martes, 9 de junio de 2026

NOTA DE DOLOR y Un día como hoy, Junio 9, en nuestra lucha contra el castrismo.

NOTA DE DOLOR

Recibimos la noticia del fallecimiento en la ciudad de Miami en el  día de ayer de nuestro hermano del Presidio Político Histórico Cubano, José Oscar Rodríguez Tenreiro “Napoleón”

Miembro de una familia de luchadores anticomunistas estuvo alzado en la Sierra Maestra con su padre José Patricio, su hermano José Andrés y su hermano José Patricio. Su hermano José Andrés fue fusilado en 1963 y su padre y hermano fueron condenados a prisión.

Napoleón cumplió 23 de la condena a 30 años que le fue impuesta por un tribunal castrista de Santiago de Cuba. En el reclusorio de Isla de Pinos le correspondió el número de preso 32285.

No tenemos detalles del funeral. Cuando lo tengamos actualizaremos esta nota.

Hasta sus familiares y demás allegados llegue nuestro mas sentido pésame.

En Paz Descanse.


Un día como hoy, Junio 9, en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

Comparta estas efemérides. Gracias.

PROHIBIDO OLVIDAR.

1961

 Serafín Díaz es fusilado en La Cabaña.

1962

 Rafael Martínez Rico es fusilado en Pinar del Río.

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Redecales Garzón Avalos es fusilado en Santiago de Cuba, Oriente.

1963

Armando Villalobos es fusilado en Condado, provincia de Las Villas.

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Jesús Carpintera Greta es asesinado en el G-2 de La Habana.

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Jesús Arvelo Sosa es asesinado por la guarnición del penal en el Castillo del Príncipe, La Habana.

1964

Se inician los enfrentamientos entre las fuerzas guerrilleras comandada por Everardo Díaz Brunet, “Capitán Frías” y Floro Camacho contra millares de milicianos castristas en las proximidades de la cueva “El Jagüey” cerca de Yaguajay, provincia de Las Villas. Estos enfrentamientos se prolongaron hasta el día 13.

*****

Fidel Félix Fundora Pérez es asesinado en la sede de la seguridad del estado en La Habana.

Fidel había sido miembro del movimiento del 26 de julio durante la dictadura de Batista, pero se desencantó con el gobierno de Castro y se unió a un grupo de resistencia. Era mecánico de automóviles, fue detenido en el trabajo (en un taller de reparación de coches propiedad de su suegro ubicado en la Avenida Porvenir, Lawton-Batista, La Habana). La familia no sabía dónde lo habían llevado y durante una semana lo buscaron en instalaciones policiales y militares en vano. Su esposa fue a la sede del G-2 (policía política) en Villa Marista para investigar su paradero. El oficial se volvió hacia otro y dijo: -Fidel Fundora, ¿no es ese tipo el que se ahorcó anoche? Se desmayó al oír esto. Mientras la reanimaban, estando todavía estaba tendida en el suelo, le dijeron que sólo entregarían el cuerpo si la familia inmediata iba a la funeraria. No permitieron su entierro en la tumba de la familia en el Cementerio Colón de La Habana y tuvieron que enterrarlo en una tumba común allí. Años más tarde, la familia tuvo contacto con el médico forense de la morgue que manejaba su cuerpo, el Dr. La Flor. Les dijo que habían sido instruidos para no hacer una autopsia y que el cuerpo tenía muchas golpes y contusiones. Fundora dejó una esposa y una hija de 5 años. Permanecieron en Cuba bajo la tutela de su abuelo materno, que apoyaba al gobierno revolucionario y se sospechaba de haberlo denunciado. La niña fue criada creyendo que su padre era un traidor y no se le permitió contacto con la familia de su padre que se había exilado.

[Fuente: Written testimony of nephew, Feb 10, 2014 and niece, Feb. 18, 2014. / Archivo Cuba.]

2018

Fallece en Miami, Fl. el expreso político cubano Miguel Abraham Aceituno.

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Raúl Díaz Torres "El Primero en Desertar del Castrismo".

Publicado en la página de FB Nuestra Cuba Antes de 1959

(Los comandantes Huber Matos y Pedro Luis Díaz Lanz mostraron su oposición al castrismo en 1959. El autor debe referirse a que tan pronto como bajó de la sierra comentó con sus amigos su disgusto con la revolución)

Raúl Díaz Torres se fue a México para sumarse al grupo armado que encabezado por Fidel Castro regresó a Cuba a combatir al régimen de Fulgencio Batista. Después del desembarco del yate Granma, el 2 de diciembre de 1956, perseguidos los expedicionarios por las fuerzas gubernamentales, Díaz Torres logró escapar y ocultarse durante varias semanas hasta que se reincorporó a las fuerzas fidelistas el 17 de febrero de 1957.

En la lucha guerrillera participó, entre otros combates, en el ataque al cuartel de La Plata. Terminó la guerra con el grado de capitán, pero fue nombrado comandante el primero de enero de 1959.

Poco después de la entrada de los rebeldes en La Habana, al regresar a Güines, el pueblo donde había nacido en 1930, tenía una barba que le llegaba casi hasta la cintura y su uniforme verde olivo era poco menos que un harapo.

Según el testimonio de un amigo, cuando sus compañeros de antaño fueron a saludarlo, Díaz Torres los recibía con afecto y humildad, pero cuando lo elogiaban por su actitud en la guerra les decía: “¿Por qué me felicitan? Yo solo hice lo mismo que Fidel: NADA. Yo hice muy poco desde que me di cuenta que Fidel Castro se pasó la mayoría del tiempo acostado en una hamaca, fumando tabacos H.Upmann y leyendo libros”.

Según el testimonio del amigo, Díaz Torres le dijo: “Si fueras a la cárcel a hablar con el general Eulogio Cantillo, estoy seguro de que hubieras recibido una opinión más favorable sobre Fidel Castro que la que tengo yo”. 


lunes, 8 de junio de 2026

Un día como hoy, Junio 8 , en nuestra lucha contra el castrismo.

Un día como hoy, Junio 8 , en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

Comparta estas efemérides. Gracias.

PROHIBIDO OLVIDAR.

1961

Teodoro Domenech es fusilado en La Cabaña.

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El gobierno de Bolivia publicó un documento demostrativo de que la embajada cubana estaba organizando grupos armados en Sacaba, Cochamamba y otros lugares con el nombre de "Sector Amigos de Cuba", y utilizando a ese fin a los agitadores comunistas Jorge Kolle y Angel Leyton, para deponer al gobierno constituido.

1963

Tomás Vaquero, Luis Jiménez, Denys Regal, Rolando Martínez, René Lamoru, Francisco Hernández, Luis Cantín, Alfredo Mir, Ernesto Dueñas y el ex capitán del ejército rebelde Eduardo Pérez González “Bayo”, quien fungía como jefe de la operación denominada Cruz Roja desaparecieron en extrañas circunstancias. Según informaciones publicadas por El Nuevo Herald de Miami en enero de 2002, el grupo fue dejado por un buque madre, el Flying Tiger II, propiedad del magnate estadounidense William D. Pawley quien tenía estrechos vínculos con la Agencia Central de Inteligencia, a unas diez millas de las costas de Baracoa en la provincia de Oriente. A partir de ese momento no se volvió a saber de ellos. Supuestamente la expedición consistía en rescatar a dos oficiales soviéticos que habían desertado en Cuba y que tenían información que en la isla quedaban armas nucleares soviéticas.

1964

 Lázaro Asparus es fusilado en La Cabaña.

1979

El alzado en armas contra el régimen Comunista cubano, Leandro Milanés es asesinado después de capturado en el Pico de Tunas, provincia de Oriente.

Operación Tilt - Desaparecidos en acción.jpg
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LA PELUA

POR ENRIQUE ENCINOSA

ESTA ES UNA HISTORIA REAL Y LA ESCRIBÍ TAL COMO ME LA CONTARON.

Su nombre era Ramón Galindo, pero le decían La Pelúa por apariencia desgarbada. Todos los alzados vestíamos con ropa ripiada por el monte, olíamos a yerba y sudor agrio, teníamos melenas sombreros empercudidos por la tierra de los potreros.

Pero La Pelúa era algo excepcional. Su pelo estaba siempre engrifado. Su camisa, carente de botones, siempre estaba abierta. Sus botas de cuero rajado estaban amarradas con trocitos de cordel. Sus pantalones tenían parches improvisados. Su mochila estaba deshilachada. La Pelúa era el guerrillero más ripiado de toda la provincia de Las Villas.

Pero era un muchacho bragado. Cuando estaba con la guerrilla de Blanco Hernández se batió como un perro jíbaro. A la guerrilla 1 cayó atrás un batallón especial de combate dirigido por Gustavo Castellón, al que le decían El Caballo de Mayaguara. Era una fiera, el mejor de todos los oficiales de línea que tenía Fidel. El Caballo estuvo tratando de cercar a la guerrilla de Blanco Hernández por una semana, hasta que por fin los acorraló. Se formó una balacera violenta, y la guerrilla se disolvió, tratando de cruzar el cerco. La Pelúa cruzó el triple anillo de tropas que los rodeaban y ya tenía campo libre para escapar, cuando vio a un alzado al que llamaban El Huévito, caer herido dentro del cerco. La Pelúa dió media vuelta y regresó, al combate. Blanco Hernández había muerto, pero La Pelúa recogió a El Huevito y lo ayudó a escapar.

El Huevito tenía un balazo en la nalga, y apenas podía correr, pero La Pelúa le batió la retirada, batiéndose él sólo contra los cazadores de las tropas especiales. Después La Pelúa cargó con El Huevito tres días por el monte, perseguido por un enjambre de soldados, hasta que dieron con nosotros, con nuestra guerrilla en el borde del circuito sur y el Escambray.

Cuando nos topamos con ellos, La Pelúa, emocionado, agotado, se sentó en una piedra a llorar, contento de haber podido salvar al amigo. La herida no era seria, pero sí incómoda, y había botado mucha sangre. La limpiamos y lo llevamo a nuestro campamento.

Esa tarde el Congo Pacheco comenzó a afilar una navaja para picar la herida y sacar la bala. El Huevito se asustó cuando vio la navaja.

-Eso no,- dijo el herido, -si me pasas la navaja te prometo que voy a desertar.

El Congo se rió y guardó la navaja. La herida se curó, y El Huevito se quedó con el plomo enterrado en la nalga.

Un día cuando fuimos a recoger provisiones a un lugar que se llamaba El Tenedor, La Pelúa conoció a la hija de uno de nuestros hombres en la línea de suministros, una guajirita muy linda que se llamaba María Rosa. Aquello fue amor a primera vista. Regresamos al campamento y La Pelúa sólo hablaba de María Rosa. Y dió la casualidad que ella también estaba interesada en La Pelúa, ya que cada vez que uno de nuestros hombres visitaba la finca, María Rosa preguntaba por Ramón Galindo.

Todos en la guerrilla sabíamos de las ilusiones románticas de La Pelúa. Todos relajeábamos al muchacho de Cumanayagua, y él, con su buen humor, también se reía. Todos sabíamos que siempre habría un voluntario para ir a recoger provisiones a El Tenedor.

Juan Felipe Castro, conocido por Capitán Sancti Spíritus era por aquel entonces el jefe de nuestra guerrilla. Un día nos reunió para informarnos que había una misión que cumplir.

-Varios hombres van a ir conmigo, - dijo-que tengo gestiones que hacer y contactos con los cuales reunirme.

-¿Vamos por casualidad a ir por El Tenedor?- pregunté yo, sonriendo con malicia.

-Sí. Es la primera parada.

La Pelúa se pasó el resto de la tarde preparándose para el viaje. Zurció los huecos de los pantalones. Se peinó la bola de pelo. Obtuvo prestados cordones nuevos para las botas. Se afeitó con esmero. Al anochecer estaba listo para marchar. Ahora era el mejor vestido de la tropa. Parecía un cadete.

Sancti Spíritus reunió a los hombres y escogió a varios para la jornada. La Pelúa no era uno de los seleccionados.

-Soy voluntario, capitán,- dijo La Pelúa, -no quiero quedarme en el campamento.

El capitán de nuestra guerrilla, conteniendo la sonrisa, inspeccionó al pulcro guerrillero.

-Sí, puedes ir. Ponte en la punta de la patrulla.

Aquella noche caminamos por aquellas lomas más rápido que nunca. La Pelúa, en la punta de la tropa, estaba marcando el paso a todo galope. Nosotros, choteándolo, inferimos un par de veces que debíamos parar a descansar, hacer la marcha en dos noches, pero La Pelúa protestó.

-Miren,- nos dijo La Pelúa, -cuando lleguemos a El Tenedor, no me digan La Pelúa. Yo soy Ramón Galindo. Quiero que me llamen por mi nombre.

Al otro día vino el ansiado encuentro. Cuando nos encontramos con María Rosa y su familia, La Pelúa, haciéndose el hombre interesante, estaba escondido en unos matorrales cercanos. María Rosa intercambio saludos con la tropa, buscó la cara conocida, y no la vio.

-¿Y La Pelúa no vino?- preguntó la muchacha.

Ante nuestras carcajadas, Ramón Galindo salió del matorral, tratando de lucir lo más formal posible.

La Pelúa y María Rosa se hicieron novios. Se vieron varias veces, pero el romance no duró mucho.

Una tarde la guerrilla fue cercada en un cañaveral. La milicia le prendió candela por las cuatro puntas al campo de caña. Nosotros salimos por donde soplaba el viento, cubiertos por el humo. Es un truco guerrillero. Caminamos un tramo protegido por el humo, alejándonos del campo ardiendo.

Pero el viento era rastrero. Hubo un cambio de viento y nos quedamos al descubierto en un campo recién arado. No había cobertura. La Pelúa brincó una cerca y se atrincheró en una piña de ratón, cubriéndose como podía. Algunos logramos escapar bajo una lluvia de plomo. Al final sólo quedaba uno de nosotros en el campo arado, herido grave. La Pelúa brincó la cerca de nuevo y corrió por el campo arado, disparando su rifle contra la milicia que se acercaba. Cargó al herido y comenzó a correr hacia nosotros. Una bala lo derribó, pero Ramón se volvió a parar y cargó nuevamente al herido. Caminando dando tumbos, volvió a caer, pero se paró por segunda vez. Estaba tratando de recoger al herido cuando una ráfaga los alcanzó a ambos. La Pelúa fue derribado por tercera vez y su sangre mojó la tierra recién arada.

Aquella fue una noche triste. María Rosa perdió a un novio, pero Cuba perdió a un muchacho desgarbado que fue uno de los alzados más puros y valientes del Escambray.

domingo, 7 de junio de 2026

Un día como hoy, Junio 7, en nuestra lucha contra el castrismo.

Un día como hoy, Junio 7, en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

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PROHIBIDO OLVIDAR.

1961

Roberto Pérez Miranda es fusilado en La Cabaña.

1962

 José M. Delgado Martínez y Santiago Vera Díaz mueren cerca de Baracoa, Oriente al tratar de desembarcar en Cuba procedentes del exilio con el propósito de fortalecer las guerrillas anticomunistas que operaban cerca del lugar.

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Una lancha rápida ataca instalaciones militares en Cayo Güin, provincia de Oriente.

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Una embarcación procedente del exterior tirotea la zona este de Baracoa, provincia de Oriente.

1963

Julio López, alzado en las guerrillas que combatían el régimen en la zona montañosa de El Escambray, provincia de Las Villas es fusilado en Santa Clara

2005

Un grupo de 14 cubanos intenta llegar a las costas de EE. UU. a bordo de un automóvil Mercury de 1949 adaptado para navegar por el ingenio de los cubanos que buscan salir del infierno en que el comunismo ha convertido a Cuba. Fueron interceptados por la Guardia Costera de EE. UU. y trasladados para la base de Guantánamo para verificar sus antecedentes e identidades.

La lista de vehículos modificados para la navegación incluye un Buick 1947, un Buick 1959, y un camión Chevrolet de 1951, entre otros.

Fuente: Libre. Edición de junio 22 de 2005.

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 "ERNESTO 'CHE' GUEVARA Y LA GALERA DE LA MUERTE".

Por Alfredo López.

El testimonio personal de Javier Arzuaga, capellán en 1959 de Casablanca, un poblado cercano a la prisión Castrista de La Cabaña-dirigida por el asesino Ernesto Che Guevara, donde ordenó fusilar a varios cientos de cubanos en 1959.

▪Ariel Lima Lago, un adolescente de 16 años de edad, fue condenado a muerte por la tiranía castrista.

▪TESTIMONIO DEL SACERDOTE ESPAÑOL JEVIER ARZUAGA.

El adolescente apenas hablaba, vivía enajenado, vacío de si mismo, perdida la mirada, como ausente de lo que le estaba pasando, los demás prisioneros lo veían tan niño, le prometí hablar con Ernesto Che Guevara e intermediaria por él.

Fui hablar con el Che, y él me dijo que eso lo decidía el Tribunal de Apelaciones, me preguntó por qué debía anular la sentencia.

Le dije: por dos razones, una por sentimiento humano por sus sólo 16 años, la segunda por sagacidad política, porque al otro día de la muerte de este niño, la prensa mundial hablaría de que la revolución cubana carecía de sentimientos.

Continúa el Padre Javier Arzuaga; fui a la vista de apelaciones, el Che sabía por qué estaba ahí, la vista apenas duró media hora; ratificada la sentencia, sería fusilado aquella misma noche.

En camino a la comandancia, una mujer corrió al frente del Che y demás seguidores, se postró en el suelo delante de todos ellos.

Alguien dijo:

- Es la madre de Ariel Lima...el Che me miró y en tono burlón me dijo: Padre, es suya.

Le ayudé a levantarse del suelo, le dije: señora encomiéndese a Dios.

Nunca más vi a esa mujer...esa noche odié al Che, expresó Javier Arzuaga.

▪HISTORIA REAL DEL NIÑO FUSILADO POR EL ODIO Y LA MALDAD DEL CASTRISMO.

 Ariel Lima era un niño, llenos de sueños, luchó contra Batista, lo torturaron para que hablará, nunca lo hizo, hasta que un día le llevaron a su madre y delante de él la comenzaron a desnudar.

Cuando el adolescente vio lo que estaban haciendo a su mamá, confesó, dijo los que querían los esbirros de Batista.

▪El 1 de enero de1959, Ariel Lima se encontraba preso, nunca más salió, ya que según la nueva tiranía Castro-Comunista había traicionado a sus compañeros, fue enviado a La Cabaña.

No era ni de uno ni de otros, era una triste figura.

Fué fusilado el niño Ariel Lima, por el odio del terror revolucionario, por la violenta, selectiva y fría máquina de matar nombrado:

'Ernesto "Che" Guevara'.

¡¡UN ASESINO!!

"PROHIBIDO OLVIDAR"

sábado, 6 de junio de 2026

Un día como hoy, junio 6 , en nuestra lucha contra el castrismo.

 Un día como hoy, junio 6 , en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

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PROHIBIDO OLVIDAR.

1944

Más de 150,000 tropas aliadas (73.000 norteamericanos y 83.000 británicos y canadienses, más 5.000 barcos y 8.000 aviones, repartidos en ocho divisiones), formaron la primera oleada del desembarco en la costa francesa de Normandía para luchar contra los nazi-fascistas en lo que la historia conoce como el Día D. El éxito del desembarco permitió el rápido avance de las tropas aliadas en Francia y fue clave en la derrota del III Reich.

1960

 Cuba comienza a importar petróleo de la URSS.

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El ministro de Relaciones Exteriores de Paraguay, dio un plazo de 48 horas al Embajador de Cuba, Héctor Gallo Portilla, para que saliera del país en virtud de unas declaraciones públicas que se hicieron en La Habana.

1961

 El régimen comunista cubano decreta la Ley de Nacionalización de la Enseñanza. Unos 350 colegios católicos y 100 protestantes fueron confiscados en todo el país junto a dos universidades católicas, una protestante y otra de la masonería.

*****

Explotó una bomba en el hotel "Casa Grande", de Santiago de Cuba, provincia de Oriente. Los daños fueron de gran consideración.

1963

 Ruperto Amores es fusilado en Sagua la Grande, Las Villas.

1964

Miguel César Díaz Infante es fusilado en el Campo de Tiro de Santiago de Cuba condenado en la Causa 253/1964. Díaz Infante era un alto funcionario del ministerio de Comercio Interior y estaba conspirando activamente contra el régimen y fue acusado de trabajar para la CIA durante dos años y proporcionar información sobre la distribución de alimentos. Fue juzgado, sentenciado en menos de veinticuatro horas, y ejecutado por un pelotón de fusilamiento.

[Fuentes: New York Times, 7 June 1964, p. 13, column 1 reports the execution in June 1964.  E. Ros, El clandestinaje, 2006, p. 400. / Archivo Cuba]

1979

 Muere Néstor "Tony" Izquierdo Díaz, Brigadista # 2586, ex miembro de los teams de infiltración, en un accidente aéreo viniendo de Nicaragua para la Florida en acción contra los sandinistas. En la calle 13 de Miami (Cuban Memorial Boulevard) hay un monumento dedicado a su memoria.

2018

Fallecen en Miami, Fl. los expresos políticos cubanos de reconocida trayectoria patria, Juan Ferrer Ordoñez y Salvador Subirat Turro.

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Diario de una sobreviviente.

Por ALEIDA DURAN

Cuando agentes de la Seguridad del Estado registraron la casa de Ana Rodríguez el 26 de febrero de 1961, sin encontrar ninguna prueba acusatoria contra ella, dijeron a su madre: "Señora, tenemos que llevar a su hija por algunos minutos a la ciudad para aclarar algunas cosas. Entonces la traeremos de vuelta". Rodríguez tenía 23 años y estudiaba el tercer año en la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana.

Un mes más tarde, en un juicio en el que no hubo pruebas que presentar, Ana Rodríguez, Causa número 108 de abril 11 de 1961, fue condenada a 30 años de cárcel, seguidos de otros 30 años de prisión domiciliaria, por "atentar contra los poderes del Estado".

Treinta y cuatro años después, la Dra. Rodríguez, de 57 años, está preparada para vivir el futuro. Sin embargo, siente que aunque sus heridas han sanado, las cicatrices permanecen, impidiéndole olvidar o perdonar los años de tortura que pasó en prisión.

"Después de todo, ¿qué significa mi gota de perdón, o no perdón, en el océano de dolor de los cubanos? Yo podría perdonar lo que a mí me hicieron, pero no tengo derecho a perdonar en nombre de los niños a los que les robaron la infancia, de los que amaban a los que fueron fusilados, de las madres cuyos hijos fueron torturados hasta morir", dice esta mujer, una de las tres últimas presas "plantadas" (que se negaron a aceptar planes de rehabilitació) del presidio histórico, puestas en libertad por el régimen de Fidel Castro a finales de la década de los años 70.

Rodríguez escribió el libro Diary of a Survivor, con la colaboración del escritor y periodista Glen Garvin, el cual fue publicado en junio de 1995 por la editorial St. Martin's Press. Ha sido elogiosamente criticado en numerosos diarios de amplia circulación, como el Washington Post. La revista New Yorker lo mencionó entre los libros más recomendados del verano de 1995.

La vida bajo el régimen de Castro, y en particular, la prisión política en Cuba, han dado pie a más de una leyenda y a ríos de literatura incompleta, atrevida y de no siempre exacta erudición.

Diary of a Survivor, por el contrario, no es una obra fruto de la improvisación. Surge del conocimiento directo de una mujer de rebeldía mambisa, inteligente, profunda, recia y sensitiva, quien vivió el presidio político cubano casi desde el principio, hasta que Castro se "humanizó" porque a mediados de la década del 1970 su egolatría reclamaba para sí el título de líder del Movimiento de Países No Alineados.

Su aspiración exigía "vender" al extranjero una imagen humanitaria. Comenzó a gestar la idea de un indulto masivo a prisioneros políticos. Por otra parte, se presentaron las condiciones idóneas para sus planes. Al tomar posesión de su cargo en enero de 1977, el presidente Jimmy Carter inició una política pacifista con la Unión Soviética y, por supuesto, con Cuba. Hubo conversaciones y convenios.

Castro encontró la excusa para la amnistía. Haría un llamado al "diálogo con la comunidad cubana en el exterior" y como resultado de éste decretaría el indulto. Setenta y cinco exiliados participaron en el evento.

"El diálogo fue una burla a la dignidad de los presos. Ellos (los dialoguistas) no tenían derecho a hablar de nosotros con Fidel Castro", dice Rodríguez.

Ella fue una de las que iniciaron una huelga de hambre, y una de los 165 "plantados" que firmaron una carta protestando contra el diálogo. La carta dio la vuelta al mundo y provocó gestiones internacionales a las que Rodríguez atribuye en gran parte su indulto.

El 14 de noviembre de 1979, Rodríguez, Miriam Ortega y Ester Campos salieron de prisión por el octavo y último indulto decretado por Castro. Habían pasado casi 19 años desde el día en que un oficial de la Seguridad del Estado había prometido a la madre de Ana Rodríguez que su hija estaría de vuelta "en unos minutos".

La ex prisionera de Castro es de quienes van al grano sin vacilaciones. Cuando llegó a Estados Unidos a principios de 1980 traía dos metas: escribir cuanto antes sus memorias para no olvidar detalles, y terminar su carrera. Cuatro meses después tenía listo el primer manuscrito de su obra. Y se iba a República Dominicana a terminar sus estudios médicos.

En ambos caminos encontró escollos frecuentes en una sociedad libre. Quienes podían ayudarla a publicar su libro en español, no lo hicieron, perdiéndose ellos la satisfacción de ofrecer al mundo de habla española el primero y quizás único testimonio sobre la agonía, el valor y la audacia de las mujeres en el presidio político de Cuba, escrito por una de ellas. Y gente que soñaba, que quizás sueña aún, con la "paradisíaca vida" bajo el régimen de Castro, le jugaron sucio en su camino hacia el doctorado en medicina.

"Tú cometiste el error de luchar contra el hombre más grande de América", le dijeron alguna vez. Su expediente "se perdió" en Santo Domingo y a la recién graduada le costó seis años reunir las evidencias de las notas obtenidas en los exámenes.

Pero Rodríguez es también de aquéllos que, tras cada caída, se levantan confiando siempre en el éxito de un nuevo intento. Revalidó su título en Estados y se puso en contacto con Glen Garvin, editor de The Miami Herald, corresponsal del Washington Times durante la guerra de Nicaragua y autor del libro Everybody Had His Own Gringo, que trata el tema de los "contras" nicaragüenses.

Todos los días durante 18 meses, Rodríguez y Garvin trabajaron arduamente perfilando cada uno de los 16 capítulos de la obra. Como resultado, los autores entregaron a la editorial St Martin's Press un material que se convertiría en 321 páginas de inapreciable valor histórico, informativo y analítico.

Sobre el conglomerado de virtudes que pueden encontrarse a lo largo y ancho de esta obra, que debería estar en las mesas de trabajo de todos los organismos que se dedican a juzgar el cumplimiento de los derechos humanos en el mundo, destacan tres:

a) Exposición clara y directa, al margen de parcialidades emocionales, en donde se adivina el cincel de periodista de Garvin. El paisaje cubano a menudo intransitable por la pasión, queda libre de malezas.

b) Redacción impecable que mantiene el interés del lector de principio al fin, aún el del lector familiarizado con el tema.

c) Honestidad intelectual. Aunque la violación de los derechos de las presas como seres humanos es evidente, Rodríguez no se presenta a ella misma ni a sus compañeras como débiles mujeres abusadas, sino que también ofrece al lector la otra cara de la moneda: estas mujeres hicieron a sus carceleros y al régimen una guerra sin cuartel que se prolongó, al menos para Rodríguez, durante 19 años.

Ana Rodríguez, Ana Lázara para los ex presos políticos, soportó castigos brutales sin derramar una lágrima (¡primero muerta que mostrar debilidad!) pero también golpeó con fuerza los testículos a más de un militar castrista.

La osadía y el idealismo han corrido parejos en la vida de Rodríguez desde muy temprano. Quizás comenzaron a impregnarse en su personalidad allá en su nativo Bejucal, cuando ella tenía seis años y su abuelo le contaba como a los 12 él se había unido a las huestes del General Antonio Maceo en la Guerra de Independencia, permaneciendo en la lucha hasta que Cuba fue libre.

Cuando Fulgencio Batista finalizó la democracia en Cuba con un golpe de estado en 1952, Rodríguez tenía 14 años y estudiaba en el Instituto de Segunda Enseñanza de la Víbora. Entonces comenzó su lucha contra la dictadura trabajando en la clandestinidad con grupos estudiantiles.

Bastaron pocas semanas después del 1ro. de enero de 1959 para que Rodríguez viera la mano del comunismo detrás del nuevo gobierno. Una vez más se incorporó a la lucha clandestina urbana, compartiéndola con sus estudios universitarios.

Su arresto y consiguiente condena la condujeron por los tenebrosos senderos de varias cárceles cubanas: La Cabaña, Guanajay, Baracoa en la lejana provincia oriental, Guanabacoa, granja América Libre, prisión Nuevo Amanecer.

En ellas padeció las pateaduras de los guardias a rostros y cuerpos de las presas, vio los potentes chorros de agua lanzados por mangueras contra incendios hacia el vientre de una de las mujeres que habían entrado a la cárcel en estado de gestación.

A Lydia Pérez León se le presentaron incontenibles hemorragias unos 30 días antes de la fecha en que debía dar a luz. Las autoridades carcelarias se negaron a darle plasma o transfusiones porque "la sangre de los hospitales en Cuba es para los combatientes de la Revolución, no para gastarla en gusanas". Lydia y su bebé aún en su vientre, murieron.                                                                     Rodríguez conoció las camas de piedra de la cárcel de Guanabacoa, y las requisas que destruían desde la pequeña golosina traída por un familiar hasta la más insignificante propiedad personal.

Fue muchas veces castigada en las celdas tapiadas. El piso desnudo. Ni cama ni silla, sólo las paredes y un agujero en el piso como servicio sanitario. Una puerta de hierro con una pequeña abertura arriba por donde le lanzaban la escasa ración de comida, a menudo cubierta de gusanos. Oscuridad total, sin posibilidad de saber si era noche o día. Ratones, cucarachas y hordas de mosquitos. Los días se convertían en semanas y las semanas formaban un mes, o más.

Participó siete veces en la más común de las protestas carcelarias: la huelga de hambre, que se prolongaba a veces 4 ó 5 semanas. En ocasiones, sin haber accedido a la petición de las presas, los guardias trataban de forzarlas a abandonar la huelga privándolas también del agua.

"La sed produce delirios. Sabes que estás sufriendo un delirio. Sabes que esa jarra de agua helada que ves en el aire, provista de alas, sí, como te lo digo, de alas, no existe. Te haces el propósito de no extender las manos para alcanzarla. Pero lo haces. Es como un reflejo", recuerda Rodríguez.

Los carceleros y carceleras tenían otros "métodos de convencimiento". Ya habían propuesto a las presas salir al campo a realizar tareas agrícolas. Ellas se negaron.

Una noche, oyeron acercarse una "jaula" (vehículo para transportar prisioneros) con las luces apagadas a la galera situada al lado, en donde alojaban a presas comunes de la peor especie. Entre ellas varias lesbianas lidereadas por una peligrosa criminal a la que llamaban Safo.

Poco después oyeron gritos desesperados pidiendo ayuda. Estaban violando a la nueva reclusa. Cuando Rodríguez llamó a la guardiana para que interviniera, ésta volvió la espalda y se fue mientras comentaba: "¡Ana, que sentimental eres!"

Al día siguiente supieron que la nueva era una huérfana de 13 años de la Casa de Beneficencia, a quien estaban castigando por protestar por una lectura anticatólica. La habían colocado en la misma celda con Safo y otras dos mujeres. A la noche siguiente trajeron a otra adolescente.

Pero las presas políticas no eran por cierto mansas palomas. Sus protestas podían ir desde "el toque de lata" que consistía en hacer sonar objetos metálicos contra las barras de hierro de las celdas, día y noche ininterrumpidamente durante semanas, hasta verdaderas batallas campales en las que los guardias usaban cables de acero, barras de hierro, palos y rifles, y ellas ladrillos, sal que echaban a los ojos enemigos, puños, dientes y piernas. Al final había huesos rotos, heridas sangrantes... y castigos "ejemplares" para ellas.

Rodríguez está convencida de que el mecanismo que le permitió sobrevivir en la cárcel política de Cuba fue estar dispuesta a morir.

"Si te vendan los ojos y te dicen que si no hablas, o si te niegas a lo que te piden, el pelotón de soldados frente a tí hará fuego, tienes que pasar por sobre el instinto de conservación. Puede que disparen y puede que no. Pero si te pliegas, ya saben como continuar doblegándote. Lo más brutal del comunismo es luchar por la dignidad humana", afirma.

A Diary of a Survivor no le faltan vestigios de humor que en ocasiones reflejan la ineptitud de los que en aquella época componían el sistema. Como la descripción de la espectacular fuga de la cárcel realizada por Rodríguez y dos de sus compañeras, frente a las narices de un guardia. Con la complicidad tácita del "babalao" que dirigía un rito, las fugitivas actuaron como si fueran "espíritus escapados" de un "toque de santos" que se celebraba en una casa situada casi al lado de la prisión. El guardia estaba aterrorizado.

O la explicación que más tarde dio Rodríguez acerca de esta escapada, a un agente encubierto de la Seguridad del Estado. "Soy una agente de la CIA y fui capturada aquí. Ahora me van a rescatar en un submarino. Ellos (la CIA) tienen delfines entrenados que los pueden guiar a través de las defensas antisubmarinos, hasta la Bahía de La Habana".

El hombre le creyó. Y aparentemente, el alto mando comunista también, a juzgar por el despliegue de fuerzas que utilizaron para capturarla.

Pero dos meses en las calles de La Habana habían sido una decepción para Rodríguez. Confiando en la caridad de la Iglesia Católica, ella y sus compañeras llegaron hambrientas, sedientas y extenuadas tras dos noches sin dormir, a la Arquidiócesis de La Habana. Explicaron su situación al Arzobispo Mons. Fernando Azcárate, y pidieron su ayuda.

"¡Váyanse de aquí inmediatamente!", cuenta que exclamó Azcárate. "Ustedes están fuera de la ley, son fugitivas de la justicia. ¡Largo de aquí antes de que yo cumpla mi deber de ciudadano y las entregue!"

Más tarde, en la Iglesia de Reina, el Padre Millares les había explicado que, debido a su voto de obediencia, los sacerdotes se limitaban a cumplir órdenes superiores. Y éstas decían que la máxima prioridad era preservar la Iglesia.

"Y no podemos hacerlo si estamos en guerra con el gobierno".

En las calles, Rodríguez había encontrado que miles de cubanos se habían ido a Estados Unidos y otros muchos miles sólo buscaban la oportunidad de hacer lo mismo. Seis años y medio después de haber entrado ella en prisión, la innata rebeldía cubana había sido quebrada.

Hoy, tras años de exilio, al preguntársele a Rodríguez si volvería a luchar, responde afirmativamente.

"Todos los pueblos están compuestos por una masa indiferente y una minoría combatiente. En Cuba sucede lo mismo. El porcentaje que lucharía en Cuba pudiera ser pequeño, pero aún si fuera un 1 por ciento, yo estaría dispuesta a unirme a él. Ese porcentaje es el que cambia la historia".