicialmente habían sido partidarios del gobierno de Castro, pero se habían unido a la oposición. El gobierno de Castro afirma que se resistieron al arresto en un apartamento de La Habana lleno de armas. Según el cuidador del edificio, la pareja se resistió al arresto, luchó contra los agentes estatales que vinieron a buscarlos y finalmente fueron asesinados a tiros en el baño, donde se habían refugiado. Los cuerpos fueron identificados por Tomás Cañizares, tío de Olga Digna, quien fue trasladado por el gobierno al departamento donde se produjo el presunto tiroteo. Ambos cuerpos tenían numerosos disparos. Testigos presenciales en el lugar informaron al día siguiente al hermano de Olga (Armando Fernández Cañizares) que habían visto los cuerpos llevados al apartamento. Este hermano estuvo detenido dos días por intentar recabar información sobre el caso. El gobierno no permitió un funeral conjunto y solo permitió que los familiares de Olga Digna más cercanos asistieran a sus servicios en una funeraria designada. Su madre fue detenida por un corto período de tiempo y todas las fotos de su hija fueron confiscadas, para nunca ser devueltas a la familia. Miguel Angel Arufe, hermano de Marcial, fue incriminado por cargos falsos y enviado a prisión por veinte años (su sentencia fue conmutada después de cumplir dos años y medio luego de que su madre interpusiera una revisión de juicio).

[ Fuentes:Testimony of Olga's sister in law, by telephone, 30 March 2005. Testimony of Marcial’s brother, by telephone, 30 March 2005. Testimony of Gabriel Marquez, co-conspirator. United States Information Agency, 1993, year 1965. L. González Infante, Rostros-Faces, p. 117. /Archivo Cuba]

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Varios sobrevivientes de la Brigada 2506 que se internaron en la Ciénaga de Zapata para evadir las tropas del régimen sostienen un enfrentamiento con unidades del ejército muriendo en en mismo Armando Cañizares Gamboa. El resto de sus compañeros fueron apresados.

Armando Cañizares Gamboa desaparecido en combate, presumiblemente muerto tras la invasión de Bahía de Cochinos.

Después de que la invasión había fallado, formó parte de un grupo de seis que intentaban escapar y unirse a la insurgencia en las montañas del Escambray. Estaban escondidos en la ciénaga de Zapata agotados, deshidratados y hambrientos cuando los milicianos de Castro dispararon contra el grupo mucho después de que terminaran las operaciones de combate. Su cuerpo nunca fue devuelto a su familia para su entierro y el gobierno cubano se negó a proporcionar información o confirmación de su muerte. Su hermano menor, Julio, fue capturado herido y cumplió prisión con el resto de los prisioneros de la Brigada 2506. Su hermano mayor, Francisco, miembro de los equipos de infiltración de la Brigada, nunca desembarcó durante la invasión, pero luego participó en numerosas misiones clandestinas de infiltración a Cuba.

Le sobrevivieron su esposa, un hijo pequeño y una hija de 18 meses. Antes de unirse a la Brigada 2506, había trabajado en un puesto ejecutivo en el Instituto del Azúcar después del triunfo de la Revolución. Antes de eso, él y sus dos hermanos habían sido miembros del Ejército Rebelde bajo el mando del Che Guevara luchando contra el régimen de Batista en las montañas de la Sierra Maestra.

[Fuentes:Testimony of widow, 10 April 1997. Beruvides, 1993, p. 98. González- Lalondry, 1995, p. 412. Cuban American National Foundation, Quilt of Fidel Castro's Genocide, 1994. Ruíz, 1972, p. 263. L. González Infante, Rostros-Faces, p. 55. E.Bovo, Brigade 2506 Association, 2011. / Archivo Cuba.]

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Mueren en combate en la Sierra del Escambray Leonardo Peña, Virgilio Rey y Jesús Sosa.

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Asesinado el preso político Higinio Ruiz, en la Circular número 2 del Presidio de Isla de Pinos, por un soldado rebelde.

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En el castillo de San Severino, provincia de Matanzas son fusilados el campesino y guerrillero del MRR, Evilio Abreu González de 33 años de edad y Julio Ramón Sotolongo García de 24 que había regresado del extranjero para luchar en los campos matanceros por la libertad de Cuba.

1976

 Tomás Machado es fusilado en La Cabaña.

1980

 Comienza el éxodo del Mariel.

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 Guillermo Novo Sampol

¡¡¡RECORDANDO A UN HÉROE DE LA PATRIA!!!

Gabriel Astengo         Sat, Mar 28, 2026

Guillermo Novo Sampol, líder indiscutible del Movimiento Nacionalista Cubano, y una de las principales figuras históricas de los esfuerzos del exilio cubano por liberar a Cuba de la tiranía castro-comunista. En esta foto patriótica del recuerdo se aprecia en primer plano a Guillermo, junto a un grupo selecto de sus amigos y hermanos de lucha, entre los que se encuentran: Luis Posada Carriles, Antonio Calatayud, Luis Conte Aguero y este humilde servidor, con su trío de voces y guitarras.

Guillermo nació un 8 de junio de 1939. Fue un talentoso profesional y empresario. Su familia emigró a Estados Unidos al inicio de la década de 1950. Puso a un lado su próspera profesión como ingeniero para dedicarse totalmente a la liberación de Cuba.

Junto a su hermano Ignacio, ya fallecido, fundaron el Movimiento Nacionalista Cubano en la ciudad de Nueva York a finales de 1959. Plantearon una renovación radical del nacionalismo cubano basado en la raíz occidental de la civilización cubana.

Su tesis fue de resistencia y guerra total contra el castro-comunismo planteando correctamente que este era una fuerza destructora de la nación cubana. Encabezó la resistencia a la asimilación de la comunidad cubana en Estados Unidos y oponiéndose a cualquier tipo de entendimiento o sumisión del exilio cubano al castro-comunismo. Guardó prisión en múltiples ocasiones en Estados Unidos y en Panamá por su lucha por la libertad de Cuba.

Contribuyó decisivamente a la organización de la comunidad cubana, sobre todo en Nueva Jersey, y en la transformación de esta en una fuerza política y económica en los Estados Unidos, comprometida con la liberación de Cuba.

El patriota Guillermo Novo Sampol, falleció en la madrugada del 16 de noviembre del 2024 en la ciudad de Miami, Florida. Hoy descansa en brazos de la patria agradecida y muy cerca de Dios al que tanto amaba.


lunes, 20 de abril de 2026

Un día como hoy, Abril 20, en nuestra lucha contra el castrismo.

 Un día como hoy, Abril 20, en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

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PROHIBIDO OLVIDAR.

1960

Detenido en Jamaica el agitador comunista Claudis Henry, a quien ocuparon documentos que comprobaban sus conexiones con el régimen castrista para promover disturbios en el país. Con este motivo fué expulsado un funcionario del Consulado cubano complicado en la agitación del país.

1961

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Rafael Iglesias Romero y Rafael L. Reyes Ramírez son fusilados en Camagüey.

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Mueren asesinados por órdenes del capitán Osmani Cienfuegos los brigadistas: Alfredo José Fernández Lago, José Daniel Vilarello Tabares, José Santos Millán Velazco, Herminio Benjamín Quintana Pereda, José Ignacio Macía del Monte, Santos Ramos Alvarez, Pedro Rojas Mir, René Silva Soublete y Moisés Santana González. Todos murieon por asfixian al ser trasladados hacia La Habana en un contenedor de aluminio que fué cerrada herméticamente.

1962

Félix Miserán Reyes e Hilario Rodríguez son fusilados en La Cabaña.

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Antonio Herrera, Pedro Sirio Matos, Jorge Medina, Humberto Rodríguez y Sotolongo Crespo son fusilados en Ranchuelo, Las Villas.

1963

Roberto Castro Lapinte es fusilado en Guamaro, Camagüey.     

1966

Los presos que se encuentran en las celdas de castigo de la prisión de Isla de Pinos se declaran en huelga de hambre. A los 20 días son trasladados para el hospital ya alimentados a la fuerza durante 18 días. La huelga termina el 28 de mayo cuando los presos involucrados son trasladados para La Cabaña.

1970

Vicente Méndez, muere en combate en Baracoa, provincia de Oriente, se alzó allí procedente del exilio a donde había llegado después de haber sido Jefe de Guerrilla en el Escambray a principios de la década de 1960.

1979

El opositor Francisco Miguel Fernández Galván de 22 años, ejecutado por un pelotón de fusilamiento en la prisión del Castillo de Atarés, provincia de La Habana, por expresar su oposición a la ideología comunista mientras cumplía el servicio militar obligatorio. No hubo juicio. Su padre había cumplido una condena de cinco años como preso político.

Source: Testimony of mother, in person, Miami, February 22, 2004. Testimony of father, by telephone, 2/17/2006, July 2006 and 4/2/07 / Archivo Cuba

1988

El preso político Oscar Blanco es asesinado en la prisión Combinado del Este, provincia de La Habana.

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La catástrofe de Bahía de Cochinos y sus persistentes cicatrices

Un grupo de exiliados cubanos intentó derrocar el régimen de Fidel Castro en abril de 1961, el fracaso fue estrepitoso, seis décadas después las heridas siguen visibles.

Por Bill Newcott

Era de noche, pero encerrados en una furgoneta sin ventanas, dando tumbos por carreteras secundarias a través de los Everglades durante tres horas, los 10 hombres se sofocaban en el húmedo calor del sur de Florida (Estados Unidos).

La furgoneta se detuvo. La puerta se abrió y apareció un muelle pesquero. Subieron a una lancha y se adentraron en el mar, con la brisa como alivio y la luz de un cuarto de luna iluminando tenuemente su destino: una isla baja y cubierta de maleza. Allí les esperaban tres hombres con rifles que les escoltaron hasta una cabaña detrás de los restos de un complejo turístico abandonado.

Se trataba de Useppa Island, en la costa oeste de Florida, cerca de Fort Myers. La fecha era el 2 de junio de 1960. Y para estos 10 exiliados cubanos, fue el comienzo de un intento audaz, desesperado y finalmente condenado al fracaso de reclamar su patria al régimen totalitario dirigido por Fidel Castro.

Durante los 10 meses siguientes, estos hombres estarían entre los líderes del asalto militar que se conoció como la Invasión de Bahía de Cochinos. El 17 de abril de 1961, una fuerza de casi 1500 hombres (con la ayuda secreta de la CIA y la Marina de Estados Unidos) irrumpió en el sur de Cuba en una operación encubierta con repercusiones que aún resuenan más de 60 años después.

El muelle donde desembarcaron los 10 exiliados todavía se extiende como un dedo gris en las brillantes aguas azules de Pine Island Sound.

"Aquí había una posada, pero fue abandonada durante la II Guerra Mundial", explica Rona Stage, conservadora de un pequeño museo que repasa la larga historia de Useppa, que se remonta a unos 10 000 años; "un rico empresario cubano arrendó toda la isla en nombre de la CIA".

El presidente John F. Kennedy autorizó la invasión de Cuba, pero insistió en ocultar la participación estadounidense. La decisión de desembarcar al amparo de la oscuridad en la remota Bahía de Cochinos formaba parte del engaño, pero la treta estaba condenada al fracaso.

Estados Unidos se había mantenido al margen mientras Fidel Castro derrocaba al Gobierno del hombre fuerte cubano Fulgencio Batista en 1959, con la esperanza de que las promesas de Castro de establecer la democracia fueran auténticas. Sin embargo, pronto Castro se declaró comunista y se alineó con la Unión Soviética, némesis de Estados Unidos en la Guerra Fría. Preocupado por la posibilidad de que los soviéticos se establecieran una plaza fuerte en América, en marzo de 1960 el Presidente Dwight D. Eisenhower aprobó un plan secreto para reclutar exiliados cubanos que invadieran la isla y derrocaran el régimen de Castro.

Establecidos en los antiguos bungalows de la isla de Useppa (actualmente casas de vacaciones multimillonarias), a esos 10 primeros hombres pronto se les unieron unos 60 más. La mayoría de ellos se prepararían aquí para servir como oficiales en la fuerza de invasión de 1500 hombres, que serían instruidos en técnicas de guerra en una rústica base militar en las montañas de Guatemala. Los exiliados se autodenominaron Brigada 2506, por el número de identificación del primer miembro que murió, durante un accidente de entrenamiento.

José Basulto se entrenó en Useppa como operador de radio encubierto.

"Trabajé con la CIA, no para la CIA", aclara Basulto, que, como la mayoría de los veteranos de Bahía de Cochinos, vive en Miami. Después del entrenamiento, volvió a entrar en Cuba con el pretexto de estudiar en una universidad, pero utilizando dos radios suministradas por la CIA, estableció una red de resistencia. Si le hubieran pillado, le habrían fusilado en el acto.

"Sí, era peligroso", me dice; "pero sentíamos que podíamos aprovechar un sentimiento creciente de libertad en Cuba".

Exiliados cubanos apoyados por Estados Unidos se entrenaron para un asalto anfibio y una guerra de guerrillas en bases operadas por la CIA en el sur de Florida y Guatemala.

A medida que se desvanecen los recuerdos a lo largo de 60 años, muchos piensan en la invasión de Bahía de Cochinos como un plan a medias perpetrado por una banda de exiliados infelices. Pero eso nunca fue cierto. Aunque Eisenhower, por razones políticas, determinó que sólo participarían en la invasión ciudadanos cubanos, el antiguo Comandante Supremo de la Segunda Guerra Mundial imaginó un asalto total, tipo Día D, en una amplia playa del sur, cerca de la gran ciudad de Trinidad, en el centro de Cuba, con transporte anfibio de personal y material, tanques, artillería en alta mar y un apoyo aéreo contundente.

Pero entonces John F. Kennedy ganó la presidencia en noviembre de 1960. No fue hasta el 29 de noviembre (tres semanas después de ser elegido) cuando JFK fue informado del evento de alto secreto que su Gobierno estaba planeando.

JFK estuvo de acuerdo en que la invasión siguiera adelante, pero desde el principio se reservó el derecho a cancelarla. Inexorablemente, la administración Kennedy fue reduciendo el plan: el grandioso asalto a Trinidad fue rechazado, en gran parte porque el Departamento de Estado de JFK consideró que habría demasiados testigos en tierra de la participación estadounidense. En su lugar, la invasión se trasladó a una bahía profunda y estrecha conocida como Bahía de los Cochinos. Para ocultar aún más la participación de Estados Unidos, la invasión debía tener lugar antes del amanecer, a pesar de que nadie podía recordar la última vez que una gran invasión tuvo éxito en la oscuridad.

Más importante aún, el nuevo emplazamiento eliminaba el Plan B de la CIA: si Castro rechazaba de algún modo la invasión cerca de Trinidad, los exiliados podrían haber escapado a las montañas circundantes y pasar a la clandestinidad. Bahía de Cochinos, en cambio, estaba rodeada de pantanos impenetrables.

Aún así, mientras navegaban desde Centroamérica a Cuba en una mezcla de barcos militares estadounidenses y mercantes alquilados (llevando suficiente munición y suministros para una operación de 30 días) la fuerza cubana en el exilio tenía una gran ventaja sentada en una pista de aterrizaje en la cercana Nicaragua: 16 bombarderos B-26 que podían dominar el cielo y machacar a las fuerzas de Castro.

El veterano Julio Mestre ofrece a un visitante una visita guiada por el Museo de Bahía de Cochinos en la Pequeña Habana de Miami. En las paredes se alinean fotos de unos 700 veteranos de Bahía de Cochinos fallecidos. "Cada mes tenemos seis o siete funerales", dice Eduardo Zayaz-Baza, secretario de la asociación de veteranos: "Cuando nos hayamos ido, queremos que el mundo sepa lo que realmente ocurrió en Bahía de Cochinos".

"No engañaron a nadie"

El presidente de la Asociación de Veteranos de la Brigada 2506, Johnny López, paracaidista, me enseña el museo y la biblioteca de Bahía de Cochinos, en la Pequeña Habana de Miami. Nos detenemos ante una exposición que rinde homenaje a los pilotos de la batalla.

"Originalmente, teníamos 17 B-26, pero tenían otros planes para uno de ellos", dice.

El 15 de abril, dos días antes de la invasión, 16 de los aviones de los exiliados sobrevolaron Cuba bombardeando los campos de aviación castrista. Pero el 17º avión despegó para volar directamente al aeropuerto internacional de Miami. "El piloto se apeó", dice López; "y anunció que era un piloto desertor de la Fuerza Aérea cubana que formaba parte de una rebelión para derrocar a Castro".

La CIA pensó que la treta convencería a todo el mundo de que los bombardeos y la invasión que se avecinaba procedían, en efecto, completamente de dentro de Cuba. Pero aunque Castro sí tenía una pequeña fuerza de B-26, los suyos eran de un diseño sorprendentemente diferente. "No fue una buena farsa", dice López con una risita divertida y triste a la vez. "No se engañó a nadie".

Todo lo contrario: Castro sabía ahora que algo grande se avecinaba. Y la amenaza no provenía de sus propios hombres.

En la mañana del 17 de abril, las cosas se torcieron desde el principio. Al entrar en la bahía, un barco de tropas encalló en un banco de arena tras recibir fuego de las tropas cubanas que respondieron rápidamente. Un batallón entero nadó para salvar la vida, abandonando sus armas pesadas y municiones. Un inesperado arrecife de coral (mal identificado en las fotos aéreas como algas) ralentizó el desembarco de las tropas.

Pero el batallón no conocía el mayor peligro de todos. En el último minuto, cediendo a la presión política, Kennedy había cancelado el segundo y tercer ataque aéreo destinados a acabar con la fuerza aérea de Castro. Esa decisión condenó toda la operación.

Eduardo Zayas-Bazán era un buzo que había desembarcado antes de la invasión. Cuando las tropas de la brigada se lanzaron a la arena, recuerda, un B-26 sobrevoló la zona.

 

"Supusimos que era uno de los nuestros", dice. "Incluso bajó el ala. Pero entonces abrió fuego contra nosotros". Y luego vino otro B-26. Y luego un jet T-33, y un Sea Fury-todos ellos aviones de Castro. "No podíamos creerlo. Nos habían dicho que la fuerza aérea de Castro había sido destruida".

En instantes, una explosión estalló en el mar. Los aviones estaban destruyendo el Río Escondido, un barco mercante que transportaba combustible y suministros. Desesperados por evitar un destino similar, los restantes barcos de suministros se dirigieron mar adentro.

La cola de un bombardero B-26 se exhibe en el Museo de la Revolución de Cuba

La cola de un bombardero B-26 se exhibe en el Museo de la Revolución de Cuba. En lugar de admitir oficialmente la participación estadounidense en la invasión de Bahía de Cochinos, Estados Unidos se negó a reclamar el cuerpo del piloto del avión, el capitán de la Fuerza Aérea Thomas Ray, durante 18 años.

Ahora la fuerza de invasión, que incluía cinco tanques ligeros, sólo disponía de la munición que podía transportar. Durante dos días, con sus recursos cada vez más escasos, la brigada, ampliamente superada en número, resistió heroicamente a los soldados, la artillería y los tanques de Castro, siempre con un ojo puesto en el mar, esperando desesperadamente vislumbrar barcos estadounidenses en el horizonte.

"Te contaré el momento en que supe que habíamos perdido", dice en voz baja; "fue la segunda noche. Estaba sentado en la playa con otro buzo. Se volvió hacia mí y me dijo: 'Eddie, los americanos nos han abandonado. Vamos a morir aquí".

La invasión de Bahía de Cochinos no terminó con una explosión, sino con una ráfaga de disparos finales cuando los exiliados se quedaron sin munición. La brigada perdió 118 hombres. Habían matado a más de 2000 de los defensores de Castro, sus compatriotas.

La visita de Castro tras la invasión

Desmoralizados y derrotados, los supervivientes de la brigada fueron reunidos y trasladados en camiones a dos viejas y tristemente célebres prisiones. Sabiendo que los brigadistas se sentían traicionados por Estados Unidos, Castro no tardó en hacer una extraordinaria visita a la cárcel para una extraña sesión poco protocolaria.

"Fue surrealista", recuerda Zayas-Bazán. "Entró en nuestra cocina y dijo: '¡Hola, chicos! ¿Cómo os tratan? ¿Alguna queja?"

Sin embargo, si Castro pensaba que iba a ganarse a esta multitud, se equivocaba. En el Museo de Bahía de Cochinos, López señala una foto borrosa de esa reunión. Un exiliado cubano negro llamado Tomás Cruz Cruz está de pie entre sus camaradas y hablando.

Castro le había mirado y preguntado en español: "Oye, negro, ¿por qué estás aquí?" A diferencia de Estados Unidos, alardeó, "en Cuba, eres libre de ir a la playa".

Pero el prisionero no estaba de acuerdo. "Comandante", dijo; "no he venido aquí para ir a la playa. Vine a derrotar al comunismo".

Nadie sabe por qué, pero Cruz se salió con la suya, y sobrevivió. Otro joven, un cubano de origen asiático llamado Jorge Kim, tuvo menos suerte. Una foto en la misma pared le muestra en una intensa conversación con Castro. Nadie sabe de qué hablaron, pero al día siguiente Kim fue ejecutado.

De todas las historias de valor que se desarrollaron en aquellas prisiones cubanas, quizá ninguna sea más notable que la de 10 hombres, elegidos por sus compañeros de cautiverio, que fueron enviados a Estados Unidos para negociar un rescate. Allí estaban, seguros y cómodos en un lujoso hotel de Washington, D.C., sólo para regresar voluntariamente a la miseria de su prisión cubana, no una, sino dos veces.

"Esos hombres", dice López, señalando su foto; "tenían pelotas".

El presidente Kennedy muestra la bandera de la brigada de desembarco en Cuba

El presidente Kennedy muestra la bandera de la brigada de desembarco en Cuba en un acto celebrado en 1963 en honor de los veteranos, muchos de los cuales acababan de salir de la cárcel en Cuba. Kennedy reconoció sus graves errores en la gestión de la invasión y pidió disculpas personalmente a los supervivientes.

Muchos culpan a JFK

En los oscuros días posteriores a la catástrofe, Basulto, el operador de radio, saltó la valla para ponerse a salvo en la base estadounidense de Guantánamo. Herido en el asalto, Eduardo Zayas-Bazán fue uno de los 60 prisioneros a los que se concedió la libertad anticipada el 14 de abril de 1962, casi un año después de la invasión. Y finalmente, el día antes de Navidad de 1962, la mayoría de los exiliados fueron embarcados en aviones con destino a Miami, a cambio de un rescate de 53 millones de dólares en comida para bebés y medicinas.

Por su parte, JFK aceptó la culpa del fiasco. En enero de 1963, ante una multitud de 40 000 personas en el Orange Bowl de Miami, el presidente saludó a los repatriados. Al aceptar una réplica de la bandera de batalla de la brigada, declaró: "Puedo asegurarles que esta bandera será devuelta a la brigada en una Habana libre". Hoy no cuelga en La Habana, sino en el Museo de Bahía de Cochinos.

Basulto, como muchos de sus compañeros ex prisioneros, no fue al Orange Bowl. A día de hoy, él y muchos más cubanos siguen culpando a JFK del fracaso de la misión. 11 meses después del mitin del Orange Bowl, Kennedy había muerto. El sueño de una Cuba libre murió un poco más lentamente, y los rescoldos del mismo todavía brillan en los corazones de los veteranos de la brigada.

"Sólo queríamos una cosa: crear una Cuba libre", me dice López mientras caminamos hacia la salida del museo; "Creo que los jóvenes de hoy tienen que estar orgullosos de lo que estos chicos hicieron en 1961: chicos de 15 a casi 60 años. Amábamos a nuestro país".

Este artículo se publicó originalmente en inglés el 16 de abril de 2021 en nationalgeographic.com, ha sido traducido y actualizado el 7 de noviembre de 2023.

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Exiliados cubanos apoyados por Estados Unidos se entrenaron para un asalto anfibio y una guerra de guerrillas en bases operadas por la CIA en el sur de Florida y Guatemala.

Fotografía de Lynn Pelham, The LIFE Images Collection via Getty Images