miércoles, 12 de agosto de 2026

Un día como hoy, agosto 12, en nuestra lucha contra el castrismo.

Un día como hoy, agosto 12, en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

Comparta estas efemérides. Gracias.

PROHIBIDO OLVIDAR.

1959

El Fondo de Estabilización de la Moneda, acuerda que todo solicitante de fondo de viajero será interrogado por el banco, a fin de que precise el objeto y duración del viaje, el país o países de destino y en su caso, la fecha, objeto y destino de los viajes al extranjero que haya realizado en eL transcurso del presente año.

1960

Miembros de una célula de acción de Unidad Revolucionaria queman en un paradero de autobuses cinco ómnibus de las rutas 21 y 22 que circulan en la capital cubana.

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 Renunció como Attaché Militar Aéreo cubano en la Embajada de Cuba en México, el capitán Manuel Villafana Martínez. Declaró a la prensa: "La Embajada de Cuba es un centro de conspiración contra los Estados Unidos y el sistema democrático. En dicha sede diplomática se trabaja estrechamente con la Embajada Soviética en proyectos hostiles a las Repúblicas Latino Americanas."

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Osvaldo Ramírez se alza en armas contra el régimen castrista en el Escambray.

1961

Explota un artefacto explosivo en una farmacia situada en la calle Santo Tomás de Santiago de Cuba.

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El Tribunal Revolucionario de Santiago de Cuba, provincia de Oriente, presidido por Agustin Rumbau y actuando como Fiscal David Díaz de la Rocha, sancionó a los patriotas cubanos Manuel A. Forment, Jose González Arévalo, Víctor Pulido Rodríguez, Rafael Losada Pardo, Vicente Campos Izquierdo, Alejandro Campos Izquierdo, Arsenio García Pérez, Félix Dorado Fernández, Justo Fernández del Toro, Oscar Pablo Simoneaus Portes, Armando Morales Linares, Salvador Calvalto Alvarez, Pedro Dorado Vergel, Leónides Casanol Mayor, Carmen R. Leiva Díaz, Simón Herrera Ricardo, Pablo Mitjans Rausal, a varios años de prisión.

1962

Fuerzas militares del régimen castrista, utilizando helicópteros detectan en las proximidades de la ensenada de Broa entre Matanzas y La Habana el campamento guerrillero de Feliberto Coto Gómez “El Pipero”. El área fué atacada con artillería y los guerrilleros tuvieron que internarse en lo más profundo de las ciénagas y pantanos para escapar de las milicias.

1963

Saturnino Gallardo y Marcelo Valle Altuve son asesinados durante interrogatorios-torturas en el G2 de 5ta. y 14 Miramar, La Habana.

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Carlos Yong Pack Guak es fusilado en Matanzas. Ciudadano coreano, miembro del MRR conocido como “el armero”. Estaba alzado en las guerrillas de Matanzas y después de un simulacro de juicio fue fusilado en el castillo de San Severino.

1965

En Matanzas son fusilados Eulogio Ramiro León “Ulises” quien era jefe de una guerrilla y los guerrilleros Juan Padrón, Bebo Castro, Jesús Ramos, Gaspar Díaz Cabrera, Raúl Fernández, Humberto Rodríguez Bravo y Miguel García Roque. Todos habían estado alzados en Matanzas y como integrantes de la causa 1021 estuvieron secuestrados por las autoridades del régimen sin contacto con el mundo exterior.

1969

El opositor Carmelo Morales es asesinado en el Estrecho de la Florida por las torpederas cubanas tratando de huir de Cuba.

 1978

Alberto James es fusilado en La Cabaña.

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LA VERDAD SOBRE LA FUGA DEL CAPITÁN JORGE SOTÚS

Por Calixto Campos Corona      Revista Lux      10 de diciembre 2013

Tomado de http://www.nuevoaccion.com

Transcurrían los nales del año sesenta y en la capital habanera se respiraba un ambiente tenso, que presagiaba los últimos combates que se llevarían a cabo por el control entre los seguidores incondicionales de Castro y quienes se oponían a la unidad con los comunistas.

A raíz de la voladura de los registros de la compañía de electricidad, el 30 de noviembre del año sesenta, la dictadura enseñaba sus feroces colmillos, amenazantes, contra el conglomerado de anticomunistas y fue precisamente en ese momento, cuando yo estaba más atareado en los trajines sindicalistas, que me llegó a las manos la preparación de un grupo de acción, en conjunto con un grupo de amigos, entre ellos Carlos Conde, Hilda Barrios y la Sra. Elba Pera. Recuerdo que la contraseña que utilizábamos era un anillo de compromiso, enviado al inolvidable hermano, ya fallecido, René Pérez, uno de los hombres más valerosos que he conocido en mí ya largo camino en estas luchas

El plan que debíamos ejecutar consistía en lograr una espectacular fuga de la prisión de Isla de Pinos, la del comandante Huber Matos, el capitán Jorge Sotús y varios prisioneros políticos más. En principio, René Pérez y yo deberíamos llegar a la Isla en un barco grande, en el cual embarcarían los fugitivos, después que estos lograsen huir del penal en una acción previamente combinada con el jefe del mismo, capitán Ramón Padilla, ya fallecido, quien fuera uno de los asaltantes del cuartel Goicuría, al igual que mi hermano de luchas René L. Díaz, lo que valió para sellar nuestra amistad.

Quisiera aprovechar la oportunidad para aclarar algunos aspectos sobre la negativa del comandante Huber Matos a participar en la fuga. Su posición fue de una abnegada justicia, ya que, para poder llevar a cabo su fuga, el capitán Padilla habría tenido que eliminar a dos escoltas de guardia en la enfermería donde estaba connado el comandante Matos, pues estos no respondían a su mando, sino que estaban situados allí por órdenes directas y bajo la inspección de Raúl Castro. Matos se negó a aceptar estas muertes como paso imprescindible a su liberación y así esos cubanos probablemente ignoren hasta hoy que deben la vida a la hidalguía de su prisionero.

Una noche, el capitán Padilla vino a vernos a René Pérez y a mí para informarnos que había que cambiar los planes, pues ante la negativa de Matos, el único de los comprometidos que saldría era el capitán Jorge Sotús.

Para obtener la salida de este se efectuaría una llamada desde el despacho del entonces ministro de Gobernación, Pepín Naranjo, solicitando el traslado de Sotús para visitar a un familiar enfermo. Sotús, junto al sargento que supuestamente le custodiaba, pero que estaba comprometido en la operación, llegaron a La Habana y se instalaron en un café cerca de la Fuente Luminosa. A recogerlos allí partieron varios compañeros, entre ellos Hilda. Con ella fue hasta nuestro escondite. Su llegada fue uno de los momentos más emocionantes y cargados de tensión que recuerdo. Éramos amigos y no era difícil estar orgulloso de la amistad con un hombre que, en el grave peligro en que se encontraba, no cesaba de preocuparse por sus compañeros y la situación imperante en el país

La ola represiva que se desató tras la fuga de Sotús fue impresionante. Casi todo el departamento del G-2 de Santiago se trasladó a La Habana para participar en ella. Sin embargo, no lograron dar con nuestro escondite, que se encontraba en un pent-house al costado del hotel Capri. Allí permanecimos hasta que llegó un equipo encargado de transportarnos al exterior, pero el capitán Sotús partió solo, ya que Padilla, el sargento y yo, decidimos permanecer

En aquellos momentos la lucha hacía imprescindible mi permanencia en Oriente, pues se planeaban alzamientos y sabotajes en la provincia, siendo yo parte del M.R.R., por lo que dejé a Padilla, a quien no volvería a ver, en La Habana y me trasladé a Santiago, donde se comenzaban a barajar las posibilidades de efectuar algunos alzamientos en distintas partes de la provincia oriental.

Padilla logró asilarse en la embajada de Uruguay, desde donde le envió una carta a René L. Díaz, en la que me pasaba una nota en la que hacia jocosa mención al hecho de que la escribía con una pluma Parker de mi propiedad. Ya en esos momentos yo me encontraba en el exilio, pues Girón había fracasado y yo había tenido que escapar de Cuba a través de la Base de Guantánamo. Meses después nos llegó la noticia de su extraña muerte en los jardines de la embajada, la que ha quedado sin aclarar, al igual que varias otras relacionadas todas con el "caso Sotús".

Para quienes no conozcan la historia del capitán Jorge Sotús, podemos decirle que, junto a Frank País, fue uno de los creadores del movimiento revolucionario en Oriente. Cuando se efectuó el alzamiento del 30 de noviembre, fue el único capitán que cumplió sus metas, tornando la policía marítima y la aduana del puerto de Santiago de Cuba. Posteriormente fue él quien dirigiera las tropas de refuerzo que, desde Santiago, se dirigieran a rescatar a los expedicionarios del Granma tras su desastroso desembarco. Fue precisamente al llegar a la Sierra, que se produjo un incidente que marcaría la relación de Sotús con Castro y su lugarteniente Guevara, pues el argentino, enviado por Fidel, le pidió a Sotús que le entregara el mando de la tropa y las armas que portaban, a lo que este se negó, suscitándose un altercado entre ambos y retirándose apresuradamente el llamado "Che" quien, como descargo por no haber cumplido sus órdenes, le planteó a Fidel que no se había hecho cargo de las tropas "porque Sotús lo quería matar".

Sotús participó en el primer gran combate que se efectuó en la Sierra, "El Uvero". Según la historia escrita bajo la orientación de Castro, el héroe de esa jornada fue Almeida, pero quienes participaron en ella saben que fue realmente Sotús, quien obrando solo, eliminó el nido de ametralladoras que por su ubicación y efectividad impedía el avance de las tropas revolucionarias, acción que posteriormente se atribuiría al favorito de los hermanos Castro. (En la foto de la izquierda, el capitán Jorge Sotús y Juan Almeida en la Sierra Maestra)

La estancia de Sotús en la Sierra era fastidiosa para Fidel, pues el compromiso de aquel era con los revolucionarios de Santiago y no con los Castro. Pero como no podía eliminarlo sin crear una ruptura con Frank País, hombre imprescindible en sus planes del rnomento, tuvo que mantenerlo allí hasta que, en la primera oportunidad, se las ingenió para enviarlo al exilio, a "coordinar las operaciones de envíos de armas y abastecimientos, en las que la presencia de un hombre de acción corno él, era sumamente valiosa"

Así partió Sotús de la Sierra y su posterior relación con Castro estuvo matizada por la arremetida del comandante contra él y el capitán Lester Rodríguez, cuando ambos solicitaron autorización para rmar el unitario "Pacto de Montreal".

Al triunfo de la Revolución fue nombrado a la jefatura táctica de Oriente, junto al comandante Pena, quien desaparecería algún tiempo después, en circunstancias nunca aclaradas.

También Sotús murió en circunstancias extrañas, ya en el exilio, cuando fue electrocutado de una manera no explicada, mientras trabajaba en la reparación de barcos. Su entierro fue una muestra de dolor, acudiendo a él representaciones de todos los sectores.

Al recordar merecidamente a Sotús y a quienes participaron en su huida de las ergástulas de la tiranía, hemos querido destacar la memoria de un grupo de aguerridos combatientes anticomunistas, todos muertos en extrañas circunstancias, y la explicación de cuyas muertes obra quizás en los archivos secretos de la seguridad estatal del régimen castrista.