Vergüenza en la Asamblea Nacional
1 de mayo del 2013
La barbarie se apoderó de Venezuela, lo cual lamentablemente para el país y su nación quedó demostrado en la sesión parlamentaria en la que el Presidente del Poder Legislativo venezolano, Diosdado Cabello, negó a los diputados de la oposición una vez más, el derecho de palabra.
Quien dirige la Asamblea Nacional (AN), dio muestra evidente de su desconocimiento sobre la razón de existir de dicho cuerpo, que no es otra que la de ser un espacio para que los representantes del pueblo discutan en igualdad de condiciones a las que tienen pleno derecho, las ideas y las leyes que lleven al país a crecer en democracia y libertad. Ayer 30 de abril de 2013 el Presidente de la AN volvió por sus fueros a impedir el derecho de palabra a los diputados de oposición, ya que se niegan a reconocer, el como mínimo cuestionado resultado de las Elecciones Presidenciales del 14 de abril de 2013, que dio como vencedor a Nicolás Maduro por un escaso margen menor al 2% del electorado, en un proceso plagado por el abuso y ventajismo. El candidato opositor ha exigido una verdadera auditoria del proceso llevado a cabo que fue negada y luego burlada por el Consejo Nacional Electoral (CNE). Esta es la razón por la cual los diputados de la oposición sobre una posición de principios actúan en consecuencia.
Lo cierto es que esta nueva denegación de derechos fue respondida por los diputados de oposición con la exigencia de respeto a su derecho de palabra. De pronto las puertas de la Asamblea fueron cerradas, las cámaras de TV apagadas, mientras diputados oficialistas atacaban a siete diputados opositores a golpes y patadas, insultos y vejaciones. El Presidente de la AN miraba la agresión con una sonrisa socarrona. Un diputado opositor está hospitalizado, las fotografías de las caras de los diputados de oposición, Julio Borges y María Corina Machado, con las muestra de la agresión sufrida le dan vueltas a la red.
Es una vergüenza para la Venezuela ¿gobernada? Por el Castro comunismo, ver en lo que se han transformado sus instituciones, copias exactas de lo que sucede en la Cuba de los Castro, país en el cual hay grupos de gente que se encargan de apalear a todo aquel que disiente. 54 años de satrapía en Cuba demuestran cuan bajo se puede llegar cuando un país es esclavizado por una tiranía.
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