sábado, 14 de febrero de 2026

Un sueño para realizar

Un sueño para realizar
Las ultimas semanas han sido muy alentadoras para quienes nos conducimos como exiliados, hemos vuelto a tener fe en la caída de los regímenes que oprimen a Cuba, Nicaragua y Venezuela, una esperanza aletargada que confiamos se concrete en una realidad en la que todos tengamos parte, aunque siempre padeceremos la ausencia de los que han partido.
La captura del autócrata Nicolas Maduro, fue una especie de obertura operática que sumada a la crítica situación de los regímenes castro chavistas permite imaginar la irrupción de ciudadanos de a pie en procura de sus derechos, paralelo al soñado regreso de quienes, aunque agradecidos eternamente a las tierras que nos dieron un generoso refugio, anhelamos volver a transitar las calles de nuestra infancia.
Hace unos días le decía a mi esposa que por dorado que sea el exilio o el éxodo, no hay estancia que supere la de la tierra natal, no es que la vida en esos lares sea perfecta, pero tiene un sentido de pertenencia insustituible, personalmente tengo una profunda deuda de gratitud con Venezuela y Estados Unidos, la generosidad de ambos países al recibirme nunca podre compensarla, pero no hay valor que sustituya a Cuba y en particular la ciudad de Santa Clara, en mi memoria.
Sin dudas, que el retorno, de concretarse, será muy complejo y tal vez en ocasiones desalentador, familias y amigos que no se han visto por décadas compartirán un diluvio de cuentos y experiencias, la alegría y la felicidad harán presa de todos, sin embargo, en probable, que, en algunos encuentros, se presenten amargos recuerdos y pasadas diferencias.
Nuestros pueblos con independencia de las orillas en las que se encuentren han sufrido bajo la tutela castro chavista traumas significativos, algunos muy difícil de erradicar de la memoria individual y colectiva, en consecuencia, no espero un borrón y cuenta nueva, aunque debemos esforzarnos todos por encontrar la manera de convivir sana y justamente.
Tanto los hermanos Fidel y Raul Castro, Hugo Chavez, Nicolas Maduro y el mortífero matrimonio compuesto por Daniel Ortega y la señora Murillo han contado con el respaldo de importantes sectores de la población que en nombre de sus caudillos incurrieron en numerosas arbitrariedades, además de crímenes, sucesos que no podrán ser borrados y que claman justicia, sin embargo, todos estamos obligados, victimas y victimarios a actuar con ecuanimidad y a respetar el derecho de todos y como escribiera Jose Marti, "De la justicia no tiene nada que temer los pueblos, sino a los que se resisten a ejercerla".
Ahora, permítanme compartir mis anhelos, aclarando que nunca he sido optimista en relación con un cambio en Cuba, sin embargo, en estos días me he permitido delirar con el regreso, por suerte no soy el único, muchos de mis amigos también están soñando, así que les ruego sean comprensivos cuando confiese mis fantasías que ansió se conviertan en realidad.
Cargo 82 años y contrario al dictador Miguel Diaz Canel sigo siendo un idealista, estoy convencido que podremos ser mejores ciudadanos y construir un país “con todos y para el bien de todos” porque como dijeran cuatro ilustres cubanos de la oposición “la patria es de todos” y no de los jenízaros que han servido al totalitarismo.  
Mi regreso seria en compañía del recuerdo de muchas personas, de las cuales solo mencionare a mi padre, Pedro Martin Corzo Aleman y dos hermanos de lucha Gustavo Rodríguez Pulido y Amado Rodríguez, exprisioneros políticos todos que siempre tuvieron a Cuba y lo cubano en su corazón.
En los 45 años que llevo físicamente lejos de Cuba no he cantado el himno de Perucho Figueredo. Guardo silencio cuando mis compatriotas lo corean, así que será lo primero a hacer si llegara a pisar la tierra que tanto amo, de inmediato viajaría a Santa Clara, mi primera visita seria a las ruinas del cementerio local buscaría la tumba de mi madre y de tantos familiares que partieron en mi prolongada ausencia.
Mas tarde partiría para el parque Leoncio Vidal, me subiría a su magnífica glorieta, visitaría el monumento a doña Marta Abreu para terminar sentándome en el banco más aislado del lugar que hace 67 años el escritor Jose Antonio Albertini le puso el banco de los poetas, allí, liberaría todas mis emociones y me sentiría libre de cuerpo y alma que el castrismo nunca venció.
 


Pedro Corzo
Periodista
(305) 498-1714
TWITTER: @PedroCorzo43

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