viernes, 6 de diciembre de 2013

El embajador cubano en España quiere arreglar la casa de los Castro en Galicia

Julio Antonio Aleaga Pesant
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Cuba actualidad, El Vedado, La Habana, (PD) Los cortesanos suelen ser adulones. Es la forma de ascender en la escala social. Recordable es la Academia de la Francia del Rey Luis XIV, aquel que dejó para la historia el lema de los dictadores, "L Etat, c est moi" ("El Estado soy yo"). Los cultos funcionarios convocaron a un concurso para premiar la mejor de las respuestas a la pregunta: ¿Cuál es la más admirable de las virtudes de Luis XIV?
Nadie retrató mejor a los aduladores que Mario Vargas Llosa. En su libro La fiesta del Chivo, el peruano narra la historia alrededor de un encumbrado personaje de la corte del tirano dominicano Rafael Leónidas Trujillo, un hombre que para volver obtener la gracia del jefe, fue capaz de entregar su hija adolescente a las fauces del apetito sexual del tirano.
Ahora se sabe que el flamante y excelentísimo embajador extraordinario y plenipotenciario de la República de Cuba ante el Reino de España, Eugenio Martínez Enríquez, acaba de visitar Galicia y en especial Láncara, donde se encuentra la choza donde vivió en su niñez y juventud el padre de Fidel y Raúl Castro Ruz.
Dejando atrás las importantes tareas de su misión en Madrid, el cortesano voló a Galicia, donde se reunión con el cónsul general en Santiago de Compostela, José Antonio Solana y visitó el destruido rancho.
Su interés por la tarea puede interpretarse como ordenada desde La Habana, o por iniciativa personal para obtener nuevos créditos ante la "familia real" cubana.
Según los reportes internacionales, el recién nombrado embajador, sustituto de Alejandro González Galiano, "mostró su sorpresa ante el mal estado en el que se encuentra la vivienda y se interesó por los motivos por los que estaba completamente abandonada". Pero fue a más y en un ataque directo a su antecesor en el cargo, señaló que analizaría los motivos por los que no se había rehabilitado la casa, asegurando estar dispuesto a interesarse inmediatamente en el asunto. "Es una parte muy importante de nuestra historia y por lo tanto trataré de poner los medios para darle solución a este asunto", señaló el embajador.
La choza, una construcción típica gallega del siglo XIX, con lareira en el centro, las cuadras en el sótano para aprovechar el calor de los animales como calefacción y una sola habitación arriba, se estima que pueda consumir unos 60 mil euros en su reparación, por el pésimo estado de conservación.
En la región oriental de Cuba, en Birán, en la actual provincia de Holguín, donde se asentó Angel Castro, levantó una casa alrededor de 1920, moderna, pero con las mismas líneas constructivas de su choza en Galicia.
Presuntamente, el General de División de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Armando Choy es el responsable en Cuba de que el proyecto se lleve a cabo, pero se indica que el obstáculo principal son los permisos necesarios de los descendientes de los hermanos de Ángel Castro.
En Birán, el sitio donde nacieron los Castro Ruz, se levanta hoy un gran museo al aire libre que reconstruye fielmente las condiciones en que estaban las construcciones durante su vida útil a mediados del siglo XX. El museo es custodiado por oficiales de Seguridad del Estado y es de muy difícil acceso, por lo que se puede pensar que aunque se reverencia a los dictadores, no se quiere que los curiosos husmeen por el lugar.
La acción del embajador cubano en Madrid está en la tónica afectación de la familia del dictador, donde cada cortesano está obligado a poner su granito de arena. Pero está también el cinismo de la burocracia criolla, de querer invertir sesenta mil euros en una choza, mientras las ciudades cubanas están en la ruina.
Para Cuba actualidadaleagapesant@yahoo.es

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