lunes, 4 de julio de 2011

Para mi hijo que está recien llegado a Afghanistan en misión militar:



POR: EDUARDO E. RODRIGUEZ CANDELARIO


Que el manto sagrado, del que enfila las huestes del firmamento,
te acompañe, bendiga y favoresca en todos tus cometidos siempre.

Como padre, acompañado de tu madre querida, oraremos incesantemente,
día y noche, adherido al suelo, con el corazón oprimido y mente agobiado,
sumidos ambos en un dolor eterno hasta que tu regreso vuelva a confortar y alentar nuestro deseo de vivir.

Hijo único del alma, al que tanto cobijé, acaricié, vigilé y encaminé,
no fue fácil el arduo camino, continúa jalda arriba el espinoso zascandilear,
sólo con nuestro descanso fijo, algún día tendremos el beneplácito de descansar en paz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario