CRUELDAD
CONTRA LOS NIÑOS
Por: Lcdo. Sergio Ramos
Con sumo enojo recibimos la noticia del
saqueo y robo orquestado por las turbas gubernamentales apropiándose de los
juguetes que las Damas de Blanco tenían guardados para entregárselo a los niños
cubanos por el día de los Reyes Magos. Un acto por demás cobarde y canallesco
contra la niñez cubana.
¿Es así como trata a los niños un régimen
cuya propaganda se harta decir sobre la importancia que estos tienen y sus
preocupaciones por su bienestar? Pero la realidad es que en Cuba lo cotidiano
es que el dicho y el hecho se contradigan.
A lo largo de la historia del castrismo ha
sido una constante el abuso institucional contra los menores; y más que abuso,
crueldad.
Desde los mismos comienzos, cuando estaban
alzados en la Sierra Maestra, Castro reclutó menores de edad para combatir
contra el ejército de Batista. Así
fueron los casos del campesino holguinero Jesús Parra, reclutado a los 15 años
de edad; como también el caso del más tarde general Arnaldo Ochoa, fusilado por
Castro en 1989, a quien lo reclutaron en el Ejercito Rebelde a los 15 años de
edad.
Luego a principio de la década de los
sesenta y años subsiguientes, el régimen reclutó menores de edad para servir en
las milicias y otros cuerpos armados e inclusive fueron enviados a zonas de
combate en el Escambray y en Bahía de Cochinos (Playa Girón)
Durante muchos años dieron instrucción
militar formal a menores en las esuelas, impartidos a los Pioneros a través de
efectivos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Este uso y reclutamiento de menores
constituye una violación a Convención sobre los Derechos de los Niños de la
ONU, artículo 32 y la Convención sobre la Participación de los Niños en
Conflictos Armados de la ONU, Artículo 2.
De hecho, a los padres se les mermó en su
derecho a la patria potestad, al privarles el derecho de seleccionar la
educación de sus hijos tras la incautación de las escuelas privadas, y se les
reprimió por darles la educación religiosa de su preferencia.
La explotación de menores fue una constante
del régimen totalitario. A los estudiantes menores de edad se les llevo al
obligado “trabajo voluntario” bajo el programa llamado “La Escuela al Campo”
cuya finalidad era poner a trabajar a los niños en fincas agrícolas, alejados
de sus padres, en condiciones inapropiadas. Estos tenían que trabajar
gratuitamente para el Estado durante 60 a 45 días todos los años por periodos
de 6 a 8 horas diarias ( en ocasiones mas tiempo ) sin recibir paga alguna y sin poder
beneficiarse de las cosechas, las cuales iban en su totalidad para el gobierno
y quien recibía todos los beneficios económicos de la producción. Si algún estudiante o padres de estudiantes
se negaban, estaban sujetos a represalias. Al estudiante se le marcaba
negativamente en el Expediente Académico Acumulativo, con lo cual quedaba
constancia que repercutiría en el discrimen a la hora de ingresar en una
universidad o seleccionar ciertas carreras de interés político para el régimen.
Algunos estudiantes fueron victimas de humillaciones públicas ante sus
compañeros de clase y maestros. Inclusive sus padres fueron victimas de
represalias.
Esta política oficialista solo puede ser
catalogada como un sistema de trabajo esclavo de menores de edad. La explotación económica de menores s violatorio
del artículo 5 de la Carta de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas y el artículo
32 la Convención sobre el Derecho de los Niños de la ONU.
Pero la crueldad del régimen castrista fue
más allá. Cegó la vida de muchos menores de edad. Así por ejemplo fueron los fusilamientos en La
Cabaña en 1971 de Ángelo López Rabí de 15 años de edad y el de Pedro Bermúdez
en Santa Clara el 29 de junio de 1974
con 16 años de edad. Más de una veintena de menores fueron
asesinados en el paredón por la dictadura castrista.
Los niños también fueron victimas de las
torturas y asesinatos por la dictadura castrista. Así, a modo de ejemplo, pasó
con Owen Delgado Temprana de 15 años de Edad, asesinado el 23 de marzo de 1981
por la Seguridad del Estado en Villa Marista
(Cuartel de la Seguridad del Estado en La Habana) mientras era torturado
con golpizas por agentes de ese cuerpo represivo. También tenemos el caso
de Lázaro Morera Martínez de 16 años
asesinado en 1993 por el jefe de la Policía de de Aguica en Matanzas y de
Andrés Quintana Velásquez de 14 años de edad, asesinado en Matanzas por la
policía de Castro cuando fue a ayudar a su padre que estaba siendo brutalmente
pateado por estos.
Para añadir a la interminable lista de
menores asesinados tenemos dos casos dramáticos de masacres de niños. El
asesinato de cuatro menores de edad en Río Canimar el 7 de junio de 1980 cuando
trataban de salir con sus padres a buscar libertad en otras tierras.
Se trato de William González López de 3
años, Osmany Rosales Valdés de 9 años, Marisol San Juan Aragonés de 11 años y
Marisol Martínez Aragonés de 17 años.
El otro caso de masacre a grupo de niños se trato del Remolcador “13 de Marzo” hundido el 13 de
julio de 1994 por embarcaciones del régimen bajo el mando de agentes de la
Seguridad del Estado, a 7 kilómetros de La Habana donde murieron 10 niños: Hellen Martínez Enríquez de 6 meses de nacida, ; Xindy
Rodríguez Fernández de 2 años, Ángel René Abreu Ruiz de 3 años, , José Carlos Nicle Anaya de 3
años, Giselle Borges Álvarez de 4 años, Caridad Leyva Tacoronte de 5 años, Juan Mario Gutiérrez García de 10
años, Yasser Perodín Almanza de 11 años,
Yousell Eugenio Pérez Tacoronte de 11 años y Eliecer Suárez Plasencia de
12 años y Mayulis Méndez Tacoronte de 17 años, junto a otras 37 personas que se
lanzaron al mar en busca de libertad.
Sobre
este horrendo crimen la Comisión Interamericana de Derechos Humanos condenó al
tirano Fidel Castro y su régimen por genocidio. (Caso 11.436, Informe No. 47/96,). Todos
estos crímenes, además, son violatorios del derecho a la vida según el artículo
3 de la Carta de Derechos Humanos de la UNO.
Un gobierno que
se precia de proteger a los niños, no los asesina, no los tortura, no los
esclaviza, no los priva de sus ilusiones como lo hace el de Cuba. Esta es la
triste realidad de la dictadura cubana. Sus hechos demuestran su desprecio a
los niños y con ello su carácter
despiadado y cruel, que esconde tras la mascara de una propaganda mendaz.
Pero aun en el
infierno, merodean desafiantes, ángeles
de bondad. A pesar de la infamia de los
esbirros de la dictadura, las Damas de Blanco , con la ayuda del
exilio, volvieron a adquirir juguetes Y
los repartieron entre 63 niños pobres de
Cuba en un día de ilusiones y sueños, que reviste un
carácter sagrado para todos los niños del mundo:
El Día de los
Santos Reyes Magos.
Día de Reyes, 6
de enero de 2014
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