lunes, 16 de febrero de 2026

Un día como hoy, Febrero 16, en nuestra lucha contra la tiranía castrista.

Un día como hoy, Febrero 16, en nuestra lucha contra la tiranía castrista.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

Comparta estas efemérides. Gracias.

PROHIBIDO OLVIDAR.

1959

Los presos Miguel A. Varona, Ricardo Valdés Cancio, Alfredo Jiménez, Eupido Matos Torres y Jesús Borges.  que eran transportados en un avión militar secuestraron la nave y la obligaron a aterrizar en las proximidades de Campechuela con el fin de alzarse en un lugar conocido como Los Manantiales. El régimen movilizó fuerzas que logran capturarlos rápidamente. En el encuentro muere Miguel A. Varona, uno de los evadidos.

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El Dr. José Miro Cardona, primer ministro del gobierno "Revolucionario" renuncia a su cargo dado que Fidel entorpecía sus funciones gobernando desde sus habitaciones en el hotel Habana Hilton a través del ministro de Educación Armando Hart. Castro dijo que aceptaría el cargo si entre otras el presidente Urrutia dejase de participar en las reuniones del gabinete como estaba establecido. Las dos promesas básicas del proceso insurreccional: Restauración de la Constitución de 1940 y las Elecciones en seis meses ya estaban incumplidas.

1961

Osvaldo Martínez, alzado en armas contra el gobierno comunista cubano muere en combate en la Sierra del Escambray.

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El ex capitán del ejército rebelde y dirigente del Movimiento Demócrata Martiano, Francisco René Suárez Pérez alza con 17 hombres en la cordillera de Los Órganos, provincia de Pinar del Río.

1962

La guerrilla comandada por Juan Felipe Castro “Sancti Spiritus” tiende una emboscada las fuerzas del régimen en la región del Hanabanilla, Escambray, causándole numerosas bajas entre muertos y heridos.

René Suárez Pérez.jpg

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Pensamientos de José Martí (18).jpg
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CARTA ABIERTA A LA PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM

Copiado de la página de FB de Myrna Deschamps  

Presidenta Claudia Sheinbaum:

Le escribo no como político, ni como ideólogo, ni como militante de ninguna corriente.

Le escribo como cubano, como hijo de un pueblo que lleva 67 años viviendo bajo una dictadura que usted y otros líderes insisten en llamar “humanitaria”.

Le escribo en nombre de millones de cubanos sin voz: de los que no pueden escribir cartas porque están presos, exiliados, vigilados, censurados o enterrados.

Hoy el mundo observa imágenes que no admiten matices ni relativismos:

•Presos políticos saliendo de centros de detención con el cuerpo quebrado.

•Testimonios documentados de tortura, hambre, aislamiento y humillación.

•Familias destruidas por el simple hecho de pensar distinto.

Y aun así, presidenta, usted elige mirar hacia otro lado.

Usted habla de solidaridad, de humanismo, de no intervención.

Pero el silencio frente al verdugo no es neutralidad: es complicidad.

Usted envía —o respalda— “ayuda humanitaria” a Cuba.

Permítame decirlo con claridad:

Lamentablemente, el pueblo no verá esa ayuda.

La historia es conocida y se repite sin excepción:

Primero, hoteles y turismo. Después, dirigentes y sus familias. Luego, FAR y órganos de seguridad. Más tarde, mipymes controladas por los mismos jefes.

Y si algo sobra…se le vende al pueblo a precios inalcanzables.

Eso no es ayuda humanitaria. Eso es administración de la miseria para sostener al poder. Cuando la ayuda es realmente para el pueblo, no necesita propaganda.

Basta con que llegue a la mesa de la gente.

Y en Cuba, presidenta, no llega.

Entonces le pregunto, sin consignas ni retórica:

¿Humanitario para quién?

¿Para el preso político que lleva años sin juicio?

¿Para la madre que no sabe si su hijo comerá mañana?

¿Para el anciano que trabajó toda su vida y hoy vive de la caridad?

¿Para el niño que muere por falta de un medicamento básico?

No, presidenta. Eso no es humanismo. Eso es cinismo con discurso académico.

Usted no defiende a los pueblos de Cuba y Venezuela. Usted defiende a sus carceleros.

Habla de soberanía, pero ningún pueblo es soberano cuando no puede elegir, protestar ni expresarse.

Habla de dignidad, pero no hay dignidad donde hay miedo.

Habla de justicia social, pero no hay justicia donde el poder no se puede cuestionar.

Presidenta Sheinbaum:

Las dictaduras no necesitan tanques extranjeros para sostenerse.

Les basta con intelectuales cómodos, liderazgos “progresistas” y gobiernos que se esconden detrás de la palabra humanitario para justificar lo injustificable.

Usted no puede lavarse las manos con la historia. La historia siempre pasa factura.

Dentro de unos años, cuando se escriba lo ocurrido en Cuba y Venezuela,

cuando se enumeren los cómplices, cuando se señalen los silencios, cuando se nombren las cobardías elegantes, su nombre estará ahí.

Y no al lado del pueblo, sino al lado de quienes decidieron proteger al poder antes que a la verdad.

No le escribo para que nos salve. Los pueblos no se salvan con discursos extranjeros.Le escribo para que no nos use.

Para que no nos insulte llamando “humanitaria” a nuestra tragedia.

Para que no maquille dictaduras mientras nuestros presos salen con el cuerpo quebrado y el alma herida. Los pueblos de Cuba y Venezuela no necesitan defensores de oficina.

Necesitan libertad. Y la libertad, presidenta, nunca ha venido de la mano de quienes justifican al opresor.

Atentamente,

Alvaro Ferro Lugones

Un cubano que no olvida, y millones que no pueden firmar.

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