En diferentes localidades a lo largo del país el punto que marcó la diferencia fue la celebración del doce aniversario de la primera salida a las calles de las Damas de Blanco lideradas por la inmortal Laura Pollán.
En la capital, marcharon sesenta y siete Damas de Blanco acompañadas solidariamente por más de cuatro decenas de activistas de la oposición pacífica interna. Luego de participar en la misa ofrecida en la iglesia Santa Rita de Casia, las damas marcharon por la 5ta Avenida y concluyeron en el parque en que de forma tradicional concluyen su actividad ciudadana dominical.
En Santiago de Cuba lo lograron siete Damas de Blanco sin que se reportaran arrestos.
En Palma Soriano, también en la zona oriental, once Damas de Blanco marcharon sin lamentar arresto o detención alguna.
En Guantánamo desfilaron dieciocho Damas de Blanco sin que se reportaran arrestos.
En Holguín, desfilaron veinte Damas de Blanco y se produjeron dos detenciones arbitrarias.
En la ciudad monumento, Bayamo, lograron desfilar tres Damas de Blanco sin que se hayan reportado arrestos.
En Santa Clara lograron desfilar once Damas de Blanco sin que se reportaran arrestos.
En Ciego de Ávila desfilaron tres Damas de Blanco y se produjo un arresto.
En la provincia Matanzas desfilaron treinta Damas de Blanco y no se produjo arresto alguno.
Para la ocasión, la organización fue apoyada solidariamente por una amplia representación de la oposición pacífica interna.
El epílogo de la celebración de los doce años de accionar ciudadano en las calles de las Damas de Blanco estuvo dado en otro nuevo episodio de violencia y brutalidad policial protagonizado por la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y la policía Seguridad del Estado (DSE).
Luego de decorar por dentro el ómnibus con pancartas representativas de la imagen e información sobre presos políticos, alguien tuvo la iniciativa de arrojar a la vía pública las pancartas a la altura de la calle 23 entre M y N, en La Rampa, una muy conocida, emblemática y concurrida zona habanera. Allí arrancó todo.
La zona, uno de los paseos de mayor afluencia de público y de mayor ‘glamour’ de la deteriorada capital, estaba muy concurrida esa tarde de domingo. En un país en que el control enajenante y totalizador que impone el estado al ciudadano ha impedido la difusión de mensajes políticos que difieran o discrepen de las normativas oficiales, las pancartas lanzadas produjeron un efecto arrollador. Esto quedó evidenciado en el interés con que fueron recibidas por el público las pancartas lanzadas.
Todo concluyó con el arresto de veinte Damas de Blanco y más de una decena aproximadamente de activistas de la oposición real pacífica interna. Adicionalmente, resultaron arrestados entre seis y diez transeúntes ajenos a la actividad política en desarrollo.
Algunos entre los transeúntes arrestados previamente usaron sus teléfonos móviles para llevarse una constancia de los hechos presenciados. La fuerza pública la emprendió entonces contra ellos, para evitar que quedaran pruebas documentales de la fechoría represiva presenciada.
No obstante, ya quedó en la memoria colectiva la violencia descontrolada con que reaccionó la fuerza pública al servicio del régimen militar cubano en su afán por reprimir la libertad de expresión y el actuar político ciudadano independiente.
Para Cuba actualidad: j.gonzalez.febles@gmail.com
Fotos: Juan González Febles
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