lunes, 16 de diciembre de 2013

Modernidades políticas y nueva ola

Juan Gonzalez Febles
Cuba actualidad, Lawton, La Habana, (PD) Oigo más de lo que quisiera sobre la necesidad de desarrollar una labor de diplomacia ciudadana más efectiva en la arena internacional por parte de los grupos opositores cubanos, tanto dentro como fuera de Cuba.
Una idea tan optimista que resulta conmovedora: los poderes que mueven las decisiones en Naciones Unidas y otros foros internacionales solo toman en cuenta aquello que va de acuerdo a sus agendas preestablecidas.
Los grupos opositores cubanos, tanto en el extranjero como en Cuba, deberán poner sus agendas a tono con esto, si verdaderamente pretenden llevar adelante eso que dan en llamar "diplomacia ciudadana".
Así, sucede que alguien deberá tomar en cuenta el interés del pueblo cubano. Y mientras no suceda, este pueblo cubano, deberá esperar entre viaje y viaje, que alguien en algún momento se ocupe de sus asuntos. Estos asuntos están siempre ausentes de todas las agendas de importancia global y estratégica. Aunque podría existir alguna eventual inclusión en algún resquicio abierto en la agenda de alguno entre tantos grupos, dentro y fuera de Cuba, ocupados en los asuntos verdaderamente "importantes" de la llamada diplomacia ciudadana.
Me pregunto: ¿Cómo una oposición interna que nunca se ha empoderado podría darse el lujo de tener una agenda propia? ¿Cómo luchadores y activistas que no tienen tan siquiera para comer, podrían tener agendas propias que defender?
Entonces, antes de hablar de "diplomacia ciudadana", alguien debería hacerlo de oposición-disidencia empoderada.
La única activista-opositora-disidente empoderada es la multipremiada Yoani Sánchez. Quizás y hasta tenga su agenda propia. Y, ¿cuál es?
Se dice que en Cuba existe lo que se da en llamar una oposición de denuncia. Sobre este aspecto, digamos que la denuncia no surge de la fuente identificada. No es la oposición la fuente exacta de la denuncia. La denuncia surge del actuar de opositores que asumen el discurso del dolor en las calles: son atropellados y entonces surgen denuncias. El par ordenado de esta fuente nutricia es el actuar violento de la policía Seguridad del Estado que ha sido denunciado y lo será hasta que este actuar cese. Entonces, cuando cese la brutalidad policial y la violencia del estado, cesarán las denuncias.
Un programa tentativo, pero ciertamente, un programa que une y tipifica a la oposición interna cubana, lo cantó en una guaracha política del régimen militar, el jazzista Roberto Carcasses.
Otro hito que me tocó presenciar fue que la población dice alto y claro que Las Damas de Blanco tienen más c... que todos los hombres juntos.
Entonces, existe un acceso a los sectores de la sociedad marginada por el régimen. Este acceso fue abierto por los opositores que hablan con el discurso del dolor frente a la policía Seguridad del Estado, sus paramilitares y la infaltable Policía Nacional Revolucionaria. Estos opositores que se afirman en el discurso del dolor, son las clásicas fuentes de denuncia.
Un punto sobre el que se discute en la actualidad es sobre la llamada "nueva oposición". Se trata de que la oposición no es nueva o vieja, solo es verdadera o no lo es. Ni es moderna, ni es estética, ni es dinámica. Cuando no se tiene un poder real, solo se dispone de principios y en posesión de estos, se cuenta con el llamado poder de los sin poder. El momento para componendas llegará con el poder real. Mientras este no exista, lo único que sostiene y da trascendencia a un activista opositor es la verticalidad de sus principios.
A los opositores no es el dinamismo ni la modernidad lo que les define, sino su coherencia. Y desde la coherencia, la interpretación libre aportará o no, según los gustos, modernidad y/o dinamismo.
Alguien ha dicho y alguien repite, que muchos de los actores de la transición están por aparecer y será una gran sorpresa cuando algunos, que actualmente están en la frontera o en la llamada zona gris, irrumpan en la escena política y jueguen papeles más trascendentes que los que hoy trabajan desde la oposición.
Pienso que tanto a los más nuevos entre las filas opositoras como los que vendrán, les ha tocado o les tocará la suerte de transitar una senda apisonada con la sangre, el sudor, las lágrimas, la frustración, los éxitos y los fracasos de los que les precedieron. La buena suerte de transitar por un sendero que otros abrieron a costas de su aprensión y del peligro cierto arrostrado, establece precedencias que nadie debe soslayar.
Bienvenidos todos al espacio abierto por Orlando Zapata Tamayo, Laura Pollán, Oswaldo Payá y todos los que abrieron la fisura de la lucha pacífica. Por los opositores que hablaron desde el discurso del dolor en las calles o en las prisiones y brindaron la espalda al palo, por los periodistas independientes que crearon el espacio para el tema cubano.
Hechas las necesarias precedencias, entonces sean bienvenidos los heraldos de la llamada nueva oposición, solo que sin dejar de establecer justas y necesarias precedencias. Lamentablemente la libertad no es new wave. Digamos que es demasiado old fashioned y nadie está habilitado para hacerle afeites.
Es un sueño verdaderamente hermoso que Cuba sea el primer caso en la historia del mundo en que una dictadura militar totalitaria sea derrocada por el esfuerzo único de su pueblo. No sucedió en la culta Alemania, ni en Italia, ni en la antigua Unión Soviética que en su regreso a la Rusia original, lo hizo, pero con democracia ausente en el mejor estilo zarista y nacional.
La imagen que hoy me viene a la mente es la célebre secuencia de la película 'Un hombre de éxito' del finado cineasta cubano Humberto Solás, en la que el protagonista en la madrugada del primero de enero descuelga el cuadro del anterior dictador, Batista, y subido en una silla, coloca el cuadro con la efigie del nuevo dictador, Fidel Castro. Esperemos que esto no sea exactamente así. Oportunismos aparte, hasta dentro de la más rampante modernidad, debe tener cabida un poco de humana decencia y decoro. Esto, ciertamente, no viene mal y créanme si les digo que tampoco es old fashioned.
Para Cuba actualidad: j.gonzalez.febles@gmail.com

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