miércoles, 22 de junio de 2022
martes, 21 de junio de 2022
Elon Musk anunció su voto repulicano y miren en la pared blanqueada
lunes, 20 de junio de 2022
domingo, 19 de junio de 2022
sábado, 18 de junio de 2022
Tu miedo no me importa
Tu miedo no me importa
Esta frase la escuche en una filmación proveniente de Cuba. Una voz de mujer que sintetizaba el sentir de otras muchas, todas, hartas de un coctel que dura 63 años, en el que solo se mezclan represión y miseria. Expresión que refleja, a mi modesto entender, la probabilidad de jornadas muy cruentas y dolorosas que deben conducir a una Patria nueva donde no haya verdugos ni victimarios.
Esa fue una de las voces que escuche en las redes esta semana. Un comentario que solo se produce en una sociedad atemorizada como la cubana. Donde prima el terror, las personas se autocensuran y procuran que sus seres queridos no rompan el círculo del miedo por los perjuicios que puedan acarrearles.
Otro testimonio desgarrador que tuve la oportunidad de ver fue el de una madre de tres niños que denuncia la precaria situación que enfrenta junto a su familia. Una contundente e irrefutable evidencia del fracaso del totalitarismo castrista, además, de mostrar el sacrificio inútil de amplios segmentos de varias generaciones de cubanos de trabajar a favor de un proyecto que ha devastado la Isla y muchos de los valores de su ciudadanía.
El castrismo en cualquiera de sus derivados, venezolano, nicaragüense, boliviano y un eventual colombiano si Gustavo Petro llega al gobierno, solo conduce al fracaso y a la frustración. Es una propuesta ineficiente en todas sus expresiones, a excepción de su innegable habilidad para imponer un estricto control social basado en la represión y la desinformación.
La juventud debería considerar con mucha ponderación las propuestas políticas milagrosas. Cierto que en la política se aprecian manejos muy malos que deben ser erradicados, pero no deben ser motivo para creer ciegamente en un iluminado que solo asegura que lo cambiara todo para construir un futuro luminoso. Hay que instruirse, conocer el pasado y aprender que “mis derechos terminan donde empiezan los de los otros”.
El ejemplo de Cuba, Venezuela y Nicaragua deberían servir de modelo a las nuevas generaciones que esperan “conquistar el cielo” sin entender que una vida confortable dentro de la justicia, solo se alcanza con trabajo, lo demás está por verse.
Los cubanos en una notable mayoría abrazaron a su Mesías y repudiaron lo que lo negara. En aquella barahúnda de histeria desenfrenada como la calificara el historiador y periodista Enrique Encinosa, representantes de todas las generaciones cerraron los ojos y se prestaron a cazar a quienes disintieran, fueron ellos los que ayudaron a destruir el país; conduciendo a las generaciones emergentes, al grado de desesperación que muestra esta madre cuando acusa al gobierno, consciente de las represalias que puede padecer, de inepto, corrupto y complaciente con todo lo mal hecho.
Cierto que ha sido el liderazgo castrista y todos sus funcionarios, incluido policías y militares, los que han sostenido al régimen de oprobio por más de seis décadas, pero también han contribuido a su sostenimiento y a la formación de las colonias de Venezuela y Nicaragua, quienes hayan prestado sus habilidades y talentos a divulgar y convencer a la denominada mayoría silenciosa de lo justa y provechosa de la obra totalitaria.
Un régimen totalitario no permite feudos, solo están relativamente libre de sus mandatos quienes se le oponen, sin embargo, el resto de la ciudadanía debe conducirse como disponen las autoridades, lo que motiva un nivel de complicidad muy alto y una comprensión del miedo que trasciende la individualidad de la persona, un síndrome de indefensión que transforma al ciudadano en una jauría sin voluntad, pero que llega a un momento de ruptura como ocurrió con esta madre, que pide que la detengan y exhorta al resto de las madres de la Isla a unirse, para reclamar de una vez por todas respeto a sus derechos y una vida digna.
Esta angustiada madre le dice mentiroso al régimen cuando desnuda una de sus falsedades fundamentales al proclamar que los “Bienes son del pueblo”. Todos escuchamos y leíamos, repetido hasta el cansancio, “esto es del pueblo”, y hay que tener coraje para desmentirlo como ha hecho esta señora que está padeciendo numerosas represalias y abuso de las autoridades. Solo resta confiar que se sumen más madres, la ciudadanía a su reclamo para alcanzar un país, “con todos y para el bien de todos”.
viernes, 17 de junio de 2022
jueves, 16 de junio de 2022
miércoles, 15 de junio de 2022
Boitel y las tumbas luminosas
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EL CIRCO DE LOS DESESPERADOS
Por Alfredo M. Cepero
Director de www.lanuevanacion.com
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Ante la incapacidad de mencionar éxitos que no han logrado, los demócratas han decidido darle fuego a la casa con Donald Trump dentro.
Pero eso no es todo. Para complicar las cosas la economía americana se está desplazando hacia una recesión devastadora como aquella que una vez bautizó el consultor demócrata James Carville con la frase lapidaria: “It is the economy stupid”. Según la Oficina Nacional de Investigación Económica, las recesiones son técnicamente definidas como dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo y se caracterizan por un alto nivel de desempleo, bajo o negativo crecimiento del Producto Interno Doméstico, reducción del ingreso y lentitud de las ventas al detalle. Esa es la situación a la que se encamina vertiginosamente la economía americana.
Y esos son precisamente los factores—no el odio a Donald Trump—que tendrán en mente los americanos a la hora de votar en la parciales de 2022 y, muy probablemente, las generales de 2024. Todo eso, sin contar que, con la retirada cobarde de Afganistán y la invasión de Ucrania por los rusos, los Estados Unidos jamás han estado tan desprestigiados ni más cerca de un conflicto nuclear.
Esos son los factores que tienen desesperados a los miembros del Partido Demócrata. Ante la incapacidad de mencionar éxitos que no han logrado, los demócratas han decidido darle fuego a la casa con Donald Trump dentro. Su estrategia de campaña en todas las elecciones que se avecinan es destruir al odiado Donald Trump. El comienzo de esta estrategia ha sido calificar de insurrección, los acontecimientos del 6 de enero de 2021 en el capitolio.
Yo no creo que fue una insurrección porque no fue una insurrección. No fue siquiera algo cercano a una insurrección. Nadie entre los que entraron al capitolio portaba armas. De hecho, la única personas que fue herida de muerte fue una mujer que protestaba contra el resultado de las elecciones. Su nombre Ashli Babbitt. Una mujer desarmada y de cinco pies de estatura que no representaba peligro para nadie. La mató un miembro de la policía del capitolio que, irónicamente, ha sido exonerado de toda responsabilidad.
El circo llevado a cabo por los demócratas en el capitolio la semana pasada no fue un proceso parlamentario para asignar responsabilidades sino una descarada “cacería de brujas” por unos politiqueros aterrados de perder el poder. De hecho, días antes del 6 de enero, el entonces Presidente Trump contactó al Departamento de Defensa para que asignara 10,000 soldados de la Guardia Nacional a la protección del capitolio. El Sargento de Armas, después de consultar con la Presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, rechazó la oferta. La Pelosi no estaba interesada en proteger a los congresistas sino en crear un escándalo político para usarlo en futuras elecciones.
Vayamos por un momento a esta “comisión de la mentira”. Cuando el presidente de la minoría republicana en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, sugirió los nombres de Jim Jordan y Jim Banks—dos partidarios de Trump—para formar parte de la comisión, la Pelosi los rechazó. Nombró en su lugar a Liz Cheney y a Adam Kissinger, dos RINOS (republicanos solo en el nombre) que odian a Donald Trump. Con ello, la Pelosi se convirtió en juez, jurado y verdugo.
No hay que darle más “vueltas a la noria”. Un proceso donde existen varios fiscales acusadores sin un abogado defensor que interrogue a los testigos no puede llamarse legal y de acuerdo con las normas procesales que garantizan la justicia. Es una réplica de la Inquisición española de Torquemada o de las purgas soviéticas de Stalin donde el acusado no es considerado inocente sino es un presunto culpable que tiene que demostrar su inocencia. ¡Buena suerte con tan descabellada encomienda que tiene que demostrar una condición negativa!
Ahora bien, no puedo cerrar este trabajo sin formularme algunas preguntas elementales. Por ejemplo, esta comisión no me dice cuántos miembros de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) se encontraban infiltrados en la multitud. Tampoco explica la razón por la cual los policías del capitolio abrieron las puertas a los amotinados. ¿Por qué Kamala Harris dijo estar ese día en el capitolio cuando, en realidad, no lo estaba?
Al mismo tiempo, el país entero fue testigo del hecho de que Joe Biden obtuvo 10 millones de votos más que Barack Obama y que una gran parte de ellos llegaron después del día de las elecciones. ¿Por qué la votación fue interrumpida en muchos lugares en medio de la noche? ¿Por qué las tarjetas de identificación fueron opcionales en los estados más grandes del país? Todas estas interrogantes estaban en las mentes de los amotinados el 6 de enero pero la comisión no ha dado explicaciones sobre ellas. Se ha limitado a acusarlos de perpetrar una insurrección de la “Supremacía Blanca”. ¡Dónde está la armonía prometida por Biden durante la campaña electoral!
Ahora bien, ¿saben ustedes lo que sí podría crear una insurrección de proporciones galácticas? Si los políticos ignoran las preocupaciones legítimas de la población, si las echan a un lado cuando la gasolina llega a 5 dólares el galón y nos dicen que “compren un automóvil eléctrico”. Cuando las ciudades se transforman en basureros y son controladas por los criminales, cuando la economía se deteriora al punto de que nuestros hijos no pueden contraer matrimonio y darnos nietos, cuando ya no estas interesado en las cosas que te rodean y no cesas de hablarte a ti mismo de insurrección. Entonces que Dios te ampare porque estarás en medio de una verdadera insurrección, no la inventada por estos demócratas de orillas.
Antes de concluir quiero compartir con ustedes un momento definitorio de la sesión del Comité de 6 enero de la semana pasada. Me refiero a los 28 minutos del suicidio político de Liz Cheney. Con semblante visiblemente descompuesto y leyendo en un telepromter el obituario de Donald Trump, la Cheney tuvo la osadía de predecir que éste desaparecería algún día del escenario político y que el Partido Republicano volvería a ser lo que fue antes de su presidencia. Quizás se refería a los 75 años de edad de Trump, pero a los 57 años la Cheney no es ningún “tití”.
Por otra parte, los movimientos políticos y sus líderes en muy contadas ocasiones resucitan. El MAGA (Make America Great Again) ha llegado aquí para quedarse aunque no se hayan enterado George W. Bush, Mitt Romney, Dick Cheney y su “niña” Liz. Si un día cambiara sería para dar marcha hacia adelante, jamás para dar marcha atrás. Además, en la peregrina circunstancia de que Donald Trump no se postulara, el Partido Republicano cuenta con candidatos como Ron DeSantis, Ted Cruz y Mike Pompeo, hombres con estilos distintos al de Trump pero que comparten sus mismos principios y metas.
Al mismo tiempo, no temo equivocarme cuando digo que el Partido Demócrata correrá la misma suerte. No es concebible que gane elecciones un partido controlado por los comunistas Bernie Sanders y sus lobeznas Alexandria Ocasio-Cortez, Ilhan Omar, Ayanna Pressley y Rashida Tlaib. Esa gente tendrá seguidores en los medios sociales y votos en sus distritos electorales pero no suficientes votos para ganar elecciones a nivel nacional. Y el político que no gane elecciones debe de cambiar de profesión. Los moderados tienen ahora la oportunidad de llevar al Partido Demócrata hacia el centro ideológico.
Nos encontramos, por lo tanto, ante un panorama político muy distinto al de hace 5 o 6 años. El pueblo americano—cansado de mentiras y de promesas incumplidas—ha decidido enterrar las versiones tradicionales de los dos partidos. La opción para ambos está entre la renovación y la desaparición. No puede haber la menor duda de que el que no se renueve desaparece.
6-14-22
Favor de incluirme en su lista de distribución de LA NUEVA NACION: alfredocepero@bellsouth.net.
Si usted desea ser borrado de esta lista de distribución, favor de enviarnos un correo electrónico a: lanuevanacion@bellsouth.net
martes, 14 de junio de 2022
lunes, 13 de junio de 2022
domingo, 12 de junio de 2022
sábado, 11 de junio de 2022
CUBA ES UN ESTADO TERRORISTA Y TOTALITARIO

Dr. Oscar Elías Biscet
Presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos
Presidente del Proyecto Emilia
Medalla Presidencial de la Libertad
Sígame en: http://www.twitter.com/@oscarbiscet
Es verdad que no tenemos una lengua en común, pero sí hablamos el mismo idioma: el de la libertad y la democracia; deberíamos entendernos y encausar los mismos esfuerzos dentro de nuestras voluntades para elegir lo mejor en todas las circunstancias y favorecer en todo al soberano, nuestros pueblos. Sin embargo, “No hay peor ciego del que no quiere ver” o “No hay peor sordo del que no quiere oír” o quizás, “No hay peor desentendido que el que no quiere entender”. Esa es la nueva versión actualizada de la normalización de Obama-Castro con Joe Biden.
Aquellas frases de la prosa de Baltasar Gracián Morales en su libro El Criticón, nos hace estar alerta de las conspiraciones para salvar a la tiranía de Castro Díaz-Canel en detrimento del pueblo cubano. La Ley Libertad de 1996 (Helms-Burton) es muy clara con los pasos y condiciones que deben darse para las relaciones políticas, diplomáticas y económicas de los EEUU con la Cuba comunista, y únicamente es, cuando exista un Gobierno de Transición o Democrático.
La Ley Libertad concilia las actuaciones correctas con el liderazgo moral de EEUU en el mundo e incluso recoge en sus artículos como debe ser el proceso a seguir por el Gobierno de los EEUU para impulsar la democratización de Cuba y liberarse de las amenazas a su soberanía nacional.
Algunas estipulaciones de la Ley de la Libertad y Solidaridad para Cuba, 1996
Define las características de un Gobierno de Transición y un Gobierno Electo Democráticamente en Cuba, la sección 205 y 206, e incluso la política aplicar por los EEUU hacia esos tipos de gobiernos en Cuba, en la sección 201.
a) REQUISITOS. Un gobierno de transición en Cuba es un gobierno que 1) haya legalizado todas las actividades políticas; 2) haya puesto en libertad a todos los presos políticos y permitido la investigación de las cárceles cubanas por organizaciones internacionales de derechos humanos competentes; 3) haya disuelto el actual Departamento de Seguridad del Estado del Ministerio del Interior de Cuba, incluidos los Comités de Defensa de la Revolución y las Brigadas de Respuesta Rápida; …
4) Haya expresado públicamente su compromiso de organizar elecciones libres y justas para un nuevo gobierno A) que se celebren en una fecha oportuna y (…) acceso al poder por el gobierno de transición, B) con la participación de múltiples partidos políticos independientes que tengan un acceso pleno y equitativo a los medios de difusión, incluso (en el caso de la radio, la televisión u otros medios de telecomunicaciones); C) que se celebren bajo la supervisión de observadores internacionalmente reconocidos como la Organización de Estados Americanos, las Naciones Unidas y otros inspectores de elecciones; …
6) Exprese públicamente, y demuestren en la práctica su decisión de avanzar en A) el establecimiento de un poder judicial independiente; B) el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales internacionalmente reconocidos que se enuncian en la Declaración Universal de Derechos Humanos, de la cual Cuba es país signatario; C) la creación de condiciones para el establecimiento de sindicatos independientes según se definen en los convenios 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo, y de asociaciones sociales, económicas y políticas independientes.
OTROS FACTORES. a) A la hora de determinar si un gobierno de transición está en el poder en Cuba, el Presidente (EEUU) tendrá en cuenta la medida en que ese gobierno 1) demuestra fehacientemente que está en marcha el tránsito de una dictadura comunista totalitaria a la democracia representativa. 2) Haya hecho compromisos públicos, y esté registrando progresos palpables respecto de A) la garantía eficaz de los derechos de libertad de expresión y libertad de prensa, incluida la concesión de permisos a los medios de comunicación y las compañías de telecomunicaciones de propiedad privada para operar en Cuba; B) la posibilidad de restituir la ciudadanía a las personas nacidas en Cuba que regresan a Cuba; C) la garantía del derecho a la propiedad privada; E) haya permitido el establecimiento en toda Cuba de observadores internacionales de los derechos humanos que actúen con independencia y sin trabas.
Sección 203, Párrafo 3) del inciso c) Cuando el Presidente (EEUU) determine que se encuentra en el poder un gobierno cubano de transición, comunicará esa determinación a los comités pertinentes del Congreso y, con sujeción a que se autoricen asignaciones y a la disponibilidad de éstas, iniciará la entrega y distribución de la asistencia a ese gobierno de transición conforme al plan descrito en el inciso b) de la sección 202.
Un gobierno elegido democráticamente en Cuba, además de cumplir los requisitos contenidos en el inciso a) de la sección 205, es aquel que: 1) dimana de unas elecciones libres e imparciales A) celebradas bajo la supervisión de observadores internacionalmente reconocidos; y B) en las que i) los partidos de oposición hayan dispuesto de suficiente tiempo para organizarse y realizar sus campañas electorales; y ii) todos los candidatos hayan tenido pleno acceso a los medios de comunicación; 2) muestra respeto por las libertades civiles y los derechos humanos fundamentales de los ciudadanos de Cuba;… 4) se consagra a introducir cambios constitucionales que garanticen la celebración regular de elecciones libres y justas y el disfrute pleno de sus libertades civiles y derechos humanos fundamentales por los ciudadanos de Cuba; 5) ha registrado progresos palpables en el establecimiento de un poder judicial independiente.
Sección 203, párrafo 3) inciso c) Cuando el Presidente (EEUU) determine que se encuentra en el poder un gobierno cubano electo democráticamente, comunicará esa determinación a los comités pertinentes del Congreso y, con sujeción a que se autoricen asignaciones y a la disponibilidad de éstas, iniciará la entrega y distribución de la asistencia a ese gobierno electo democráticamente conforme al plan descrito en el inciso b) de la sección 202.
Por supuesto, la Ley de las transmisiones radiotelevisivas (sección 107), la Ley del embargo económico (sección 204), el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países (sección 201-13) exigen de la existencia de un gobierno de transición o electo democráticamente en Cuba, según la Sección 203 incisos c-1 y 3ro.
La Ley Libertad (1996), en su sección 101, condena al jefe del Partido Comunista de Cuba y de Estado, Miguel Díaz-Canel. No solo por ser un continuista público de las políticas tiránicas de Fidel y Raúl Castro, sino por el uso de la emigración masiva como instrumento político y coordinar el emplazamiento de cohetes balísticos nucleares rusos en Cuba, en momentos que Vladimir Putin ejecutó la guerra de invasión contra el pueblo ucraniano.
Al Mandatario Biden le convendría regresar a sus pasos personales ideológicos, como cuando era senador, liberalismo, desdeñar a todos esos consejos de la izquierda extremista de su partido, socialistas o comunistas, que buscan apuntalar la tiranía totalitaria castrista de modelo estalinista. Ellos lo hacen quedar mal públicamente y le reservan la Enmienda 25-4. Su propia decisión lo beneficiaría en su legado histórico para la nación y el mundo.
La Ley Libertad asegura la soberanía e independencia del pueblo cubano durante el proceso hacia la libertad y democracia, incluso en ese futuro democrático la devolución de la Base Naval de Guantánamo, según los intereses de los isleños, sección 201-12. Agradecimiento eterno a sus patrocinadores: Iliana Ross Lethinen, Lincoln Díaz-Balart, Bob Menéndez, Jesse Helms, Dan Burton, Robert Torricelli, Olympia Snowe, Charle Robb y Fred Thompson. Los presidenciables Ted Cruz y Marco Rubio y los cubanoamericanos en el Congreso de los EEUU, asirse fuertemente a esta Ley Libertad y asimismo consolidarán a Cuba y las Américas libres, incluso a su propio país.
El Dr. Oscar Elias Biscet es un líder de derechos humanos, ex preso de conciencia durante 12 años y ganador de la Medalla Presidencial de la Libertad. Vive en La Habana, Cuba, y puede ser contactado a través de su teléfono 011-537-699-1774. y de su sitio web: www.OscarBiscet.com.
La Nueva Nación es una publicación independiente cuyas metas son la defensa de la libertad, la preservación de la democracia y la promoción de la libre empresa. Visítenos en: http://www.lanuevanacion.com
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Cumbre sin despotas
Cumbre sin despotas
Las Cumbres de las Américas son reuniones de jefes de Estado y gobierno que al igual que otros encuentros multilaterales de carácter internacional, muy pocas veces trascienden a los días que se extienda, porque no dejan de ser un pasatiempo para más de uno de los participantes.
Sin embargo, estos espectáculos a pesar de sus pocos resultados tangibles a favor de los pueblos, son muy relevantes en la actualidad porque es el escenario más apropiados para que un mandatario -la mayoría de las veces los organizadores tienen pocas preocupaciones sobre la legitimidad del poder que detentan sus invitados, como comentaba recientemente el escritor José Antonio Albertini- envíen a sus gobernados un mensaje de que tienen autoridad y respeto entre sus pares.
Los que han tenido la suerte de no padecer una dictadura ignoran la frustración que causa entre los opositores a la misma, que el autócrata que les reprime, sea recibido en el exterior con elogios y homenajes, o entrevistado por periodistas internacionales que preguntan bufonadas en vez de abordar la tragedia del país que representan.
La participación en el pasado de déspotas como Fidel Castro y Hugo Chávez, y en la actualidad la presencia de sujetos del corte de Nicolás Maduro, Evo Morales, Daniel Ortega o cualquier otro de los reptiles fósiles extinguidos, en estos certámenes, causa un fuerte desaliento entre los oprimidos, particularmente entre los que guardan prisión política.
El presidente Obama jamás podrá imaginar la impresión que causó entre los presos políticos cubanos su apretón de manos con el verdugo Raúl Castro, lo que para el mandatario estadounidense fue un gesto de realismo político al mejor estilo del canciller alemán Willy Brandt, para los que estaban tras las rejas en la Isla fue afilarle el hacha al verdugo que le conculcaba sus derechos.
Todos sabemos que la Primera Cumbre se celebró en Miami, pero tal vez todos no hayamos leído que el texto de la declaración de ese encuentro refiere: “Los Jefes de Estado y de Gobierno elegidos de las Américas estamos comprometidos a fomentar la prosperidad, los valores y las instituciones democráticas y la seguridad de nuestro Hemisferio”, concepto que lamentablemente no es cumplido por muchos presidentes que lastimosamente comparten en esos eventos con figuras que no fueron electas democraticamente.
Incomprensiblemente el régimen totalitario cubano siempre ha sido un punto de discusión en todas las Cumbres celebradas en el hemisferio pues nunca han faltado mandatarios latinoamericanos que aboguen a favor de la participación del gobierno más oprobioso que ha padecido el continente, incluyendo la época colonial.
La gestión del presidente mejicano, Manuel López Obrador a favor del castrismo no debe sorprendernos, el régimen cubano siempre se ha aliado a los gobernantes mexicanos menos escrupuloso como nos hace recordar el multitudinario recibimiento que los hermanos Castro montaron en 1975 en honor del presidente azteca Luis Echeverría Álvarez. El responsable de la masacre de la Plaza de Tlatelolco, fue recibido en Cuba por el “justiciero Fidel” a todo tambor, ambos estaban hermanados por la sangre de estudiantes de Cuba y Méjico.
López Obrador, “El Peje”, como le dicen sus coterráneos, es un antisistema, un personaje similar al colombiano Gustavo Petro, que usan los mecanismos de la democracia para acceder al poder y luego la desnaturalizan para perpetuarse en el mismo, una práctica que se ha estado extendiendo peligrosamente por todo el hemisferio.
Las Cumbres a pesar de su improductividad no deben ser abolidas, al contrario, deberían ser fortalecidas cumpliendo a cabalidad la carta de Organización de Estados Americanos que establece que “La democracia representativa es indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región. La democracia es el único sistema político que garantiza el respeto de los derechos humanos y el estado de derecho; a la vez, salvaguarda la diversidad cultural, el pluralismo, el respeto de los derechos de las minorías y la paz en y entre las naciones. La democracia se basa, entre otros principios fundamentales, en elecciones libres y transparentes, e incluye el derecho de todos los ciudadanos a participar en el gobierno. La democracia y el desarrollo se refuerzan mutuamente”.
Basta de hipocresía. De seguro, que no se puede quedar bien con Dios y con el Diablo, esa corrección política inevitablemente cercena nuestros derechos.
viernes, 10 de junio de 2022
jueves, 9 de junio de 2022
CSI
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