martes, 7 de abril de 2026

Un día como hoy, Abril 7, en nuestra lucha contra el comunismo.

Un día como hoy, Abril 7, en nuestra lucha contra el comunismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatíó el comunismo.

Comparta estas efemérides. Gracias.

PROHIBIDO OLVIDAR.

1961

Carlos Manuel Delgado Duardo jefe de acción del Movimiento 30 de Noviembre en Las Villas, es fusilado en La Cabaña.

A la salida de la Embajada de Costa Rica, donde fueron a recoger unas listas que tenía consigo el Dr Denio Odoardo Fonseca quien se encontraba asilado en esa delegación diplomática, Carlos Manuel Delgado y Luis Delgado fueron confrontados por tres agentes de la Seguridad de Estado – aún bajo el nombre de G2 – haciendo que Carlos, infructuosamente , intentara convencer a los tres hombres que lo acosaban hasta que uno de ellos notó que Carlos Manuel llevaba un magazine de pistola extra en el cinto , arrebatándoselo . Como respuesta éste extrajo su pistola y accionó el gatillo de su arma que se encasquilló, obligándolo a emprender una carrera a pie mientras dos agentes le perseguían disparándole. Mientras huía, Carlitos, frenéticamente, trataba de extraer la bala encasquillada, pero fué herido en el momento que entraba en un pasillo entre dos casas. Se volteó y al disparar pudo herir a uno de los que le perseguían de apellido Suárez. Inesperadamente apareció el capitán Héctor Salinas también disparándole a Carlitos, pero este fué más certero y mató al capitán de un solo disparo. La persecución cesó, pero nuestro Carlos estaba gravemente herido y necesitaba ayuda, urgentemente. Habló con una señora dueña de un apartamento a la que le dijo que se fuera porque las cosas se iban a poner muy malas Llamó por teléfono a la casa del doctor Antonio Valdés Rodríguez y contactó a Norma Sáez, después se desmayó. Cuando los nuestros llegaron cerca de la casa donde estaba Carlos, nada pudieron hacer, las fuerzas represivas ocupaban toda el área.

 Luis Delgado permaneció todo el tiempo custodiado por uno de los agentes. Refiere Ismael Hernández Sarduy (Darío) que se trató de rescatar a Carlitos del Hospital Militar en complicidad con un empleado de esa Institución, pero que tal vez el Gobierno sopesó esa posibilidad y trasladó al herido precipitadamente.

Antes de ser llevado al Paredón Delgado Duardo rechazó una oferta de sus compañeros que le ofrecieron una granada para que se matara antes de morir, “fui un Jefe de Acción y como eso voy a morir, no como un cobarde.” 

[Fuente: M-30-Noviembre. Historias. Pedro Fraginals y Antonio Pons]

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Dalmacio Palmet Soret, empresario y jefe de una unidad de acción es acusado por miembros del G-2, como autor de un sabotaje en el teatro Radiocentro, en La Habana. Fue juzgado en la causa 175/61 de los tribunales castristas de La Habana y fusilado inmediatamente después del juicio sin tener vista de apelación. Sus últimas palabras fueron "¡Viva Cristo rey!" Dejó una esposa y dos hijas.

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Un sabotaje realizado por miembros de la organización Unidad Revolucionaria, destruye la conductora central de la Cuenca Sur, dejando gran parte de la capital cubana sin agua por 48 horas.

1963:

 Pedrito Sánchez, hijo mayor del legendario guerrillero Perico Sánchez, muere en combate en la finca Cantabria del municipio de Pedro Betancourt en la provincia de Matanzas a la edad de 26 años. A los dos días muere en combate su hermano Raúl Sánchez.

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En un encuentro con las tropas castristas en el Guayabo, provincia de Camagüey, mueren los guerrilleros Humberto Sagarribay y Lorenzo Trujillo García.

1975

El preso político Osvaldo Castellanos muere de un ataque al corazón sin asistencia médica en la cárcel Melena 2, La Habana.

Carlos M Delgado Duarte-Pedro Sánchez -hijo- Dalmacio Palmer Soret.jpg

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Pensamientos de José Martí 104.jpg

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NOTA DE DOLOR.

Nos acaba de informar nuestro hermano del Presidio Político, Pedro Fraga Romero que el pasado día 4 de este mes falleció en La Habana nuestro hermano José Antonio Martí Rodríguez.

José fue condenado a cumplir 30 años de prisión en la causa 639 de 1960 de los tribunales castristas de La Cabaña, cumpliendo 19 de esa sentencia. En Isla de Pinos le fue asignado el número de preso 27078. Formó parte del Bloque 19.

Hasta su esposa llegue nuestro mas sentido pésame.

En Paz Descanse

José Martí Rodríguez.jpg

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LA REAL HISTORIA DEL CHIVATO DE MAISINICÚ

Gabriel Astengo              Apr 4, 2026, 2026

José «Cheito» León Jiménez (foto) quien ajustició al chivato Alberto Delgado en la finca Maisinicú, fue el último comandante de la guerrilla rebelde del Escambray, quien con solo 26 años de edad y antes de ser capturado herido, matara a dos milicianos con su última granada, en inmenso contraste con la escabrosa existencia del miserable delator Alberto Delgado. En este relato histórico se narra como fue el triste, pero justo final, del chivato de Maisinicú...

En el libro de Enrique Encinosa: «Escambray: La guerra olvidada», se narra que incapaces de poder derrotar a las guerrillas utilizando solamente unidades militares, los comunistas intentaron infiltrarse en ellas. El más connotado y conocido de estos infiltrados fue Alberto Delgado, un miserable delator al servicio del régimen, al cual se le caracterizó como un «héroe» en una película propagandista producida en 1973 en Cuba por la dictadura castrista titulada «EI Hombre de Maisinicú».

El chivato, Alberto Delgado Delgado, apodado "el Enano", fue sargento de milicias en la zona de Morón. Licenciado por aparentes problemas nerviosos, fue reclutado por el Ministerio del Interior con la específica misión de infiltrarse en las filas de los alzados. Delgado, un individuo de bigote fino, baja estatura y personalidad cínica, se mudó a Las Villas, para supuestamente administrar la finca Maisinicú.

Desde el momento en que comenzó su trabajo, ofreció empleo en la finca a varios colaboradores de los alzados, ganándose así su simpatía. Poco tiempo después. Delgado se convertiría en un aparente colaborador de las guerrillas proporcionándoles medicinas, botas y comida. Así fue ganándose la amistad y confianza de algunos de los hombres claves en la línea de suministros, llegando a proponerles la fuga de Cuba de algunos alzados, asegurándoles que él tenía a su disposición los contactos para llevar a cabo la salida clandestina de estos hombres.

Para principios de 1964, la situación de los grupos guerrilleros era desoladora. Centenares de alzados habían muerto en combate, o habían sido encarcelados y condenados a penas de hasta treinta años de prisión. También las líneas de suministros estaban casi destruidas. La dictadura cubana con asesoría soviética era implacable en su propósito de eliminar a todos los patriotas nacionalistas alzados en los montes de Cuba.

Debido al racionamiento impuesto por el régimen, los bienes de consumo para avituallar a las guerrillas se hacían imposibles de obtener. Sin balas y sin comida, los pocos guerrilleros que lograron sobrevivir, se encontraban en una situación desesperada.

Una oportunidad para escapar al exilio, por riesgosa que fuera, era una baraja que bien merecía la pena jugarse, y fue también la oportunidad de Alberto Delgado para entrar de lleno en su misión por encargo del Ministerio de Interior.

El primer grupo que intentó salir de Cuba por la vía establecida por Delgado fue la guerrilla del ex oficial del Ejercito Rebelde, Maro Borges. Maro, con su pecho marcado por una horrenda cicatriz, llevaba cuatro años alzado en los montes de Las Villas. Delgado le había dicho que si podían llegar hasta Morón, un contacto los llevaría hasta un cayo cerca de Camagüey, desde donde los alzados serían recogidos por una lancha norteamericana. Maro, el propio Delgado y quince guerrilleros más, comenzaron la larga caminata, moviéndose de noche para no ser detectados.

Amador Acosta, uno de los sobrevivientes de la guerra campesina, era capitán en la guerrilla de Maro en aquel momento. Su versión de lo sucedido es muy diferente a la de la trama en la película castrista.

Acosta nos dijo: «Cerca de Jatibonico nos encontramos con un muchacho, y lo tomamos prisionero. Delgado quería matarlo, para así implicarnos a todos en un asesinato. Nosotros estábamos opuestos pues el muchacho aparentaba estar de nuestra parte.

De manera insistente, Delgado le empezó a dar "cranque" a Raúl Morel, el segundo de Maro, para que matara al muchacho. Raúl y su familia habían sufrido mucho, y no había que darle mucha cuerda. Delgado se dio cuenta de este detalle y le insistió a Raúl para que hiciéramos algo con el muchacho. Yo, dirigiéndome a Delgado, le dije: "Mire, si aquí tenemos que matar a uno o a cien hombres, lo hacemos y se acabó, pero esto no es un asunto de usted. No se meta".

Delgado me ignoró, y siguió jodiendo con el asunto. Yo rastrille el Garand y apuntándole al pecho, le dije: -‘Si lo que tú quieres es ver a un muerto, entonces ponte espejuelos, que el muerto vas a ser tú.- Entonces se calmó y al muchacho lo dejamos que se fuera.»

Al llegar a las cercanías de Morón, Alberto Delgado fue al pueblo a supuestamente coordinar contactos. Aunque en la película mencionan al Teniente Candelario Rubiel como el alzado que lo acompañó al pueblo, el guerrillero fue realmente Amador Acosta, vestido de civil y armado de una pistola.

En la ciudad de Morón, ambos hombres se entrevistaron con Sánchez, el misterioso contacto clandestino de Delgado, quien era en realidad un agente de Seguridad del Estado. Sánchez les prometió un camión para trasladar a los alzados de Morón a Punta Alegre, desde donde serían transportados en el bote de un pescador, a un islote.

El cuatro de febrero de 1964, la guerrilla de Maro Borges fue recogida en un cayo por un barco pintado de blanco, con tripulantes rubios que hablaban inglés. Confiados en que estaban a salvo, los guerrilleros comieron emparedados y tomaron las cervezas que estos aparentes tripulantes norteamericanos les ofrecían.

Confiados, entregaron las armas y se les dijo que bajaran al pañol del barco para recibir un examen médico. Al bajar, uno a uno, estos hombres fueron atacados a traición por los agentes de la Seguridad del Estado que se encontraban allí escondidos. El viaje que esperaban concluyera en Miami, sólo los llevó a una celda en Villa Marista donde se encontraban las oficinas de Seguridad del Estado en el reparto "El Sevillano" de la Habana.

Mientras esto sucedía, Delgado, de regreso al Escambray, comenzó a preparar otra trampa, esta vez para el comandante Julio Emilio Carretero. En los preparativos para su fuga, y como ignoraba la suerte corrida por Maro Borges y su grupo, Carretero acordó que llegando a Miami, le enviaría un mensaje a su lugarteniente José "Cheito" León.

Carretero se proponía utilizar la onda de Radio Swan, en el programa del periodista Luis Conte Agüero. La clave sería transmitida por tres días consecutivos, garantizándole a "Cheito" León que la ruta vía-Delgado era segura. Al oír esto, Delgado no se inmutó. El infiltrado sabía que la Seguridad del Estado podía interferir las transmisiones de Conte Agüero y sobreponer otras transmisiones con la clave adecuada.

Lo que Delgado no sabía, era que uno de los guerrilleros de Carretero había establecido una segunda clave privada entre él y un familiar en Trinidad. La segunda clave, una llamada de teléfono desde Miami, indicaría que la ruta era segura. Ese mensaje telefónico, que nunca llegó, sería el principio del fin para Alberto Delgado.

El 9 de marzo de 1964, Carretero cayó en la trampa castrista con catorce de sus hombres, incluida Zoila Águila Almeida, quien había sido conocida como "La Niña de Placetas" en la lucha contra Batista, y más tarde en la lucha contra la dictadura castro-comunista, como "La Niña del Escambray". Zoila fue la única mujer que dirigió una guerrilla en combate en esa heroica etapa de nuestra historia.

El balance siniestro de la misión del infiltrado castrista Alberto Delgado, conocido como El Hombre de Maisinicú, fue el siguiente: más de treinta guerrilleros fueron llevados a juicio en La Habana, dieciocho hombres -entre ellos Amador Acosta, y una mujer, Zoila Águila Almeida (La Niña del Escambray)-, fueron sentenciados a largas condenas carcelarias, doce hombres incluyendo a los comandantes Maro Borges y Julio Emilio Carretero, condenados a morir fusilados.

En el breve juicio, Maro declaró sus sentimientos hacia el sistema en una forma burda, pero muy firme y clara: «¡Yo me cago en la mal llamada "revolución" y me limpio el culo con Fidel Castro!» dijo el jefe guerrillero.

El 22 de junio de 1964, en los fosos de la Fortaleza de La Cabaña, doce hombres se encararon al paredón de fusilamiento: Maro Borges, Irenio Borges, Raúl Morel, Macho Jiménez, Andrés Oramas, Tobías García Valle, Julio Emilio Carretero, Cuco Cedeño, Blas Ortega, Valentín Hernández, Manolo Munsó La Guardia (esposo de "La Niña del Escambray") y Benito Rodríguez Pedraja.

Parados juntos, en la oscuridad de la noche, iluminados por la luz blanca de reflectores, los doce hombres cantaron el Himno Nacional mientras los rifles FAL disparaban, y los plomos destrozaban sus cuerpos.

Mientras tanto, en el Escambray, "Cheíto" León esperaba el mensaje radial. La primera clave fue dada, pero la segunda clave, la llamada telefónica, la misma que El Hombre de Maisinicú desconocía, nunca llegó. "Cheito", desconfiado como todo buen alzado, comenzó a tener dudas de Alberto Delgado.

El comandante José "Cheíto" León Jiménez, que había asumido el mando de los pocos grupos que aún quedaban en el Escambray, se había ganado sus galones –al igual que todos los otros jefes guerrilleros- por sus méritos. Era un hombre joven, de 26 años, fuerte y afable, Cheíto había sido educado en Trinidad. Estaba trabajando como camionero, cuando decidió alzarse para combatir al comunismo. Él y su hermano Berardo habían reclutado diecinueve hombres de la zona, que se irían con ellos dos a la manigua.

Conscientes de que carecían de armamento y de experiencia militar, los veinte y un hombres se enlistaron en un batallón de milicia. Después de varias semanas de entrenamiento básico, los nuevos reclutas desertaron en abril de 1961 y se alzaron, llevándose con ellos los rifles checos M52.

Con tres años de experiencia en el combate, Cheíto León era, a pesar de su juventud, un veterano curtido en decenas de encuentros contra fuerzas siempre superiores.

Con la sospecha escondida en lo más profundo de su pensamiento, "Cheíto" León se reunió con Alberto Delgado a la orilla de un río próximo a la finca Maisinicú.

El chivato Delgado, cínicamente había mandado a matar a una res de la finca para festejar el viaje de la guerrilla a Miami. "Cheíto" fingiéndose amistad, celebró junto a él, hasta que no pudo contenerse más y confrontó al traidor. En la panfletaria y mentirosa película castrista, se ve a Delgado morir valiente y desafiante. En la realidad -contado por los sobrevivientes- no fue así.

Al ser emplazado por "Cheito" León, Delgado le negó repetidamente ser agente castrista. Después, llorando, declaró que había sido obligado a ayudar a la Seguridad del Estado cuando él había sido descubierto conspirando.

En sus últimos momentos, arrodillándose, pidió clemencia aludiendo que él era un padre de familia. "Cheíto" León ignoró los histéricos gritos del traidor, también Carretero era un padre de familia y Delgado lo había entregado miserablemente.

Finalmente, el delator Alberto Delgado fue ajusticiado como se merecía. Al día siguiente su cuerpo colgado de una guásima, fue descubierto por campesinos de la zona.

 

Una vez desenmascarada la infiltración de Delgado, la Seguridad del Estado lanzó una redada, arrestando a toda persona que había tenido contacto con "El Hombre de Maisinicú". Dos empleados de la finca — Varela, Pepe Yoyo y Serapio Hernández—-, fueron fusilados, , otro empleado fue condenado al presidio político. Dos cuñados de Alberto Delgado, José y Alberto Nodal, recibieron condenas carcelarias por haber estado involucrados en la línea de suministros a los alzados.

El LCB continuó arremetiendo contra los alzados, tratando de ubicar a las bandas guerrilleras, para eliminarlas una a una. La guerrilla de Rubén Cordobés fue atrapada en un potrero, donde murieron cuatro alzados, combatiendo contra los cazadores. Pedro González, el jefe guerrillero al cual se le atribuían las muertes de dos docenas de milicianos, cayó en combate en el Cerco La Barca.

A "Cheíto" León lo cercaron al norte de Trinidad, en un fuerte combate, en el que murieron hombres de ambos bandos, "Cheíto" León fue alcanzado por dos balas. Herido, se arrastró hasta un matorral. Allí, cuando lo iban a capturar mató a dos milicianos con su última granada, inmolándose con ellos. Así murió el cuarto y último de los jefes guerrilleros del Escambray.

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