A principios del pasado siglo era una de las localidades más significativas de la Isla. Pero el desarrollo arquitectónico y urbanístico alcanzado décadas atrás nada tiene que ver con la actualidad. Ahora exhibe un marcado deterioro que contrasta con lo que antes fue.
El reluciente ambiente del centro urbano, declarado en la actualidad Monumento Nacional, dejó de existir hace tiempo. El abandono institucional en aquellos edificios que albergaron los hoteles Sagua, Paradero y Telégrafo, dan fe de ello. Actualmente están clausurados por inminente peligro de derrumbes.
¿Quién lo diría hace medio siglo atrás? Los cambios de la imagen, con apenas coloretes en las pinturas de algunas fachadas, no amortiguan el abandono que sufren las edificaciones más emblemáticas sagueras.
Ya Sagua la Grande no es la de antes. Los fieles coterráneos la reviven con sus recuerdos. En sus comentarios la pintan tal y como fue a las nuevas generaciones. El tiempo y la desatención no perdonan. La prosperidad de antaño cada día se sumerge en el precipicio de la indolencia gubernamental.
Es como si un maleficio vigilara el presente y se detuviera en el parque La Libertad, el Albarrán, o el de la Independencia, lugares de frecuentes reuniones de generaciones desgastadas por el desaliento.
La declaratoria de Sagua la Grande como Monumento Nacional de Cuba está en contradicción con las edificaciones, propias de los estilos neoclásico y ecléctico.
El otrora Casino Español fue hasta un parqueo de bicicleta por imposición gubernamental. Quien lo visitó en plena efervescencia, hoy lloraría de tristeza
Innumerables fachadas de madera en inmuebles domésticos, en franco proceso de derrumbe, se ven por doquier. Azotes de lluvias o ciclones compiten con el burocratismo a la hora de realizar alguna inversión constructiva.
Solamente el antiguo Palacio de Arenas se sale de cierto abandono. Aunque su reconstrucción capital comenzó hace algunos años, todavía el inmueble, de tres pisos de altura, tardará mucho tiempo en que vuelva a tener valor de uso como escuela de música en la otrora Villa del Undoso. El resto de las edificaciones culturales y sociales muestran una penuria alarmante y desidia gubernamental.
Sagua la Grande fue una de las mayores ciudades industriales y de desarrollo arquitectónico de Cuba desde comienzos del pasado siglo en la región central. Hoy no es la sombra de lo que antes fue.
La historia intelectual de la municipalidad, lograda por Jorge Mañach, Mario Rodríguez Alemán y muchos otros escritores, y hasta del pintor Wifredo Lam, parecen no recordarse en una población que apenas festejó con "sábanas blancas colgadas en los balcones" los beneplácitos de los 200 años de la fundación.
Sin embargo, eso sí, hubo misa por la Purísima Concepción y una peregrinación religiosa. Devotos o no se sumaron con entusiasmo. Demostraron una vez más que las raíces históricas están latentes como en aquellos inicios del pasado siglo cuando Sagua la Grande era una ciudad de referencia en la mayor de Las Antillas.
Para Cuba actualidad: yoelito001973@gmail.com
Fotos: Yoel Espinosa
Sagua la Grande
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Sagua la Grande