lunes, 4 de marzo de 2013


Vladimiro Roca
busto-martiCuba actualidad, Nuevo Vedado, La Habana, (PD) Desde la aparición en Cuba en el año 1955 del alegato panfletario "La historia me absolverá" de Fidel Castro, se ha tratado de hacer ver a la población (y casi lo han conseguido), por parte de los cabecillas de aquel hecho luctuoso que José Martí fue el autor intelectual del artero ataque al cuartel Moncada.
Tan persistentes han sido, que muchos niños de la primaria y la secundaria de cerca de mi casa, creen que José Martí participó en dicho ataque, lo cual, como comprenderán, es un mayúsculo disparate.
Pero así son ellos, aplicando la máxima de Goebbels de que una mentira repetida hasta el cansancio puede convertirse en verdad.
Pero vamos a entrar en materia para demostrar con argumentos que Martí no pudo haber sido nunca el autor intelectual de tamaño desafuero.
Para comenzar, voy a traer a colación una anécdota que me sucedió en el año 1956 cuando cayó en mis manos, por primera vez, un ejemplar de dicho alegato.
Su lectura, no lo niego, me impactó positivamente. Creía, a mis escasos 12 años, que la lucha por el bienestar del pueblo tenía un nuevo y buen defensor en Fidel Castro.
Movido por este pensamiento le llevé el ejemplar a Rafael García, un vecino que a pesar de ser mayor, mantenía muy buenas relaciones con los jóvenes del barrio, con los que acostumbraba a debatir sobre temas políticos.
Después que leyó el ejemplar me dijo: "Esta persona no sirve para nada, pues quien culpa a un muerto de sus actos, está tratando de eludir la responsabilidad que le corresponde por lo que ha hecho".
Yo, lógicamente, le refuté sus palabras. Él ripostó con un argumento que no pude rebatir pues carecía de los elementos necesarios para hacerlo: "En Derecho ningún muerto puede ser autor intelectual, pues no está en capacidad de planear en detalles el delito a ejecutar. Además, con esa declaración, que no es más que eso, estaba tratando de ocultar las severas agravantes de sus hechos: premeditación, alevosía, nocturnidad e impostura, para ponerte solo las más severas."
Creo que este puede ser el primer y más contundente argumento de por qué Martí no fue el autor intelectual del delito planeado y ejecutado por el abogado delincuente. Pero quiero exponer otros argumentos que darán una perspectiva real de quien fue y es Fidel Castro, para lo cual me parece necesario poner los hechos en su contexto histórico, pues fuera de él estaría manipulando lo sucedido, tal como hacen los desvergonzados que desgobiernan el país.
Los ataques a los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, ocurrieron en 1953, año del centenario del natalicio de José Martí, marco escogido por Fidel Castro, al parecer, para mostrar la nueva imagen que había decidido adoptar.
Fidel Castro, entre 1940 y 1945 había seguido con interés marcado la II Guerra Mundial, principalmente los éxitos de la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini, según narraciones de algunos condiscípulos del colegio Belén. Según cuentan, el libro de cabecera de Fidel Castro por aquella época era "Mi lucha", de Adolfo Hitler, que como es de suponer nada tenía que ver con las prédicas martianas.
Posterior a 1945 estuvo vinculado a organizaciones gansteriles. Fue considerado sospechoso de participar en el atentado que le costó la vida a Manolo Castro, dirigente estudiantil de la FEU y su adversario político.
Poco antes del 26 de julio de 1953, entregó a José Pardo Llada, dirigente político del Partido Ortodoxo, lo que consideraba su tesoro más preciado, para que lo guardara en caso de que a él le sucediera algo: las obras completas de Benito Mussolini, según lo contó Pardo Llada a líderes políticos de aquella época.
Estas son solo algunas narraciones de su pasado cercano a los hechos luctuosos del 26 de julio de 1953, que para mí criterio ponen de manifiesto que existe muy poca vinculación con la obra y el pensamiento de Martí.
Parece que la verdadera inspiración para la ejecución de tan descabellado plan fue el putsch de Munich, como se le llamó al intento de golpe de Estado ejecutado por Hitler en 1923.
Pues, como para seguirle los pasos a Hitler, Fidel Castro escribió en prisión el citado alegato que fue su programa político; igual que hiciera su modelo inspirador que escribió "Mi lucha", y cerró el alegato con la frase que dio título al escrito "Condenadme, no importa. La historia me absolverá."; que guarda bastante semejanza con la pronunciada por Hitler en el juicio que se siguió por los hechos de 1923, solo que la de este último era un poco más ampulosa: "No importa que el tribunal de los hombres me condene cuando la Diosa de la Historia me absolverá.".
Con estos antecedentes fascistas, el origen de la idea del ataque a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente, está muy lejos del pensamiento liberal de José Martí.
No, defensores desvergonzados de tan falsa idea, Martí no fue el autor intelectual de esos hechos: el autor intelectual y material de los mismos fue el gamberro Fidel Castro.
Para Cuba actualidad: pepevlad@gmail.com
Foto: Joisy García
Busto de Martí en la escuela de Wu Shu

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