lunes, 4 de noviembre de 2013

El boomerang norcoreano

Julio Antonio Aleaga Pesant
Cuba actualidad, Tampa, USA, (PD) La oportuna muerte del general Pedro Mendiondo pudiera cerrar un capítulo angustioso para la política exterior del actual gobierno cubano, empeñado en mejorar las relaciones con los Estados Unidos, pero mantendría en alto el valladar que limita estas relaciones.
El general de división, jefe de la Defensa Antiaérea y la Fuerza Aérea, murió en otro inescrutable accidente de tránsito ocurrido el pasado 28 de agosto, en medio de la crisis provocada por la detección en el Canal de Panamá de un barco norcoreano que llevaba a a bordo armas ofensivas pertenecientes a la DAAFAR, ocultas en contenedores, bajo toneladas de sacos de azúcar.
Con la muerte del general Mendiondo, el gobierno de Raúl Castro se lava las manos, pues tiene al principal testigo muerto. Pero los resultados a largo plazo están por verse.
El boomerang de las malas y torpes acciones de este gobierno regresa en más aislamiento y cierre de puertas que debían abrirse.
El contrabando de armas descubierto en julio pasado por las autoridades panameñas desbarató el momento en que Washington intentaba ser conciliador con la dictadura cubana y perjudicó la posibilidad de que cuba fuera invitada por el gobierno panameño a participar en la Cumbre de Las Américas a celebrarse en 2015 en Panamá.
Esto no es especulación. El ministro de Relaciones Exteriores de Panamá, Fernando Núñez Fábrega, en el contexto de la XXIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, que se desarrolló la pasada semana en el litoral del Pacífico panameño, confirmó según el diario español El País, que "Cuba se molestó con Panamá y cortó la comunicación diplomática por la retención de un buque norcoreano que sin declararlo en los registros marítimos, transportaba un cargamento bélico que La Habana admitió que era de su propiedad, pese a que una serie de resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU emitidas desde 2006 prohíben que el régimen de Pyongyang compre o venda armas y prevé sanciones por su programa de desarrollo nuclear"
.
En entrevista con El País, acerca del contrabando de armas, Núñez contestó: "No tengo respuesta. Eso es un misterio absoluto, sobre todo en el momento en que la administración del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, estaba tratando de ser conciliadora con Cuba".
"Que los cubanos se jugaran esa carta debe ser –y esto es pura especulación- la necesidad de dinero apremiante que hay en Cuba, como consecuencia, no les quedó más remedio", explicó, al admitir que el contrabando se registró también "por la necesidad apremiante de Corea del Norte de acceder a armas".
En el colmo del infantilismo, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla declaró públicamente que el "armamento defensivo obsoleto", integrado por "dos complejos coheteriles antiaéreos Volga y Pechora, 9 cohetes en piezas y partes, dos aviones Mig 21 Bis y 15 motores de este tipo de avión, todo ello fabricado a mediados del siglo XX", iba hacia Corea del Norte para luego "ser reparado y devuelto" a Cuba.
El canciller panameño aseguró que las armas cubanas, que estaban bajo la supervisión del ahora difunto general Mendiondo, "se tendrán que vender o destruir, según las instrucciones de la ONU". Explicó: "Esas son armas que en mi opinión, el informe final de la ONU va a determinar que son claramente violatorias de las sanciones que se impusieron en el Consejo de Seguridad. Las armas no serán devueltas de ninguna manera. El planteamiento de la cancillería cubana de que eran armas obsoletas es absurdo, cuando uno de los Mig tenía keroseno todavía fresco en el tanque. Algunas no necesitaban reparación. Había 15 turbinas, de las cuales 10 acababan de ser rectificadas."
Si bien la ocupación de las armas cubanas a bordo del buque norcoreano en el Canal de Panamá no traerá más preocupaciones a los militares cubanos, en el área diplomática los efectos se sentirán durante largo tiempo.
El canciller istmeño afirmó que "las relaciones entre Cuba y Panamá salieron lastimadas por el incidente". Dijo que el canciller cubano Bruno Rodríguez canceló una reunión que tenía este mes con él en la sede de la ONU, en New York.
"Creo que indiscutiblemente los cubanos no tomaron en cuenta el problema en que estaban poniendo a un país amigo que siempre ha sido muy cooperador con ellos", dijo Núñez.
Comentó: "Yo diría que hay algún enfriamiento. No hemos recibido ninguna comunicación de La Habana en todo este tiempo. También nos sorprendió que esto viniera en un momento en que Panamá va a ser anfitrión de la Cumbre de la OEA en 2015. Yo había ofrecido en Antigua, Guatemala, que se creara una comisión para evaluar si invitar o no a Cuba". Los cubanos jamás tuvieron la cortesía de responder. Me tuve que pelar la cara diciendo que yo creía que era necesario que se considerara, que se evaluara si era bueno o era malo porque Cuba había estado retirada de la OEA desde 1962 y yo consideraba que ahora que se presagiaba un cambio en Cuba sí que se iba a confirmar. Resultó que no era cierto y ni siquiera respondieron...Mandé muchos mensajes sobre este tema y nunca respondieron".
La pregunta que subyace es: ¿Estaría dispuesto Raúl Castro, por obtener unos millones de dólares, a un nuevo enfrentamiento en la región con los Estados Unidos o países amigos, como Panamá, o fue una estrategia de los conservadores para desmontar los puentes que se construyen?
Mientras, el boomerang norcoreano golpea a la política exterior de la dictadura castrista.
Para Cuba actualidad: aleagapesant@yahoo.es

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