JUEVES, 05 DE DICIEMBRE DE 2013 12:46
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Cuba actualidad, Miami, USA, (PD) Los que olvidan el pasado corren el peligro de repetirlo, enfatizó George de Santayana en un axioma que cuesta olvidar. Pasó desapercibido el 27 de noviembre de 1871, en La Habana y el Exilio, dos riberas que hasta en el olvido de sus mártires coinciden.
Ese 27 de noviembre fueron pasados por las armas en la Explanada de la Punta ocho estudiantes de Medicina de la Universidad de La Habana, mayormente para calmar la sed de sangre del cuerpo de Voluntarios.
¿De qué se les acusaba? De profanar la tumba del periodista español Gonzalo Castañón al rayar la lápida que cubría su tumba en el Cementerio de Espada.
Castañón, director de la 'Voz de Cuba' había muerto en Cayo Hueso, EEUU en un confuso incidente donde en un tiroteo el cubano Mateo Orosco lo mató el 31 de enero de 1870. El periodista español había ido a EEUU con la intención de retar a duelo a Juan María Reyes emigrado cubano director del periódico "El Insurgente" por un artículo publicado en ese medio donde se le contestaba por los ataques que Castañón había hecho a las cubanas de la emigración y donde se ponía en duda la valentía del español en un incidente donde había sido abofeteado.
Se pudo probar y así se había constatado en años posteriores la injusticia de la acusación por un presunto delito que no había ocurrido y la inmerecida condena a muerte de los ocho estudiantes de medicina y múltiples condenas a prisión de otros estudiantes.
El proceso estuvo visiblemente viciado de origen pues incluso se efectuaron dos juicios para así satisfacer a los Voluntarios que pedían la pena máxima para ellos. Entre los fusilados por el incidente se habían destacado dos en particular que se habían enfrentado al Gobernador Político de La Habana Dionisio López Robert. El estudiante Alonso Álvarez de la Campa le exigió a éste que dijera quién había cometido el presunto delito, al igual que su condiscípulo Anacleto Bermúdez y González de la Piñera, quién también se le enfrentó.
Anacleto Bermúdez y González de la Piñera había sido compañero de José Martí en el Instituto de La Habana y colaboró con el Apóstol en El Siboney, un periódico manuscrito publicado por éste. Bermúdez tenía antecedentes familiares como opuesto al régimen colonial español pues su tío Anacleto Bermúdez y Pérez de Corcho (Fileno), escritor, poeta y "abogado de los pobres" estuvo implicado en la Conspiración de Vuelta Abajo [descubierta por casualidad al caer al suelo en la estación de ferrocarril, una caja que contenía fusiles] del catalán Ramón Pintó Llinás junto al Dr. Vicente Antonio de Castro Bermúdez. De Castro polifacético intelectual redactó, dirigió y editó 'La Cartera Cubana', junto a Anacleto Bermúdez (Fileno) y donde colaboraron Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido), Juan Clemente Zenea (Adolfo de la Azucena), Cirilo Villaverde, José Jacinto Milanés y otros, casado con su tía carnal Clara Bermúdez y Pérez de Corcho (ambos eran primos hermanos).
En el juicio a los estudiantes, Esteban, hermano de Anacleto Bermúdez, fue condenado a seis años de prisión (se adujo que era demasiado para una familia fusilar a dos hermanos). Irónicamente Esteban fue amnistiado de su pena a los seis meses y murió en 1925.
Vicente Antonio de Castro quien era Catedrático de la Universidad de La Habana había tenido problemas con el Capitán General Valentín Cañedo, quien era Vice Real Protector de la Universidad el que pretendía aplacar la agitación estudiantil en la Universidad. De Castro había sido condenado a 10 años de prisión en ausencia por su participación en la Conspiración de Vuelta Abajo, donde Pintó fue ejecutado en Garrote Vil.
Todo lo anterior lleva a preguntarse si el fusilamiento de Anacleto Bermúdez no tuvo como raíz no visible la posición política de la familia Bermúdez y De Castro.
Para Cuba actualidad: nellsol@yahoo.com
columnistas@cubaenelmundo.com
Foto: CIR
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