Mi padre era conductor de guaguas de la Cooperativa de Ómnibus aliado (COA), pero los domingos aprovechábamos la membresía de mi prima Marilú Hurtado García para darnos el chapuzón.
Convertida en círculo social, la instalación conservó mientras pudo su excelencia, accesible ahora al uso y abuso de cualquier bañista.
A medida que los efectos del referido vendaval se hicieron sentir en el transporte público, mudé mi campamento de verano para el Náutico de Marianao.
Entonces, Santa María, sembrada de pinares, pasó a ser más conocida por dos actividades nocturnas; su cabaret, donde vivió sus años de castigo el estelar Meme Solís y las salidas clandestinas con destino a Miami. Ahora, en la era del turismo, Santa María ha vuelto por los fueros exclusivos que su finísima arena y su cielo azulísimo demandan.
Para Cuba actualidad: rhur46@yahoo.com
Fotos: Marcelo López
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