Un día como hoy, abril 3, en nuestra lucha contra el castrismo.
Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.
Comparta estas efemérides. Gracias.
PROHIBIDO OLVIDAR.
1961
Un Tribunal castrista de la Fortaleza de la Cabaña, en la causa 560 de 1960, sancionó a 20 años de prisión por un delito contra los poderes del estado a Lázaro Roberto Herrera Navarro.
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Explota una bomba en el cuartel de la milicia castrista de la ciudad de Bayamo, provincia de Oriente con un saldo de cuatro muertos y ocho heridos.
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Los guerrilleros Lorenzo Rodríguez y Walfrido Rodríguez Betancourt, miembros de la guerrilla comandada por Rafael Aragón mueren al intentar romper un cerco de varios miles de milicianos castristas en el Manzanal de Aragón, Escambray, provincia de Las Villas.
1962
Andrés López Castillo es fusilado en Condado, Las Villas.
1963
Los hermanos Filiberto Gonzalo García-Rubio, “Felo el Asturiano”, de 26 años, y Dionisio Gonzalo García-Rubio, 22 años, mueren en combate en la provincia de Las Villas. Filiberto encabezó la guerrilla Asturianitos que operaba en la Ciénaga de Zapata a la que también pertenecían tres de sus hermanos. La familia de pequeños agricultores se había sumado al levantamiento armado contra el régimen castrista. Su padre fue asesinado por las milicias de Castro un mes antes en su casa frente a su esposa, sus propiedades fueron confiscadas y todos los miembros de la familia fueron desalojados a la fuerza del área. Los hermanos, cuyos cuerpos nunca fueron devueltos a la familia para su sepultura, tenían doble ciudadanía, cubana y española (su padre había nacido en Asturias, España).
1964
Leonardo Camallea es fusilado en Luis Lazo provincia de Pinar del Río. Estaba alzado en las guerrillas del Frente Unido Occidental (FUO)
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Tomás García Valle es fusilado en La Cabaña.
1970
Leandro Rubio, acusado de ser agente de la Agencia Central de Inteligencia de los EU (CIA) es fusilado en la fortaleza de La Cabaña.
1972
Una bomba colocada en el techo de la Oficina Cubana de Asuntos Comerciales en Montreal, Canadá, causa la muerte de un funcionario del régimen cubano hiriendo a otras seis personas.
2009
Se inaugura el Primer Congreso del Presidio Político Cubano en el salón de actos de la iglesia Nuestra Señora Inmaculada en la ciudad de Hialeah. Las mesas de trabajo, donde se discutir todas las ponencias presentadas en los locales de la Junta Patriótica Cubana y Municipios de Cuba en el Exilio.
[Fuente: Solo con la vida… y una flor. Orlando Martínez Paz. Página 25]
REPRESORES CUBANOS VIVIENDO EN EU.
Fotos e informaciones tomadas de la página Represores Cubanos de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba.
La Fundación invita al público a consultar la lista completa y a informarse sobre estos casos a través de su página web: https://represorescubanos.com/repressors?repressor-name=(en%20EE.UU.)
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Jenney Abull Orta es acusada de integrar las Brigadas de Respuesta Rápida que se formaron después del levantamiento popular del 11 de julio de 2021. Es militante del Partido Comunista de Cuba y dirige la Unidad Empresarial de Base Plataforma Logística, perteneciente a la Empresa Comercializadora de Medicamentos (EMCOMED) del MINSAP. También se le acusa de amenazar e intimidar a los trabajadores de ese centro.
El denunciante afirma que Abull Orta estaba pidiendo su liberación del MINSAP y había borrado todas sus publicaciones en Facebook, en posible preparación para emigrar a Miami, Florida, Estados Unidos, donde reside su hija Jessica Castillo Abull.
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John Suárez: “Historia del espionaje cubano y el daño causado a Estados Unidos”
Por Hypermedia Magazine mayo 14, 2024
En un artículo de opinión publicado en The Miami Herald, John Suárez, director ejecutivo del Centro para una Cuba Libre, aborda la extensa historia del espionaje cubano contra los Estados Unidos y sus graves implicaciones para la seguridad nacional. El artículo de Suárez, titulado “History of Cuban spying and the harm done to the U.S.”, ofrece un relato detallado de numerosos espías cubanos que se han infiltrado en instituciones estadounidenses a lo largo de décadas.
El artículo se centra en Víctor Manuel Rocha, el último espía cubano condenado. Rocha, que fue detenido tras más de 40 años de espionaje para la Cuba comunista, se infiltró en altos cargos del Departamento de Estado y del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Sus actividades de espionaje se extendieron a su función de asesor privado del Mando Sur de Estados Unidos en Doral, que supervisaba Cuba. Rocha fue condenado en abril a 15 años de prisión y a pagar una multa de 500.000 dólares. Las autoridades federales están llevando a cabo una evaluación exhaustiva de los daños que podría tardar años en finalizar, y gran parte de los resultados siguen siendo confidenciales.
El artículo de Suárez llama la atención sobre otros notables espías cubanos, entre ellos Ana Belén Montes, que sirvió 17 años en el Pentágono en la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), y Walter Kendall Myers, un analista de alto rango del Departamento de Estado que, junto con su esposa Gwendolyn, pasó 30 años espiando para Cuba. Además, Marta Rita Velázquez, funcionaria jurídica de la Agencia para el Desarrollo Internacional, desempeñó un papel crucial en el reclutamiento de Montes.
Para ilustrar aún más la naturaleza omnipresente del espionaje cubano, Suárez destaca el caso de Carlos Álvarez, profesor de psicología en la Universidad Internacional de Florida, y su esposa Elsa, que espiaron a su comunidad y organizaron viajes a Cuba durante casi 30 años. Philip Agee, un antiguo oficial de la CIA que desertó a Cuba en 1973, expuso las identidades de 250 oficiales y agentes de la CIA, poniendo aún más en peligro las operaciones de inteligencia de Estados Unidos.
El artículo de opinión menciona también la infiltración de espías cubanos en las filas diplomáticas de la embajada de La Habana en Washington y en la Misión de Cuba ante las Naciones Unidas en Nueva York. Estos espías, haciéndose pasar por diplomáticos, recopilan información y llevan a cabo medidas activas. Suárez relata las notorias operaciones de la red de espionaje WASP de La Habana, que se infiltró en suelo estadounidense para recabar información sobre instalaciones militares, crear divisiones entre los exiliados cubanos y orquestar actos de terror, como el asesinato de un agente de la CIA en Florida y el derribo de una avioneta de Hermanos al Rescate en 1996.
Suárez rastrea las actividades de espionaje cubano desde 1959, detallando cómo, en 1961, el Consejo de Defensa soviético ordenó a Checoslovaquia que utilizara la inteligencia cubana para infiltrarse en las operaciones antidroga de Estados Unidos. Hace referencia al ex funcionario checo Jan Sejna, que se reunía regularmente con Raúl Castro y desertó a Estados Unidos en 1968, revelando estas operaciones. Suárez también señala que, en 1982, el Departamento de Estado identificó la implicación de La Habana en el armamento del grupo terrorista M-19 a cambio del contrabando de drogas a Estados Unidos, lo que llevó a la designación de Cuba como Estado Patrocinador del Terrorismo.
Destacando la persistente amenaza, Suárez analiza la formación del cártel de La Habana y su importante papel en el espectacular aumento de la cocaína que ha entrado en Estados Unidos en los últimos 25 años, especialmente con el ascenso de Hugo Chávez en Venezuela en 1999.
En sus observaciones finales, Suárez subraya el importante daño causado por espías cubanos como Rocha al gobierno de Estados Unidos y el perjuicio infligido a innumerables vidas inocentes. Hace un llamamiento para que se mantenga la vigilancia y se lleven a cabo enérgicos esfuerzos de contrainteligencia para mitigar la continua amenaza que supone el espionaje cubano.