sábado, 11 de abril de 2026

Raíces clásic y de Andalus

 Raíces clásic: el ciudadano como sujeto moral y político, de Aristóteles a la Era Digital


La concepción del ciudadano como sujeto moral, racional y político tiene raíces profundas que atraviesan la historia de la civilización. Desde Aristóteles, que lo definió como actor central de la polis, pasando por la enseñanza ética de Jesús, hasta los modernos como Locke, Mill y Rousseau, la idea del ciudadano ha evolucionado hacia una noción de soberanía individual y titularidad de derechos que encuentra su expresión más acabada en figuras como Ignacio Agramonte y se proyecta hoy en el Proyecto de Constituyente Ciudadana en el siglo XXI.



I. Aristóteles y los clásicos: el ciudadano como actor moral y político


En Aristóteles, el ciudadano es más que un habitante: es aquel que participa en la deliberación, en la administración de la justicia y en la vida de la comunidad. La polis existe para posibilitar el desarrollo pleno de las facultades humanas, y solo mediante ciudadanos libres y responsables se alcanza la vida buena.


Cicerón profundiza esta idea al sostener que la república es res populi, que el derecho no depende del mandato del gobernante sino de la razón común, y que la ciudadanía es límite moral del poder. El estoicismo, por su parte, afirma la soberanía moral del individuo, estableciendo que la verdadera libertad reside en la voluntad gobernada por la razón, y que ningún poder externo puede legitimar la opresión sobre la conciencia del hombre.



II. Jesús y la ética de la dignidad humana


La enseñanza de Jesús aporta un fundamento moral y espiritual decisivo a la noción de ciudadanía: todos los seres humanos poseen igualdad moral y dignidad intrínseca, lo que se traduce en derechos y responsabilidades que no dependen del poder político. La ciudadanía, entonces, no se funda solo en la ley civil, sino en la conciencia y la responsabilidad ética de cada individuo, que es soberano de su vida moral y social.


Este enfoque establece un puente entre la ética y la política: la ciudadanía comienza en la conciencia y libertad moral, que preceden y legitiman cualquier forma de autoridad externa.



III. Los modernos: Locke, Mill y la libertad como fundamento


En la modernidad, pensadores como John Locke y John Stuart Mill consolidan la noción de derechos naturales e inalienables, y de libertad individual limitada solo por el respeto a los derechos ajenos. La libertad de pensamiento, palabra y acción se convierte en base para la participación política activa y el control del poder público. Esta perspectiva prepara el terreno para la noción de ciudadanía como sujeto activo y titular permanente de soberanía, no meramente administrado por el Estado.



IV. Ignacio Agramonte: precursor de la ciudadanía soberana en Cuba


Ignacio Agramonte (1841–1873) lleva estas ideas al contexto cubano, integrando la tradición clásica, la ética cristiana y el liberalismo moderno en una formulación concreta de la soberanía ciudadana. En su ensayo La administración considerada como medio de realizar la alianza del orden con la libertad, sostiene:


“El hombre vive en sociedad… no en virtud de un convenio o de un pacto social, como han pretendido Hobbes y Rousseau.”


Para Agramonte, los derechos son previos al Estado, inalienables e imprescriptibles, y el ciudadano es sujeto originario de la soberanía, responsable de sus intereses, salud y libertad moral:


“El individuo mismo es el guardián y soberano de sus intereses, de su salud física y moral.”


Defiende la libertad de pensamiento, de palabra y de acción, limitada solo por el daño a terceros, y considera la prensa y la educación como instrumentos esenciales para el ejercicio de la soberanía ciudadana. Su análisis de la centralización limitada y la descentralización administrativa muestra cómo las instituciones deben servir al ciudadano, garantizando su autonomía y evitando la uniformidad que destruye la libertad.



V. Ciudadanía y soberanía en el siglo XXI: la Era de la Revolución Digital


En la actualidad, la concepción de ciudadanía soberana se proyecta hacia la Era de la Revolución Digital, donde las tecnologías de información y comunicación permiten a los ciudadanos participar, deliberar y ejercer control directo sobre el poder público en tiempo real. La soberanía deja de ser solo teórica o delegada: se vuelve activa, distribuida y verificable, fortaleciendo la titularidad del ciudadano sobre los asuntos públicos.


El Proyecto de Constituyente Ciudadana refleja esta continuidad histórica: retoma la tradición de Aristóteles, Jesús y Agramonte, y la adapta a los desafíos del siglo XXI. Reconoce que el soberano no es el Estado, sino el ciudadano libre, informado, responsable y activo, capaz de ejercer su soberanía mediante mecanismos democráticos, deliberativos y tecnológicos.



VI. Conclusión


Desde la polis clásica hasta la Revolución Digital, la ciudadanía se define como sujeto moral, racional y político. La soberanía ciudadana es una conquista histórica, que atraviesa la filosofía clásica, la ética cristiana, el constitucionalismo moderno y la experiencia cubana de Ignacio Agramonte, y que hoy se proyecta en el siglo XXI a través del Proyecto de Constituyente Ciudadana. La verdadera democracia y justicia solo se alcanzan cuando el ciudadano titular de derechos y deberes se reconoce soberano de su vida, su conciencia y su destino, y actúa en consecuencia para preservar la libertad y el orden.


DE-ÁNDALUS A LA CUBANIDAD POLITICA: 


herencias, mediaciones y deformaciones de una sensibilidad histórica.


Por Faisel Iglesias


La historia de los pueblos no se transmite como una línea recta, ni como una herencia pura que pasa intacta de una civilización a otra. Se transmite, más bien, como una sedimentación compleja de experiencias, conflictos, símbolos y formas de vida que, al atravesar siglos y territorios, se transforman, se mezclan y, en ocasiones, se radicalizan. Por ello, cuando se plantea la cuestión de la posible influencia de la presencia árabe en España —durante cerca de ocho siglos— en la personalidad del cubano, y en particular en su personalidad política, es necesario apartarse tanto de la simplificación como de la negación absoluta. No se trata de afirmar una causalidad directa, pero tampoco de desconocer que la España que llega a Cuba es ya el resultado de una larga experiencia histórica marcada por la convivencia, el enfrentamiento y la mutua configuración entre el mundo cristiano y el islámico.


La invasión musulmana de la península ibérica en el siglo VIII y la posterior formación de al-Ándalus no solo introdujeron nuevos sistemas de conocimiento, formas de organización social y refinamientos culturales, sino que generaron un espacio histórico de frontera permanente. Durante siglos, la península fue escenario de una coexistencia tensa entre religiones, lenguas y formas de vida distintas, así como de una lucha prolongada —la llamada Reconquista— que no fue solo militar, sino también espiritual, simbólica y política. En ese contexto, se fue configurando una sensibilidad en la que la identidad no se entendía como un dato estático, sino como una afirmación constante frente al otro; una sensibilidad en la que la fidelidad, la honra, la pertenencia y la lealtad adquirieron un valor existencial.


Sin embargo, sería un error atribuir estos rasgos exclusivamente al influjo islámico. Lo que emerge en la España de la Reconquista es una síntesis peculiar: una cristiandad militante que, en su afirmación frente al islam, adopta una intensidad histórica que la diferencia de otras regiones de Europa. La guerra prolongada, la sacralización del territorio, la identificación entre fe y orden político, y la construcción de una épica de resistencia y recuperación, contribuyeron a formar una cultura en la que la vida pública se cargó de dramatismo, de sentido trascendente y de una fuerte dimensión moral.


Esa España —no la islámica pura, ni la visigoda anterior, sino la España de la síntesis conflictiva— es la que se proyecta hacia América. Cuando Cuba entra en la órbita hispánica, lo hace dentro de un universo cultural en el que ya están presentes ciertos elementos: la centralidad del honor, la importancia de la jerarquía, la tendencia a personalizar el poder, la valoración del heroísmo, y una cierta inclinación a concebir los conflictos en términos absolutos. Pero estos elementos no llegan como una estructura cerrada; llegan como un trasfondo que, al encontrarse con nuevas condiciones históricas, dará lugar a configuraciones propias.


En el caso cubano, la experiencia colonial primero, y luego la lucha por la independencia, operan como catalizadores de esa sensibilidad. El siglo XIX cubano no puede entenderse sin su dimensión épica. La guerra no es solo un medio político, sino un espacio de realización moral. La muerte en combate no es solo un hecho biológico, sino una forma de consagración. En este punto, la tradición hispánica, con su cultura del honor y su valoración del sacrificio, se entrelaza con el romanticismo político y con la necesidad histórica de fundar una nación. La figura del héroe muerto —transfigurado por la memoria colectiva— se convierte en uno de los pilares de la identidad nacional.


No obstante, este proceso introduce una ambigüedad profunda. Lo que en su origen es afirmación de dignidad puede convertirse, con el tiempo, en una forma de absolutización del sacrificio. La política deja entonces de orientarse exclusivamente hacia la construcción de un orden de libertad, y comienza a nutrirse de una lógica en la que la entrega total —incluso hasta la muerte— se convierte en criterio de legitimidad. La redención en la muerte, que en su forma más elevada puede ser expresión de compromiso moral, corre el riesgo de convertirse en sustituto de la construcción institucional.


Algo semejante ocurre con el caudillismo. La tradición hispánica, reforzada por siglos de guerra y por una organización social jerárquica, no favoreció en sus orígenes el desarrollo de instituciones impersonales fuertes. En el mundo americano, donde las condiciones eran aún más inestables, esa tendencia se acentuó. El caudillo emerge como figura de orden en medio de la incertidumbre, como depositario de lealtades personales, como encarnación del poder en ausencia de estructuras consolidadas. En Cuba, aunque el proceso fue distinto al de otros países latinoamericanos, la tentación del liderazgo personal fuerte no estuvo ausente, y reaparecerá con mayor intensidad en el siglo XX.


La intransigencia política, por su parte, no puede ser explicada como un rasgo cultural heredado de manera simple. Más bien responde a la confluencia de varios factores: una tradición en la que los conflictos se cargan de sentido moral absoluto, una historia de confrontaciones radicales, y, en el caso cubano, la experiencia de un régimen que ha convertido la política en un espacio de exclusión total. Sin embargo, es posible reconocer que la tendencia a concebir la verdad política como indivisible y no negociable encuentra antecedentes en una cultura histórica donde la fe, el honor y la lealtad no admitían fácilmente la transacción.


En cuanto al culto a la personalidad, su raíz es más reciente y responde a dinámicas propias de la modernidad política. La aparición de líderes que concentran en sí mismos la legitimidad del sistema, la identificación entre el destino de la nación y la figura de un individuo, y la construcción simbólica del poder a través de la propaganda, son fenómenos vinculados a los totalitarismos y a los populismos contemporáneos. No obstante, estos fenómenos encuentran un terreno más fértil en sociedades donde ya existe una predisposición a personalizar el poder y a otorgar un valor casi sagrado a la figura del líder.


Llegados a este punto, es posible formular una síntesis. La influencia de la presencia árabe en España sobre la personalidad del cubano no es directa ni determinante. Se produce, más bien, a través de una mediación compleja: la formación de la España histórica como espacio de frontera, de conflicto prolongado y de intensa afirmación identitaria. Esa España transmite a Cuba una sensibilidad marcada por el honor, la épica, la jerarquía y la personalización del poder. En Cuba, esa sensibilidad se encuentra con una historia propia —colonial, independentista, republicana y revolucionaria— que la transforma, la intensifica y, enasalgunos casos, la deforma.


Por ello, la intransigencia, caudillismo, culto al héroe, redención en la muerte, personalización del poder— deben entenderse como el resultado de una cadena histórica de acumulación, no como la expresión de una sola influencia originaria. Son, en cierto modo, la cristalización de una experiencia en la que la política ha sido vivida con una intensidad excepcional, pero en la que esa misma intensidad ha dificultado, a menudo, la construcción de un orden institucional estable, impersonal y duradero.


En el fondo, la cuestión no es solo histórica, sino también contemporánea. Comprender estas raíces no tiene como finalidad asignar culpas a una herencia cultural, sino identificar los elementos que han contribuido a configurar una determinada forma de relación con el poder. Solo a partir de esa comprensión es posible plantear una superación. Y esa superación, en el contexto actual, no pasa por negar la dimensión épica de la historia cubana, sino por reubicarla. Se trata de pasar de una política fundada en el sacrificio y en la personalización del poder a una política fundada en el ciudadano concreto, en la responsabilidad individual y en la construcción de instituciones que no dependan de la excepcionalidad de los hombres, sino de la normalidad del derecho.


En ese tránsito se juega, probablemente, no solo el futuro político de Cuba, sino la posibilidad de que una tradición histórica rica y compleja encuentre, finalmente, una forma de realización que no requiera de la muerte heroica para justificar la vida colectiva. Ese es el propósito del Pacto Social y la Constituyente Ciudadana. RD

Cuba, la hora de los hornos

Cuba, la hora de los hornos
Comparto la opinión de quienes piensan que el castrismo se encuentra en la coyuntura más difícil de su historia, aunque rechazo la versión de que han sido exclusivamente factores extranjeros los responsables de que la tragedia de Cuba, al parecer, este llegando a su final.
La vida de los cubanos, por la ineficiencia y maldad de sus gobernantes, es cada día más calamitosa, realidad a la que debemos incorporar el agotamiento masivo del discurso gubernamental, mientras, la capacidad del totalitarismo para manipular a la población y las condiciones que concurren, están también prácticamente acabadas.
La actualidad de los cubanos es catastrófica. El crónico padecimientos por décadas de productos de consumo se ha agudizado, el acceso al agua potable es usualmente una epopeya, sucesos que se producen en un marco de fallas constantes del servicio eléctrico y una desastrosa prestación en el transporte que lo obstaculiza todo, faltas, a las que debemos sumar la omnipresencia de una fuerza policial siempre lista para reprimir.
Los cubanos llevan numerosos años padeciendo un bloqueo interno impuesto por el totalitarismo que los ha conducido a la miseria extrema, aunque, el discurso oficial propague la visión, compartida por sus aliados, de que el embargo estadounidense es el responsable de las calamidades del pueblo.
Culpar a terceros de las maléficas consecuencias de sus acciones es una tendencia reiterada del totalitarismo. Es un sistema que gusta asumir el rol de victima porque confunde a los idiotas útiles sin dejar de ser una excelente herramienta para los compañeros de viaje, particularmente, entre aquellos que viven en países democráticos y cuentan con recursos económicos para hacer ofrendas a sus quimeras sin incurrir en sacrificios.
Incomprensiblemente ha sido Estados Unidos, el país que escogió Fidel Castro como su enemigo, donde más personas han defendido el totalitarismo. Numerosos políticos de este país gustan, en inmensa mayoría ignorantes de la realidad cubana, viajar a la Isla para defender el castrismo sin percatarse que están protegiendo un régimen completamente opuesto a sus valores y formas de vida.
Aquellos que afirman que Washington debe negociar con La Habana porque sería conveniente para ambos países están rotundamente equivocados. En nada beneficia a Estados Unidos una buena relación con el sistema totalitario y menos al pueblo cubano, a través de los años se ha evidenciado que la tolerancia y ayuda al castrismo le fortalece, paralelo a su afán de controlar los suspiros de la población.
Durante décadas, organizaciones y nacionales de este país han montado campañas de ayuda a la dictadura y culpado a su propio gobierno de los fracasos del sistema castrista, lo que ha coadyuvado a que un sector de la opinión pública estadounidense comparta ese veredicto y considere que las gestiones punitivas contra la Isla agravarían la situación de sus habitantes.
Craso error diría el cubano de a pie, que como afirmaba Oscar Esquerra, lleva 67 años muriendo a plazos, para seguir viviendo miserablemente.
Todas las crisis del totalitarismo son consecuencias de la ineficiencia y su habitual dependencia del apoyo económico extranjero junto a su negativa de permitir que sus gobernados trabajen y piensen libremente, razón por la cual, es necesario apoyar a la población para que asuma sus prerrogativas ciudadanas con las acciones que sean necesarias, aunque las consecuencias inmediatas sean una agudización de la crisis, porque como gusta decir al escritor Jose Antonio Albertini, “las cosas se tienen que poner malas, para que mejoren”.
Desgraciadamente los enemigos del totalitarismo castrista han tenido siempre la inclinación de subestimar la fascinación por el poder que padecen los sujetos que han sometido a Cuba durante más de 67 años, al igual que sus iguales de Nicaragua y Venezuela.
Estos gobernantes no ceden ante simples amenazas, menos, a las dulces promesas. Contra ellos hay que ser firmes y coherentes. Desarrollar una política de careo que deje apreciar la disposición de sus oponentes de llegar a consecuencias extremas.
No lo duden, son enemigos hábiles, con gran competencia en la manipulación de los hechos. Saben al detalle que las democracias responden a la opinión pública y a intereses contrapuestos que tienden a tolerarse para alcanzar la gobernabilidad, así que tratan de influenciarla lo mas posible para que presionen a sus gobernantes. Son parásitos y como tales, explotan a su huésped.
 
 


Pedro Corzo
Periodista
(305) 498-1714
TWITTER: @PedroCorzo43

Un día como hoy, Abril 11, en nuestra lucha contra el castrismo.

 Un día como hoy, Abril 11, en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

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PROHIBIDO OLVIDAR.

1961

Jorge Alberto William es fusilado en Condado, Las Villas.

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Un Tribunal castrista de la Fortaleza de la Cabaña, en la causa 102 de 1961, sancionó por un delito contra los poderes del estado a Roberto Núñez Varela, Jose Linares Aguilar, Alejandro Marchese Seretil, Oscar Fuentes Pimienta, Maria Milagros Bermúdez Varela, René Carlos del Valle Pardo, Jose Guillermo Arias, Sigfredo Diaz Hiart, Horacio Jesús Ortiz, Antonio Villarnovo Dobal, Juan Oscar Sánchez Espinosa, Nélida Anastasia Urtiaga Delgado, Ilia Herrera Becerra, Manuel Angel Castro Valdés, Olga González Macías, Osvaldo León Pérez Morejón, Manuel Alberto Millares Villar, Eugenio José Valdés Contreras, Jesús Melanio Diaz Sola, Yara Borges Guzmán y Tomás Antonio Gonzáles Macías.

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Explota una bomba en la calle Amistad entre Aranguren y 19 de Mayo en la capital cubana. El artefacto fue colocado frente a la casa de dos milicianos que habían participado en la persecución de los alzados que operaban en las montañas del Escambray, provincia de Las Villas.

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Dos guerrilleros y tres milicianos, incluyendo al teniente Polanco, jefe de la unidad que perseguía a Cara Linda mueren en un combate en Pinar del Río.

1963

 Ricardo Saura es fusilado en Aguada de Pasajeros, LV.

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Francisco Castañeda Borges líder de una guerrilla anticastrista, diputado de la guerrilla de Delio Almeida que operaba en Rodas, que actualmente es parte de la provincia de Cienfuegos. Había colocado numerosos carteles en el territorio bajo su control proclamando 'El territorio libre de Pancho Jutía'. Fue capturado y ejecutado en el Castillo de San Severino, Matanzas.

[Source: United States Information Agency, 1993, Year 1963. Cuban American National Foundation, Quilt of Fidel Castro's Genocide, 1994. Nuestra Cuba, 1998, p. 27. /Archivo Cuba]

1964

Rubén Acosta de 15 años y Justo García de 16 son fusilados en el barrio Guareiras, municipio de Colón, en la provincia de Matanzas acusados de pegarle candela a un cañaveral.

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Orestes García es fusilado en Manguito, Matanzas.

2003

Fusilan en La Habana a Lorenzo Copello Castillo, Bárbaro Sevilla García y Jorge L. Martínez Isaac tras un intento de escapar de Cuba en una de las lanchas que cubría la ruta La Habana-Regla. Sus familiares fueron informados del fusilamiento después que sus cuerpos ya habían sido enterrados. Otros siete relacionados con los hechos fueron condenados entre cadena perpetua y tres años de prisión.

2015

El presidente de EE. UU. Barack H. Obama y el tirano de Cuba Raúl Castro se entrevistaron por primera vez con motivo de la Cumbre de las Américas celebrada en Panamá.  Varios opositores cubanos que acudieron al país para expresar su desacuerdo con la reunión fueron salvajemente golpeados por turbas de simpatizantes del régimen cubano y miembros de la Embajada cubana.

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Algunos de los intelectuales firmantes del "Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos", 2003.

Omara Portuondo, la diva de Buena Vista Social Club firmó el documento "Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos", escrito a propósito de la ola de protesta que provocó el fusilamiento de tres jóvenes negros en abril de 2003.

El jueves 15 de octubre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, recibirá en la Casa Blanca al remanente de Buena Vista Social Club, el último hito musical cubano del siglo XX.

Buena Vista… cuenta entre sus músicos con la voz de la cantante Omara Portuondo, firmante de aquel documento "Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos", escrito a propósito de la ola de protesta que provocó el fusilamiento de tres jóvenes negros en abril de 2003.

El mensaje intentaba lavar el rostro del régimen cubano, por haber juzgado de manera sumaria a Enrique Copello Castillo, Bárbaro Sevilla García y a Jorge L. Martínez Isaac. Ninguno de los tres contó con el debido proceso, una garantía procesal ni el derecho de sus familiares a gestionar una defensa justa.

Días antes de la trágica decisión eran juzgados también bajo la Ley 88, también conocida como "Ley Mordaza", varias decenas de disidentes y opositores a Fidel Castro. La Causa de los 75 fue conocida en el mundo como la Primavera Negra de 2003.

Junto a Portuondo, que ahora fungirá como diva en la Casa Blanca, firmaron el documento principal 25 intelectuales más, entre ellos músicos, escritores, cineastas y funcionarios de la cultura oficial.

Semanas después del "llamamiento", a las delegaciones provinciales de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y la Asociación Hermanos Saíz (AHS) extendieron hojas de firmas para que los intelectuales de provincia rubricaran el apoyo a los fusilamientos. A la convocatoria se unieron los integrantes de las principales instituciones culturales y universidades de toda la isla.

En las semanas siguientes, el diario oficial Granma publicó periódicamente unos tabloides en los que aparecían los miles de firmantes a lo largo del país.

Hace unas horas publiqué un breve post en mi cuenta personal de Facebook y, ante la oleada de comentarios a favor y en contra, sólo tengo esta respuesta: Esos firmantes son coautores de la censura en Cuba, defensores de que a cientos de mis compatriotas les hayan impedido volver a publicar, exponer sus obras de arte y cantar en el país que los vio nacer.

El hecho de que uno solo de ellos sea recibido hoy con alfombra roja en el país símbolo de la democracia contemporánea, no los exime de la culpa.

A continuación, los nombres de los principales autores del llamamiento y el texto íntegro del mismo:

"Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos"

En los últimos días, hemos visto con sorpresa y dolor que al pie de manifiestos calumniosos contra Cuba se han mezclado consabidas firmas de la maquinaria de propaganda anticubana con los nombres entrañables de algunos amigos. Al propio tiempo, se han difundido declaraciones de otros, no menos entrañables para Cuba y los cubanos, que creemos nacidas de la distancia, la desinformación y los traumas de experiencias socialistas fallidas.

Lamentablemente, y aunque esa no era la intención de estos amigos, son textos que están siendo utilizados en la gran campaña que pretende aislarnos y preparar el terreno para una agresión militar de los Estados Unidos contra Cuba.

Nuestro pequeño país está hoy más amenazado que nunca antes por la superpotencia que pretende imponer una dictadura fascista a escala planetaria. Para defenderse, Cuba se ha visto obligada a tomar medidas enérgicas que naturalmente no deseaba. No se le debe juzgar por esas medidas arrancándolas de su contexto.

Resulta elocuente que la única manifestación en el mundo que apoyó el reciente genocidio haya tenido lugar en Miami, bajo la consigna Irak ahora, Cuba después, a lo que se suman amenazas explícitas de miembros de la cúpula fascista gobernante en los Estados Unidos.

Son momentos de nuevas pruebas para la Revolución cubana y para la humanidad toda, y no basta combatir las agresiones cuando son inminentes o están ya en marcha.

Hoy, 19 de abril de 2003, a cuarenta y dos años de la derrota en Playa Girón de la invasión mercenaria, no nos estamos dirigiendo a los que han hecho del tema de Cuba un negocio o una obsesión, sino a amigos que de buena fe puedan estar confundidos y que tantas veces nos han brindado su solidaridad.

 

(+)Omara Portuondo, (+)Alicia Alonso, Roberto Fernández Retamar, Miguel Barnet, Julio García Espinosa (+), Leo Brouwer, Fina García Marruz, Abelardo Estorino (+), Harold Gramatges (+), Roberto Fabelo, Alfredo Guevara (+), Pablo Armando Fernández, Eusebio Leal, Octavio Cortázar (+), José Loyola, Carlos Martí, Raquel Revuelta (+), Nancy Morejón, Silvio Rodríguez, Senel Paz, Humberto Solás (+), Amaury Pérez, Marta Valdés, Graziella Pogolotti, Chucho Valdés, César Portillo de la Luz (+), Cintio Vitier (+).


viernes, 10 de abril de 2026

Un día como hoy, abril 10, en nuestra lucha contra el castrismo.

Un día como hoy, abril 10, en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

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PROHIBIDO OLVIDAR.

1961

El gobierno de la República de Honduras rompe relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba comunista, aduciendo su manifiesta injerencia perturbadora en los asuntos internos del país.

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Miembros del G-2 asesinan en el barrio de Arroyo Apolo, provincia de La Habana, al patriota cubano Armando Peralta Ibarra.

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El comandante de la Base Trax recibió la orden de movilización de la Brigada de Asalto 2506. EI cubano San Román reunió a los brigadistas cubanos y les impartió las instrucciones de como debían actuar en la Cuba comunista.

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Un Tribunal castrista de la Fortaleza de la Cabana, en la causa 329 de 1961 sancionó a 15 años de prisión por un delito contra los poderes del estado a Arturo Piñeiro Roque.

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Se producen varios sabotajes en La Habana en este día.

Una bomba de pequeña intensidad explotó frente a las vidrieras de la tienda por departamentos El Encanto causando daños a a varios comercios del área.

Otro artefacto explota en la fábrica de refrescos Pepsi Cola, en la calle Subirama y Carlos III.

La destilería Bodegas Morera, en la calle Lucero en Lawton es objeto de otro sabotaje que destruye dos naves de la instalación.

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Desembarcó con un alijo de armas por la costa norte de la provincia de Matanzas, el diplomático Andrés Vargas Gómez.

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La milicia del régimen rodea la guerrilla comandada por Pastor Rodríguez Rodas, “Cara Linda” en las montañas de Pinar del Río. En el encuentro mueren tres milicianos y dos guerrilleros no identificados.

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Documentos desclasificados por el gobierno de los EEUU señalan a las siguientes organizaciones anticastristas como las mas significativas hasta la fecha. Movimiento 30 de Noviembre, Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR), Rescate, Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP) y Movimiento Demócrata Cristiano (MDM) y el movimiento Acción Cubana muy activo en La Habana y las provincias de Camagüey y Oriente.                                                          

1963

José Ávila es fusilado en Holguín, provincia de Oriente.

1964

 Lázaro Hernández es fusilado en Pinar del Río.

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Marcos Rodríguez Alfonso "Marquito" es fusilado en La Cabaña. Fue acusado de delatar a los jóvenes que estaban escondidos, después del asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957, en un apartamento de Humbold 7, en La Habana. Marquito era miembro del Partido Comunista de Cuba.

1965

El opositor Domingo M. Morales muere en acción de clandestinaje en Las Villas.

2018

Fallece en Miami, Fl. el periodista y ex preso político cubano José R. Carreño.

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¡El Presidio Modelo fue el epicentro del castigo político en los albores de la Revolución cubana!

Por Alfredo López.       March 10, 2026

Durante los primeros años de la denominada 'revolución traicionada', el régimen de Fidel Castro confinó a miles de presos políticos en el Presidio Modelo de la Isla de Pinos (actual Isla de la Juventud).

Este centro penitenciario, caracterizado por su diseño panóptico de estructuras circulares, se erigió como un símbolo de la represión temprana.

Allí, antiguos militares del Ejército de la República, miembros del Movimiento 26 de Julio, y comandantes y capitanes del Ejército Rebelde que combatieron a Batista, sufrieron condiciones infrahumanas en pabellones y circulares. Miles de opositores fueron hacinados en sus famosas circulares.

Este lugar, que alguna vez albergó al propio Castro como un preso con derechos y respeto, cambió radicalmente cuando él y su grupo tomaron el poder.

El presidio político de la Isla de Pinos pasó a simbolizar la severidad del régimen contra sus críticos, albergando a una numerosa población de prisioneros de conciencia en condiciones extremas e infrahumanas

Soportaron huelgas de hambre, requisas ensañadas, celdas de castigo y tapiadas; vivieron cotidianamente sobre toneladas de dinamita y TNT.

Enfrentaron el trabajo forzado, el rigor del viento, el sol y la lluvia; sufrieron electrocuciones, disparos y muertes en el campo.

Fueron años marcados por el hambre, el terror y la crueldad. En medio de tal horror, los prisioneros políticos eran obligados a limpiar un paraje repugnante: “La Mojonera”.

¡La Mojonera!

Así llamaban a la laguna sanitaria del reclusorio, una fosa de unos cien pies de diámetro donde se estancaban las aguas albañales; una vasta concentración de heces fecales al aire libre.

Bajo la superficie de sus aguas negras, la densidad de los residuos acumulados por décadas creaba una textura de tembladeral. La fosa estaba cubierta por macío y cortadera, esta última temida por sus hojas de filos cortantes.

En ese canal se escenificó un pasaje de esclavitud penal contemporánea: entre golpes, bayonetazos y culatazos, los reclusos trabajaron sin tregua.

“La Mojonera” tenía un rebosadero al norte que vertía hacia un canal tortuoso. Este cauce, de entre tres y cinco varas de ancho y hasta seis pies de profundidad, serpenteaba a lo largo de tres kilómetros hasta desembocar en el mar.

El 18 de noviembre de 1964, el flujo de aquellas aguas negras se estancó.

Setenta y un prisioneros de la Circular Cuatro, descalzos y con ropas desgarradas, fueron escoltados hasta la laguna. Allí, guardias agresivos los empujaron al fondo para que arrancaran de raíz la maleza.

Los esbirros, comandados por el siniestro sargento Juan Rivero y reforzados por cabos sanguinarios como Porfirio, Ochoa, Eta y Olé, mantuvieron a los setenta y un hombres sumergidos desde las ocho de la mañana hasta las tres de la tarde.

La extenuante labor de limpiar la zanja fue acompañada de un brutal atropello: golpes, bayonetazos y culatazos sin tregua. Nadie fue la excepción. Sin embargo, al final de la tortura, los presos salieron con paso firme; ni abatidos ni vencidos, sino erguidos, como exige el decoroso sacrificio por la patria.

«La prisión política en Isla de Pinos fue el desahogo violento del castrismo. Fue un escenario de crímenes y torturas brutales donde la dignidad nunca se doblegó.

Figuras históricas como Huber Matos, Pedro Luis Boitel, Armando Valladares, Mario Chanes de Armas, el capitán Alfredo Fernández Gámez, etc, resistieron con entereza, demostrando que la patria es sacrificio (ara) y no beneficio (pedestal)».

“Prohibido Olvidar”.


jueves, 9 de abril de 2026

Un día como hoy, Abril 9, en nuestra lucha contra el castrismo.

Un día como hoy, Abril 9, en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

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PROHIBIDO OLVIDAR.

1959

EI Tribunal de Guerra que vio la causa número 14 de La Habana con motivo de la rebelión ocurrida en el Distrito Sur de Cienfuegos el 5 de septiembre de 1957, dictó la siguiente sentencia: Alberto Rodrfguez Hernández, 30 años; Servando Gómez Pérez, 20 años; Pablo Rodríguez Torres, 20 años; Pedro I. Gómez, 15 años; Tomás V. Domínguez, 8 años y José Neyra Saavedra, 2 años.

1960

Adalberto Cuevas Herrera, exmiembro del Ejército Rebelde es fusilado en La Cabaña.

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El campesino y guerrillero Manuel Estévez Lugo es fusilado en el Central San Pablo de Zulueta, provincia de Las Villas.

1962

Benito Angel de la Paz Cabrera, “Benitico” miembro del equipo acrobático de la policía motorizada de La Habana y alzado en el Escambray desde los primeros meses de 1961 es sorprendido por la milicia castrista en la finca La Estrella y asesinado.

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El miliciano Pancho Tamayo, vecino de la Sierra Maestra, resultó muerto en un encuentro con los combatientes alzados contra el régimen comunista de Fidel Castro. AI mando de los patriotas se encontraba el excapitán Manuel Beatón.

1963

Francisco Cruz González es fusilado en Camagüey.

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Raúl Sánchez Hernández "Lalo", hijo del guerrillero anticomunista matancero Perico Sánchez, muere en combate contra las milicias en los llanos de Matanzas, su hermano Pedrito había caído también en combate dos días antes. En este combate también murieron el guerrillero Wilfredo Rodríguez y cuatro milicianos castristas.

Versión de los hechos según aparece en Archivo Cuba.

Raúl se había unido inicialmente a la milicia de Castro, pero se había ido cuando su padre Pedro formó una banda guerrillera para oponerse al gobierno. Se ocultó durante dos años, sabiendo que sería ejecutado por desertor si lo encontraban, y finalmente se unió al grupo rebelde liderado por su padre, Pedro (Perico) Sánchez, donde también estaba su hermano Pedrito. Los aproximadamente 30 rebeldes se vieron rodeados por enormes fuerzas gubernamentales. Su hermano Pedrito murió y Raúl también murió combatiendo dos días después. Su cuerpo fue exhibido públicamente en una camioneta abierta, con altoparlantes proclamando su muerte, recorriendo su ciudad natal de Jagüey Grande y pasando frente a la casa de sus padres. Su padre, Perico, se negó a rendirse, pero también fue muerto más tarde.

1964

Los opositores Maricela, Andrés e Idalia Gago Rodríguez naturales de Banes, Oriente desaparecen en el mar al intentar huir de Cuba donde eran perseguidos políticos.

1965

Antonio Martínez Valladares es fusilado en Santa Clara, Las Villas.

1967

Armando del Busto es fusilado en Guantánamo, Oriente.

1991

El opositor Osvaldo Morejón Cárdenas desaparece en el Estrecho de la Florida durante una salida clandestina.

Raúl Sánchez Hernández -Lalo- Benito Angel de la Paz Cabrera -Benitico-.jpg

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Pensamientos de José Martí 105.jpg

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Espionaje cubano en EE. UU.: cómo opera el régimen y por qué preocupa al FBI

¿Qué hay detrás del espionaje cubano en Estados Unidos? Un análisis de sus métodos, su evolución y el impacto en la seguridad y la política.

https://www.cubanet.org/espionaje-cubano-en-ee-uu-como-opera-el-regimen-y-por-que-preocupa-al-fbi/

Alberto Méndez Castelló               abril 6, 2026

PUERTO PADRE, Cuba.- Cauta, quizás, ya la Dirección de Inteligencia (DI) en La Habana ordenara a sus oficiales operativos la suspensión temporal del enlace con sus agentes Made in USA. Y, no, no es para menos. El Buró Federal de Investigaciones (FBI), inusualmente, recién empleó las redes sociales para publicitar el espionaje cubano.

En trabajo operativo, a esa acción del FBI suele llamarse profilaxis general, y puede que sea un ejercicio didáctico, una lección explicativa, pública, de cómo funciona una amenaza criminal y qué hacer para contenerla; pero también puede ser una medida activa, exploradora de señales; pero, así mismo, puede funcionar como una modelación operativa, esto es, una atalaya de observación previa a una operación muy relevante. Son hipótesis.

Pero, en el caso de Cuba, por los antecedentes de los hechos y de las personas imputadas de crímenes de lesa humanidad, cualquiera de esas hipótesis es posible. Obsérvese este ejemplo, muy lejano en el tiempo, pero que diáfanamente retrata cómo desde sus orígenes funciona la manipulación castrista de la opinión pública internacional, y ya en esta ocasión primigenia, empleando uno de los más importantes periódicos de Estados Unidos.

Derrotado durante el asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, y vuelto a derrotar el 5 de diciembre de 1956 tras el desembarco del yate Granma, la primera victoria de Fidel Castro no fue militar, sino de propaganda política y con alcance geoestratégico. Ese triunfo ocurrió en Estados Unidos. Lo proporcionó The New York Times con la entrevista realizada en la Sierra Maestra por Herbert Matthews a Fidel Castro, el 17 de febrero de 1957. Y para hacer creer a Matthews y al mundo que la minúscula guerrilla era una fuerza mayor, como en una escena de teatro, Fidel Castro hizo intercambiar vestuario y armas a los pocos guerrilleros, haciéndolos pasar una y otra vez a la vista del corresponsal neoyorquino.                                                                                                                       De esa forma caricaturesca pero operativamente eficaz, estaban a la vista internacional, “victoriosos”, apenas una docena de guerrilleros de un destacamento de 82 hombres quienes, llegados de México, sin llegar a las montañas, en los cañaverales de la misma costa cubana habían sido diezmados. Traigo la historia al escenario geopolítico actual para mostrar cómo, desde muy temprano, el castro comunismo incorporó la influencia de la información periodística cual fusil de asalto, y así mismo, como método y medio en el trabajo operativo, en especial dentro de los Estados Unidos, donde la contrapropaganda filocomunista es fundacional y no fruto de sucesos espontáneos.

La red de influencia y el trabajo operativo

Respecto a ese modus operandi, en el artículo Cuba al límite: el recurso de la rebelión frente al régimen, afirmamos: “Agentes de influencia sembrados directa o indirectamente —entiéndase, propagados a través de terceros y desde hace años por oficiales operativos de la inteligencia cubana en medios de Estados Unidos, España y México, por solo citar tres países— estarían marcando el paso como productores de ‘noticias’ de las conversaciones secretas de la administración Trump con el régimen del nonagenario dictador Raúl Castro”.

Esa situación operativa adversa para los Estados Unidos, por influencias perniciosas mediante la diseminación de agentes de influencia y de tontos útiles —“tontos útiles” es un concepto operativo y no baladí— moviéndose en los más importantes escenarios de la sociedad estadounidense, y con énfasis en las universidades, la prensa escrita, el cine, la televisión, la radio y las redes sociales, y lo que en realidad mueve ese teatro de títeres, la información obtenida por agentes de penetración “sembrados” en importantes roles de los poderes del Estado, es de tan vieja data como el régimen castrista mismo.

Dice de esa vieja data un hecho incontrovertible. El reclutamiento de esos importantes agentes de penetración descubiertos, algunos con 40 años de servicio —de los cuales el exembajador Rocha es hasta hoy el último—, fue aprobado por jefes de la inteligencia ya fallecidos hace años, a saber: Manuel “Barbarroja” Piñeiro, Joaquín Méndez Cominches, Jesús Bermúdez Cutiño… Y no fueron reclutamientos espontáneos ni al azar, sino resultado de años de selección, estudio y comprobación.

De forma estratégica, ya destinados a misiones muy específicas, esas personas fueron atraídas y llevadas a la colaboración secreta utilizando agentes indicadores, que suelen ser profesionales de las ciencias, las artes o las letras muy competentes. No se concibe, ni se espera, que en un mosaico de naciones como es la sociedad estadounidense, un oficial operativo de la inteligencia cubana realice reclutamientos a ciegas.

Personas como la señora Ana Belén Montes o el señor Víctor Manuel Rocha fueron seleccionadas, estudiadas y comprobadas en su etapa de latencia o pregerminación intelectual. Solo así se producen reclutamientos seguros, operativamente eficaces, y no importa si el reclutado fue llevado a la colaboración por base ideológica, interés material o comprometimiento, como puede ser el caso de un agente descifrado y capturado, que quizás no tenga otra opción para conservar la libertad o incluso la vida que colaborar.

Surgidos esos servicios secretos de Fidel y Raúl Castro mucho antes de que consiguieran el poder en 1959, el panorama de la inteligencia cubana hurgando secretos políticos, económicos, militares, científicos o sociales —ya fuere en suelo estadounidense o en cualquier lugar del mundo con interés operativo— no es nuevo, sino que incluso data de mucho antes de fundarse formalmente los órganos de inteligencia castrocomunistas: el Departamento de Información del Ejército Rebelde (DIER) en 1959, la Dirección General de Inteligencia (DGI) en 1961 y el Departamento América en 1975, adjunto al Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC).

Tan reiterado y profuso quehacer cubano oculto, con vínculos en el narcotráfico, las guerrillas y con cuanta nación, grupo étnico o religioso fuera enemigo de los Estados Unidos, debió conducir recientemente a oficiales del FBI a esa mesa redonda difundida por redes sociales para explicar al público cómo funciona esa amenaza y qué hace el Buró para contenerla, según dijo Joshua Obstfeld, oficial de dirección operativa en la División de Contrainteligencia y Espionaje.

Pero ¡Satanás…!, la mesa redonda del FBI adquirió sabor a opio cubano, sí, el tóxico de la mesa redonda de la televisión castrocomunista, cuando, como si quien hablara entre agentes federales fuera Arleen, célebre por sus desvaríos, comenzó a disertar una agente especial identificada como “Eliza”. Y “Eliza” dijo que los servicios secretos cubanos han “jugado muy por encima de su peso durante mucho tiempo” y que realmente han sido “una espina” en el costado de Estados Unidos, porque son “muy buenos” en lo que hacen, debido a la cercanía geográfica de Cuba y al supuesto temor histórico a una invasión estadounidense, lo que llevó a La Habana a invertir sostenidamente en inteligencia, influencia política y obtención de información, hasta un punto que Washington no comprendió a tiempo. ¡Ay, Dios!

Pues sí, parece que Washington todavía no ha comprendido. Óiganme, ¿quién dijo eso del “temor histórico a una invasión” como justificante del espionaje: Arleen en la mesa redonda de La Habana o “Eliza” en la del FBI?

Lo pregunto porque una agente especial del FBI está repitiendo un concepto del que, precisamente, Fidel Castro fue autor y que él mismo lanzó como cortina de humo para enmascarar su estrategia: la idea de que Cuba, como país amenazado, tiene derecho a defenderse plantando agentes en Estados Unidos.

Para “Eliza” y para todos los que piensan como ella, debemos hacer una precisión: el régimen castrocomunista, desde que tomó el poder en 1959 y hasta hoy, en lugar de defenderse de una invasión que nunca ha ocurrido —pese a haber convertido a Cuba en base nuclear soviética en 1962—, ha actuado ofensivamente contra Estados Unidos.

Y no lo digo yo. Lo admitió el propio Fidel Castro el 5 de junio de 1958, cuando escribió a Celia Sánchez:

“Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario (…) me he jurado que los americanos van a pagar muy caro lo que están haciendo… Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos…”.

Y, tan caro pagaron los “americanos”, que todas sus propiedades fueron confiscadas y ellos mismos expulsados de Cuba. Y tan “larga” ha sido esa guerra, que Fidel Castro murió en 2016 sin haberla abandonado, del mismo modo que hoy su hermano Raúl Castro, con 94 años, permanece aferrado al poder, gobernando un país en ruinas, sin saber —como ocurre en toda guerra— cómo, dónde y cuándo despertará… en caso de tener la suerte de despertar.

 Biografía del autor:

Alberto Méndez Castelló

Oriente,1956. Licenciado en Derecho y en Ciencias penales, graduado de nivel superior en Dirección Operativa. Aunque oficial del Ministerio del Interior desde muy joven, incongruencias profesionales con su pensamiento ético le hicieron abandonar por decisión propia esa institución en 1989 para dedicarse a la agricultura, la literatura y el periodismo. Nominado al Premio de Novela “Plaza Mayor 2003” en San Juan Puerto Rico, y al Internacional de Cuentos “ Max Aub 2006” en Valencia, España. Su novela «Bucaneros» puede encontrarse en Amazon. Colabora con Cubanet desde 2008 donde analiza temas de interés nacional e internacional desde la perspectiva jurídica.

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miércoles, 8 de abril de 2026

Un día como hoy, Abril 8, en nuestra lucha contra el castrismo.

Un día como hoy, Abril 8, en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

Comparta estas efemérides. Gracias

PROHIBIDO OLVIDAR.

1960

Andrés Vargas Gómez, Embajador de Cuba ante la Oficina Europea de las Naciones Unidas, en Ginebra, renunció a su cargo y acusó a Fidel Castro de situar a Cuba dentro de la órbita de los países socialistas.  En su declaración Vargas Gómez manifestó que el Gobierno cubano contra la voluntad del pueblo, se coloca en la posición absurda de satélite soviético.

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Un incendio destruyó 210 mil arrobas de cañas en la colonia "Altura", en el término municipal de Gibara, provincia de Oriente.

1961

Luís Oria Finales, (Brigadista 2609) miembro de los teams de infiltración muere tratando de desarmar unos guardias que rodeaban una reunión de dirigentes de movimientos opositores en La Vallita, cerca de Florida Camagüey y donde él había asistido como representante del team para viabilizar la coordinación con ellos. Siendo el primer brigadista muerto en suelo cubano, el grupo de Infiltración de Camagüey estaba integrado por: +Oliverio Tomeu Vasallo, Emilio Martínez Venegas, Carlos M. Poveda Aguilar, +Luís Oria Finales, +Rafael Álvarez Fernández-Garrido y Carlos A. Varona Arjona.

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Fueron fusilados en la Cabaña, Félix Hernández Martínez y su sobrino Orestes Cruz Sosa, acusados como autores de la explosión de una bomba en un transformador eléctrico en San Jose de las Lajas.

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Un Tribunal castrista de la Fortaleza de la Cabaña, en la causa 25 de 1960, sancionó a 30 años de prisión a José León García.

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Un Tribunal castrista de la Fortaleza de la Cabaña, en la causa 42 de 1961, sancionó a 20 años de prisión por un delito contra los poderes del estado a Inocente Benito Fernández Alba, Jose Furriol Álvarez y Raúl Becerra Gómez.

1963

Gilberto Vera es fusilado en Santa Clara.

1986

Jorge Rodríguez es fusilado en Victoria de las Tunas, provincia de Oriente.

1988

Luís Rivera es fusilado en La Cabaña.

1993

The Miami Herald reveló que fiscales federales del Distrito Sur de Florida habían redactado un borrador de acusación penal (draft indictment) que imputaba al gobierno cubano como una empresa criminal de racketeering (delincuencia organizada estructural, conforme a la ley RICO de EE. UU.) y al ministro de las Fuerzas Armadas, Raúl Castro, como jefe de una conspiración destinada a enviar toneladas de cocaína de carteles colombianos a través de Cuba hacia Estados Unidos.

Fuente: The Miami Herald. Abril 8 de 1993. Página 19ª