Exportación de médicos y sistema sanitario cubano: ¿qué está pasando?
La presión estadounidense ha golpeado el negocio del régimen cubano de exportar profesionales de la salud.
La medicina en Cuba —enarbolada durante décadas como “una conquista” de la Revolución— constituye ahora uno de los ámbitos que más descarnadamente exhibe el fracaso del modelo comunista, la corrupción del régimen y el despojo de los derechos sociales.
La realidad del sistema sanitario cubano es la de un servicio ineficiente, lastrado por el deterioro de su infraestructura y atraso tecnológico, por la falta de insumos y personal médico, y el desvío de profesionales hacia un sistema de exportación que en nada tributa a la sanidad pública nacional.
Una cifra obtenida en una encuesta de DIARIO DE CUBA en febrero-marzo de 2026, revela el enorme quiebre de este sistema cuando solo el 5,3% de 1.807 encuestados, afirmó no haber tenido dificultades para encontrar atención médica en el país.
En la Isla, médicos y enfermeras afrontan diariamente numerosos desafíos para sostener la asistencia a enfermos, en condiciones laborales que no admitirían profesionales de otras latitudes y con muy bajos salarios. No obstante, en vez de propiciar condiciones para incentivarlos, el régimen incluye nuevas restricciones.
La reciente Resolución 115/2026 del Ministerio de Salud Pública, publicada en septiembre, endurece las disposiciones sobre contratación, ubicación y habilitación profesional. La norma obliga a los recién graduados de determinados programas a cumplir el servicio social y permite iniciar procedimientos de inhabilitación contra quienes no se incorporen o interrumpan injustificadamente el servicio. Esta inhabilitación puede ser indefinida hasta que la Administración lo determine.
Aunque la obligatoriedad del servicio social existe en otros países, según explicó a DIARIO DE CUBA la experta en temas legales Maylin Fernández Suris, la particularidad cubana reside en las consecuencias impuestas y en la concentración de facultades en manos del Estado.
Sin ningún sindicato que vele por sus derechos laborales, incluso los conflictos de los médicos emigrados están relacionados con el control que el Estado ejerce sobre su autonomía profesional: para trabajar en otro país, además del título profesional, requieren certificaciones de habilitación que La Habana puede retener o no proveer. DIARIO DE CUBA ha documentado retrasos y negativas en la expedición, incluso en casos en los que no consta inhabilitación formal.
