viernes, 5 de enero de 2024

Un día como hoy, enero 05, en nuestra lucha contra el castrocomunismo.

Un día como hoy, enero 05, en nuestra lucha contra el castrocomunismo.
 
Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo. 
 
PROHIBIDO OLVIDAR.
 
1959
 
Raúl Castro, jefe militar de la provincia de Oriente protesta por la acusación de que la Revolución había iniciado un "baño de sangre" con los fusilamientos masivos y al unísono prometió más ejecuciones. 
 
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El ex miembro de las fuerzas armandas de Cuba, Marcelo R. Agüero, quien no había sido arrestado al triunfar la revolución es asesinado en Santiago de Cuba mientras caminaba por una de sus calles. 
 
1961
 
Un Tribunal castrista de Ia Fortaleza de la Cabaña, en la causa 614 de 1960, sancionaron a 10 años de prisión, por un delito contra los poderes del estado, a Evelio Hernández Hernández, Lorenzo Lan Contreras, Jose Ramón Ramos Hernández y René Aguinaga González. 
 
1962
 
La guerrilla comandada por Generoso Bringas, segundo al mando del “Piche” Catalá logra romper un cerco de varios miles de soldados castristas cerca del poblado Carlos Rojas, provincia de Matanzas. Tres jóvenes que estaban escondidos en la zona para unirse a la guerrilla fueron capturados y fusilados de inmediato.
 
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El jefe guerrillero Carlos González Garnica muere al caer por un barranco en las montañas del Escambray durante un enfrentamiento con las milicias castristas. 
 
1963
 
Camilo Tardío Hernández alzado contra el régimen castrista en el Escambray, provincia de Las Villas es fusilado en el Condado, Trinidad. 
 
Sus hermanos, Benjamín, Blas, Guadalupe y José Santiago también murieron enfrentados al castrismo. 
 
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José Luis Bello es fusilado en la fortaleza de La Cabaña,
 
1989
 
El opositor Félix Mesa Rodríguez es asesinado a balazos por un policía en el parque central de Santiago de las Vegas, provincia de La Habana.
 
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Ruidos y silencios de la Galera 13
 
 Por Ramón Grau Alsina
 
La Galera 13 de la antigua fortaleza colonial española de La Cabaña, que domina la entrada de la Bahía de La Habana, recuerda a las galeras de remos de siglos anteriores, que surcaban los mares navegando con el sudor de los presos encadenados a sus remos. Una puerta de barrotes de hierro con cerradura, un pasadizo en forma de túnel, celdas abiertas donde los remeros se tienen que sentar y de cara al patio, barrotes de hierro.
 
En la década de 1960, en la Galera 13 coincidieron 385 hombres a mi lado esperando juicio y ejecución por el pelotón de fusilamiento. Una mezcla de ruidos y silencios dominaba la vida en aquel interior. Las bayonetas apretujaban a los desnudos presos unos contra otros en el patio durante horas bajo un sol de condenación. Más tarde el sonido de las botas de los guardas sobre la piedra, el chasquido de las cerraduras abriéndose, las bayonetas empujando a un grupo de reclusos fuera de la Galera 13 para el juicio. De nuevo el chasquido de la cerradura detrás de los que salían. ¿Quiénes volverían vivos?
 
El Foso de los Laureles
 
Temprano por la tarde, de nuevo ruido de botas militares y chasquido de cerraduras de hierro. Las bayonetas empujando a algunos de los presos de nuevo a la Galera 13. A las 9 p.m. el trueno de un cañón de la fortaleza señalaba a La Habana la hora correcta. Los presos que no habían vuelto encaraban al pelotón de fusilamiento amarrados, en turnos de uno en uno, a «el palo», una estaca de madera enfrente del paredón del Foso de los Laureles, gritando «Viva Cristo Rey». La detonación de los rifles arrojaba plomo que desgarraba tejido humano antes de chocar contra la pared colonial. Afuera, la chusma compuesta por hijos y esposas de los guardas animaba para ganarse una promoción. Desde la Galera 13 los presos respondían insultando a los guardas. Un silencio aterrador y la detonación del tiro de gracia. Uno por uno todos los presos eran ejecutados. Más silencio, el sonido del tubo de escape de un camión, el claveteo de los ataúdes, ruedas de camión alejándose, silencio, el viento soplando entre los laureles y los corazones palpitando fuerte.
 
Enterramiento en sacos
 
Un día, no se escuchó el martilleo de los clavos. La Galera 13 gritó. ¿Han tirado los cuerpos al mar? No mucho más tarde los guardas informaron que se había acabado la madera para hacer ataúdes y que el enterramiento se realizó en sacos de nylon. Otro día, todos los 15 que fueron a juicio volvieron a la Galera 13. Gran celebración, alegría, habían sobrevivido. Antes de las 9 p.m. los guardas volvieron y se llevaron a los «afortunados» 15, los amarraron de uno en uno al «palo» y les dispararon. Ruidos, el aire soplando, corazones palpitando. Si los árboles pudieran hablar…
 
El delito comúnmente imputado a los presos de la Galera 13 era «desacuerdo con el régimen». Lo que desean todos ellos hoy es un último ruido: el chasquido final de las puertas de la prisión abriéndose. Entonces sí habrá una verdadera paz y silencio.
 
FIN
 


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