lunes, 16 de febrero de 2015

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA: CRONICAS DE GUERRA.

POR: GUIJE CUBA


El 16 de febrero en la Historia de Cuba

• 1896 -

- El 16 de febrero de 1896, entre Pozo Redondo, Batabanó, y San Antonio de las Vegas tuvo lugar un encuentro entre las tropas de Antonio Maceo y las españolas.

- José Miró Argenter en “Cuba Crónicas de la Guerra (La Campaña de Occidente) - Tomo II: Segunda Edición” de la Editorial Lex, 1942, páginas 66-68 describe los acontecimientos del 16 de febrero de 1896 en la Historia de Cuba:

   “El día 16 de Febrero nuestras tropas hubieron de tomar las armas a toda prisa, al anunciarse la presencia del enemigo por algunos tiros en las avanzadas. Se presentaba magnífica ocasión de dar una batalla en regla. Nuestra columna, con las fuerzas de caballería e infantería que acababan de incorporarse, ascendía a 2,000 hombres de pelea, número más que suficiente para ocasionar un serio descalabro a la división española, especialmente en aquel terreno ventajoso para la infantería, la que ocupó con antelación posiciones inmejorables. Maceo ordenó en seguida el plan de combate. Situó la infantería en unas cercas de piedras, bien escalonada, con la orden de que por ningún concepto se disparara un tiro mientras el enemigo no estuviera a cien metros. La caballería, oculta en unos maizales, formando ángulo recto con la infantería apostada, tenía orden de no cargar hasta tanto que la refriega no se hubiese empeñado con calor, y que al iniciar la carga se interpusiera entre el pueblo y nuestras posiciones, para cortarle al enemigo toda retirada. La gente estaba ansiosa de esgrimir las armas, deseo que se notaba aún más en las fuerzas incorporadas recientemente. El escuadrón de Adolfo Castillo, con este jefe tan intrépido, mostraba su impaciencia por desenvainar el machete. Adoptadas que fueron estas medidas, el general Maceo, con dos escuadrones de Masó Parra, se adelantó a provocar a los españoles que entraban en aquellos momentos en la población, sin hostilidad por parte nuestra. La vanguardia enemiga hizo una salida con apariencias de ataque, pero a la provocación de nuestra gente se refugió bajo los muros de un fuerte y edificios próximos. A este lugar acudieron entonces tropas de refresco, y la acción se sostuvo por unos y otros en sus respectivas posiciones, con vivo tiroteo. Los españoles dispararon alguna metralla; pero cuantas tentativas se hicieron para atraer el enemigo hacia las posiciones ocupadas por la infantería, que se hallaba muy alerta, fueron infructuosas. El jefe de la columna española se mantuvo dentro de los límites de la prudencia, tal vez porque coligió el orden de batalla que había establecido su competidor, y no quiso exponerse a perder lo ganado con la evacuación del pueblo. Si, menos previsor, se hubiese lanzado a perseguir a los escuadrones que lo provocaban, nuestra infantería entonces, bien preparada y en posiciones magníficas, hubiese repelido el ataque aun siendo muy vigoroso, y al tratar de retirarse para San Antonio una masa de mil jinetes le corta el paso y ¿por qué no decirlo? lo envuelve y lo acuchilla. Dicha acción nos costó un muerto y siete heridos. Es de creer que muy pocas serían las bajas de la columna española.

   “Terminado el combate, con la gente ya en son de marcha, el general Maceo quiso aprovechar lo que restaba del día para adelantar camino y aproximarse al general Gómez, que se hallaba a una o dos jornadas. Pernoctamos en una finca nombrada Río Hondo, término de Bejucal. Sobre el enemigo, que hizo noche en San Antonio de las Vegas, quedó un regimiento de caballería de las fuerzas de la Habana.”

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