jueves, 29 de agosto de 2013

Con mal presagio, comienza el curso escolar


Con mal presagio, comienza el curso escolar

 | Por Miriam Leiva
MADRID, agosto, www.cubanet.org -La doble moral y el latrocinio para sobrevivir económicamente, son los ejemplos que se enarbolan ante el curso escolar 2013-2014, que se inicia el 2 de septiembre próximo. En las reuniones de análisis sobre las condiciones creadas en cada  provincia, la ministra de Educación, Ena Elsa Velásquez, ¨resaltó el alto compromiso social de los maestros y profesores en el empeño del país para enfrentar ilegalidades, indisciplinas y hechos de corrupción al protagonismo de ese ministerio ante la exhortación realizada por el presidente Raúl Castro para el combate de la sociedad a esos flagelos”, según reportaba macarrónicamente el diario Granma, el pasado 22 de agosto.
Los problemas parten de muchos hogares, debido a las condiciones económicas y de existencia anormal, por la extendida participación de los padres u otros familiares en la  venta o compra de productos en el mercado negro, que se nutre del robo al Estado monopolizador. Pero también estos flagelos morales se originan en las propias escuelas, donde ser un buen maestro dejó de implicar conocimientos y ejemplos cívicos, porque era política del Ministerio de Educación la exigencia de altas notas y aprobación de grados, para demostrar al extranjero los ¨logros de la revolución¨.
Así se generalizó la falta de honestidad, mediante cuestionarios y respuestas para exámenes muy mañosamente repasados a los alumnos en días previos, o mediante la copia fraudulenta de las pruebas y la venta de notas.
La burocracia, las horas de reuniones estériles posteriores a las actividades docentes, los bajos sueldos y la ínfima valoración social de una profesión que demanda mucho esfuerzo, motivó la reticencia de los jóvenes a estudiar la carrera pedagógica, así como la salida de los profesores hacia otras labores, como el turismo. Los planes sustitutivos, con  estudiantes de nivel secundario que pasaban cursos cortos para crear ¨maestros emergentes¨, incidieron también negativamente.
El disgusto y la preocupación que existe en la sociedad se revelan cuando la ministra ha instado ahora a reforzar la confianza de las familias en el sistema educacional y a escuchar sus criterios acerca del funcionamiento de sus instituciones. Ya en abril del presente año, se había anunciado la preparación de una reforma sustancial del sistema de instrucción.
Desde hace varios años, Raúl Castro llamó a los jubilados a reincorporarse a las aulas, lo cual ha ocurrido modesta y paulatinamente. En La Habana regresarán este año más de 2000, aunque varios miles llegarán desde otras provincias, en muchas de las cuales se carece de personal suficiente. La ministra ha llamado a racionalizar la burocracia en las escuelas y las estructuras de la esfera educacional en los distintos niveles. También se vienen abriendo aulas de enseñanza técnica, profesional y de obreros calificados, con el apoyo de los talleres, laboratorios y equipamiento de empresas estatales con perfiles específicos y con el concurso de sus empleados como maestros.
Si bien es positivo el propósito de reestructurar con sensatez el sistema, la motivación de educadores y educandos resulta fundamental. Los métodos de trabajo basados en consignas políticas no pueden crear las bases sólidas que requieren la formación educacional del presente y el futuro de la nación.
Un mal presagio ha ofrecido la ansiedad y el sacrificio de las madres para poder comprar el uniforme escolar que le asignan a cada niño o joven, y aún más para encontrar la talla requerida, una odisea que impone el racionamiento, luego de 50 años de haberse implantado entre nosotros.

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