miércoles, 5 de noviembre de 2014

Traficantes de pájaros cantores

Traficantes de pájaros cantores

Depredación y lucro ponen en peligro la existencia de aves cantoras de hermoso plumaje. Turistas Intentan sacarlas del país narcotizadas para evitar movimientos o cantos que los delaten

Preocupante caza y tráfico de pajaritos (2) -Foto de RCA
Entre los más demandados pájaros exóticos están: El azulejo, azulejón, cacatillo, gorrión y negrito mexicanos, mariposa, degollado, el verdón y mayito (Fotos de R. Cosano)
GUANABO, Cuba. — De manera creciente cientos de miles de aves migratorias son apresadas cada año para lucrar, impidiéndoles el retorno a sus regiones de origen y por esa razón –o por perder la pareja– nunca harán nido. Algunas aves tienen la misma pareja por vida.
Tan inmenso se ha vuelto el problema que la Policía de Guanabo, Habana del Este, realiza ocasionales operativos contra cazadores furtivos a los que decomisan y destruyen las jaulas-trampas, imponen multas y liberan los pajaritos.
Pero los cazadores emplean modos para burlar la acción policial.  Las autoridades no logran acabar las capturas ni el pingüe negocio.
Habana del Este, provincia La Habana y la colindante provincia Mayabeque –en realidad   todo el litoral norte y sur de Cuba, siempre ha sido escala invernal de aves –incluidos palmípedos– que llegan desde los Estados Unidos, Bahamas, México, otras partes del continente y hasta ¡de Europa!, que convierten la región en importante coto de caza furtiva por su vegetación rala de sabana, pero con árboles corpulentos en colinas, que responden al hábito de las avecillas de pasar la noche en llano y al amanecer trasladarse a la parte alta boscosa, momento especial que aprovechan los cazadores apostados antes del amanecer para atrapar a sus indefensas presas.
Entre los más demandados pájaros exóticos están -–por sus nombres comunes– el azulejo, azulejón, cacatillo, gorrión y negrito mexicanos, mariposa, degollado, el verdón y mayito.
Preocupante caza y tráfico de pajaritos -Foto de RCA
Preocupa la caza de pajaritos
También se cazan especies autóctonas y endémicas muy solicitadas como el sinsonte, ave canora de bellos trinos que tiene la facultad de silbar cantos e imitar sonidos de animales, pero para mayor desgracia ahora es sacrificado para ritos de santería.
“En la actualidad la caza de aves con destino al comercio ha tenido en Cuba un aumento significativo con respecto a épocas anteriores. Es alarmante la cantidad de animales que se extraen al año con fines de lucro (…) Una encuesta realizada a treinta y seis pajareros en 2002 arrojó que atraparon alrededor de 25 mil pajaritos”, refiere la profesora Ayón*.
Si esa encuesta se hizo hace tanto tiempo, solo entre treinta y seis cazadores y arrojó cifras espeluznantes, ¿qué magnitud alcanzará la cifra hoy día? ¿Cuántos cientos de miles de aves –tan importantes en el control biológico y diversidad faunística – no se habrán perdido en esa noria criminal de capturas que al parecer a nadie importa detener?
Siempre hubo cacería de aves
Pero jamás en la magnitud de las últimas décadas, movida entre otras consideraciones por obtener ingresos suplementarios para la deteriorada economía familiar, imposible de sostener frente al alza constante de precios y el estancamiento de salarios.
Se negocia aves y jaulas. Para muchos la fabricación de jaulas es como principal o segunda ocupación laboral. El precio por jaula depende del tipo y calidad: jaula sencilla, jaula- trampa o jaula-transportadora, fluctúa de 3 a 5 Cuc. [1Cuc=25 pesos. Entre 10 a 15 Cuc equivalen al salario promedio mensual]. Emplean medios naturales a la mano. La armazón es de güin –canutillo de la flor de caña u otros tipos de yerba que crecen en arroyos; por barrotes usan nervaduras de pencas (hojas de cocotero).
Maikel Rodríguez muestra su pajarito -Foto de R. Cosano
Maikel Rodríguez muestra su pajarito
El negrito, pajarito de colores negro y blanco, domesticado, ya cantando vale de cien a doscientos Cuc, fácil de encontrar en la Feria del Parque de la Cotorra, municipio capitalino Guanabacoa, sin que intervengan las autoridades contra los depredadores-vendedores, comenta Salvador Valle Carbó, de 25 años, residente en Campo Florido, Habana del Este.
Maikel Rodríguez Caballero, de 29 años, residente en Regla, La Habana, expone: “Un azulejo recién cazado se vende desde uno hasta cinco y diez Cuc en dependencia del cliente. Pero si caza cuarenta azulejos y los crías hasta la adultez se pueden vender especialmente a extranjeros entre 20 y 30 Cuc cada uno. ¡Imagínese qué dineral!”. Maikel aclara que no es cazador, pero justifica la posesión de “una jaula con un azulejo para entretenimiento familiar, por su canto y belleza de plumaje, especialmente para Lekiam, nuestro hijo de cinco años”.
Cazadores furtivos
Demasiado preocupante es la multitud de cazadores furtivos compuesta principalmente por niños, adolescentes y jóvenes en edad escolar, aunque tampoco faltan cazadores de la tercera edad y mujeres, que evidencia la escasa o nula educación medioambiental y preparación de profesores y alumnos de centros de enseñanza (todos estatales) y la carencia o falta de ejecución de políticas oficiales para detener el crimen medioambiental.
Tiempos atrás se denunció entre tanta crueldad contra animales movida por ansias de lucro las peleas provocadas entre pajaritos, ejemplares machos jóvenes con que peligra la continuidad reproductiva. Cobardía de apostadores y espectadores por tan cruel circo romano en miniatura, no menos repulsivo, por la lucha a muerte entre dos avecillas pacíficas por naturaleza.
¡Qué decir de los vendedores de pájaros! Amparados en licencia comercial, algunos mercadean no solo aves de reproducción posible en cautiverio, sino también delicadas especies que se reproducen solo en vida salvaje. ¿Qué hacen los inspectores frente a esa depredación consentida?
En ocasiones, la Aduana de la República ocupa avecillas a viajeros que intentan sacarlas del país, narcotizadas para evitar movimientos del ave y no ser descubiertos. Hay animalitos que mueren por asfixia o exceso de estupefaciente.
El periodista Yanel Blanco escribió: “Aunque existen leyes que prohíben la colecta y venta de aves silvestres aún hay personas que violan esas disposiciones y extraen valiosos ejemplares de su medio natural poniendo en riesgo la diversidad biológica de esas especies”.

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