Todas las luminarias de las 64 casillas se dieron cita en el evento mundial que se prolongó durante varias semanas.
La fachada del cine Radiocentro se engalanó con un tablero gigante donde se reproducía un siempre interesante duelo entre dos GM.
El equipo cubano, encabezado por Eleazar Jiménez, logró su clasificación para el grupo élite, luego de una homérica batalla de Rogelio Ortega contra un ajedrecista belga.
La máxima atracción de la competencia fue la presencia como primer tablero del equipo de Estados Unidos del joven pero ya legendario Bobby Fischer, tras quien corrían las y los cazadores de autógrafos.
El primer lugar correspondió al trabuco soviético.
Los habaneros, ajedrecistas o no, disfrutaron mucho de aquella inolvidable fiesta.
Para Cuba actualidad: rhur46@yahoo.com
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