Una excursión productiva
Ambos sitios, ubicados en el municipio de Candelaria, son referencia obligada para turistas nacionales y extranjeros. Sus bellezas naturales son una verdadera atracción para cualquier persona que decida pasar un buen día, dentro de un espacio donde existe un medio ecológico propicio que puede hacernos sentir de manera estupenda.
Esto sería un tema común, si no fuera por otras situaciones poco características de dicho entorno, las cuales me llevan a la cavilación sobre situaciones vistas ahora, que hasta hace unos años eran insólitas. Me refiero a los cambios en las ocupaciones de los habitantes de la zona al incrementarse el turismo en estos lugares, lo cual ha generado negocios al parecer rentables y prósperos para ellos.
En el trayecto de unos 5 kilómetros desde la Autopista Nacional hasta el centro de Soroa hay no menos de 10 casas, a simple vista muy confortables, con aire acondicionado y un letrero bilingüe que dice: “Room for Rent . Se alquilan habitaciones”.
Este hecho, ya de por si es una gran novedad y puede interpretarse como un símbolo del desarrollo alcanzado por algunos en el entorno rural.
Otra de las formas de ganarse el sustento y a su vez adquirir la tan ansiada divisa es a través de paladares campestres y cafeterías ubicadas en el itinerario. No pude llegar a ninguna ya que las personas que íbamos en el ómnibus no tenemos acceso a esta moneda, pero parecen estar bien surtidas y tener la calidad adecuada para brindar un servicio capaz de competir con las instalaciones estatales de la zona.
En Las Terrazas hay particularidades similares. Si bien carece de viviendas edificadas por sus propietarios, pues se halla dentro de una comunidad de edificaciones prefabricadas, sus moradores se las ingenian para vender dulces, café y otras golosinas en sus hogares, ya sea en pesos o en CUC, además de brindar otros servicios, como un estudio fotográfico.
Un hecho que me dejó perplejo fue que al retirarnos en el atardecer, hubimos de montar en nuestro ómnibus a un grupo de niños de primaria y secundaria que solicitaban “botella”, mientras regresaban con sus maestras a sus domicilios emplazados a una larga distancia. Al inquirir por qué no les facilitaban una guagua, una de las profesoras respondió que el Ministerio de Educación no cuenta con presupuesto para ello.
Durante el regreso a la capital me dediqué a contemplar los campos que existen cercanos al camino -más de 60 kilómetros-. No pude ver en ningún momento que existieran grandes siembras de cualquier cultivo, solo pequeñas parcelas de autoconsumo para los que moran por estos contornos. Las tierras se encuentran yermas, y llenas de hierbas y marabú.
Como se advierte, muchos campesinos han trasmutado su oficio por otros más beneficiosos a su economía. Entonces, ¿cómo se garantizará la alimentación del pueblo? Esta puede ser una de las causas del alto precio de los productos agrícolas.
Si las cosas siguen por este camino, creo que tendremos que comer yerba, como los animales.
Si las cosas siguen por este camino, creo que tendremos que comer yerba, como los animales.
Para Cuba Actualidad: jorgelibrero2012@gmail.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario