miércoles, 11 de diciembre de 2013

El negro y los planes de inclusión en Cuba

Manuel Aguirre Lavarrere (Mackandal)
Cuba actualidad, Guanajay, Artemisa, (PD) Dijo Félix Tanco: "Dejemos la ridícula manía o el error de pintar una sociedad: la sociedad blanca sola, aislada... Es preciso presentar los contrastes de los dos colores de nuestra población: los negros y los blancos trabajándose mutuamente...Los negros en la isla de Cuba son nuestra poesía... pero no los negros solos, sino los negros con los bancos, todos revueltos".
Las desigualdades entre grupos étnicos de coloración diferente, ya sean nacionales o inmigrantes, existen en cualquier sociedad. Pero en Cuba es diferente, ya que si bien ha quedado descartado el engaño de las razas y las clasificaciones en seres inferiores y superiores, la variable color de la piel es una realidad de peso mayor a la hora de analizar el racismo y sus consecuencias.
Es justamente ese modo de racismo el que en Cuba ha sufrido reiteradas mutaciones a través de todos los procesos sociales y político que han tenido lugar en la Isla. No es lo étnico ni el lugar de procedencia lo que determina el ascenso social, es el color de la piel quien hace diferentes a los hombres y lleva al estatus de privilegiados a unos y a otros a la marginalidad.
En este sentido, la revolución castrista no cumplió su promesa de igualdad e inclusión social. Apoyada en el pensamiento y espíritu democrático y patriótico de José Martí, ganó la simpatía de los blancos y negros de esta tierra, para traicionarlos después.
Ya no se puede creer en las justificaciones oficiales, que proclaman su descuido producto de los enfrentamientos con los Estados Unidos y su lucha ideológica para garantizar la supervivencia de la revolución. No es cierto.
En ese mismo contexto y en similares condiciones estuvo la mujer cubana. Todavía no está emancipada, puesto que el otorgamiento de una olla arrocera y un calentador chino no emancipa a nadie, pero vio, a pesar de las incongruencias, un mejoramiento de sus vida con leyes como el derecho a la licencia de maternidad y los debates y congresos respecto a la equidad de género, que le dio un empoderamiento protagónico al interior de la familia.
Pero en la sociedad cubana al negro se le niega reiteradamente el derecho de discutir sus razones, a puertas abiertas y de cara al mundo. En este sentido no se ha logrado un cambio de mentalidad, ese que debe partir del poder político y reconocer que en Cuba hay una moral para el blanco y otra para el negro.
La comunidad homosexual logró importantes avances en los últimos tiempos -hubo una marcha contra la homofobia y la intolerancia con apoyo total del Estado-; los más humildes se vieron favorecido con las leyes de Reforma Agraria y Urbana, y otros grupos han visto canalizadas sus demandas, pero el problema del negro es una cuestión marginada por las políticas implementadas por el castrismo. Sólo podrá ser resuelto, tanto para blancos como para negros, en un estado de derecho.
Para Cuba actualidad: mal26755@gmail.com

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