domingo, 3 de mayo de 2026

Un día como hoy, mayo 3, en nuestra lucha contra el castrismo.

Un día como hoy, mayo 3, en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

Comparta estas efemérides. Gracias.

PROHIBIDO OLVIDAR.

Mayo 03 y 04 de 1961

 Mueren en el Golfo de México entre los días 3 y 4, por deshidratación, después de   escapar en el barco "El Celia" de Bahía de Cochinos, los miembros de la Brigada 2506: José A. García Montes, Jorge García Villalta, Raúl García Menocal Fowler, Manuel de J. Vicente García Rosales, Miguel Hernández Cossío, Marco Tulio García Turiño, Julio Caballero González, Alejandro del Valle, Rubén Vera Ortiz (murió en el barco que los rescató) y Jesús Vilarchao Quintana.

1963

El guerrillero Francisco González es fusilado en el Condado, Trinidad, provincia de Las Villas.

*****

Los hermanos Alfredo e Isidro Pérez acusados de tener planes para atentar en contra del tirano Fidel Castro son fusilados en la fortaleza de La Cabaña

1965.

En Consolación del Norte, provincia de Pinar del Río luego de estar encarcelados por mas de un año fueron juzgados en la causa 711 de 1964 y condenados a muerte, cuatro miembros del Frente Unido Occidental quienes estaban preparando un alzamiento militar.  Los fusilados fueron Carlos Manuel Báez Fernández de 21 años, Vicente Cuevas de 32 años, Juan Manuel Suárez Cruz de 28 y Salvador Suárez Fernández de 34. En esta causa también fue condenado a muerte Fabián Chirino pero pocas horas antes de la ejecución le conmutaron la sentencia. Los juzgados en este juicio fueron mas de 90. El fiscal Alberto Amador no permitió la defensa. Cuando fueron sacados de sus celdas para alinearse a lo largo de la pared para su ejecución, los cuatro hombres gritaron "¡Viva Cuba libre!"

[Archivo Cuba]

Hay discrepancias en cuanto a la fecha de los fusilamientos, algunas fuentes dan el 7 de mayo como el día en que fueron fusilados.

1969

Amancio Mosquera Fernández “Yarey” desembarca con ocho hombres cerca de Imías, Oriente con el objetivo de activar focos guerrilleros y recabar información de inteligencia.

2007

Tres jóvenes reclutas (Alain Forbus, Yoan Torres y Leandro Cerezo) escaparon de las unidades militares 1418 y 1011 en Managua, provincia de La Habana, el 27 de abril de 2007. Tenían la intención de secuestrar un avión para escapar del país. Forbus fue capturado, pero los otros dos subieron a un autobús de transporte público en un barrio cercano y obligaron al conductor a dirigirse al aeropuerto de La Habana, tomando como rehenes a los ocho pasajeros. En el aeropuerto, se produjo un tiroteo, pero lograron subir a un avión que no tenía tripulación a bordo. Los rehenes fueron obligados a ir con ellos. Después de una espera que duró cinco días, las autoridades dispararon gases lacrimógenos dentro del avión. Cuando Cerezo asomó la cabeza para respirar, recibió un disparo, pero sobrevivió. Luego, el avión fue asaltado por tropas gubernamentales. En un juicio secreto al que no pudieron asistir las familias, los jóvenes reclutas, Sargento Torres Martínez, de 21 años, Sargento Leandro Cerezo Sirut, de 20 años, fueron condenados a cadena perpetua. Otros dos reclutas que también planeaban desertar: el sargento. Karel de Miranda Rubio (19 años) fue sentenciado a 30 años de prisión y el cabo Alain Forbus Lameru (20 años) fue sentenciado a 25 años; un civil, Ridel Lescaylle Veloz (31 años), familiar de uno de los conspiradores que conocía el plan, fue condenado a 15 años de prisión. Las leyes cubanas prohíben a los ciudadanos salir del país sin autorización del gobierno. El servicio militar es obligatorio y sus infames condiciones son extremadamente duras; la deserción se castiga con severidad, incluso con la muerte'

[Source: Sánchez, I. Intento de secuestro, 2007. S. Fla. Sun-Sentinel and AP, Deadly Hijacking Attempt, 2007. / Archivo Cuba]

1969

Amancio Mosquera Fernández “Yarey” desembarca con ocho hombres cerca de Imías, Oriente con el objetivo de activar focos guerrilleros y recabar información de inteligencia. El grupo estaba compuesto por Ángel Luis Castillo Cabrera, Francisco Cid Crespo, y Manuel Rodríguez Pineda quienes fueron capturados y condenados a muerte. A prisión fueron condenados Sixto Mosqueda Fernández, Carlos Ramón Ibarra y Tito López Gómez.

Fuente: Miami News 12/8/1969

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Cuba: 50 años atrás sin internet ni teléfonos celulares

Publicado por Idolidia Darias

Una gran parte de los cubanos que enfrentaron la Dictadura en la década del sesenta eran menores de 33 años (la edad de Cristo Rey) y también una notable cantidad de ellos eran mujeres, incluyo las que conspiraron y ejecutaron acciones contra el régimen y las madres hermanas y esposas de los opositores, que no fueron al monte, ni realizaron acciones públicas pero se dedicaron a apoyar y colaborar con los hombres de la familia a riesgo de las detenciones y del acoso a los hijos menores.

Por aquellos años en ningún lugar del mundo el oprimido tenía las vías para dar a conocer su realidad con solo accionar un dispositivo electrónico, pero eso no quiere decir que las personas no se hayan opuesto, ni hayan enfrentado los sistemas opresores (insisto en no torcer camino ni a la izquierda ni a la derecha).

Pero hoy los tiempos son otros, como otros son los recursos que tienen los seres humanos para contar su realidad y abogar por que se haga justicia y se imponga la verdad.

Ahora que en todos los sitios digitales y en todos los teléfonos celulares  y leo o escucho sobre Venezuela donde la cifra de personas muertas en las protestas sigue subiendo no puedo dejar de apelar a la MEMORIA CUBANA.

Y es que quiero dejar constancia de lo que me contaron mis cubanos sobre la época en que en la isla no había Internet, ni teléfonos celulares, ni videocámaras al alcance del más común de los humanos para graficar los hechos.

Recuerdo las palabras de Estrella Cuéllar cuando me contó cómo las huestes militares en la isla confinaron y allanaron su casa en varias ocasiones a pesar de que su esposo Osvaldo Ramírez llevaba meses alzado en el Escambray contra los bandidos que tomaron el poder. Cuenta que los milicianos solían llegar  a su casa en Sancti Spíritus a cualquier hora y sin decir qué buscaban o por qué del allanamiento  rompían almohadas, colchones, revolvían vitrinas, calderos, escaparates y se iban dejándolo todo así. Los 4  hijos de Osvaldo y Estrella, menores de edad todos, fueron asediados en varias ocasiones por esos militares cuando salían para la escuela. . Les quitaban las maletas con sus libros para revisarlos hoja por hoja. Vigilaban la casa todo el tiempo. Los seguían a donde quiera que fueran. En todas partes los señalaban como los hijos del “bandido”.

En la década del 60 siglo pasado no había forma de graficar esas acciones por eso nadie se enteraba. Los pocos vecinos que alcanzaban a ver aquello no abrían la boca para defender puesto que eso los señalaba  como cómplice de la familia blanco del terror policial.

Durante los años que Osvaldo Ramírez estuvo alzado ella lo pudo ver una sola vez porque burló la vigilancia permanente pero sus hijos nunca más lo vieron. Cuando fue abatido por los milicianos tampoco le permitieron hacer un funeral  y a la familia nunca le dijeron dónde fue sepultado.

Amparo la esposa de Plinio Prieto andaba huyendo por otra provincia con dos hijos menores de edad para evitar represalias contra ellos porque su esposo se había alzado en el Escambray contra los bandoleros vestidos de verde olivo.

Desde que él se fue al monte no lo pudo ver  más. Supo que le hicieron un juicio sumario en Santa Clara el 12 de octubre de 1960  y lo fusilaron esa misma noche en el paredón de La Campana, Manicaragua, junto a otros 4 hombres que también habían decidido  luchar contra el régimen comunista que anunció Fidel Castro nada más llegar al poder .

Porfirio Ramírez fue fusilado junto a Plinio Prieto en La Campana apenas cumplía 23 años cuando lo llevaron al paredón. Su esposa Clarita y su hijito recién nacido no pudieron  despedirse de él.

Olguita la viuda de William Morgan (fusilado en Cuba) sufrió humillaciones, cárcel y torturas por  conspirar contra la Dictadura y apoyar a su esposo.

La lista de fusilados en la isla es inmensa. A ninguno le dieron derecho a un abogado, ni a un juicio justo. Los sobrevivientes de aquella jornada negra recuerdan que las noticias de los que la Dictadura hacía con ellos le llegaban a la familia meses después.

No había teléfonos, nadie podía sacar fotos, ni tomar videos. La televisión y la prensa del régimen solo publicaba lo que creía conveniente y como no había redes sociales ni cámara fotográficas era difícil publicar y que en dos minutos los informes volaran por el mundo entero.

Los jóvenes y su tiempo

Cientos de cubanos que se enfrentaron al totalitarismo eran muy jóvenes, entre ellos había menores de edad y se desconoce la cifra exacta de los que la Dictadura Cubana ordenó fusilar o ir a las celdas tapiadas con apenas 18 años.

Las historias de ellos se fueron conociendo mucho tiempo después y aún queda la asignatura pendiente de hacer que la conozcan con detalles todos los cubanos, no importa donde estén.

Para mí es importante recordar siempre que en Cuba sí hubo rebeldía y corrió mucha sangre. Lo escribo en mi blog. Lo publico en mis redes sociales. Le cuento a todo el mundo cada historia que ellos me cuentan y las llevó a la web para ponerlas a la misma altura de las que se publican en tiempo real ahora.

Ese es el tributo mayor que puedo ofrecer a los que me contaron las historias que ocurrieron cuando era una niña y a mi padre que siempre estuvo claro de lo que significó el comunismo y la llegada de los militares al poder en Cuba.

A veces escucho a la gente hacer comparaciones de la forma en que actúan los pueblos en este siglo y lo que ocurrió en Cuba y se habla de que este o aquel pueblo “no está hecho de la misma pasta”. y aunque no busco polemizar no me queda de otra que recordar las palabras de las víctimas y escribirlas para no perder  la  memoria cubana

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Cuba y su Historia
Domingo 3 de Mayo - 4.30 pm
Canal 17 (WLRN)
Tema: La Guerra Hispanoamericana y La Independencia de Cuba
Invitado: Dr. Felix Cruz Álvarez
Director: Alberto Müller
Sub-directora: Maite Rodríguez
Productor WLRN: Al Chicoy


sábado, 2 de mayo de 2026

Un día como hoy, Mayo 02, en nuestra lucha contra el castrismo.

Fué sentenciada a morir ante un pelotón de fusilamiento la señora Olga Herrera Marcos, acusada de complicidad con el régimen anterior. La sentencia fue conmutada por 30 años de cárcel.

*****

La señora Martha Reyes Miranda, es condenada a 30 años de prisión por un Tribunal castrista. Al conocer la sentencia la señora Reyes, trato de suicidarse.

1960

El Frente Estudiantil Universitario Democrático, que tiene como secretario general a Manuel Salvat, dirige a los estudiantes un documento en el que informa de las actividades de la organización.

1963

Rómulo Pérez Arencibia es fusilado en la fortaleza de la Cabaña. Lo acusaron de conspirar contra los poderes del estado y planear un atentado contra el tirano Fidel Castro.

*****

Venancio Placeres es fusilado en Pedro Betancourt, Matanzas.

1964

Rubén Cordobés Méndez es muerto en combate en Las Villas.

1967

 Jaime Barreto es fusilado en La Cabaña.

1968

Un almacén de pieles ubicado en la barriada del Cerro, La Habana resulta totalmente destruido en un incendio provocado por miembros del clandestinaje que luchan contra el comunismo.

1970

Francisco Tabares Pujol es acusado de sabotaje y fusilado en la fortaleza de La Cabaña de La Habana.

1980

Centenares de expresos políticos se dieron cita en la Sección de Intereses de EE. UU en La Habana al ser difundida por el régimen la información que se otorgarían visas de salida del país, siendo atacados salvajemente por militares vestidos de civil armados con palos y tubos.

1990

El opositor Ramón Martínez Cedeño desaparece en el mar cuando intentaba llegar a los EU huyendo de la persecución del régimen.

1994

El grupo de cubanos identificados como miembros de la Agrupación Estudiantil Abdala y que habían pedido asilo en la embajada de Bélgica en La Habana sale rumbo a ese país luego de las gestiones hechas por los funcionarios belgas.

1995

Firman EE.UU. y Cuba el llamado acuerdo " pies secos o pies mojados" con el cual se concluyó la crisis de los balseros.

2011

Osama Bin Laden es muerto en Abbottabad, Pakistán por un comando estadounidense. El terrorista encabezaba la organización radical islámica Al Quada que entre varios atentados planeó y ejecutó los ataques del 11 de septiembre del 2001 en New York, Pennsylvania y Washington D.C.

2014

Muere el conocido expreso político cubano Raúl Pérez Coloma, músico y autor del "listado del Queso" que recoge más de 14 mil nombres de expresos políticos cubanos y alrededor de 1000 expresas.

Raúl Pérez Coloma en su homenaje.jpg

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EL BARCO DE LA MUERTE

Por: José. E. Dausá      Playa Girón, 19 de abril de 1961

El Jefe de la Brigada 2506, José Pérez San Román, tuvo su último contacto radial. Jamás abandonaremos nuestra patria. Fueron sus últimas palabras. Seguidamente, se dirigió a la tropa, notificándole que todo estaba perdido y que cada uno quedaba en libertad de escoger el camino apropiado para proteger sus vidas. Los obuses caían por toda la zona turística de Playa Girón. Se me ocurrió mirar hacia el muro del malecón. Vi que hacían blanco en él, sin traspasarlo. Me lució un lugar ideal para resguardarse.

Acompañado del Dr. José Rojas, de la Sección Jurídica de la Jefatura, me encaminé hacia el muro. Vimos al Dr. Manuel Artime, con un grupo de combatientes. Nos comunicó, que pretendían dirigirse hacia las lomas del Escambray. Le argumenté, que llegar a ese lugar lucía casi imposible. Que la salida por el mar, lucía más realizable, y tratar de alcanzar los barcos de guerra americanos, cercanos a la costa. Ellos mantuvieron su idea, y nos separamos. En camino al malecón, nos encontramos con Monty Montalvo, que se nos unió. Nos dijo que había estado observando un bote pesquero, anclado cerca de la costa. Nos protegimos detrás del muro. Eran alrededor de las 4p.m. Decidimos esperar hasta el oscurecer. Llevábamos un rato detrás del muro, cuando oímos ruido de carros y voces. Era un grupo de la Brigada. Dijeron que venían perseguidos por tanques y tropas de Castro. Vieron el bote anclado a 100 metros y decidieron nadar hasta él. La distancia que nadaba hasta el bote no era grande. Sobre todo, para un nadador regular. Pero los obuses que caían y explotaban, hacían peligrosa y dudosa la decisión. No obstante, casi todos optaron por nadar hasta el barco. Le pregunté a Rojas y a Montalvo si venían. Dudaron. Yo me decidí y me lancé al agua. Para mí, buen nadador, los 100 metros me lucieron 100 millas. Al fin logré alcanzar la embarcación.

Alguien me ayudo a subir. Cortaron la soga que sujetaba el ancla. Izaron la vela y trataron de echar a andar el motor. El motor no arrancó. No soplaba brisa para la vela. Decidimos remar con las manos y con tablas que arrancamos del piso del bote. Comenzó a moverse lentamente. La vela cogió brisa. Y pusimos proa hacia los barcos. En total, habíamos logrado llegar a la embarcación 22 hombres, sedientos y hambrientos, sofocados de calor, con un sol que rajaba tablas. El agua de mi cantimplora se fue volando. Un barril, con 5 o 6 dedos de agua, se la tomaron en unos minutos. De pronto alguien gritó: Los alcanzaremos, debe habernos visto! , dijeron varios. Esa fue la última vez que los vimos.

COMIENZA LA TRAVESIA

Con la oscuridad, comenzó a soplar el viento fuerte. Las olas se levantaron. El agua salpicaba y mojaba nuestros cuerpos. Sintiendo por primera vez un frío molesto. El barco se desplazaba con velocidad. Tocamos un bajo. Vimos la luz de un faro. Alguien alegó que deberíamos llegar hasta él. Pero seguimos rumbo, sin rumbo. Movidos por las olas y el viento. Apiñados unos a otros. Yo recuerdo que me senté en un pequeño espacio, en la popa, sin apenas poder moverme. Así pasamos la primera noche de ese viaje macabro.

Con la mañana, llegó la luz del día, y el sol, que empezó a molestarnos. Comenzamos a organizarnos. Descubrimos que no teníamos agua dulce. Encontramos unos víveres. Papas crudas, arroz, cebollas, azúcar prieta. Había un fagocito, pero no teníamos como encenderlo. La documentación del barco detalló, que estaba registrado en el puerto de Cienfuegos. Su nombre Celia, 18 pies de estora, tipo Cienfueguero. Seguidamente pasamos a deliberar sobre quien sería la persona responsable, encargada de dar las órdenes en la nave. Se eligió a Alejandro del Valle, Jefe del Batallón de Paracaidistas.

Alejandro decidió tomar rumbo Oeste. Dijo que tal vez pudiéramos arribar a las costas de México, a Yucatán, donde su padre tenía un negocio de pesca. Aceptamos, y se puso rumbo Oeste. El Celia tenía una brújula, calculamos que la noche anterior habíamos navegado hacia el Sur, unas 30 o 40 millas. Esta era la opinión de Vicente García, el único que parecía tener conocimiento de mar y barcos. A Vicente le decían el Tío. Por su edad. Era miembro del Batallón de Paracaidistas, veterano de la II Guerra mundial. Fue un trabajador consumado. Vicente trató de arrancar el motor. Llegó a la conclusión que el dueño le había quitado alguna pieza. Usando la vela, y manejando el timón, que era una caña larga, incrustada en un agujero, que controlaba la propela, Vicente guio la embarcación hacia México. Todos nos sentíamos dichosos de haber escapado.

Pensamos que, en Girón, debido al fuego de artillería, el ataque de los tanques y de los aviones, muchos habían perecido. El sol calentaba. Para refrescarse, muchos se tiraban al agua, y nadaban al lado del bote. Al llegar la noche, nos acomodamos como pudimos, y recuerdo que logramos dormir un poco. El segundo día, comenzó a notarse la falta de agua y comida. Yo me acomodé debajo de una lona que estaba en la cubierta.

EL TIBURON

En el barco había unos avíos de pesca, pero carecíamos de carnada. Al tío se le ocurrió usar una tapa de fosforera brillante, sujeta a un anzuelo, como si fuera una carnada.

Pescamos un bonito. Repartido entre 22 personas, tocamos a un pedacito cada uno. Fue la primera vez que comí un pez crudo. Recuerdo que mi amigo Pepe García Montes comentó, que en el Japón, comer un pez crudo era un manjar suculento. El próximo día usando el bonito pescamos un dorado. Con la cabeza del dorado como carnada, un anzuelo más grande y una pita mas gruesa, enganchamos un tiburón. El animal era de gran tamaño. Comenzamos a luchar para capturarlo. Algunos se lanzaron al mar para matarlo. Le dieron cuchillazos, tablazos, piñazos y todo cuanto pudieron para capturarlo.

El animal dio un tirón y se alejó velozmente. Nosotros nos quedamos con la pita y el anzuelo enderezado. Después, una manada de unos veinte tiburones, nos sirvieron de escolta mortal.

LOS MUERTOS

Habían pasado varios días. La falta de agua y comida comenzaba a hacerse sentir. Desesperados, muchos seguían nadando para refrescarse. Pasaron aviones, y les hacíamos señales con las pocas ropas que nos quedaban. Vimos algunos barcos. De noche notábamos las luces. Gritábamos, hacíamos señales, pero nada. No comprendíamos lo difícil que es ver una nave del tamaño del Celia, en ese mar inmenso.

Vimos un barco, parecía de pesca, de gran tamaño, a corta distancia y que nos lució nos había visto. Navegó cerca por unas 2 horas. De pronto se alejó, y no lo volvimos a ver. El primero en caer rendido fue el tío. Se tendió en el piso de la nave y comenzó a emitir sonidos roncos e incoherentes. Lo chequeamos, y vimos, que, de sus ojos, nariz y boca, salía un líquido amarillo-verdoso. Su agonía duró solo unas horas. Cuando nos cercioramos de que estaba muerto, un estremecimiento inundó a todos los que integramos aquella caravana. Esperamos un día después de su muerte. Se decidió echarlo al agua.

Me eligieron para despedir el duelo. Impresionante fue cuando lanzaron el cadáver al agua. Fue el único que vi. Se hundió lentamente en el mar. Recuerdo esa imagen: un compañero muerto, dentro de su tumba de agua, los brazos levantados, el cabello largo, flotando por encima de su cabeza. Jamás podré olvidarlo mientras viva. De ahí en adelante, el tema de la muerte se apoderó de todos. Como sobrevivir era la interrogante. Unos se tomaban sus propios orines. Otros se refrescaban en el agua.

El salitre y el sol se impregnaban en nuestra piel. El frío de la noche, y las gotas de agua que nos salpicaban, eran como látigo mortal. Una latica que encontró en el bote, me sirvió para echarme agua en la cabeza. El agua rodaba desde mi cabeza hasta la boca. Me tomé alguna de esa agua. Otras veces, hacia gárgaras. Cuando sentía que la garganta se acostumbraba a la sal, me la tomaba. También recogía algas marinas, que flotaban en el mar. Las masticaba, tomándome el jugo que producían. A veces me las tragué. Sabían a rayo. Muchas veces el mar se encrespaba, con olas fuertes. El bote se viraba. Para sorpresa mía, volvía a enderezarse. Era un barco marinero. Un día amaneció el mar como un plato. Había una calma siniestra. En nuestra desesperación, se nos ocurrió hacer unos remos. Usamos las botavaras, unas tablas del piso, y los amarramos fuertemente con pitas. Comenzamos a remar por turnos. Como a las 2 ó 3 horas, el mar comenzó a moverse otra vez. Sólo una noche nos llovió. Nos volvimos locos. Tratamos de tomar toda el agua posible y mojarnos el cuerpo. En esa locura, se nos olvidó almacenar agua.

Después de la muerte de Vicente, la desesperación comenzó a apoderarse de todos nosotros. Todos se tocaban los ojos, la nariz y la boca, preguntándose si se veía alguna supuración. La muerte empezó a recolectar entre aquellos que más fuerzas perdían, nadando y moviéndose intranquilos. Así fueron muriendo uno a uno, hasta un total de 10.

El mismo proceso de supuración o secreción y un ronquido por voz. Iban perdiendo el control. Se quedaban postrados hasta que morían. Había dos hermanos, Isaac y Joaquín Rodríguez. Isaac perdió el control y dijo que él no quería morir en el bote con esa supuración. Se lanzó al agua, con el ánimo de suicidarse. Su hermano Joaquín, le suplicaba que volviera al barco. ¿Qué le voy a decir a mamá?, Isaac insistía en que lo dejaran. Prefería morir ahogado. Maniobrábamos para sacar del agua a Isaac. Al fin los dos sobrevivieron. En otra ocasión, alguien argumentó, que debería usarse la sangre de los muertos para calmar la sed. Yo me opuse. Expliqué, que había leído relatos, náufragos habían apelado a esa solución, y después se volvieron unos contra otros, matándose. Tres compañeros me apoyaron y respaldaron con su conducta, pero no éramos mayoría. En total, 10 compañeros murieron. He aquí sus nombres por orden alfabético: Julio Caballero, Marco Tulio García, Vicente García, José García Montes, Jorge García Villalta, Ernesto Hernández Cossio, Raúl Menocal, Alejandro del Valle, Rubén Vera Ortiz y Jesús Vilarchao.

EL RESCATE

El barco llevaba varios días a la deriva, impulsado por las corrientes marinas. No sabíamos donde estábamos, ni cuantos días llevábamos navegando. Acordamos mantener un rumbo fijo al norte, usando el timón y la brújula. Nos rifamos los turnos. A mí me tocó el segundo. El primero fue Joaquín Rodríguez. Comenzamos a las 5p.m. Hacía como media hora que comenzamos esta maniobra, cuando un compañero que estaba acostado en la proa, comenzó a gritar: ¡Un barco, un barco! ¡Y se nos viene encima! No le hicimos caso. Pero Joaquín, que iba al mando del timón, comenzó a gritar para advertirnos del barco. Nos asomamos. Y de pronto vi aquella mole, que parecía nos iba a desbaratar. 3 ó 4 hombres se tiraron al mar, para tratar de alcanzarlo. La nave comenzó a soltar humo por su chimenea. Se quedó parada. Como si hubiera frenado en el medio de aquel mar. Le tiraron unos salvavidas a los que se lanzaron al agua. Bajaron un bote salvavidas, con varios hombres, que comenzaron a remar hacia nosotros. Nos recogieron y remolcaron hasta el barco. Estábamos salvados. La nave tenía el nombre de Atlanta Seaman. Algunos fueron subidos al barco. Otros pudimos hacerlo sin ayuda. Pedí, me dieron, y devoré, 16 naranjas frías. Nos duchamos, y nos dieron de comer. Previamente, habíamos decidido que yo hablaría a nombre de todos. Me entrevisté con el Capitán. Se quedó asombrado cuando le expliqué que éramos miembros de la Brigada 2506, que había desembarcado en Playa Girón. Me comunicó que 2 de nuestros hombres habían fallecido a bordo del barco. Hicieron todo lo posible por salvarles sus vidas. Me dio la fecha, 4 de Mayo de 1961. Habíamos estado perdidos en el mar 15 días. Nos rescataron a unas 100 millas al Sur de la desembocadura del río Mississippi.

He aquí los nombres de los supervivientes: Isaac y Joaquín Rodríguez, Roberto Pérez San Román, Cuéllar, Nelson Torrado, Armando López Estrada, Florencio Valdés, Ángel Hernández, Armando Caballero, Raúl Muxó y José Enrique Dausá.


Muertos en el velero Celia.jpg

Fila superior, de izquierda a derecha:

Ernesto Ibrahim Hernández Cosio

Jesús Vilarchao Quintana

Jorge García Montes Angulo

Jorge García Vilalta Espinosa

Manuel J. García Rosales

Fila inferior:

Marcos T. García Turino

Raúl García Menocal

Rubén Vera Ortíz

Julio Caballero González

Alejandro del Valle Martí


Un día como hoy, Mayo 02, en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

Comparta estas efemérides. Gracias.

PROHIBIDO OLVIDAR.

1959

Fué sentenciada a morir ante un pelotón de fusilamiento la señora Olga Herrera Marcos, acusada de complicidad con el régimen anterior. La sentencia fue conmutada por 30 años de cárcel.

*****

La señora Martha Reyes Miranda, es condenada a 30 años de prisión por un Tribunal castrista. Al conocer la sentencia la señora Reyes, trato de suicidarse.

1960

El Frente Estudiantil Universitario Democrático, que tiene como secretario general a Manuel Salvat, dirige a los estudiantes un documento en el que informa de las actividades de la organización.

1963

Rómulo Pérez Arencibia es fusilado en la fortaleza de la Cabaña. Lo acusaron de conspirar contra los poderes del estado y planear un atentado contra el tirano Fidel Castro.

*****

Venancio Placeres es fusilado en Pedro Betancourt, Matanzas.

1964

Rubén Cordobés Méndez es muerto en combate en Las Villas.

1967

 Jaime Barreto es fusilado en La Cabaña.

1968

Un almacén de pieles ubicado en la barriada del Cerro, La Habana resulta totalmente destruido en un incendio provocado por miembros del clandestinaje que luchan contra el comunismo.

1970

Francisco Tabares Pujol es acusado de sabotaje y fusilado en la fortaleza de La Cabaña de La Habana.

1980

Centenares de expresos políticos se dieron cita en la Sección de Intereses de EE. UU en La Habana al ser difundida por el régimen la información que se otorgarían visas de salida del país, siendo atacados salvajemente por militares vestidos de civil armados con palos y tubos.

1990

El opositor Ramón Martínez Cedeño desaparece en el mar cuando intentaba llegar a los EU huyendo de la persecución del régimen.

1994

El grupo de cubanos identificados como miembros de la Agrupación Estudiantil Abdala y que habían pedido asilo en la embajada de Bélgica en La Habana sale rumbo a ese país luego de las gestiones hechas por los funcionarios belgas.

1995

Firman EE.UU. y Cuba el llamado acuerdo " pies secos o pies mojados" con el cual se concluyó la crisis de los balseros.

2011

Osama Bin Laden es muerto en Abbottabad, Pakistán por un comando estadounidense. El terrorista encabezaba la organización radical islámica Al Quada que entre varios atentados planeó y ejecutó los ataques del 11 de septiembre del 2001 en New York, Pennsylvania y Washington D.C.

2014

Muere el conocido expreso político cubano Raúl Pérez Coloma, músico y autor del "listado del Queso" que recoge más de 14 mil nombres de expresos políticos cubanos y alrededor de 1000 expresas.

Raúl Pérez Coloma en su homenaje.jpg

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EL BARCO DE LA MUERTE

Por: José. E. Dausá      Playa Girón, 19 de abril de 1961

El Jefe de la Brigada 2506, José Pérez San Román, tuvo su último contacto radial. Jamás abandonaremos nuestra patria. Fueron sus últimas palabras. Seguidamente, se dirigió a la tropa, notificándole que todo estaba perdido y que cada uno quedaba en libertad de escoger el camino apropiado para proteger sus vidas. Los obuses caían por toda la zona turística de Playa Girón. Se me ocurrió mirar hacia el muro del malecón. Vi que hacían blanco en él, sin traspasarlo. Me lució un lugar ideal para resguardarse.

Acompañado del Dr. José Rojas, de la Sección Jurídica de la Jefatura, me encaminé hacia el muro. Vimos al Dr. Manuel Artime, con un grupo de combatientes. Nos comunicó, que pretendían dirigirse hacia las lomas del Escambray. Le argumenté, que llegar a ese lugar lucía casi imposible. Que la salida por el mar, lucía más realizable, y tratar de alcanzar los barcos de guerra americanos, cercanos a la costa. Ellos mantuvieron su idea, y nos separamos. En camino al malecón, nos encontramos con Monty Montalvo, que se nos unió. Nos dijo que había estado observando un bote pesquero, anclado cerca de la costa. Nos protegimos detrás del muro. Eran alrededor de las 4p.m. Decidimos esperar hasta el oscurecer. Llevábamos un rato detrás del muro, cuando oímos ruido de carros y voces. Era un grupo de la Brigada. Dijeron que venían perseguidos por tanques y tropas de Castro. Vieron el bote anclado a 100 metros y decidieron nadar hasta él. La distancia que nadaba hasta el bote no era grande. Sobre todo, para un nadador regular. Pero los obuses que caían y explotaban, hacían peligrosa y dudosa la decisión. No obstante, casi todos optaron por nadar hasta el barco. Le pregunté a Rojas y a Montalvo si venían. Dudaron. Yo me decidí y me lancé al agua. Para mí, buen nadador, los 100 metros me lucieron 100 millas. Al fin logré alcanzar la embarcación.

Alguien me ayudo a subir. Cortaron la soga que sujetaba el ancla. Izaron la vela y trataron de echar a andar el motor. El motor no arrancó. No soplaba brisa para la vela. Decidimos remar con las manos y con tablas que arrancamos del piso del bote. Comenzó a moverse lentamente. La vela cogió brisa. Y pusimos proa hacia los barcos. En total, habíamos logrado llegar a la embarcación 22 hombres, sedientos y hambrientos, sofocados de calor, con un sol que rajaba tablas. El agua de mi cantimplora se fue volando. Un barril, con 5 o 6 dedos de agua, se la tomaron en unos minutos. De pronto alguien gritó: Los alcanzaremos, debe habernos visto! , dijeron varios. Esa fue la última vez que los vimos.

COMIENZA LA TRAVESIA

Con la oscuridad, comenzó a soplar el viento fuerte. Las olas se levantaron. El agua salpicaba y mojaba nuestros cuerpos. Sintiendo por primera vez un frío molesto. El barco se desplazaba con velocidad. Tocamos un bajo. Vimos la luz de un faro. Alguien alegó que deberíamos llegar hasta él. Pero seguimos rumbo, sin rumbo. Movidos por las olas y el viento. Apiñados unos a otros. Yo recuerdo que me senté en un pequeño espacio, en la popa, sin apenas poder moverme. Así pasamos la primera noche de ese viaje macabro.

Con la mañana, llegó la luz del día, y el sol, que empezó a molestarnos. Comenzamos a organizarnos. Descubrimos que no teníamos agua dulce. Encontramos unos víveres. Papas crudas, arroz, cebollas, azúcar prieta. Había un fagocito, pero no teníamos como encenderlo. La documentación del barco detalló, que estaba registrado en el puerto de Cienfuegos. Su nombre Celia, 18 pies de estora, tipo Cienfueguero. Seguidamente pasamos a deliberar sobre quien sería la persona responsable, encargada de dar las órdenes en la nave. Se eligió a Alejandro del Valle, Jefe del Batallón de Paracaidistas.

Alejandro decidió tomar rumbo Oeste. Dijo que tal vez pudiéramos arribar a las costas de México, a Yucatán, donde su padre tenía un negocio de pesca. Aceptamos, y se puso rumbo Oeste. El Celia tenía una brújula, calculamos que la noche anterior habíamos navegado hacia el Sur, unas 30 o 40 millas. Esta era la opinión de Vicente García, el único que parecía tener conocimiento de mar y barcos. A Vicente le decían el Tío. Por su edad. Era miembro del Batallón de Paracaidistas, veterano de la II Guerra mundial. Fue un trabajador consumado. Vicente trató de arrancar el motor. Llegó a la conclusión que el dueño le había quitado alguna pieza. Usando la vela, y manejando el timón, que era una caña larga, incrustada en un agujero, que controlaba la propela, Vicente guio la embarcación hacia México. Todos nos sentíamos dichosos de haber escapado.

Pensamos que, en Girón, debido al fuego de artillería, el ataque de los tanques y de los aviones, muchos habían perecido. El sol calentaba. Para refrescarse, muchos se tiraban al agua, y nadaban al lado del bote. Al llegar la noche, nos acomodamos como pudimos, y recuerdo que logramos dormir un poco. El segundo día, comenzó a notarse la falta de agua y comida. Yo me acomodé debajo de una lona que estaba en la cubierta.

EL TIBURON

En el barco había unos avíos de pesca, pero carecíamos de carnada. Al tío se le ocurrió usar una tapa de fosforera brillante, sujeta a un anzuelo, como si fuera una carnada.

Pescamos un bonito. Repartido entre 22 personas, tocamos a un pedacito cada uno. Fue la primera vez que comí un pez crudo. Recuerdo que mi amigo Pepe García Montes comentó, que en el Japón, comer un pez crudo era un manjar suculento. El próximo día usando el bonito pescamos un dorado. Con la cabeza del dorado como carnada, un anzuelo más grande y una pita mas gruesa, enganchamos un tiburón. El animal era de gran tamaño. Comenzamos a luchar para capturarlo. Algunos se lanzaron al mar para matarlo. Le dieron cuchillazos, tablazos, piñazos y todo cuanto pudieron para capturarlo.

El animal dio un tirón y se alejó velozmente. Nosotros nos quedamos con la pita y el anzuelo enderezado. Después, una manada de unos veinte tiburones, nos sirvieron de escolta mortal.

LOS MUERTOS

Habían pasado varios días. La falta de agua y comida comenzaba a hacerse sentir. Desesperados, muchos seguían nadando para refrescarse. Pasaron aviones, y les hacíamos señales con las pocas ropas que nos quedaban. Vimos algunos barcos. De noche notábamos las luces. Gritábamos, hacíamos señales, pero nada. No comprendíamos lo difícil que es ver una nave del tamaño del Celia, en ese mar inmenso.

Vimos un barco, parecía de pesca, de gran tamaño, a corta distancia y que nos lució nos había visto. Navegó cerca por unas 2 horas. De pronto se alejó, y no lo volvimos a ver. El primero en caer rendido fue el tío. Se tendió en el piso de la nave y comenzó a emitir sonidos roncos e incoherentes. Lo chequeamos, y vimos, que, de sus ojos, nariz y boca, salía un líquido amarillo-verdoso. Su agonía duró solo unas horas. Cuando nos cercioramos de que estaba muerto, un estremecimiento inundó a todos los que integramos aquella caravana. Esperamos un día después de su muerte. Se decidió echarlo al agua.

Me eligieron para despedir el duelo. Impresionante fue cuando lanzaron el cadáver al agua. Fue el único que vi. Se hundió lentamente en el mar. Recuerdo esa imagen: un compañero muerto, dentro de su tumba de agua, los brazos levantados, el cabello largo, flotando por encima de su cabeza. Jamás podré olvidarlo mientras viva. De ahí en adelante, el tema de la muerte se apoderó de todos. Como sobrevivir era la interrogante. Unos se tomaban sus propios orines. Otros se refrescaban en el agua.

El salitre y el sol se impregnaban en nuestra piel. El frío de la noche, y las gotas de agua que nos salpicaban, eran como látigo mortal. Una latica que encontró en el bote, me sirvió para echarme agua en la cabeza. El agua rodaba desde mi cabeza hasta la boca. Me tomé alguna de esa agua. Otras veces, hacia gárgaras. Cuando sentía que la garganta se acostumbraba a la sal, me la tomaba. También recogía algas marinas, que flotaban en el mar. Las masticaba, tomándome el jugo que producían. A veces me las tragué. Sabían a rayo. Muchas veces el mar se encrespaba, con olas fuertes. El bote se viraba. Para sorpresa mía, volvía a enderezarse. Era un barco marinero. Un día amaneció el mar como un plato. Había una calma siniestra. En nuestra desesperación, se nos ocurrió hacer unos remos. Usamos las botavaras, unas tablas del piso, y los amarramos fuertemente con pitas. Comenzamos a remar por turnos. Como a las 2 ó 3 horas, el mar comenzó a moverse otra vez. Sólo una noche nos llovió. Nos volvimos locos. Tratamos de tomar toda el agua posible y mojarnos el cuerpo. En esa locura, se nos olvidó almacenar agua.

Después de la muerte de Vicente, la desesperación comenzó a apoderarse de todos nosotros. Todos se tocaban los ojos, la nariz y la boca, preguntándose si se veía alguna supuración. La muerte empezó a recolectar entre aquellos que más fuerzas perdían, nadando y moviéndose intranquilos. Así fueron muriendo uno a uno, hasta un total de 10.

El mismo proceso de supuración o secreción y un ronquido por voz. Iban perdiendo el control. Se quedaban postrados hasta que morían. Había dos hermanos, Isaac y Joaquín Rodríguez. Isaac perdió el control y dijo que él no quería morir en el bote con esa supuración. Se lanzó al agua, con el ánimo de suicidarse. Su hermano Joaquín, le suplicaba que volviera al barco. ¿Qué le voy a decir a mamá?, Isaac insistía en que lo dejaran. Prefería morir ahogado. Maniobrábamos para sacar del agua a Isaac. Al fin los dos sobrevivieron. En otra ocasión, alguien argumentó, que debería usarse la sangre de los muertos para calmar la sed. Yo me opuse. Expliqué, que había leído relatos, náufragos habían apelado a esa solución, y después se volvieron unos contra otros, matándose. Tres compañeros me apoyaron y respaldaron con su conducta, pero no éramos mayoría. En total, 10 compañeros murieron. He aquí sus nombres por orden alfabético: Julio Caballero, Marco Tulio García, Vicente García, José García Montes, Jorge García Villalta, Ernesto Hernández Cossio, Raúl Menocal, Alejandro del Valle, Rubén Vera Ortiz y Jesús Vilarchao.

EL RESCATE

El barco llevaba varios días a la deriva, impulsado por las corrientes marinas. No sabíamos donde estábamos, ni cuantos días llevábamos navegando. Acordamos mantener un rumbo fijo al norte, usando el timón y la brújula. Nos rifamos los turnos. A mí me tocó el segundo. El primero fue Joaquín Rodríguez. Comenzamos a las 5p.m. Hacía como media hora que comenzamos esta maniobra, cuando un compañero que estaba acostado en la proa, comenzó a gritar: ¡Un barco, un barco! ¡Y se nos viene encima! No le hicimos caso. Pero Joaquín, que iba al mando del timón, comenzó a gritar para advertirnos del barco. Nos asomamos. Y de pronto vi aquella mole, que parecía nos iba a desbaratar. 3 ó 4 hombres se tiraron al mar, para tratar de alcanzarlo. La nave comenzó a soltar humo por su chimenea. Se quedó parada. Como si hubiera frenado en el medio de aquel mar. Le tiraron unos salvavidas a los que se lanzaron al agua. Bajaron un bote salvavidas, con varios hombres, que comenzaron a remar hacia nosotros. Nos recogieron y remolcaron hasta el barco. Estábamos salvados. La nave tenía el nombre de Atlanta Seaman. Algunos fueron subidos al barco. Otros pudimos hacerlo sin ayuda. Pedí, me dieron, y devoré, 16 naranjas frías. Nos duchamos, y nos dieron de comer. Previamente, habíamos decidido que yo hablaría a nombre de todos. Me entrevisté con el Capitán. Se quedó asombrado cuando le expliqué que éramos miembros de la Brigada 2506, que había desembarcado en Playa Girón. Me comunicó que 2 de nuestros hombres habían fallecido a bordo del barco. Hicieron todo lo posible por salvarles sus vidas. Me dio la fecha, 4 de Mayo de 1961. Habíamos estado perdidos en el mar 15 días. Nos rescataron a unas 100 millas al Sur de la desembocadura del río Mississippi.

He aquí los nombres de los supervivientes: Isaac y Joaquín Rodríguez, Roberto Pérez San Román, Cuéllar, Nelson Torrado, Armando López Estrada, Florencio Valdés, Ángel Hernández, Armando Caballero, Raúl Muxó y José Enrique Dausá.


Muertos en el velero Celia.jpg

Fila superior, de izquierda a derecha:

Ernesto Ibrahim Hernández Cosio

Jesús Vilarchao Quintana

Jorge García Montes Angulo

Jorge García Vilalta Espinosa

Manuel J. García Rosales

Fila inferior:

Marcos T. García Turino

Raúl García Menocal

Rubén Vera Ortíz

Julio Caballero González

Alejandro del Valle Martí

viernes, 1 de mayo de 2026

LA OPOSICION CUBANA: UNA PARTE INDISPENSABLE

 LA OPOSICION CUBANA: UNA PARTE INDISPENSABLE

Por: Lcdo. Sergio Ramos

Recientemente un grupo de funcionarios del gobierno norteamericano viajó a Cuba y se reunieron con altos dirigentes de la dictadura castrista, entre ellos con el nieto de Raúl Castro Ruz, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias El Cangrejo, quien parece ser el interlocutor designado para negociar con el gobierno de los Estados Unidos.

De acuerdo a lo expresado por la prensa, el propósito es negociar una transición política y económica para Cuba y la libertad de los presos políticos.  Pero tras las manifestaciones sobre el curso y propósito de las negociaciones entre ambas partes, se esconde, como es usual en la política internacional, el verdadero interés político y económico de cada una de las partes envueltas en dichas negociaciones.

Lo preocupante es que la verdadera y legítima oposición de dentro de Cuba y del exilio ni participa, ni ha sido objeto de consulta. O sea, está excluida, en dichas conversaciones, y al estarlo, los intereses y aspiraciones legítimas del pueblo cubano no estarán representados ni debidamente defendidos, existiendo el serio riesgo de que al final de cuentas sean preteridas.

Está claro que el interés y aspiración del pueblo cubano es que Cuba sea un país libre y democrático, donde los derechos humanos sean plenamente respetados, bajo un estado de derecho democrático y en donde exista una democracia representativa compuesta por todos los sectores políticos, económicos y sociales del país y en donde el gobierno sea el resultado de elecciones libres y pluripartidistas. También es un interés del pueblo cubano que los crímenes de lesa humanidad cometidos por los esbirros de la tiranía castrista no queden impunes.

Desde el aspecto económico, es interés del pueblo cubano desarrollar una economía de libre mercado que propicie e impulse el desarrollo económico del país. Un sistema económico de propiedad privada donde los campesinos tengan  la propiedad real y plena de sus tierras y reciban el legítimo beneficio de sus cultivos; donde los industriales y los comerciantes sean dueños de sus empresas y perciban el beneficio de sus respectivos negocios bajo un sistema económico de libre empresa; al tiempo que los trabajadores reciban un salario digno y justo que garantice su sustento y bienestar y el de sus familias, garantizándose los derechos laborales como el libre derecho a la libre sindicalización, derechos a negociación colectiva, a la huelga y demás derechos laborales.

Un sistema social que garantice el bienestar y la felicidad de todos los cubanos, con vivienda adecuada digna y propia, con sistemas de salud eficientes y adecuados y accesibles a todos los cubanos, como también el derecho para todos los cubanos a una educación pública y privada de calidad, despolitizada, y tecnológicamente avanzada acorde a los tiempos modernos. Y que nuestros ancianos jubilados, tengan un retiro con pensiones que garanticen una vida digna y de bienestar.

Para lograr lo antes dicho, se requiere la salida y exclusión total, absoluta e inmediata de la casta castro-comunista y del partido comunista que tiraniza al pueblo cubano desde hace más de seis décadas. Además, es imprescindible que de inmediato se desmantelen todas las organizaciones y organismos de carácter represivo, tales como los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), el Ministerio del Interior y sus organismos todos, teles como el Departamento de la Seguridad del Estado entre otros.

Por cuanto, se requiere la formación inmediata de un gobierno de transición hacia la democracia en manos de los opositores legítimos y genuinos de dentro de Cuba y del exilio, los cuales habrán de convocar a una elección para representantes a una asamblea constituyente que redacte una constitución democrática y que sea refrendada por el voto de todos los ciudadanos cubanos, para después, acto seguido, convocar a elecciones libres, democráticas y pluripartidistas para elegir a los gobernantes de una Nueva Cuba libre y democrática . Es sumamente preocupante que el interés del pueblo cubano no está representado en dichas conversaciones.

Ya hemos visto lo que está pasando en Venezuela, donde los mismo castro- chavistas que oprimían al pueblo venezolano son los que hoy gobiernan y ni un solo opositor forma parte del gobierno, mientras los esbirros de la dictadura chavista siguen impunes y formando parte del poder. Y es eso lo que pretenden los castro-comunistas en las conversaciones con Estados Unidos: Quedarse impunes en el poder y hacer simulacros de “democracia”, para ganar tiempo hasta que las condiciones le sean propicias para volver a reimplantar el absolutismo castrista.                                                                                                      Por otro lado, observando las movidas de los Estados Unidos tras la asunción del gobierno por Delsy Rodríguez, encontramos como las empresas petroleras estadounidenses como Chevron y otras están empezando a tomar posesión de la explotación de importantes reservas petroleras de Venezuela. Lo cual denota que uno de los intereses más apremiantes de los Estados Unidos en la acción contra el dictador Nicolás Maduro, además de frenar el tráfico de drogas, era adquirir control y beneficio sobre las riquezas petroleras de ese país. Hasta la presente fecha, siguen todavía cientos de presos políticos encarcelados, los cuales continuarán en presidio, pues la Ley de Amnistía fue recientemente paralizada por la presidenta Delsy Rodríguez y, además, no se materializan las elecciones democráticas, libres y pluripartidistas.

Entonces cabe preguntarse: ¿cuáles son los intereses del gobierno norteamericano para Cuba? Uno de los más apremiantes, es que Cuba salga de la influencia política y militar de Rusia, así como de China, para garantizar su seguridad en el flanco sur de los Estados Unidos.                          

Otro interés de Washington es el frenar la exportación del modelo castrista hacia otros países del continente americano. Sabido es que, a lo largo de las seis décadas del castrismo, el régimen ha exportado su sistema y subvencionado guerrillas y grupos terroristas de izquierda en la América Latina, así como la implantación de gobiernos de extrema izquierda a lo largo y ancho de este continente.

Desde el punto de vista económico, Cuba, por su posición geográfica a 90 millas de Estados Unidos, ofrece un lugar cercano y de gran potencial para las inversiones, sobre todo en el turismo, el comercio y las industrias ligeras.

Ante tal escenario, debemos estar muy alertas a las conversaciones entre la dictadura castrista y el gobierno de los Estados Unidos y aplicar una sabia frase de un gran presidente norteamericano, Ronald Reagan, que nos decía “Trust, but verify” (Confía, pero verifica).

Los cubanos todos, de dentro y fuera de Cuba, debemos unirnos para exigir nuestros legítimos derechos a la libertad y la democracia, la liberación de todos los presos políticos cubanos y la salida total del poder de todos los actuales opresores del pueblo cubano, para de inmediato, advenga la asunción plena de un gobierno de transición compuesto por los opositores genuinos de Cuba y del exilio, con el fin de iniciar la creación de un nuevo país libre, próspero y

democrático “con todos y para el bien de todos” como lo deseaba nuestro Apóstol de la Independencia, José Martí.

San Juan, Puerto Rico a 30 de abril de 2026