Es que el desmoronamiento moral en nuestra sociedad ha alcanzado tales dimensiones, que cualquier cubano entra en el submundo de la ilegalidad que -y duele aceptarlo- ya se ve como una forma normal de vida, para poder sobrevivir a cualquier precio. Porque la propia realidad cubana está preñada de acciones que demeritan a nuestros conciudadanos, que los degradan. Es lastimoso que para lograr u obtener algo, algunos se olviden de eso que llamamos honradez.
Pero a nuestra población no le queda otro remedio que ingresar en esa atmósfera turbia, principalmente, debido a que el Gobierno con sus fracasos económicos y sociales no ha podido satisfacer sus necesidades. Para las autoridades cubanas la política ha sido más importante que la economía, que es verdaderamente la que mueve a las sociedades.
La ilegalidad se observa en Cuba a todos los niveles: cuando alguien en la calle, o incluso a las puertas de ciertos mercados, o hasta algún gastronómico, nos ofrece productos de dudosa procedencia, o cuando un funcionario con un cargo importante es detenido por cierto delito que los propios gobernantes no tienen más remedio que hacer público –aunque la noticia generalmente es breve y se da en un espacio de poca audiencia-.
Luego de las reuniones celebradas días atrás en la Fiscalía General de la República, quizás la situación mejore. No nos queda otro remedio que esperar, ya que el tiempo y las circunstancias dirán la última palabra.
Foto: Logo Fiscalía General de la República de Cuba. EcuRED
Para Cuba actualidad: ugosanchoyerto@gmail.com
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