viernes, 26 de febrero de 2010

LA CUBA DE HOY TAMBIEN DUELE

Por Moisés Leonardo Rodríguez
Cabañas, Habana.(PD)

El periódico Gramma del 1ero de enero publicó un artículo titulado “La Cuba de antes de 1959 duele”, en el que se retoman datos de un censo realizado por una asociación católica en el año 1957, cuyos resultados publicó entonces la revista Carteles.

Da la impresión de que se intenta con ello consolar a los que hoy sufren miseria con cifras de las miserias pasadas. Como si la miseria republicana de ayer no doliera igual que la miseria revolucionaria de hoy.

Se cita en primer lugar que “el obrero agrícola cubano no disponía, como promedio, de 25 centavos diarios para comer, vestir y calzar.” Actualmente los salarios, no solo de los agrícolas sino de todos los trabajadores, resultan insuficientes, según se ha reconocido oficialmente.

Si se tiene en cuenta lo afirmado por Fidel Castro acerca de que el dólar de hoy es 30 veces menos fuerte que el de entonces y que la moneda nacional en que cobran los trabajadores es 25 veces mas débil que el actual dólar, tendríamos que el salario actual es también insuficiente para comer, vestir y calzar. Esto, también duele.

Se refiere además el artículo a las viviendas de los obreros agrícolas, en el 85% de las cuales “debía hacinarse toda la familia para dormir”. Visitar actualmente un barrio marginal cubano muestra techos con paredes que en nada aventajan a los bohíos, bajareques y caneyes de la era anterior a la llegada de Colón.

De hacinamiento es mejor no hablar con un déficit de un millón de viviendas, cantidad conservadora estimada oficialmente, y millones de casas más en mal estado y con un número superior de habitantes a la norma de 22,5 metros cuadrado por persona. Esto también duele.

El colmo se alcanza al brindar el dato de que: “El alimento fundamental de esas familias era a base de arroz, frijoles y viandas. Solamente un 4 % comía carne, un 2% consumía huevos y un 11% tomaba leche”

Olvida el adolorido autor que desde hace 20 años ningún cubano de a pie puede comer carne de res, so pena de ser encarcelado. Que casi ningún cubano de a pie puede comer carne de otro tipo, sobre todo las personas honestas que viven de su salario, por ser sus precios inaccesibles.

Ignora el autor, por ciego o por desleal, que solo los niños menores de 7 años toman leche y hasta hace poco tiempo, no natural sino en polvo. Que los ancianos sólo pueden tomar yogurt de soya, si alcanzan cuando lo venden, o cerelac, algo indefinido e indefinible, supuestamente sustituto de la leche, que después de la aparición del chocolatín anda perdido.

Dichosos se consideran los cubanos cuando, en la única comida que es posible hacer cada día, cuentan con arroz, frijoles y viandas. La oferta de viandas es limitada y sin variedad alguna. Sus precios no permiten llevarlas a la mesa todos los días.

De frutas no conocen apenas los niños y jóvenes, a no ser por películas o los canales de TV de afuera. Los vegetales presentan precios prohibitivos, al punto que en la isla han arraigado modalidades de ejercicios aeróbicos, yoghis y otras saludables prácticas, pero no se conocen apenas vegetarianos, el bolsillo lo impide.

Las causas de dolor por Cuba señaladas por el órgano oficial de los comunistas aún persisten. Lo peor es que se han incrementado, aunque no haya peor ciego que el que no quiere ver, como en este caso.

corrientemartiana2004@yahoo.com

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