domingo, 17 de julio de 2011

Cuando el dueño no es “el pueblo”


Escrito por Amarilis C. Rey


Managua, La Habana


17 de julio de 2011


(PD) Con los nuevos permisos de trabajo por cuenta propia que autorizó el gobierno para paliar el desempleo, muchos pequeños comercios han surgido en los últimos meses, aunque no todos logran mantenerse por los altos impuestos y los muchos inconvenientes.

Pero hay otros que se han logrado mantener. Uno de ellos es “El Heladero”, en el poblado de Managua, donde con una máquina de construcción artesanal, uno de estos nuevos empresarios brinda a sus clientes barquillos que contiene la crema helada bautizada como frozen.

La venta de esta golosina de disímiles sabores se mantiene, en este caso, desde hace tres meses instalada en el portal de una casa, por lo que paga un por ciento a su propietario, quien a su vez también paga un por ciento al Estado por tener un negocio en su vivienda.

Pero la “industria” parece que prospera. En las tardes es común ver filas de niños y adolescentes que van directo a tomarse un frozen por el valor de dos pesos, un precio barato en relación con las pocas ofertas estatales en la zona.
También muchos adultos pasan a refrescar en estos tiempos calurosos. Algunos conductores detienen su vehículo para degustar el refrigerado producto.

Además de la oferta, este negocio brinda alegría y actividad al lugar, una característica de estos pequeños comercios particulares.

“A mí lo que me llama la atención es que el helado nunca se acaba. Vienes a las 10 de la mañana y hay helado, y a las tres de la tarde hay helado y si el heladero termina a las cinco, al instante del cierre hay helado. Aquí la maquina no se rompe, ni se va el agua, ni se acaban los ingredientes con que se elabora el helado. Ah, y cuando vienes a comprar, te despachan enseguida y la dependienta no se demora hablando con otra, y hasta te brinda una sonrisa. Y eso es lo que necesitamos, que haya helado y que nos traten bien”, disertó Alfredo, un jubilado de 60 años, que confesó gusta casi a diario saborear el barquillo con helado.

Los pequeños comercios particulares fueron erradicados en Cuba tras la llamada Ofensiva Revolucionaria de 1968, que trató de sustituir esos servicios con comercios estatales. Pero ese objetivo nunca se logró.

Ana milita en el Partido Comunista, pero dice no ser ciega. Comenta:“Se han cometido muchos errores y querer acabar con los negocios particulares fue uno de ellos. Quizás esta es una manera de rectificar y al menos quien tenga la iniciativa y los recursos que los ponga en práctica para su beneficio y el de todos.”

La opinión de la mayoría de la población es que nada con el Estado funciona, ni esos pequeños negocios.

“Si este hombre que vende el helado estuviera por ocho horas de trabajo ganando un sueldo, le diera lo mismo vender que no vender. Entonces veríamos el cartelito en el mostrador, como ha pasado tantísimas veces: No hay helado. Además puede que uno de estos comercios estatales empiece bien los primeros días, porque los trabajadores están vinculados y demás. Pero cuando pasan las semanas, comienza a deteriorarse. Faltan las cosas y los empleados no se ven motivados en su trabajo y el negocio, aunque se mantenga abierto, da pérdida”, dijo un joven que trabaja en un comercio estatal, y que declinó dar su nombre.

El secreto de la calidad y la atención está en que verdaderamente el dueño sea el pueblo. Al menos, eso es lo que hoy se demuestra una vez más, a pesar de que la propaganda oficial haya tratado durante mucho tiempo de convertir al Estado en pueblo.

amarilisrey@yahoo.com

Foto: Amarilis C. Rey

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