La teoría de que Martí se suicidó en Dos Ríos, que su objetivo era morir heroicamente, tiene muy poco basamento en los hechos y los escritos del propio Martí y de quienes lo conocieron y sí mucho más de la mitología martiana surgida en la República para encumbrar el arquetipo y desentender al hombre.
A todas luces Martí fue un hombre pragmático, lo cual no le quitaba ser uno de los poetas más ilustres de la lengua española. Fue los dos, y más que eso, un visionario. Para preparar la guerra definitiva frente al yugo colonial, después de la difícil contienda de la Guerra de los Diez Años, y los fracasos posteriores, y convencer a hombres duros como Maceo y Gómez y los demás que se unieron en el 95, Martí no podía ser un iluso soñador, que inventó una Cuba inexistente y se lanzó al martirio.
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