Martes, 27 de Noviembre de 2012 02:56
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Cuba actualidad, El Vedado, La Habana, (PD) El dictador presidente de la República Popular China, Hu Jintao, dimitió el pasado miércoles 14 de noviembre, en el seno del congreso de turno del Partido Comunista Chino (PCCh). Era una dimisión esperada en el protocolo de esa versión orweliana de Estado postmoderno, donde el "dedazo mexicano" parece un estimulante juego democrático. Su dimisión le abrió el camino a Xi Jinping, el Delfín designado para ocupar el puesto desde hace cinco años.
Hu Jintao gobernó durante diez años (2003-2012), al igual que su antecesor Jian Zeming (1993-2003) un duro que, cuando la periodista Barbara Walters le preguntó: "¿Qué fue del hombre que paró los tanques en la plaza de Tian'anmen?", respondió cínicamente: "Creo que nunca se le mató".
La fórmula de gobernar durante diez años es la última propuesta de Raúl Castro Ruz para mantenerse en el poder, toda vez que se erigió como heredero de la corona comunista. Lo propuso primero en la sesión de la Asamblea Nacional (Parlamento) al asumir todos los poderes, y lo sentenció durante el IV Congreso del Partido Comunista. Pero tal intención tiene dos hándicaps. Primero, no podrá ser garantizado hasta el año 2018, y luego, aún no fue avalado por la constitución del país. Pero sabemos que eso puede ser letra muerta.
Pero volvamos al paradigma raulista de sucesión, que algunos comunicadores definen como los bebe-saurios. El relevo en el poder sería el segundo desde la victoria de los comunistas chinos y la fundación de la República Popular China en 1949.
Según fuentes chinas, Hu Jintao y otros líderes, la mayoría septuagenarios, entregarán el poder a Xi Jinping y sus cómplices de menos de sesenta años durante los próximos meses, con lo cual enfrentarán varios desafíos entre los que destaca la corrupción de la burocracia gubernamental y la mayor movilidad de la sociedad a partir del uso de las nuevas tecnologías, y mayor proyección social y política de la ciudadanía, que puso a China en los noticiarios por revueltas campesinas y en ciudades periféricas. A lo anterior se une el creciente descontento entre ciudadanos cada vez más críticos, así como una relación tensa con sus vecinos, entre ellos Japón, Vietnam y Corea.
Según los planes de sucesión del PCCh, Hu Jintao no fue reelegido al Comité Central, mientras el sucesor era ovacionado por el selecto público que lo nombró integrante del Comité, paso previo a su nombramiento como jefe del Comité Permanente del Buró Político del Comité Central, el cenit del poder en el país.
El nuevo dictador, designado hace cinco años, asumirá todos sus poderes en la primavera de 2013 y hasta el año 2022, mantendrá la línea de una autocracia que se vincula cada vez más a una floreciente oligarquía económica. Esta oligarquía está compuesta por los mismos comunistas que dirigieron importantes empresas en el país, y sus familiares.
Para Cuba actualidad: aleagapesant@yahoo.es