| La Habana | 14 Feb 2015 - 12:55 pm. | 10
'No vamos a desistir y llevaremos la protesta hasta donde sea porque son las vidas de nuestros hijos las que están de por medio', dice una vecina.
Familias del edificio 213 de la calle Belascoain, en Centro Habana, afectadas por el derrumbe de otro edificio colindante el pasado domingo 9 de febrero, no tienen esperanza de que sus problemas sean solucionados de inmediato.
Yamilia Hernández Sánchez, residente del apartamento 10, explicó a DIARIO DE CUBA el motivo del recelo: "Las familias afectadas de nuestro edificio, los apartamentos 1, 4, 9 y el mío, estuvimos viviendo más de cuatro meses en los portales que están en la acera de enfrente, cuando el primer derrumbe del 211, en enero del año pasado".
"El día antes del 1 de Mayo, enviaron a una brigada de mujeres de la policía especializada con el fin de desalojarnos a la fuerza. No querían que el pueblo viera que había familias enteras durmiendo en las calles", relató Hernández Sánchez. "Sin embargo esas policías nos dijeron que no iban a maltratarnos ni a ponernos un dedo encima. Se solidarizaron con nuestra situación. Dijeron que el Gobierno estaba obligado a solucionar el problema, no ellas".
Otras fuentes indicaron que ni la presidenta del gobierno de Centro Habana —Susana Acea Terry— ni directivos de Vivienda o Planificación Física del territorio se han personado en el lugar para conocer de primera mano la magnitud del problema que comenzó en 2013.
"Nos dieron hace aproximadamente un año la llave de un local vacío que está en Industria y Barcelona, pero no han terminado de acondicionarlo. La justificación es la falta de materiales. Eso sin contar que aquel local no cumple las condiciones de espacio para construir los cuatro apartamentos y albergar a las casi 30 personas, niños y viejos incluidos", indicó uno de los afectados.
Familias de otro edificio, el 209, también dañado por los derrumbes del 211, decidieron manifestarse en la Plaza de la Revolución.
"Tanto Yasel como Kenia se obstinaron y llevaron la protesta hasta la mismísima plaza, y aún así los pelotearon", dijo Hernández Sánchez.
"En una ocasión nos propusieron enviarnos a los albergues de Guanabacoa, que están detrás de la refinería Ñico López. Nos 'plantamos' y dijimos que no. Conocemos por amistades las condiciones de ese lugar. Además, fuimos a verlo con nuestros propios ojos y lo que allí se vive es de espanto, incluyendo la violación de mujeres y la contaminación de la refinería que afecta la salud de la gente", añadió.
Declarado inhabitable e irreparable desde 2009, la casi totalidad del edificio 213 representa una amenaza para sus habitantes que solo pueden elegir entre quedarse, poniendo en riesgo sus vidas, o volver a los portales.
"No vamos a desistir y llevaremos la protesta hasta donde sea que nos lleve porque son las vidas de nuestros hijos las que están de por medio", concluyó Yamilia Hernández Sánchez. "Tenemos todos los videos de cada una de las entrevistas con los diferentes funcionarios que tienen que ver con el tema, para que nadie nos haga un cuento".
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