jueves, 21 de julio de 2011

Jóvenes cubanas abandonan hogar y familia en busca de oportunidades



Mujeres migran desde las zonas rurales hacia la capital, o a otras áreas del país en busca de mejor vida para sostener a sus familias, muchas veces para obtener cosas tan básicas como una muda de ropa o un par de zapatos.

martinoticias 20 de julio de 2011

Foto: Reuters

La migración interna, que históricamente se ha movido de oriente hacia occidente, evidencia en los últimos años un alto incremento de población femenina, para la que las duras condiciones de vida obligan a desplazarse desde las pequeñas comunidades y zonas rurales hacia la capital o cabeceras de provincias, dejando atrás a hijos, esposos y familiares.

Según un análisis conjunto de varias organizaciones cubanas de estudios demográficos y de desarrollo poblacional “Las cubanas prefieren migrar hacia áreas más urbanizadas en busca de mejores opciones laborales y mayor oferta de servicios”.

Las provincias con saldos negativos más pronunciados, revela el estudio, son las orientales Granma, Santiago de Cuba, Guantánamo y Holguín. Ellas emiten el 54 por ciento de toda la emigración de la isla.

Y de ellas sale el mayor flujo de población femenina.

En entrevista con martinoticias, la reconocida historiadora y líder feminista Ileana Fuentes, recuerda que la migración de las mujeres del campo hacia la capital es algo que estableció oficialmente el gobierno cubano a principios de la década de los sesenta, con el objetivo de que estas mujeres de bajo nivel educacional recibieran una instrucción y se formaran en un oficio.

De manera que este fenómeno no es algo nuevo, comenta la historiadora, esta tradición de migrar hacia la capital desde las provincias en todos los países “es una tradición milenaria”. En la capital, señala, hay más oportunidades para tener una mejor calidad de vida.

Un aspecto clave a considerar es que a las mujeres en esta etapa no se les ha dado la misma oportunidad de resolver su supervivencia como se les ha dado a los hombres, puntualiza Fuentes. “El gobierno ha reclutado a cientos, por no decir miles de hombres de las provincias orientales, lo que en la Habana se les llama “los palestinos” para servir de policías y vigilantes en la capital, para más de dos millones de personas”.

Las mujeres tienen que agenciárselas por su cuenta, concluye.

Por otra parte, “la emigración no es sólo hacia La Habana”. Fuentes destaca que “hay un traslado, un ir y venir de las mujeres dentro de las mismas provincias orientales hacia zonas donde hay centros turísticos, para tener contactos con extranjeros, así como se trasladan a Varadero y a otras áreas del país donde hay moneda convertible, donde hay dólares, donde hay euros, donde hay moneda que compre algo y resuelva algo”.

“Las mujeres”, enfatiza, “van a resolver sus problemas de la manera que sea. Y ya no es la pobre guajirita, de los años cuarenta y cincuenta, que tenía un segundo grado de educación. Ya son mujeres profesionales”, nos dice, “que pueden hablar tres idiomas (...) que en cualquier otro país podrían tener una carrera y una vida con esperanzas”.

“Hasta que no se entienda la problemática cubana, y se recurra a una solución en términos de género el país no se va a levantar”, asegura Ileana Fuentes.

También en conversaciones con martinoticias, Mildrei Sánchez Infante, periodista independiente residente en la provincia de Holguín, opina que estas mujeres, que son muy jóvenes, emigran desde las zonas más occidentales, y en busca de mejor vida para sostener a sus familias, muchas veces para obtener cosas tan básicas como una muda de ropa o un par de zapatos.

La mayoría son madres solteras, añade la periodista, que van hacia estas ciudades occidentales a buscar trabajo en paladares, o en casas particulares como personal de limpieza donde les pagan sólo un dólar por una jornada de trabajo; un número de ellas, muy jovencitas viajan, sobre todo desde Santiago de Cuba, hacia la capital a prostituirse por unos pocos dólares.

“En la zona oriental las mujeres son muy discriminadas”, destaca. “Realmente es algo triste lo que está sucediendo en Cuba, donde la juventud y la mujer cubana no tiene opciones de vida; aunque sean graduadas de médicos o ingenieras su salario no les da para comprarse un par de zapatos”

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