jueves, 27 de noviembre de 2014

El mayor perdedor de las elecciones de medio término

El mayor perdedor de las elecciones de medio término

352_raul-castro-wikipediaCuba actualidad, Lawton, La Habana, (PD) En las elecciones de medio término en los EE: UU el mayor perdedor, para muchos, fue el Partido Demócrata. Para mí, fue el castrismo.
Paso a explicarme.
Para ganar tiempo, en los últimos cuatro años el régimen ha tratado de vender una imagen de liberalidad que solo existe tímidamente en Cuba en lugares tales como en cafeterías, vendutas de viandas, tiendas de yerberos, barberos, etc…Para eso Raúl Castro inunda el país de decretos, normativas y planes que nunca se cumplen.
En el orden externo -el verdaderamente importante para los Castro- estos han lanzado una ofensiva sobre el gobierno de Obama. El régimen sabía que se decidía su existencia. Le preocupaba y le preocupan que la catástrofe venezolana acabe por reducir drásticamente el subsidio que reciben desde hace 12 años.
La situación es tal, que el Sr Maduro, so pretexto de una reunión sobre el ébola, informó en la Habana a todos los miembros caribeños del ALBA de la situación real de Venezuela y las perspectivas de la reducción de la ayuda que reciben del chavismo.
Raúl Castro es un anciano abrumado. Sabe que sus reformas económicas ni funcionan ni funcionarán por muchos decretos que firme ni por los ministros que quite o ponga. Lo demuestra con creces el aumento exponencial de cubanos que lo mismo por aeropuertos o por balsas, abandonan el país. Su única idea es escapar de la Isla.
Diariamente, las auditorías confirman que el estado está lleno de corrupción e incompetencia. Si a eso se suma la sempiterna falta de divisas frescas para importar comida y otros bienes esenciales, es obvio que por ese camino el régimen no tiene futuro.
Aunque la deuda con la URSS y otros gobiernos fue recientemente condonada por los rusos y los gobiernos de México y Bulgaria, aun el gobierno castrista adeuda a la Unión Europea y a Japón y a Holanda, cerca de 40.000 millones de dólares desde 1986.
Su sistema empresarial es totalmente improductivo: los trabajadores hacen como que trabajan, ya que el gobierno, hace como que les paga.
Ninguna de sus producciones interesan a nadie, excepto a Venezuela, que las compra por solidaridad.
En realidad, el régimen sobrevive, principalmente por el subsidio financiero y petrolero venezolano, además de solo por citar algunos: los ingresos por servicios médicos en el extranjero, la reventa del 30% del petróleo venezolana recibido,
las remesas de los exiliados, la venta de información secreta obtenida por su espionaje, el turismo, las ventas del níquel, el tabaco en sociedad con socios extranjeros, y últimamente, hasta de sangre humana para transfusiones
Eso, amén de las bochornosas donaciones que reiteradamente recibe de los socialistas brasileños, la dictadura angolana, el populista Correa y hasta Bolivia.
No es ocioso decir que de los cerca de 14 mil millones anuales que el régimen recibe del chavismo solo se invierte en el pueblo cerca de mil millones. El destino de los restantes13 mil millones es un misterio.
El precio del petróleo cae y el caos creado por la ineficiencia absoluta del chavismo tiene a Venezuela al punto que los chavista más furibundos hablan ya de reducir los subsidios.
Habida cuenta de que Maduro ha resultado un desastre absoluto y como dice el refrán, “dos ahogados no pueden salvarse mutuamente”, Raúl Castro desesperado, puso en FIHAV 2014, en licitación abierta a los inversionistas extranjeros, más de 250 proyectos que hace poco eran privativos del ALBA.
Además, esperaban -como náufragos una playa- los tres millones de turistas yanquis que no pudieron viajar a Cuba por la Ley Helms Burton. Tampoco llegaron los créditos para comprar insumos yanquis para su vetusta industria azucarera.
Los Castro no están dispuestos a cambiar su régimen, pero creen que pueden cambiar a los norteamericanos y así eliminar, al menos en parte, el embargo. Eso, por suerte para Cuba, tampoco se logró
En su paroxismo, Raúl Castro ordenó a los servicios castristas montar un numerito al senador Bob Menéndez, presidente del Comité de Relaciones Internacionales del Senado, a quien quisieron acusar de haber tenido sexo con menores de edad en República Dominicana.
No obstante la derrota sufrida, los castristas no cejarán. Sus hilos llegan al Congreso, a la prensa, al mundo académico y artístico e incluso al Pentágono (Ana Belén Montes espió para los Castro por cerca de 15 años, por lo que extingue una condena de 25 años).
Así, también, The New York Times, mediante buen precio, ha promocionado la lucha de los Castro contra el establishment.
También tuvo el apoyo de varios “asilados” cubano-americanos vergonzantes como el congresista Joe García y Carlos Saladrigas, quienes oficiaron como vendedores de ‘medicina castrista’ a módicos precios,
A pesar de todos los esfuerzos castristas, los republicanos ganaron. Todo sigue y seguirá igual: ni siquiera quitarán a Cuba de la lista de países que apoyan al terrorismo.
Raúl Castro se retuerce al ver que no logró que autorizaran los viajes a Cuba de los norteamericanos y que los tan ansiados verdes no llegan a su bolsillo.
Lo que van a hacer los Castro se desconoce, pero lo cierto es que la situación empeora por día. Esperemos que esta vez no haya más milagros.
Para Cuba actualidad: palest44.@gmail.com

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