
Lídres y expertos coinciden en que las reformas emprendidas por el gobierno cubano conducen a una nueva estratificación social en la isla y una posible apertura política.
martinoticias.com 16 de julio de 2011
Foto: REUTERS
Para algunos el momento actual de Cuba marca un estado en remate, una ideología que liquida sus últimos postulados, una nación que tras un largo recorrido por el camino del igualitarismo retorna a las diferencias, la estratificación social, el clasismo y una vislumbre de pluralidad.
“Ya se van desmontando los subsidios y los mandarines criollos ahora hablan de pérdidas y ganancias. ¡A trabajar…! dicen en todas las asambleas”, ha escrito el periodista independiente Iván García.
REUTERS
El portavoz de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, Elizardo Sánchez Santa Cruz, aseguró a martinoticias.com que las reformas han sido emprendidas porque al gobierno “no le queda otro remedio” ya que el ideal de este tipo de régimen es tener a todo el mundo trabajando para el estado.
Sin embargo, -y sin tener en cuenta las altas esferas de poder, que forman una clase en sí mismas- la sociedad cubana se ve dividida en sectores nuevos: el trabador estatal –que se va diezmado paulatinamente y cuyo resultado final será la cesantía de más de un millón de empleados- trabajadores contratados, trabajadores por cuenta propia y campesinos arrendatarios, todos con diferentes niveles de ganancias.
EFE
Para Manuel Cuesta Morúa, historiador y líder opositor cubano, las reformas sólo formalizan la estratificación social que de manera extraoficial se venía dando dentro de Cuba -quizás debido al mercado subterráneo y el arribo de remesas familiares- y su impacto redunda en una especie de liberación y hace menos dependiente del estado la gestión económica individual.
Afirma Iván García que “en lo económico la caja está cuadrada. Lo de conservar la economía planificada es para tener sosegado a Fidel Castro, quien tiene ojeriza al libre mercado. Pero ya hay sectores, como el inmobiliario, extracción de petróleo o turismo que apuestan por las empresas mixtas.
Ello, por supuesto, a nivel macroeconómico. “Los magnates militares tendrán el control absoluto de la economía y la vida política. Dejarán hacer a la iniciativa privada. Estimularán y premiarán con bajos impuestos. Y a los cubanoamericanos poderosos, los compensarán por los bienes expropiados durante los primeros años de revolución”, pronostica Iván García.
A ras de economía doméstica, para Sánchez Santa Cruz, las leves libertades económicas a la población interna traerán, a mediano plazo, consecuencias políticas porque, -según afirmó- la independencia económica conduce a la independencia política, y este es un riesgo calculado por parte del gobierno, pero que lo desestima.
Cuesta Morúa, quien apunta más hacia el ángulo sociológico del fenómeno, postula–según expresó a matinoticias.com- una gama de hipótesis que van desde la “latinoamericanización”, con grandes diferencias sociales, la “chinificación”, con gran desarrollo económico y férreo control político, hasta la “democratización” por medio del surgimiento de una fuerte clase media, la participación del capital extranjero y una clase política en sintonía con la diversidad y las historia nacional.
No hay comentarios:
Publicar un comentario